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Algo más sobre la oligarquía latifundista y financiera trasnacionalizada

Fuentes: Rebelión

La relación dialéctica mutuamente enriquecedora entre teoría y práctica, es una premisa fundamental del método marxista para el avance (en todos los sentidos) del pueblo trabajador. Ya lo decía Lenin: «Sin teoría revolucionaria no hay revolución». La intensa y compleja lucha de clases que se libra (y se ha librado) en Colombia, finalmente ha puesto […]


La relación dialéctica mutuamente enriquecedora entre teoría y práctica, es una premisa fundamental del método marxista para el avance (en todos los sentidos) del pueblo trabajador. Ya lo decía Lenin: «Sin teoría revolucionaria no hay revolución». La intensa y compleja lucha de clases que se libra (y se ha librado) en Colombia, finalmente ha puesto al descubierto un aspecto contradictorio, largo tiempo y ocultado o velado por la ideología: la contradicción entre JM santos y Uribe Vélez, representantes conspicuos de dos de las fracciones históricas que conforman la Oligarquía Trasnacionalizada de Colombia.

Saber analizar esta compleja y abigarrada contradicción, que se desenvuelve en la clase hegemónica, dominante y dirigente de los destinos de Colombia desde hace 200 años, no es un pasatiempo intelectual sino una necesidad actual impuesta por la realidad a los dirigentes de la gente del Común, para guiarla acertadamente en el enmarañado proceso hacia su segunda independencia con paz, justicia social y soberanía.

Ahora bien, como es un asunto que demanda diversas visiones es indispensable y necesario que haya discusión amplia y seria, debate de ideas y balances de luchas concretas, desde todos los ángulos posibles de la realidad que se está intentando trasformar, Pero así como ellos han gastado millones de dólares y de litros de tinta en estudiar y conocer minuciosamente cada detalle de la naturaleza de su contrario; el Pueblo trabajador también debe estudiar y analizar a su contrario que lo explota, con la diferencia de que no posee ni lo millones de dólares ni dispone de los medios de comunicación de masas de los que ellos son propietarios.

1-Voy entonces a plantear algunos elementos, que a mi parecer, forman parte de la categoría sociológica que conocemos como «Oligarquía colombiana»; entendiendo por Oligarquía (en ningún caso la palabra francesa «elite» que significa simplemente minoría selecta) una categoría de la ciencia política de uso milenario y hondo contenido clasista y político, introducida modernamente en el lenguaje popular de Colombia por el gran Jorge Eliecer Gaitán en su lucha liberadora, y que el diccionario de la real academia española define así: …»Oligarquía. (Del gr. ὀλιγαρχία). f. Gobierno de pocos. f. Forma de gobierno en la cual el poder supremo es ejercido por un reducido grupo de personas que pertenecen a una misma clase social. f. Conjunto de algunos poderosos negociantes que se aúnan para que todos los negocios dependan de su arbitrio.»

2-No es todo. Como lo escribí en mi libro sobre la conducción político militar anticolonial del Libertador Simón Bolívar ( 1) en el capítulo primero sobre los antecedentes, describo cómo para inicios del siglo XIX , en la llamada «Nueva Granada» y su extensión a la capitanía de Venezuela, se había coagulado un largo proceso histórico de Sistema Colonial Mundial y consolidado una clase de esclavistas triangular o triada dominante, conformada por una minoría gobernante ubicada en la cúspide de la pirámide socio-racial, de Mineros, Exportadores, y Latifundistas (muchas veces estas tres formas de actividad en una sola persona como el caso citado en la página 24 de la familia Mosquera de Popayán) y, quienes acicateados por el «capital comercial europeo» en pleno proceso de acumulación originaria en el Noratlántico, consolidaron un sistema militar-religioso de depredación del trabajo indígena, mestizo y negro; utilizando las más bárbaras «formas Pre-capitalistas» de trabajo conocidas por la humanidad.

En breve: a) Posesión, despojo y acaparamiento de la Tierra. b) Depredación de la naturaleza con la minería para la exportación con el trabajo inhumano de las clases subordinadas, c) Dominación tradicional conocida como «la cruz y la espada» d) Acceso privilegiado y consanguíneo al «Poder» (hoy prolongado en Colombia con los llamados «delfines» o hijos de presidentes)

3- La historia de Colombia en el Siglo XIX, separada ya de Venezuela en 1830 con el ascenso al Poder de FP Santander, uno de los más característicos exponentes colombianos de esta clase triangular, es el recuento de un ciclo de nueve 9 guerras civiles de peonadas, seguidas de un pacto en las alturas entre estas tres fracciones, para controlar el Poder del Estado y utilizarlo en su favor. El libro de Guillén Martínez (1979) sobre el poder político en Colombia, es un clásico insuperable que devela esta práctica del Poder gobernante.

