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Carlos Enrique Lorca Tobar, juventud, socialismo y resistencia

Fuentes: Rebelión

“Juventud Socialista de Chile Toma el arma de la verdad Y dispara contra quien pretenda Pisotear al pueblo su dignidad” Himno de la Juventud Socialista de Chile “No podemos conducir a las masas a la lucha si no tienen en claro por qué luchar. Las masas necesitan conocer a sus enemigos. Necesitan saber quiénes se […]

“Juventud Socialista de Chile

Toma el arma de la verdad

Y dispara contra quien pretenda

Pisotear al pueblo su dignidad”

Himno de la Juventud Socialista de Chile

“No podemos conducir a las masas a la lucha si no tienen en claro por qué luchar. Las masas necesitan conocer a sus enemigos. Necesitan saber quiénes se oponen al proceso revolucionario, quienes obstruyen las medidas destinadas a mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo. Una política conciliadora basada en transacciones, desmoviliza a las masas, las desorienta y confunde, por el contrario, una política que las lleve a enfrentarse con sus enemigos, que haga conciencia de las dificultades de este enfrentamiento, pero que al mismo tiempo señale con claridad las metas a lograr, sí que logrará comprometerlas en el proceso de cambio y las hará́ aportar su abnegación, esfuerzo e iniciativa creadora a él”

Carlos Lorca Tobar

Carlos Enrique Lorca Tobar nace el 19 de noviembre del año de 1944, en Santiago de Chile, hijo de Carlos Lorca Leyton y María Tobar (vendedor y maestra normalista respectivamente) hace parte de una familia santiagueña compuesta por cinco hermanos de los cueles es el mayor, tres de ellos hombres, Luis, Raúl y Jaime y por una niña de nombre María Isabel o “Chabelita”, quien a los 11 años muere a causa de una encefalitis y por quien Carlos tendría un sentido duelo.

Sus estudios secundarios los realizaría en el Internado Nacional Barros Arana y en el Instituto Nacional “General José Miguel Carrera” ubicado en Arturo Part #33 de la capital, en este último se destaco por ser un apreciable estudiante e inicio su liderazgo estudiantil en las aulas del centro de estudios a quien su hermano Luis Lorca llama el “el primer foco de luz de la nación”, en referencia a estos primeros años se señala que Carlos era un niño con un liderazgo natural que mantenía una fuerte influencia en su grupo de amigos, allí también se le conoce como un estudiante dedicado, serio y con excelentes resultados escolares. 

Carlos era un joven de aspecto tímido y sereno, que desde muy chico tomo decisiones radicales en su entorno de vida, como la de no volver al culto católico por las contradicciones que este encontraba en las prácticas del sacerdote Sergio Correa, quien mantenía vínculos con el gerente del Banco del Estado, esgrimiendo que éste no volvía a misa por la falta de coherencia entre lo que predicaba y hacia el párroco[1].

Esta actitud ante la vida va a llevar a Carlos a destacarse por ser un joven de decisiones coherentes, un comprometido con el sentido de la praxis, elemento que lo va ha guiar en su militancia estudiantil, juvenil, de masas y partidista.

El estudiante universitario.

La década de los 60`s se destaco por su fuerte agitación política, en especial por el importante papel que jugo la Revolución Cubana, la guerra del Vietnam y el surgimiento de múltiples movimientos de liberación nacional anti colonial, en los llamados países del tercer mundo de la tricontinental.

La vida universitaria de Carlos sería trastocada por estos importantes sucesos históricos, los cuales harían de la juventud de dichos años una generación de rebeldes que soñaban con la transformación estructural del mundo; tras terminar sus estudios secundarios el mayor de los hermanos Lorca se inclinaría por las ciencias médicas y decide estudiar medicina en la Universidad de Chile, la llamada casa de Andrés Bello.

