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Entrevista a Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna

«Apostamos por un proceso con contenido político y respeto entre las partes»

Fuentes: Gara

«Hay que seguir trabajando para reconstruir las bases que permitan hacer un proceso, y en eso estamos». Así se expresa Arnaldo Otegi en una entrevista a GARA en la que remarca el concepto de que «apostamos por un proceso con contenidos políticos y con respeto entre las partes». Batasuna entiende que lo que procede es […]

«Hay que seguir trabajando para reconstruir las bases que permitan hacer un proceso, y en eso estamos». Así se expresa Arnaldo Otegi en una entrevista a GARA en la que remarca el concepto de que «apostamos por un proceso con contenidos políticos y con respeto entre las partes». Batasuna entiende que lo que procede es «hacer un chequeo» de lo ocurrido «y empezar a hablar para superar todos los obstáculos. Y cuando digo todos, digo todos», añade Otegi. Arnaldo Otegi se muestra convencido de que «todo esto será pasajero» y cree que los puentes que se han tendido en los últimos años permitirán construir un escenario diferente para hacer avanzar un proceso con contenidos políticos y respeto entre las partes.

 

­¿Qué ha fallado hasta ahora?

Desde nuestro vista ­y puede haber otros igual de legítimos­, lo que ha impedido estabilizar el proceso ha sido la falta de compromiso del Gobierno español por mantener unas condiciones de respeto y democráticas para que se pudiera desarrollar. Y ha faltado también la voluntad suficiente en el PSOE y en el PNV para poner encima de la mesa unas bases que fueran lo bastante sólidas. Pero de ahí yo no extraería la conclusión de que el proceso no tenga posibilidades de avance. Hay que entender el proceso en términos dinámicos y, además, el proceso no tiene alternativa.

 

­Después de años de conversaciones se dijo que este proceso tenía bases sólidas. ¿Se sienten engañados por el PSOE o las cosas no estaban tan atadas como parecía?

Las cosas estaban suficientemente atadas, lo que ocurre es que hay ciertos compromisos que no se han cumplido. Todo el mundo entiende que es de sentido común que, hubiera o no un pacto, el proceso tenía que tener contenido político y debía darse en condiciones democráticas. En términos políticos no podemos hablar de si nos sentimos engañados o no por el PSOE. Probablemente todas las partes tengan alguna razón para sentirse engañadas. La cuestión no es ésa, sino hacer un balance de los nueve meses y certificar quién ha estado permanentemente, incluso esta misma semana, haciendo una apuesta por que el proceso siga adelante y tenga bases sólidas, que es el caso de la izquierda abertzale, y quién se está situando en una especie de Pacto de Ajuria Enea 2 que no nos va a llevar a la solución. Pero yo estoy convencido de que todo esto será pasajero si hay verdadera voluntad de avanzar.

 

­¿Por qué cree que no se atendieron las constantes advertencias de la izquierda abertzale de que las cosas iban mal?

Quizá porque entendían que la izquierda abertzale, por su grado de compromiso con el proceso, aguantaría todo lo que se hiciera. Y es cierto que durante los nueve meses la izquierda abertzale ha mantenido su apuesta sincera por el proceso a pesar de la agresión constante que ha padecido. Nosotros nunca hemos puesto condiciones para que el proceso avance. Quizá pensaron que podían continuar con la dinámica de agresiones hasta la eternidad. En todo caso, quisiera subrayar que, a pesar de que las agresiones contra el pueblo vasco son un hecho grave que debe corregirse con un proceso con condiciones democráticas, lo más preocupante es que alguien nos quiera convencer de que apuesta sinceramente por un proceso que ­como dijo el presidente del Gobierno en el Congreso­ al final va a pasar por el respeto a lo que decidan los vascos, si desde el inicio del proceso de conversaciones no se respeta lo que dicen los vascos y se agrede a una parte de ellos. Eso es lo grave. ¿Qué modelo de proceso quieren? Nosotros queremos un modelo de proceso con respeto entre las partes, sin agresiones de ninguna parte contra ninguna otra. Queremos un modelo de proceso de entendimiento mutuo y acuerdo. Si ellos quieren otro, que es lo que han demostrado, tendrán que explicar cuál es el modelo y qué objetivo tiene.

­¿Tenía el Gobierno español el cálculo de que ETA estaba derrotada y eso ha influido en su forma de actuar?

Quizá el Gobierno español y los servicios de inteligencia hicieran cálculos de ese tipo, pero yo estoy convencido de que en el Gobierno y en el PSOE hay sectores suficientemente lúcidos para entender cuál ha sido la historia de la izquierda abertzale y de la propia ETA y saber que ése era un cálculo erróneo.

 

­¿Han observado un antes y un después del nombramiento de Pérez Rubalcaba como ministro de Interior?

