Manuel Ruiz Robles

Artículos

Terminaba mi artículo de la semana pasada señalando que estamos entrando en un tiempo nuevo. Prueba de ello son los históricos resultados de las elecciones del 14-F en Cataluña. Se trata de un avance sin precedentes de las fuerzas populares, lo que alienta en muchos de nosotros el convencimiento de que es posible hallar una salida democrática pactada a la tremenda crisis de las instituciones, a la que finalmente nos ha abocado el régimen del 78.

Una aproximación histórica al movimiento militar antifascista

Hace unos días murió Mario Sánchez-Barriga, Almirante, en el buen sentido de la palabra, bueno.

He leído con interés el artículo de Luis García Montero, Memoria y democracia, publicado en InfoLibre; un medio digital en el que escriben algunos de mis antiguos compañeros de armas, por los que siento un profundo respeto. Entre ellos José Ignacio Domínguez, Vicepresidente del FMD, y Floren Dimas, investigador histórico y delegado de Anemoi / UCR para la Memoria democrática.

Voceros de la monarquía claman en favor del Rey pidiendo su regreso a España.

Ningún tribunal europeo ha puesto en duda el carácter injusto de esta persecución.

Tras el cierre de filas abrupto entre los diputados socialistas del PSOE y los diputados del bloque de la derecha monárquica, formado por los neoliberales del PP y los fascistas de Vox, impidiendo la investigación del Rey emérito, surge la duda razonable de a quién están realmente protegiendo.

Tras la intervención del rey en la llamada pascua militar, resulta sorprendente el escaso o nulo protagonismo del Presidente del Gobierno en tal acto.

A mediados de los años 70 del siglo XIX, los escándalos y la corrupción imperantes en el reinado de Isabel II, desencadenaron el hartazgo de los pueblos del Estado español. El paro y la quiebra económica incrementaron los conflictos sociales, elevándose de forma incontenible un clamor popular: ¡Viva España con honra! ¡Abajo los Borbones!

Miente la Sra. Ministra de Defensa cuando niega la existencia de militares fascistas en activo, afirmando que las fuerzas Armadas son políticamente neutrales. En estos más de cuarenta años de “modélica” transición, nunca acabada, las ciudadanas y ciudadanos interesados por el problema militar, nunca resuelto y siempre ocultado, han tenido ocasión de constatar la falsedad de tales afirmaciones. Es la hora de la verdad.

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