Su madre, María Tobar sería testigo de los vertiginosos cambios que para la vida de Carlos va a traer la vinculación a la facultad, allí comenta por ejemplo que su hijo,

era muy comunicativo con ella y así se dio cuenta cuando al poco tiempo de estar en la Escuela de Medicina empezó a descubrir un mundo totalmente nuevo y distinto al que él había vivido siempre, protegido en un hogar sin problemas (…) Carlos llegaba todos los días impresionado de la pobreza, de la miseria de los pacientes, sintiéndose impotente para ayudarlos, pero inventando y aprendiendo todos los días cómo hacer una sociedad más justa, más igualitaria. Se dio cuenta que con la medicina no podía dar gran ayuda, entonces estudió filosofía, otras ciencias humanistas y se hizo militante socialista, entregando todas las horas del día a lograr su objetivo.

Todas estas actividades las comentaba con su madre que se maravillaba con su hijo y a la que también le abrió un mundo desconocido. (Maldonado Parada, Moya Díaz, Romero Méndez, & Vega Pais, 1999, p. 116)

Es esta sensibilidad social la que hace que Carlos encuentre en la organización popular una posible salida que le permita generar soluciones a esta cruda realidad con la cual se ve enfrentado por primera vez, siendo en la Universidad de Chile dónde a la par con sus compañeros participará en un inicio en el Movimiento Universitario de Izquierda y posteriormente en la Federación Juvenil Socialista de Chile (FJS),

“La universidad esta en un momento de efervescencia, que es el momento previo a la Reforma Universitaria de 1968, el se compromete, primero en un frente amplio, que se llamaba Movimiento Unitario de Izquierda (MUI) y en eso milita Carlos, no entra a la Juventud Socialista. Toda esa generación es del MUI y después unos toman el camino del MIR y Carlos y otro buen grupo de compañeros muy brillantes toman la senda de la Juventud Socialista y ellos son como un puntal de la Brigada Universitaria Socialista de esos años” (Lorca, 2018).

Ya para el año de 1965 Carlos iniciaría su militancia en la Federación Juvenil Socialista de Chile, órgano juvenil del Partido Socialista de Chile (PS), estructura partidaria histórica en la organización de las y los trabajadores del país andino, en ésta progresivamente avanzaría en responsabilidades políticas y en los primeros años especialmente en el campo de la dirigencia estudiantil, lugar de militancia en el cual se destaco por su habida inteligencia, característica que en él sobresalía y en especial por su apasionado amor a la lectura, de las buenas obsesiones que harían de él uno de los cuadros dirigentes más importantes de dicha organización juvenil y en el trascurrir de los años del partido.

Para esta segunda mitad de los sesenta, la noticia de que en una escuelita de las montañas del oriente boliviano fuese fusilado el Comandante Ernesto “Che” Guevara, quien emprendió una experiencia guerrillera en los primeros días del mes de noviembre del año de 1966 y que se mantendría tan sólo once meses en combate, va a estremecer a las juventudes rebeldes del continente, lo que desembocará una solidaridad permanente de las y los revolucionarios de la época con las facciones que en vida resistirían al Ejercito Boliviano y ante esta situación el Partido y la Juventud Socialista, no van a ser ajenos y actuaran en solidaridad con el pueblo de Bolivia y con el ELN formado por el Che, sirviendo como enlace de la guerrilla de Ñancahuazú en un primer momento y después de la caída del argentino-cubano en combate, con los cubanos y bolivianos que sobrevivirían a este primer intento de organización guerrillera en Bolivia.

