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Raúl Sánchez, candidato a alcalde de La Ligua por el PODEMOS

«Al igual que Allende, la cuarta será la vencida»

Fuentes: El Siglo

Una derecha dividida y una Concertación sin opciones reales, le abren objetivas posibilidades a este legendario luchador popular, que ha sido regidor, alcalde, diputado y concejal, en La Ligua. Un programa realista, enfocado a derrotar la cesantía, «el peor crimen del sistema», según afirma el candidato por la lista A. Más que caudillo, Raúl Sánchez […]


Una derecha dividida y una Concertación sin opciones reales, le abren objetivas posibilidades a este legendario luchador popular, que ha sido regidor, alcalde, diputado y concejal, en La Ligua. Un programa realista, enfocado a derrotar la cesantía, «el peor crimen del sistema», según afirma el candidato por la lista A.

Más que caudillo, Raúl Sánchez Bañados es una especie de patriarca en la comuna de La Ligua. Parece conocer a toda la gente, y toda la gente se le acerca y le dice, ¡ahora sí, don Raúl!
Cómo no la va a conocer si llegó a La Ligua en 1960, producto en parte del azar y en parte de la persecución de que fue objeto como joven líder sindical. Sin abandonar su condición de dirigente sindical de la minería y la construcción, fue elegido regidor en 1963 y 1967, y alcalde en 1971.
Resultó elegido diputado por la provincia de Aconcagua, con primera mayoría, en las parlamentarias de marzo de 1973.
Tras quince años de exilio, donde no dejo un solo día de trabajar por la solidaridad internacional contra la dictadura, regresó a su ciudad adoptiva en octubre de 1989, la que le brindó un recibimiento multitudinario que todavía lo emociona al recordarlo. «Es que el cariño de la gente es lo que lo mueve a uno a continuar en la brega», agrega con su voz profunda y entonación campechana, de experimentado e irreductible luchador social.
Elegido concejal con segunda mayoría en las elecciones municipales de 1992, repitió esa marca en las elecciones de los años 1996 y 2000, en todas esas oportunidades detrás de Juan Ibacache, el actual alcalde, quien también ahora va tras la reelección.

Opción objetiva

Aunque la tarea no será fácil, Raúl Sánchez, candidato a alcalde por la lista A en las elecciones municipales del 31 de octubre, tiene opciones objetivas de volver al cargo que ya ocupó en 1971. Por tres órdenes de razones.
En primer lugar, su dilatada trayectoria, su insobornable compromiso con los más humildes y su intachable integridad personal, son atributos reconocidos por tirios y troyanos, que le atribuirán un importante porcentaje de voto cruzado, como de hecho ha ocurrido en las elecciones anteriores.
Enseguida, aunque la repostulación de los alcaldes en ejercicio suele representar una ventaja decisiva, eso no es tan claro en el caso de La Ligua, donde el actual alcalde experimenta un proceso de desgaste que se suma a la profunda crisis económica que desde hace años azota a la comuna.
Además, La Ligua debe ser de las pocas comunas del país donde la derecha lleva dos candidatos a la alcaldía, y donde la Concertación no tiene ningún candidato con posibilidades reales. En este cuadro, el voto cruzado y la votación que pueda restarle Ignacio Fernández, independiente apoyado por la UDI, al alcalde Ibacache, de Renovación Nacional, serán los factores que decidirán la contienda.
El tercero de los factores que avalan la opción de Raúl Sánchez, es un programa realista, construido desde el conocimiento de los problemas de la comuna y las necesidades de la gente.
-¿Cómo evalúa usted sus posibilidades, don Raúl?
«Bueno, aquí no manejamos encuestas, pero toda la gente en la calle me dice que ahora sí. Siempre he tenido voto cruzado y la derecha lleva dos candidatos. La gente desea que ganemos. Nos conoce bien. Sabe que no es una aventura. Conoce nuestra perseverancia de tantos años, en las luchas por la reforma agraria, la minería, la lucha por el mejoramiento de las poblaciones. Siempre hemos trabajado con la gente, y la gente confía en uno, por tantas luchas reivindicativas. Cuando me preguntan por mis posibilidades, respondo que al igual que en el caso del Presidente Allende, la cuarta será la vencida».
La amplia experiencia acumulada por Raúl Sánchez produce un discurso distinto al del ofertón propio del marketing político tan en boga en estos días.