Si hubiera voluntad sincera de superar el conflicto las cosas se solucionan, independientemente de quién esté en la sala de mandos del proceso. Sabemos que hay especulaciones sobre su papel y que puede haber distintos sectores en el PSOE, pero si este partido quiere liderar unas segunda transición y reforma del Estado español en términos democráticos necesita estabilizar y dar solución al conflicto vasco.

 

­Ha hablado de lo que han hecho mal otros, pero ¿qué ha hecho mal la izquierda abertzale?

Hacemos autocrítica constantemente y sabemos que hay cosas que hemos hecho mal. A diferencia de otros, nosotros estamos dispuestos a corregir lo que hayamos hecho mal. Y también estamos dispuestos a entender las dificultades del resto y los problemas que realmente son razonables y a aportar soluciones para esos problemas. Y creo que esta semana hemos dado un buen ejemplo de ello.

 

­Y ahora, ¿qué?

A seguir trabajando para reconstruir las bases que permitan hacer un proceso. Y en eso estamos.

 

­Pero todo lo que han dicho públicamente es tachado de insuficiente por el resto…

Esa es una técnica muy habitual. Se ha dado también en otros procesos, en otros lugares del mundo. Ocurría en Irlanda, donde siempre era insuficiente lo que hacía el movimiento republicano. Nosotros estamos convencidos de que durante años hemos trabajado las condiciones que permitían una oportunidad histórica. Somos los que en Anoeta propusimos un método con dos espacios de negociación diferenciados en contenidos y protagonistas para dar solución al conflicto. Y recuerdo que también se dijo que era insuficiente.Somos los que hemos trabajado una oportunidad que llevó a ETA a declarar un alto el fuego el 22 de marzo. Y somos los que esta semana hemos hecho un llamamiento a ETA para que mantenga sus compromisos. Podemos entender que eso sea insuficiente para el resto de agentes, lo que queremos saber es qué pasos insuficientes están dispuestos a dar ellos para desactivar sus instrumentos de violencia y sentarse con nosotros a acordar bases para el proceso.

 

­Los gobiernos español y vasco y los partidos aseguran que han perdido la confianza en ETA y que el alto el fuego no tiene ya credibilidad…

Cada cual puede decir lo que quiera de una organización que acaba de reiterar sus compromisos y su alto el fuego. Habría que ver también cuál es el nivel de credibilidad del Gobierno español y del vasco. Si hacemos un debate sobre credibilidades, probablemente todas estén tocadas. Estamos en un momento en el que después de años para construir la confianza, la confianza ha vuelto a desaparecer. Resultan significativos algunos movimientos de estos días. Aquí, como en Irlanda tras el atentado de Canary Wharf [con el que el IRA rompió una tregua de 17 meses], se alzan voces por el apartheid y el aislamiento. Pero eso no nos va a conducir a generar confianza y construir bases sólidas para un proceso.Todo el mundo sabe que eso no lleva a la solución. Lo que ocurre estos días muestra el tipo de modelo de proceso por el que apostaban algunos, también el PNV de Josu Jon Imaz. En todo caso, la izquierda abertzale sigue haciendo una apuesta por un modelo de conversaciones políticas con contenidos políticos para resolver definitivamente el conflicto yendo a sus raíces, definiendo si somos o no una nación, cuál es su territorio, cómo se articula ese territorio y si tenemos o no derecho a decidir, que es a lo que tienen que responder los «demócratas».

En segundo lugar, hay que hacer eso en condiciones democráticas. El compromiso de la izquierda abertzale es que eso se debe hacer sin ningún tipo de violencia, injerencia o coacción. Esa es nuestra apuesta.

 

 

­¿Cómo se reconstruyen ahora las confianzas?

Hay gente que dice que la izquierda abertzale tiene que dar nuevos pasos. Nosotros ya hemos demostrado que hemos dado pasos y estamos dispuestos a dar más pasos.Queremos saber cuándo están otros dispuestos a empezar a andar. En Anoeta, con el alto del fuego y esta semana se ha hablado de pasos de la izquierda abertzale que eran insuficientes pero eran pasos. Yo no recuerdo más paso del Gobierno español en la buena dirección que la declaración en el Congreso. A ver cuándo dan pasos los demás, aunque sean insuficientes. Si la pregunta a la izquierda abertzale es si está dispuesta a dar más pasos, la respuesta es sí.

 

­El lunes Batasuna hizo un triple emplazamiento. Lo que hagan el Gobierno y ETA será cosa de ellos pero… ¿qué deben hacer ahora Batasuna y el resto de partidos?

