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¿Cacería de brujas?

Fuentes: Rebelión

No, Presidente Trump, no son brujas las que cazan sus enemigos, es a usted al que pretenden cazar y es posible que intenten que usted dé su visto bueno al golpe de Estado o al magnicidio que se gesta en su contra. No se explica de otra manera la trampa que le tiende MacCain, quinta […]

No, Presidente Trump, no son brujas las que cazan sus enemigos, es a usted al que pretenden cazar y es posible que intenten que usted dé su visto bueno al golpe de Estado o al magnicidio que se gesta en su contra. No se explica de otra manera la trampa que le tiende MacCain, quinta columna de su partido en el Congreso, quien, sin presentar la mínima prueba, sostiene que «el proyecto de ley permite finalmente responsabilizar a Rusia por su desvergozado ataque contra nuestras elecciones presidenciales del 2016».

El método siempre es igual, en este caso se ha creado un bodrio sobre un complot ruso en el que su persona está involucrada; después lo juzgan por ser partícipe de esta ficción. Increíble, son dignos del premio Nobel a la tramoya.

Las sanciones contra Rusia por una supuesta intervención, que deben ser aprobadas por el Congreso estadounidense, van en la realidad dirigidas contra su persona; por eso están ligadas a las sanciones contra Irán, para amarrarle las manos. O las firma, equivalente a que se ponga la soga en el cuello, o no las firma, que casi es lo mismo.

No tienen un pelo de tonto, porque lo meten en un callejón sin salida, pero tampoco de cuerdos, porque dan un paso más hacía el abismo de una nueva guerra civil, cuyos primeros disparos se hicieron en el partido de amistoso de béisbol que jugaban los congresistas y en las peleas callejeras que se dan entre sus partidarios y oponentes.

El método que usan no es político en el sentido de Aristóteles, quien sostiene que «la política es el arte de lo posible», sino politiquero a la usanza de los bajos fondos, donde todo se embadurna con estiércol, del más apestoso, destinado a caldear a la opinión pública en su contra, más allá de lo caldeada que está ya.

Mientras tanto, el odio irracional crece entre la gente del pueblo, no hay diálogo y menos aún, sentido común. La situación se torna semejante a la que escribía Mao, cuando «una sola chispa puede incendiar una pradera». ¿Qué hacer? Se diría que meditar y meditar antes de firmar un mamotreto. Si lo firma se habrá adentrado en las fauces del lobo, si no lo firma, la batalla continúa. Si lo firma, tendrá que en adelante firmar todo lo que le presenten, si no lo firma, la batalla continúa. Si lo firma, pasará a la historia como un borrego más, si no lo firma, la batalla continúa. Si lo firma, olvídese de todas sus propuestas electorales, si no lo firma, la batalla continúa.

Pero hay un hecho cierto, independiente de lo que usted haga, el mundo sigue su marcha. Imagínese por un momento que usted lo firmara, Europa no se va a quedar con los brazos cruzados. Eso advierten en un comunicado conjunto los cancilleres de Alemania y Austria, donde sostienen que en el proyecto de ley de EEUU se observa el endurecimiento de las sanciones antirusas, con la finalidad de presionar a los países europeos para introducir en su mercado la venta de gas americano caro en perjuicio del gas ruso. «Las medidas restrictivas que propone Washington claramente contradicen el derecho internacional», suscriben ambos representantes estatales.

Por su parte, Rusia ha superado ya las viejas sanciones y sabrá neutralizar las que ahora pretenden eliminar su gas del mercado. Al buen entendedor, pocas palabras.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.