4- El Siglo XX, inaugurado en Colombia con la ruina dejada por de la «guerra civil de los mil días» y la rapacería de la provincia de Panamá realizada por el Imperialismo Norteamericano, que entró a sustituir en el sistema mundial al Imperialismo Inglés; es el proceso acelerado y rasante del desarrollo deformado del capitalismo mundial en Colombia, de la diversificación y ampliación de varias clases capitalistas estrechamente vinculadas con el capital Estadounidense y, del avance ininterrumpido de acumulación de capital internacional por el despojo , la desposesión de la tierra, el trabajo y la riqueza social colombiana. Es decir del proceso sangriento de internacionalización del capitalismo en nuestra Patria, hasta la Transnacionalización capitalista y neoliberal que hoy estamos presenciando.

Hay pues una SOLA clase dominante y dirigente llamada Oligarquía, toda ella Trasnacionalizada o estrechamente ligada a los intereses de los EEUU y con diferentes fracciones, con expresión política, derivadas de su actividad económica. Tanto Uribe Vélez como JM Santos, están atados con los intereses de Washington y sería una gran equivocación de dolorosas consecuencias desconocer esta realidad.

5- La actual «Oligarquía latifundista y financiera Trasnacionalizada», otra de cuyas características es la Doble Moral y que hoy día se presenta como dominante en Colombia, es algo más complejo que esta simplificación dualista hecha indudablemente solo con fines didácticos, y sus relaciones o mediaciones que han despistado a algunos investigadores quienes han convenido en llamarla «élite» para velar estas mediaciones; incluye un complejo y denso sistema de «elites rectoras» en interacción, constituido por los llamados popularmente «grandes cacaos» agrupados en sus respectivos gremios: Ganaderos. Agricultores. Cafeteros. Mineros, Comerciantes. Industriales. Banqueros. Financieros. Aseguradores y demás asociaciones de productores, quienes a su vez son representados por otra «elite rectora» nombrada en las juntas directivas de dichos gremios.

Además del Generalato que es en sí una «elite rectora» del ejército colombiano y sus grupos de «elite contrainsurgente» comandados por otra «elite rectora» que trabaja en la embajada de los EEUU, y en concordancia con otra «elite rectora» de los políticos y los capos narco paramilitares elegidos por sus clientelas tradicionales en el llamado Parlamento colombiano. Todo sin prejuicio de la conferencia de Obispos, que constituye otra «elite rectora» de la diversa y colorida curia romana existente en Colombia.

6- Con estas características planteadas, es posible deducir, un poco más cómodamente, el nudo de contradicciones, que como un güio o boa constrictor desde hace más de 200 años, asfixia con sus poderosos anillos de explotación, el trabajo y el desarrollo soberano y pacífico del Pueblo colombiano. Así; la contradicción principal que dinamiza todo el desenvolvimiento de la lucha de clases en Colombia, no sería posible hallarla entre las «Mayorías Nacionales y la Elite Gobernante», sino entre la Oligarquía Trasnacionalizada (con sus diferentes fracciones algunas veces en pugna) y, su régimen Terror de Estado impuesto como guerra contrainsurgente (de cuarta generación) al Pueblo Trabajador colombiano con el soporte del gobierno de los EEUU, y por esto, la Salida Política al histórico conflicto social armado que desgarra actualmente a Colombia, junto con su finalización, pasa por desmantelar totalmente (o derrotar) el complicado sistema de «Propaganda y Terror» históricamente establecido durante años para justificar la depredación trasnacional, tanto latifundista agropecuaria y minera, como bancaria, industrial y financiera.

Y en ningún caso «negociar el conflicto» con una Burguesía Nacional de Industriales Progresistas tipo Lleras Restrepo o López Pumarejo, con maniobras inteligentísimas y un pacto horizontal en las alturas tipo Frente Nacional, al margen de la movilización social, para dejar intacto su aparato de Propaganda y Terror como sucedió en 1991, tal y como parecen sugerirlo algunos nostálgicos que todavía y a estas alturas persisten en buscar en Colombia el eslabón perdido de la burguesía Nacional que les justifique su dogmatismo electoral y alejamiento de la movilización popular.

Nota (1) Pinzón, Sánchez, Alberto. Bolívar. Conductor político y militar de la guerra anticolonial. Ed. Paso de los Andes. Bogotá. 2003. Páginas 18 a 25

(*) Alberto Pinzón Sánchez es médico y antropólogo colombiano

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.