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Borinquén insiste en hacer su historia

Fuentes: Diario ¡Por esto! (Mérida)

Dos eventos trascendentales para los pobladores de la única nación latinoamericana que permanece con estatus colonial en el continente americano coincidieron en días recientes. La diáspora puertorriqueña radicada en Nueva York efectuó el domingo 11 de junio la 60ª edición del tradicional desfile boricua por las calles de Manhattan, en la metrópoli neocolonial. En esta […]

Dos eventos trascendentales para los pobladores de la única nación latinoamericana que permanece con estatus colonial en el continente americano coincidieron en días recientes. La diáspora puertorriqueña radicada en Nueva York efectuó el domingo 11 de junio la 60ª edición del tradicional desfile boricua por las calles de Manhattan, en la metrópoli neocolonial. En esta ocasión el evento se politizó a causa de la decisión de los organizadores de elegir al héroe independentista Oscar López Rivera para encabezar el desfile, al frente de la primera carroza que partió de la histórica plaza de La Marketa.

López Rivera, que fue uno de los dirigentes de la organización independentista Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN) que encabezaba la lucha borinqueña, fue objeto de una violenta campaña de demonización a lo largo de los 35 años en que guardó prisión en cárceles federales estadounidenses.

No obstante el hecho de que nunca pudieron ser probadas las acusaciones por terrorismo, el establishment colonialista mantuvo todo ese tiempo su campaña de descrédito contra él y los demás líderes patrióticos que jamás claudicaron en la defensa de su causa. Como quiera que la celebración del Desfile fue boicoteada por muchos de los consorcios estadounidenses que siempre lo habían apoyado en aras de congraciarse con la vasta población boricua de Nueva York, la asistencia de personas al evento fue algo menor que en ocasiones anteriores.

Los recursos financieros y la publicidad que aportaban la Coca Cola, Univisión, la línea aérea Jet Blue, el Nueva York Daily News, la corporación alimentaria Goya Foods, la telefónica ATT& T, el equipo de beisbol «Yankees» y cuarenta consorcios más, hicieron sentir su carencia.

Del fracaso de este boicot dio fe la cálida bienvenida que el público brindó a la presencia del líder independentista en el Desfile y que la mayoría considerara que «fue lo mejor del desfile, mucha gente no sabe que estuvo preso por defender a su gente, su cultura», según manifestaciones de personalidades boricuas residentes en Estados Unidos o venidas especialmente invitadas al evento.

López Rivera, de 74 años, estuvo acompañado por su hija Clarissa y tuvo fuerte protección de sus seguidores y algunos ex miembros de las FALN que también cumplieron cárcel y viajaron a Nueva York para apoyarle en el evento.

El Desfile se realizó con el lema «Un pueblo, muchas voces» y tuvo como «gran mariscal» al famoso salsero Gilberto Santa Rosa. Se caracterizó, además, por múltiples protestas contra la Junta Fiscal impuesta a Puerto Rico por el Congreso de Estados Unidos, cuyas decisiones están sobre las del gobierno colonial de la Isla. Fue en este contexto histórico que tuvo lugar el 11 de junio la consulta «plebiscitaria» con 2.3 millones de electores inscritos, de los cuales 1.7 millones no votaron. Es decir, participó apenas el 23 % de los votantes. Casi 80% de los electores dieron la espalda a la consulta del gobernador Rosselló y el partido anexionista. El gran derrotado fue, indiscutiblemente, el anexionismo.

En la consulta «plebiscitaria» de 1998, los anexionistas tuvieron 728,000 votos. En 2012, fueron 838,000. Ahora apenas superó el medio millón de votos, una reducción de más de doscientos mil votos respecto a 1998, y casi 300 mil menos que en 2012.

La cifra alcanzada por la anexión el pasado once de junio fue ochenta mil votos menor que el total de votos alcanzados en las elecciones generales de 2016, hace apenas siete meses. Fue la cifra electoral menor en toda su historia.

Se constata, por el resultado de la consulta, que el movimiento anexionista en Puerto Rico representa apenas el 20 por ciento del electorado; que es francamente minoritario y que no tiene derecho alguno a forzar un status político que rechaza la gran mayoría de la población.

El doctor Julio A. Muriente Pérez, copresidente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) y catedrático del Departamento de Ciencias Sociales en la Universidad de Puerto Rico, pronosticó que los anexionistas irán ahora a Washington, D.C., alegando haber alcanzado la tan ansiada súper mayoría (97% de los votos) demostrativa de que en Puerto Rico una amplia mayoría de los electores apoya la anexión y que habrá que añadirle otra estrella a la bandera de Estados Unidos, la número 51.

Mientras tanto, el 19 de junio, el Comité de Descolonización de la ONU considerará una vez más el caso colonial de Puerto Rico. Ésta será una ocasión ideal para denunciar la farsa del 11 de junio ante los pueblos del mundo, ha declarado Julio A. Muriente Pérez.

«Claro que el fin del colonialismo y la recuperación de la soberanía son objetivos urgentes por alcanzar. Pero no con embelecos ni mentiras sino con procesos serios que garanticen efectivamente la decisiva participación de todos y todas», arguye.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.