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Antanas Mockus, la ilusión. Petro, el posible cambio

Fuentes: Rebelión

En materia electoral, efectivamente, la cuestión en Colombia está al rojo vivo. Antes de las elecciones para Congreso nadie apostaba por Antanas Mockus, a quien no pocos dieron de manera prematura por jubilado de la política, sólo que algunos no se percataron antes de sugerir este planteamiento impropio, ya que en política no hay jubilados, ni […]

En materia electoral, efectivamente, la cuestión en Colombia está al rojo vivo. Antes de las elecciones para Congreso nadie apostaba por Antanas Mockus, a quien no pocos dieron de manera prematura por jubilado de la política, sólo que algunos no se percataron antes de sugerir este planteamiento impropio, ya que en política no hay jubilados, ni muertos y sí muchos exiliados transitorios. 

Mockus, a mi juicio, sería lo que más convendría a las elites dominantes para el mantenimiento del sistema y, por tanto del status quo, aunque, preciso es decirlo, contribuiría a legalizar muchas de las acciones que hoy acomete el Estado y que lo han convertido en una institución contra la sociedad y los fundamentos mismos de su existencia. Dentro del espectro político colombiano Mockus no tiene mácula alguna: no ha hecho parte de la izquierda mal llamada radical, no ha estado nunca en la componenda política, se advierte como un pedagogo de la ciudadanía y tiene una reserva moral y ética inconmensurable, lo que no niega una vena medio déspota, tecnocrática y muy coqueta con las privatizaciones, hecho que ya vivimos mientras fue rector en la Universidad Nacional y cuando estuvo al frente de la Alcaldía Mayor de la ciudad de Bogotá.  
 
Pienso, sin ser simpatizante de Mockus, que éste como Presidente y aún haciéndolo mal, lo haría inmensamente mejor que Uribe en muchos campos. Al menos no convertiría al ejército en victimario de los jóvenes colombianos y tampoco pondría al DAS como una policía política contra los detractores del gobierno, y ya no hablemos de no atacar a los países vecinos. Sin duda, Mockus es un tipo honesto y de biografía respetuosa frente al otro. Hoy por hoy se reafirma como un fenómeno político capaz de conectar con importantes sectores inconformes de la sociedad, y pienso que ha colonizado muy bien el descontento de éstos, sólo que sus propuestas adolecen de rigor, lo que no es precondición en Colombia para que pueda alguien ser elegido; nunca lo ha sido y en este caso no sería la excepción. Valgan los ejemplos de Turbay Ayala, Virgilio Barco,  Ernesto Samper, Andrés Pastrana y su padre Misael, y muy atrás Eduardo Santos, Laureano Gómez, etc 
 
Según mi apreciación y también en la percepción de muchos, incluídos los medios, el candidato más sólido en materia de propuestas es Petro, sólo que en un marco de polarización, estigmatización y denigre de la Izquierda, claro está, el perímetro de posibilidades que tiene es muy corto. La extrema-derechización del país le impedirá tener a Colombia un gobierno de izquierda democrática, lástima por cuanto la pauperización, la exclusión y la falta de oportunidades en el país saltan a la vista.  

El último debate hecho por Petro hace dos días en el Congreso — sobre las chuzadas del DAS- es para enmarcar y quedará en la historia del país como uno de los discursos más riguroso de los que se hayan realizado en ese carcomido escenario, como sabemos repleto de prevaricadores y de presumibles personajes comprometidos con delito de lesa humanidad, ello si nos atenemos al concepto que ahora estudia la Corte Suprema y en donde analiza hacer extensivo este delito a los congresistas que pactaron en el marco de la para-política con los paramilitares, hecho que ya empieza a adquirir cuerpo como quiera que la Corte Suprema investiga por este concepto al ex congresista Álvaro Araujo Castro, lo que tiene nervioso a más de un para-político amigo del Presidente Uribe.   

Pero volviendo al debate de Petro, el último como senador, fue brillante y emula en calidad y sapiencia a los realizados en su día por Jorge Eliécer Gaitán, sólo que sobre otras temáticas. Y tan convincente fue el candidato Petro en el debate de las escuchas ilegales del DAS, que el también candidato a la Presidencia Germán Vargas Lleras empieza a pensar que dicho organismo de seguridad no ha dado todas las explicaciones debidas en relación con el atentado que él sufriera hace ya algún tiempo y el cual le costara la amputación de un dedo de la mano. Atentado, por demás, que de modo solícito el gobierno no dudó en achacárselo a las FARC, como muchos otros, sólo que ahora sabemos que el DAS entre sus operaciones sucias tenía la de producir atentados y atribuírselos a la guerrilla; con el objeto, como no, de causar estados de repudio en la ciudadanía contra la insurgencia y de paso contra aquellos que hipotéticamente le daban cobertura a esta, léase El Polo Democrático Alternativo, ONGs y periodistas críticos del gobierno. Pese a esto, las posibilidades de Petro siguen siendo pocas, salvo que un cambio repentino de parecer en la masa votante dicte lo contrario. Y es que sería una lástima que quien mejor ideas ha expuesto de cómo sacar al país del marasmo en el que se encuentra inmerso, no tenga la posibilidad real de pasar a la segunda vuelta. 
 