Es entonces que los socialistas chilenos optan por crear una red político-militar interna que se conoce como la “Organa” y que años más tarde le daría origen al ELN-Chile o a los llamados “Elenos” del PS[2], aparato que funcionaría como red logística y de reclutamiento para la experiencia que emprendió el sobreviviente Inti Peredo[3] la cual llamo como “Volveremos a las montañas”. En la nombrada “Organa” Carlos va a participar y estará vinculado entre los militantes que la constituyen, a demás también de pasar por una escuela de formación militar, “si bien, Lorca no fue partícipe directo del ELN, participó en una escuela de guerrilla en Chaihuín” (El Avión Rojo, 2016), lo que demuestra un Carlos con actitud de combate internacionalista, en estos primeros años de militancia revolucionaria, compromiso que lo acompañara durante su desarrollo político, experiencia que le va a ser de mucha ayuda para los años en que pasaría a la clandestinidad como dirigente socialista.     

Su coherencia, sus excelentes resultados académicos y la experiencia que ha ganado en los tres años como miembro de la FJS, lo llevan a que asuma el cargo de representante del Centro de Alumnos de la Facultad Medicina, para  el cual fue electo en 1968, allí se destacó por su entrega desinteresada en la defensa de la Reforma Universitaria que los estudiantes chilenos planteaban en este agitado año para los movimientos estudiantiles en el mundo, no siendo inferior a las luchas que daban sus compañeros en diversas partes del globo como se hacía en Francia, Alemania, México, Argentina entre otros países.

Éste destacado papel como dirigente de Facultad llevó a Carlos a posicionarse como potencial dirigente nacional y en el año de 1969, fue “elegido vocal de la Federación de estudiantes de la Universidad de Chile y en tal carácter asume la Secretaría General de ese organismo estudiantil” (Goñi, 2016), situándolo como dirigente nacional y voz del movimiento estudiantil universitario, episodio de su vida que va a ser fundamental para el posterior desarrollo de su trabajo junto a Salvador Allende en el gobierno de la Unidad Popular[4].

Con agitadas luchas estudiantiles y el inicio de una campaña electoral que avizora un futuro prominente para la izquierda chilena, termina la década de los 60`s para Carlos e inician los tan añorados años 70´s, en donde el médico Salvador Allende va  ha encabezar la lista electoral del Partido Socialista y que a través de la Unidad Popular representara a un conjunto mayoritario de las fuerzas progresistas, demócratas y revolucionarias del país. Para estos años culmino sus estudios de medicina el 15 de abril de 1971 y realizo su trabajo profesional en el Hospital Trudeau, iniciando a demás su formación en psiquiatría la cual sería interrumpida por la agitada e intensa participación política que asumió Carlos en esta época como lo afirma Adriana Goñi Godoy.

La Unidad Popular, un sueño colectivo por el socialismo.  

Tras tres intentos anteriores por llegar al gobierno de Chile por medio de las urnas, el médico y Senador del Partido Socialista, Salvador Allende Gossens encuentra en las elecciones de 1970 la posibilidad de lograr el cometido que durante años ha perseguido y que en las elecciones de 1964 estuvo cercano a conquistar obteniendo el 38.93% de los votos por debajo de su rival Eduardo Frei Montalva que ganaría las elecciones con un 56.09%; resultados que aunque no ubicaban al Senador socialista como ganador, si dejaban un muy buen balance electoral para un Partido que se hacia llamar socialista en medio de la guerra fría y la guerra contra el “comunismo internacional”.

Para el año de 1970 el ya Guevarista, Carlos Lorca, asumía la jefatura de la Brigada Universitaria Socialista, órgano estudiantil de educación superior de la FJS, a la par de esta nueva responsabilidad, las dos fuerzas de izquierda más importantes del país – el Partido Comunista y el Partido Socialista- organizarían junto a otros ya enunciados partidos el programa unitario de la Unidad Popular, propuesta que en septiembre 4 de 1970 tras un arduo año de campaña en el cual Carlos y sus compañeros de militancia se abocaron por convicción y orientación del Partido Socialista, salía victoriosa por primera vez en la historia del Siglo XX una propuesta en donde comunistas, socialistas y sectores revolucionarios de la izquierda, por medio de la vía electoral lograran llegar a asumir el más alto cargo de gobierno en una estructura estatal de democracia burguesa[5].