La cesantía, un crimen social

El no promete lo que ningún gobierno comunal puede lograr, sino que invita a la gente a conformar un frente de lucha, liderado por el alcalde, para demandar soluciones concretas en los niveles correspondientes, vale decir, el gobierno regional, el parlamento y el gobierno central:
«Mi programa de gobierno comunal se funda en el conocimiento de la realidad de nuestra comuna y las cosas que la gente necesita. Es como un pliego de peticiones. No es el gobierno comunal el que va a resolver los problemas de la comuna. Hay que pasar el pliego para arriba. Hay que demandar a las autoridades nacionales y regionales, enumerar los problemas y organizar a la gente, de forma que vaya acompañando al alcalde a presentar el petitorio para solucionar el problema de la cesantía. No hay crimen más grande contra la familia que estar cesante. Es el peor crimen de este sistema. La injusticia social es responsabilidad de la clase política gobernante. Ellos tienen sus partidos, y nosotros militamos en un partido que ama la justicia social. No se trata de cortarle la cabeza a los ricos, sino de cortarle el cogote a la cesantía».
El combate a la cesantía, por lejos el principal problema de la comuna, es el eje central de un programa cuyo diagnóstico empieza por la crisis de la actividad minera y textil:
«Antes de la crisis textil, en la comuna no había cesantía. Incluso, había dos organizaciones de los empresarios textiles y faltaba producción para la clientela. Eso se acabó con la apertura comercial, con los barcos cargados de mercancías baratas. Si primero murió la gran industria textil, ahora es el turno de la pequeña industria. No es que haya desaparecido, pero hay una crisis muy grande, con muchos empresarios quebrados y endeudados. Con el DL 600, que entregó la minería a las empresas extranjeras, sonó la pequeña minería. De 35 minerales que había en la zona, ya no quedan más de tres o cuatro».

Programa

«En ese cuadro, el problema del agua pasa a ser fundamental, porque surgió la agricultura como nunca antes. Esta zona es la primera en paltas. Por eso, han venido nuevos propietarios que compran los cerros a precios muy bajos. Como tienen recursos, suben el agua desde pozos profundos. Es interesante que crezcan, pero no lo hagan a costillas de los parceleros, de los hombres que lucharon por la reforma agraria. A los viejos que están en el plano, se les secan los pozos y el agua se está concentrando en manos de los grandes».
En su opinión, la solución pasa por embalses en la cordillera, para tener agua para ricos y pobres: «No se trata de dejar a los ricos sin agua, sino dársela a toda la gente que trabaja en la agricultura. Ahí habría trabajo para los cesantes».
Otro punto de su programa consiste en solucionar el problema de los relaves de las faenas mineras: «La mala costumbre de tener relaves al lado de los ríos ha provocado grandes tragedias, como las de El Soldado y Cerro Negro. No queremos que vuelva a suceder en Cabildo, con el relave de Las Cenizas, que está al lado de los paltales. Además, los relaves tienen reactivos altamente contaminantes. Ahí hay trabajo para los cesantes, haciendo muros de contención. No estamos contra Las Cenizas, pero queremos que tire los relaves a otro lugar, donde no haya peligro para la gente y la agricultura».
En su opinión, los bienes comunes no pueden ser de propiedad de empresas privadas. De ahí que propone una cooperativa de riego tecnificado, al ejemplo de los comuneros de Valle Hermoso, y también alcantarillado para Valle Hermoso, Placilla, La Chimba: «están los planos, pero no se logra el financiamiento para que se construya el alcantarillado que le daría trabajo a los cesantes y mejor calidad de vida a la población».
Otras propuestas de su programa apuntan a terminar las obras de Chile Barrio, trescientas casas desde el cerro La gruta al cerro Cementerio: «hay que pelear para que se asegure el financiamiento y se termine la población. Ahí hay trabajo para los cesantes y bienestar para los pobladores».
Esa es la filosofía de su programa: luchar por obras largamente postergadas, que generen trabajo y mejoren la calidad de vida de la población. Son los casos de la pavimentación de calle Calicanto, la construcción de estructuras sólidas para las escuelas República de Venezuela y Gabriela Mistral; la construcción de una escuela industrial y un hospital regional; la ampliación del actual edificio municipal y la urbanización de la franja costera entre Pichicuy y Los Molles.
Y concluye don Raúl:
«Estas son proposiciones concretas, para que no nos vengan a decir que no hay qué hacer en la comuna. Tenemos que levantar las banderas de las cosas que se podrían hacer, para que el gobierno vea cómo distribuye recursos. Mostrar las obras que se podrían hacer para darles trabajo a los cesantes. Son doce puntos enumerados de lo que pide la gente. Esas son nuestras banderas».