En lo que a mi respecta, pienso que de no pasar Petro y de hacerlo Mockus, el Polo tendría inevitablemente que entrar en un acuerdo programático con éste si se pretende desalojar del poder a la indecencia, la corrupción y la narco-paramilitarización de la institucionalidad colombiana. Espero que esta izquierda nuestra deje de lado su afán endo-canibalistico y autodestructivo — cuando no la aniquila el poder–, y piense que llegado este momento el pactar con Mockus es lo más deseable y conveniente para la sociedad en su conjunto. 

Por ahora el blanco de los ataques del uribismo más intemperante ha dejado de ser Petro y su lugar lo ocupa Mockus, sólo que Mockus es un tipo  no fácil de atacar porque no viene de ningún pasado guerrillero, no ha desfalcado entidades públicas, no ha ejercido el patrimonialismo o neopatrimonialismo; no lo respaldan caciques electorales y menos narco-paramilitares, hecho que le da una gran imagen y una importante solvencia ante sectores desafectos con la gestión del poder en Colombia.

A falta de  hechos políticos, administrativos y judiciales por donde atacar a Mockus, no faltan los chovinismos ramplones que les llevan a señalarlo como lituano y, por tanto, como extranjero, cosa ridícula y que no amerita siquiera un comentario. Y lo peor no es esto, por cuanto ya han apelado a señalar que Mockus presenta la enfermedad de Parkinson, incluso tergiversando los informes médicos de rigor y que señalan que el candidato del Partido Verde no tiene ninguna inhabilidad para ejercitar ningún cargo. Más bajo en política no se puede ser, pero es poco lo que se podría esperar de Juan Manuel Santos, quien buena fama de desleal tiene ganada.

 
Por lo pronto y quien pudiera creerlo, el Uribismo está nervioso y cuando se pone así es altamente peligroso, de ahí que se escuchen amenazadas de muerte contra Mockus, hecho esperable pues la mafia por primera vez siente que va a perder y con quien menos lo esperaba. Esto está como para alquilar balcones, sólo que parafraseando a Francis Bacón, nadie aquí podría presumir de ser espectador, pues esto sólo está destinado a los ángeles. Desde luego, dado lo que hoy se da en Colombia con el Presidente Uribe: falsos positivos, chuzadas a diestra y siniestras, indecencia administrativa, corrupción exacerbada y delincuencia en el poder; son razones justificadas para no quedarnos cruzados de brazos y salir a echar del gobierno a quien en nuestro nombre lo ha gestionado y terriblemente mal. 

Espero que los resultados sean favorables a un cambio en la dirección y el sentido de todo lo que ahora se vive en Colombia. Por lo pronto todo augura que hay Segunda Vuelta, al menos si creemos en los datos que arrojan las encuestas. Espero que ningún «buen patriota» y nostálgico uribista en su desespero incurra en magnicidio alguno o en fraude electoral, que es otra gran posibilidad dados los resultados de las recientes elecciones en donde no se sabe todavía cuál es el Congreso electo, pues a muchos no se les ha entregado su credencial de diputado, agravada la cuestión como quiera que la Misión Electoral de la ONU-OEA ha hecho conocer que han existido más de 15.000 irregularidades en las pasadas elecciones. 

Las cartas están echadas, el uribismo victorioso de los otros días está nervioso, incluido el Presidente mismo, quien un día dice una cosa y al otro la contraria. Mientras esto ocurre, el denigre contra Mockus arrecia, pero el efecto que se persigue no parece el esperado, pues la intención de voto sube por el candidato Verde. El miedo cunde en la campaña de Santos, al punto que ahora se ha hecho con los servicios de un tipo sin ningún escrúpulo como lo es J.J Rendón para redireccionar la imagen de su candidatura, presa de la improvisación, el desconcierto y el peso de ser mirado como el candidato de los falsos positivos, el del lema sudor y lágrima, el del bombardeo al Ecuador y como uno de los responsables de la grave crisis con Venezuela.  

Y es que la ilegalidad en Juan Manuel Santos parece ser lo que mejor le sienta, pues llamó a J.J Rendón a trabajar justo cuando éste no tenía el permiso de trabajo para hacerlo, lo que quiso tapar con el hecho de que le llamó sólo para hacerle una consulta, cosa que queda desmentida por cuanto a la llegada de este ingrato personaje a la campaña de Santos, varios de sus anteriores colaboradores se hicieron a un lado. ¿Si contrata a una persona sin documentos para una responsabilidad tan grande como es publicitar su imagen, en qué otra ilegalidad o ilegalidades no incurriría? Y es que de ilegalidades al parecer sí sabe Juan Manuel Santos y mucho, pues eso de correr a donde Carlos Castaño y todo tipo de paraco para tumbar a Ernesto Samper cuando el Proceso 8000 dice mucho de él. 

La campaña a la presidencia sigue su rumbo y hoy más que nunca es posible la derrota en primera y segunda vuelta del uribismo. Sólo es cuestión de que quienes enarbolan el cambio aunque sea de modo transitorio se pongan de acuerdo para sacar del poder a la delincuencia hecha poder. De arreglos y aritméticas electorales hablamos después de la primera vuelta. Por ahora la idea es que se vayan yendo todos los uribistas. Que se vayan, que se vayan…. 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.