Ante el asenso de Allende al poder a finales del año de 1970, los socialistas organizarían el XXIII Congreso del Partido para el mes de enero de 1971 en la ciudad de La Serena, ubicada en región de Coquimbo en la costa de Chile, en ésta se le dio un vuelco a la estructura del Comité Central del Partido y se orientaría a la Federación Juvenil Socialista de Chile a que para el mes de agosto realizara su XX Conferencia Nacional, esta vez en la ciudad de Concepción, para este encuentro

se constituyó el nuevo Comité Central (CC) de la Federación Juvenil Socialista de Chile (FJS) que elige como su secretario general a Carlos Lorca Tobar, cambiándose poco después en una de las primeras medidas de la nueva Dirección juvenil, el nombre de la organización al de Juventud Socialista de Chile (JS) (Navarrete, 2018, p. 8) 

Ésta nueva responsabilidad que asume Carlos lo pone en el centro de la dirigencia juvenil y ya para el año de 1972 es electo como presidente de la Unidad Popular Juvenil, allí trabaja de la mano con la dirigencia nacional de las Juventudes Comunistas de Chile (JJ.CC) en donde se encuentran referentes como Gladis Marín y Alejandro Rojas; la elección de Lorca para presidir el órgano juvenil de la U.P, se da por su papel de militante metódico, organizado y anti sectario que asumió en la dirección de la FECH, pues fue donde demostró su amplio compromiso con la unidad de los y las revolucionarias, además de una vasta capacidad argumentativa y teórica que le hicieron ganar el respeto de las demás organizaciones juveniles de la época.

En cuanto a lo anterior su hermano Luis en una carta redactada para la conmemoración de los 41 años de su desaparición, logra concatenar algunas de estas características que llevaron a Carlos a consolidarse como un destacado dirigente nacional del socialismo chileno y de la propuesta de izquierda protagonizada por la Unidad Popular,

Un hombre responsable y consecuente, tus ideas de futuro las defendías en el diálogo y en el debate. Las cultivabas y las aprendías de la vida y de los textos y las sometías a los desafíos de la realidad. ¡Nunca conocí una persona con mayor rigor y responsabilidad en su decir y pensar!¡Nunca en busca del aplauso fácil ni con la demagogia oportunista! En momentos aciagos defendiste con tu vida tus ideales. Asumiste las consecuencias por un Chile mejor (Lorca L. , 2016).

Carlos en esta época de su vida desarrolla sus mejores disertaciones políticas, compendia en sus discursos, actos públicos e intervenciones partidarias lo más coherente de su acción teórico- practica, son los años en que se forma como cuadro de masas, en donde sale a debatir a favor de la línea de la UP, con quien asume un compromiso desde su estrategia, actividades que van a reflejar una cercanía al compañero presidente Salvador Allende y que lo van a posicionar como dirigente nato de la línea política del gobierno popular, actividad política que lo catapultará como diputado y como referente del partido.

Frente a ello, cabe aclarar que siempre fue un político autocrítico, reflexivo de los procesos y a esto último se debe su postura leninista frente a la organización del  Partido, su visión de la unidad proletaria y del centralismo democrático, para fortalecer la dirección de la Unidad Popular, a Lorca se le conoció en estos años de su vida como un trabajador incansable por la vía chilena al socialismo, como un hombre consiente de la importancia que jugaría la unidad entre el Partido Socialista y el Partido Comunista, aspecto que lo hizo un militante de respeto y querido por las masas de la UP.

El militante Leninista y Guevarista.

La influencia de los Elenos chilenos, la Organa y la victoria electoral de Allende, van a reafirmar las posiciones que definirán la praxis de Carlos en los 70`s, para inicios de esta década se encontró a un joven maduro políticamente de 28 años edad, que asume la dirección de la Unidad Popular Juvenil y que se destaca como posible candidato para las elecciones parlamentarias de 1973.