Lo primero, no romper puentes de diálogo político. Situarse en una posición de no-diálogo como ha hecho el PSOE no lo consideramos razonable. Nosotros podemos entender sus dificultades en esta coyuntura concreta, pero hay que recordar que la oportunidad que se abrió con el alto el fuego se debió a que durante años hubo un puente abierto, aunque no oficial, entre el Partido Socialista y la izquierda abertzale. Después de todo el camino que hemos recorrido, después de todo el trabajo que hemos hecho, no podemos volver a la situación anterior al 22 de marzo. Lo que hay que hacer es un chequeo al proceso y empezar a hablar para superar todos los obstáculos que hay encima de la mesa. Y cuando digo todos, digo todos. Para eso hace falta poner en marcha la propuesta de Anoeta, mantener los espacios de diálogo y propiciar un clima que permita el proceso democrático.Eso es lo que vamos a hacer y lo que estamos haciendo.

 

­¿Siguen tendidos los puentes con todos los partidos excepto el PP?

Creo que todos los puentes están abiertos, aun entendiendo que en este momento el PSOE ha decidido cerrar los suyos. Pero estoy convencido de que todos se volverán a abrir en el futuro inmediato si de verdad hay voluntad sincera de buscar soluciones. Eso es lo que quiere el pueblo vasco y eso es lo que garantiza que haya soluciones democráticas. Esos puentes debieran permitir construir un escenario diferente para lanzar un proceso con contenidos políticos y que se desarrolle sin ningún tipo de violencia.

 

­Dice Josu Jon Imaz que han perdido su condición de interlocutores políticos…

No vamos a entrar en ese tipo de ataques. Lo que sí hemos constatado en estos meses es que las posiciones del PNV y las del PSOE han sido siempre idénticas, no sólo similares, durante todo el proceso de conversaciones. Parecía que Zapatero hablaba también por boca del PNV.

 

­A lo largo de esta semana les han pedido varias veces que sean como el Sinn Féin…

Quienes hablan así o son unos iletrados, unos incultos, o tienen mala fe. Yo les regalaría el libro de memorias de Gerry Adams para que lo repasen. Especialmente el capítulo en el que Gerry Adams mantiene iniciativas como las que ha mantenido Batasuna esta semana tras el atentado de Canary Wharf. ¿De qué Gerry Adams hablan? ¿Del preso republicano irlandés? ¿De qué Sinn Féin? ¿Del que plantea la lucha armada como alternativa en los años 70? ¿Del que se ha negado permanentemente a condenar las acciones armadas del IRA? Nosotros no somos el Sinn Féin, somos la izquierda abertzale y a lo largo de los años hemos acreditado que tenemos la autoridad y el perfil político suficiente para tomar iniciativas políticas arriesgadas. Batasuna va a seguir manteniendo la posición que le permita que sus ámbitos de influencia, muchos o pocos, sirvan para ir superando obstáculos. Y en el futuro eso volverá a quedar acreditado, sin lugar a duda.

 

­Se ha dicho que en las conversaciones entre partidos se había llegado casi a un acuerdo a mediados de noviembre y llegó ETA y mandó parar…

Lo de la tutela de ETA es una auténtica falsedad. El escollo, el desacuerdo, fue político. La izquierda abertzale considera que una reforma estatutaria no soluciona el conflicto político, que la división territorial no soluciona el conflicto político y que la falta del derecho a decidir no soluciona el conflicto político.

 

­¿Contemplan nuevas operaciones policiales? ¿Temen volver a la cárcel, como ya se está anunciando?

Puede haber un incremento de la represión o, al menos, la tentación de ensayar recetas del pasado. Hemos hecho una apelación a que eso no suceda porque nos retrotraería a escenarios del pasado. La represión no va a solucionar las cosas ni favorece al proceso.

 

­¿Esperan contar con candidaturas legales en las próximas elecciones?

Alguien nos tendrá que explicar si un escenario electoral en mayo en el que se impide participar a la izquierda abertzale favorece al proceso. Que la izquierda abertzale pueda participar en los comicios y ocupar los escaños que el pueblo le otorgue libre y democráticamente sería un factor que de modo gráfico apuntaría en la buena dirección. Nosotros no contemplamos otro escenario.

 

­¿Les ha defraudado Ibarretxe con la gestión de la manifestación?

Creo que todo el enfado que en estos días ha manifestado Josu Jon Imaz contra la izquierda abertzale no iba tan dirigido a la izquierda abertzale como al lehendakari. Antes de la convocatoria del lehendakari, PNV y PSE estaban tratando de convocar una manifestación en términos netos contra ETA a través de Gesto por la Paz. El lema elegido inicialmente por el lehendakari nos parecía acertado, porque era en positivo y constructivo: queremos hacer proceso, queremos hablar y queremos la paz. Al final, el lehendakari se plegó a las presiones de determinados sectores que incluyó un latiguillo que buscaba más la no presencia de la izquierda abertzale que una apuesta en positivo. Esa es su responsabilidad.