Recomiendo:
0

El PNV ha ido dejando huellas de mordida y corrupción en varios ayuntamientos y administraciones públicas

Ainhoa Alberdi, una especie a proteger

Fuentes: Rebelión

De nuevo el PNV y el unto: la cocina con manteca y el engrase. Ante el tribunal de la Audiencia de Gasteiz varios acusados y abogados en una sesión del juicio del caso ‘De Miguel’, a quien todos llaman Txitxo. Y lo inmensamente grave es el silencio y la desprotección por parte de la administración. […]

De nuevo el PNV y el unto: la cocina con manteca y el engrase. Ante el tribunal de la Audiencia de Gasteiz varios acusados y abogados en una sesión del juicio del caso ‘De Miguel’, a quien todos llaman Txitxo.

Y lo inmensamente grave es el silencio y la desprotección por parte de la administración. En un momento de su declaración Ainhoa Alberdi, la empresaria extorsionada y denunciante, alude y explicita el coste «personal» que ha sufrido por denunciar los hechos ante la Justicia. Al fondo emerge ese «si sé no denuncio» tan frecuente y tan desolador por el abandono de una administración pública, que fardando de trasparencia, de hecho colabora con la corrupción y la mordida. En este trucado libre mercado, que sufrimos, quien vende es quien contamina, quien pisoteando derechos humanos, quien abusando del trabajador y la precariedad humana… vende más barato. Su producción deja una profunda huella de maltrato y abuso en personas y hábitat y un futuro negro. Prospera, también entre nosotros, el corrupto y languidece el honrado, y ello con apoyo del gobierno y la administración vasca.

Alberdi ha explicado que desde el principio y, casi hasta el día de hoy, ha sido víctima de venganzas. «Mi denuncia no gustó a nadie», ha afirmado. Ha caminado por la vida arropada por el silencio y el desafecto de la administración pública. ¡Qué vergüenza y qué sonrojo para una administración decente!

Ainhoa Alberdi, la abogada y empresaria que tuvo el coraje de destapar en el 2009 la trama corrupta en la que intervenían dirigentes del PNV de Álava, se acerca con burka o, al menos, con bufanda y cuello alto al juicio, que se celebra en la Audiencia Provincial de Áraba. La situación lo requiere, olfatea peligro y soledad. Imputadas 26 personas, muchas de ellas ex cargos del PNV alavés, acusadas de cobro de comisiones, de mordida, de eso que se acusa al PP de Madrid, de Valencia… Te doy una obra, una concesión si tú me das un alto %. 100.000€ le pidieron por la cara a Ainhoa Alberdi, especie de derecho de pernada.

La justicia, o lo que queda de ella, la preserva y resguarda de las miradas de los acusados. Pantallazo y espalda a público y mirones, se evita el contacto visual. La testigo es presunta víctima de saqueo. Con cierto olor a cosa nostra se ha roto, o al menos descosido, la omertá y puede haber sangre en la familia. El acusado principal es Alfredo de Miguel, número 2 del PNV en Áraba. En las embajadas y consulados los números dos son siempre personajes siniestros, perros sabuesos, de caza, seguidores de rastros y bichos heridos. El juicio comenzó el lunes 5 de marzo.

Y Ainhoa Alberdi, en su descorche, respondió a las preguntas con voz clara: Alfredo De Miguel y Aitor Telleria le pidieron «abiertamente» una comisión y no una deuda por un trabajo como ha sugerido la defensa. Ainhoa Alberdi fue la persona que el 2 de diciembre de 2009 denunció ante la Fiscalía de Álava que los principales imputados en esta presunta trama corrupta le reclamaron una comisión ilícita de 100.000 euros tras haber sido adjudicado en 2006 a su empresa -Urbanorma Consulting S.L- un contrato para la ampliación del Parque Tecnológico de Miñano: «Tellería y De Miguel le pidieron un tercio del contrato adjudicado y que «sí o sí» lo tenían que cobrar». Y acudió a la Fiscalía ante las coacciones que recibió tras su decisión de no pagar. Y destacó durante la sesión del lunes la «facilidad» y «alegría» con la que los principales imputados exigían «pasar por caja» y su «temor» a no ser la única a la que se pidió una mordida. Habló de la impunidad con que le pidieron dinero desde despachos oficiales de la Diputación y a través de ‘emails’. Era como muy usual, como andar por casa, terreno trillado. ¡Oye, pasa, paga y te llevas la concesión! «Alfredo de Miguel controlaba desde su ordenador personal en la Diputación de Álava las operaciones relacionadas con una supuesta red de corrupción, que operaba desde hacía varios años en este territorio, según se desprende de los numerosos correos electrónicos incautados en el proceso de investigación iniciado a finales del pasado mes de diciembre y que son recogidos en el sumario abierto el pasado viernes, decía El Pais.

«Me llama soberanamente la atención que eso [pedir comisiones ilegales] se haga vía ‘email’ y en sitios oficiales. Me sorprende esa alegría…. De ahí mi temor. Si esto era tan fácil de hacer no sería la única a la que se le había hecho», ha explicado cuando el fiscal Josu Izaguirre le ha preguntado por los hechos. Y es que lo ocurrido en Miñano fue sólo la punta del iceberg, como viene sosteniendo y mostrando el periodista-investigador Ahoztar Zelaieta en diversos libros, sobre todo en «Euzkadi S.A. El gen corrupto del PNV«, «especie queso gruyere donde las galerías de aire internas conectan concesiones públicas, empresas ad hoc creadas para ello, cobros de comisiones revertidas a sociedad pantalla, fundaciones del partido desconocidas y un entramado de familias controlando grandes empresas que a su vez tributan a entes controlados por el partido».

En una de esas conversaciones, cuya grabación se ha reproducido durante la vista, Telleria asegura a Alberdi que existía un «acuerdo» con el anterior miembro de la empresa (Echaburu), para dividir los pagos «en tres partes». «Una para ti, otro para él (Echaburu) y la otra parte, que es la que nosotros recaudamos», habría dicho Tellería, según la transcripción elaborada por la Ertzaintza de la grabación. Alberdi descubrió la mordida al comprar las acciones de Echaburu y convertirse en socia mayoritaria de la misma.

Ha explicado que a partir de ese momento sufrió un «veto» que le impidió acceder a nuevos contratos públicos, y que incluso padeció la rescisión de algún contrato que tenía vigente sin recibir «explicación alguna». La empresaria ha manifestado que, en un momento dado, una «persona política», le dijo que «durante muchos años «mejor no hiciéramos el trabajo de presentarnos a concursos» públicos. Y esto es mafia, pero mafia dura, porque no se castiga administrativamente al delincuente sino a quien lo denuncia. Se revela la corrupción como arma administrativa.

Y este veto, del que habla Ainhoa Alberdi, es runrún extendido, y no sólo entre el PP. El PNV ha ido dejando huellas de mordida y corrupción en varios ayuntamientos y administraciones públicas, y quizá eso exprese también su afán por grandes obras y por el derroche, explique ese apareo con el PP, más tras la lección impartida por gobierno y judicatura en Cataluña: únete, porque a partir de cierta línea se abre la alcantarilla y se deja salir la mierda. El silencio y desamparo, la desprotección y veto a nuevos contratos públicos es más reflejo de cosa nostra que de transparencia pregonada.

La denuncia valiente de Ainhoa Alberdi debiera ser ejemplo, materia de crítica y aclare, de debate y denuncia. Debiera ser comidilla de calle y de artículos de plumillas y conversación en despachos de abogacía; Ainhoa Alberdi una especie a proteger por la cuenta que nos trae.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.