Los conflictos que va a afrontar la Unidad Popular van a hacer del protagonista de esta semblanza un dirigente de alta consecuencia con su Partido, reafirmando su posición como socialista y defensor de la vía chilena, crítico de los izquierdismos infantiles, los oportunismos y la falta de posiciones partidarias frente a la formación política de los cuadros,

así entonces, con la fuerte impronta de Lorca, los vicios históricos del PS y sus debilidades, replicados por la Juventud, eran puestos en primer plano. La disciplina interna, la lucha contra el fraccionalismo y el caudillismo, en definitiva el problema de construir la vanguardia revolucionaria en el Partido y su Juventud (Navarrete, 2018, p. 55).

Frente a ello Carlos proponía los principios leninistas de organización como elementos fundamentales para ir solucionando las dificultades propias de los partidos miembros de la Unidad popular, propone como vanguardia el centralismo democrático, la dirección colectiva y la unidad clasista entre los socialistas y los comunistas, llevando a cabo una consigna clara de escalonar posiciones que fortalezcan el poder popular de la mano de la institucionalidad, dilucidando ya tempranamente un cercano enfrentamiento radical de clase, frente a este aspecto Navarrete (2018) destaca un discurso pronunciado por Carlos durante un pleno de la JS donde se subraya lo siguiente:

La conquista de todo el poder para el pueblo, reemplazando la institucionalidad burguesa que hemos heredado, por organismos genuinos del poder proletario, como la Asamblea Popular, substituyendo la anacrónica y reaccionaria justicia burguesa por una autentica justicia al servicio de las grandes mayorías, ganando la batalla de la producción, que es indisociable de la batalla por la ampliación del área social y la participación de los trabajadores en la dirección de las empresas, fortaleciendo y ampliando la Unidad Popular y particularmente la unidad socialista-comunista (p. 74).

En estas palabras se encuentra el pensamiento revolucionario del Lorca guevarista, en donde “lo que interesan son los hechos; las palabras que no concuerdan con los hechos no tienen importancia” (Guevara, 2007, p. 110), ante esta referencia del diario del Che en Bolivia, podemos ver como Carlos dilucida el proyecto de la UP, como herramienta táctica de los y las trabajadoras chilenas, que buscan acercar cada vez más las conquistas del gobierno al poder popular. 

Son estas improntas las que hacen ver a Carlos como un dirigente responsable y comprometido con la Unidad Popular, un hombre que pone cada vez más cerca al Partido Socialista de las ideas de Lenin, respecto a ello comenta Joel Ansenjo (2015) como se cita en Navarrete (2018),

Carlos era uno de los que proponía que este Partido tenia que tener una organización leninista, lo que no significaba razonar como Lenin, significaba que la organización del Partido tenia que tener, con el centralismo democrático, un desarrollo organizacional que permitiera poder estar presentes en todos los frentes de masas, y en todos los frentes sociales, y donde era requerida la opinión socialista (p. 103).

En este sentido se hace imperativo para desarrollar el proyecto chileno al socialismo que la dirección de este tuviese una vanguardia revolucionaria, que comprendiera el sentido del momento histórico y que resolviera las principales contradicciones de un escenario en donde la institucionalidad burguesa no se estaba transformando de manera radical si no de manera concertada y acorde al momento en que la lucha por el poder en Chile se encontraba, aspecto en el cual fue recalcitrante Carlos, pues para éste era necesario que se entendieran las particularidades del proceso Chileno y en vías a esta concepción se esforzaba intelectual y experimentadamente para lograr dar cuenta de esta situación. 

