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Campañas de masas por la paz

Fuentes: Rebelión

Para defender los avances del proceso de paz se requiere amplias campañas de masas en las regiones y en todo el territorio nacional. No hay que bajar la guardia y confiarse en el expediente de la vía parlamentaria clientelar y corrupta que quieren imponer los gamonales santista. Pongámoslo en términos bien crudos. Hay una contraofensiva […]

Para defender los avances del proceso de paz se requiere amplias campañas de masas en las regiones y en todo el territorio nacional. No hay que bajar la guardia y confiarse en el expediente de la vía parlamentaria clientelar y corrupta que quieren imponer los gamonales santista.

Pongámoslo en términos bien crudos. Hay una contraofensiva cerrada de la ultraderecha contra los avances del proceso de paz y sus resultados más tangibles como el Acuerdo de Cartagena, el Cese bilateral del fuego, el apoyo internacional y los nuevos escenarios de solución a las otras manifestaciones del conflicto social y armado. Todas las propuestas de los representantes del No, quieren retornar a la Seguridad democrática uribista, mediante la eliminación de la Justicia transicional, las garantías políticas, la seguridad constitucional y las medidas agrarias pactadas en favor de los campesinos, las víctimas, los indígenas, los afros y las mujeres.

Por entre ese coro retardatario se está filtrando el proyecto santista de barajar de nuevo y desconfigurar, en los términos del modelo neoliberal extractivista y agro industrial, los consensos mínimos de La Mesa de diálogos de La Habana.

La delegación oficialista de la Casa de Nariño ha cobrado ímpetu para competir con el bloque fascista con ideas que desmantelen los pactos consolidados. Tal parece que al bloque oligárquico transnacionalizado y subordinado al imperio gringo, la derrota del SI no lo afecto y, por el contrario, se afana en sacar provecho del impasse desatado por el resultado adverso del plebiscito santista del pasado 2 de octubre.

Para tal efecto aprovechara sus coincidencias con el pastranismo, que será favorecido con el Ministerio de Educación, para proyectar otra manguala en contra de la paz.

El papel de las masas en las calles.

En tales términos, la paz depende de la acción colectiva del pueblo colombiano. Es la intervención de las masas, las campañas de masas, regionales y nacionales, las que deben oxigenar y profundizar la construcción de la paz con justicia social y democracia ampliada.

El impacto de la crisis económica y de la regresiva reforma tributaria.

La presencia y presión del pueblo, además, está siendo alimentada por el empeoramiento de las condiciones materiales de la gente, que es el principal motivo históricamente para que aumenten las protestas en la calle.

Tanto la crisis financiera como fiscal y las consabidas estrategias para superarlas, en los términos del modelo neoliberal, con reformas tributarias regresivas, como la que está en curso en el poder legislativo y los recortes del gasto público social en salud, educación y subsidios, empeoraran aún más las condiciones de pobreza de millones de colombianos, muchos de los cuales votaron por el NO como una manera de protestar, o se abstuvieron en las recientes votaciones mostrando el gran desafecto ciudadano por el régimen plutocrático vigente en el Estado.

Agréguele a tal escenario el continuado desplome del Presidente entre la opinión pública. Santos perdió capacidad de gobernar, se mueve en el vacío político y es una entelequia deletérea.

El repertorio de las campañas de masas.

Las campañas de masas por la paz deben incluir tomas agrarias (campesinas, indígenas y afros), bloqueos de autopistas, marchas de víctimas, movilizaciones estudiantiles, carpas en plazas públicas, huelgas, paros cívicos, plantones, Cabildos abiertos municipales y procesos constituyentes que permitan poner en practica la estrategia de tener un pie dentro y otro fuera de las instituciones que, con matices, defienden los líderes del movimiento por la paz que se expandirá con el aumento de la conflictividad social que vendrá acompañada de las políticas tributarias y neoliberales que aplicará el desfalleciente régimen oligárquico santista.

Nota 1. En el Quindío quedo al desnudo la doble estrategia de Vargas Lleras frente a la paz. Allí, sus compinches, la ex gobernadora Sandra P. Hurtado y su marido «El Toto», principal directivo del Cartel del Norte del Valle y dueños de rutas de narcotráfico por el Cañón de las Garrapatas, se pusieron la camiseta del No y ganaron ampliamente a los del SI. Sacaron 120 mil votos contra la paz y los del Si 75 mil.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.