Para estos años como dirigente de la Unidad Popular, Carlos se va a robustecer en lo teórico y a cualificar como intelectual orgánico, al servicio de las luchas propias del pueblo, fiel al poder popular como bandera estratégica del proyecto chileno y cercano principalmente a los planteamientos teóricos de la coherencia ética y socialista del Che Guevara y a los principios organizativos partidarios de Lenin; en letras de su hermano Luis,

quienes te reconocieron vieron tu naturaleza inolvidable. ¿Cómo eras Carlos? Eras la versión del Quijote social en lucha sabia contra los molinos de la injusticia. Eras el renacentista pensante en todo lo humano. Eras el hombre nuevo de todos los tiempos. Eras el amor por tus semejantes (Lorca L. , 2016).

En definitiva Carlos Lorca ideológicamente como militante e intelectual era un Guevarista y un Leninista, sus desarrollos en la praxis lo demostraron y la contundencia de sus actos posteriores al golpe reafirmaron sus radicales posiciones como marxista latinoamericano.

El Diputado Carlos y el Sebastián clandestino.

En el mes de marzo de 1973 con un total de 13.832 votos Carlos Enrique Lorca Tobar, es electo como Diputado por la Vigesimosegunda Agrupación Departamental «Valdivia, Panguipulli, La Unión y Río Bueno», con la segunda mayoría más importante para el periodo de 1973-1977, en dicha jurisdicción, este logro se debió a un trabajo territorial arduo del Partido Socialista, que se demostraba no sólo con la elección de Carlos, sino también con la de Hernán Olave Verdugo, miembro al igual que el joven Lorca del Partido Socialista.

En este corto periodo como Diputado de la cámara baja, Carlos integró según la Biblioteca Nacional del Congreso de Chile, la Comisión Permanente de Defensa Nacional y la de Educación Física y Deportes, de ésta última se cuenta una anécdota de Alicia Villalobos que recuerda lo hábil políticamente que éste era,

“Asumió la Comisión de Deportes de la Cámara Baja, y aún recuero su respuesta ante un periodista que majaderamente le preguntaba si practicaba algún deporte, con la idea de cuestionar su titularidad en la comisión” Carlos miró muy serio al reportero, y le dijo: “Por supuesto: soy ajedrecista, campeón universitario de ajedrez” (El Avión Rojo, 2016)

Esta etapa en su vida política fue casi momentánea, pero sumamente enriquecedora, puesto que es allí donde logra promover posturas radicales al interior del parlamento que de antaño ya había pensado y postulado, por ejemplo Carlos esgrime la necesidad de que los sectores populares entiendan que los enemigos de Chile no han dejado de ser los capitales monopólicos, los latifundistas y los imperialistas, buscando con ello alianzas puntuales en el movimiento revolucionario que lograra desarticular las intentonas divisionistas y golpistas de la derecha que se reacomodaba políticamente en el parlamento burgués.

Carlos leía el proceso chileno como un momento histórico, atípico en el campo revolucionario y que debía ser  entendido desde sus particularidades y contradicciones endógenas en sus formas propias de entender el camino hacia la construcción del socialismo, frente a este aspecto Carlos se refiere de la siguiente manera,como se cita en Navarrete (2018):

Para todos está claro que nuestro país vive un hora decisiva de su historia, en la que se está decidiendo el curso de la revolución chilena y latinoamericana por muchos años. La tarea central del movimiento popular hoy, es la conquista del poder para avanzar resueltamente en la construcción del socialismo (p. 61).

En este sentido su percepción frente a la construcción del poder popular diciente quizás de algunas miradas de la época como las lideradas por el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR); pero no son antagónicas y propugna por el debate y la construcción desde la unidad, sus diálogos con dirigentes de esta organización son permanentes, a tal punto que la obra de teatro “Lorca Desaparecido”[6], inicia con una llamada de Carlos a Miguel Enríquez, durante el golpe, con la intención de Lorca quizás de comunicarse con el dirigente mirista, con el fin de organizar la resistencia popular a la traición militar que sufría gobierno democrático de Salvador Allende. 

Carlos concebía que la resistencia popular en Chile debía asumir una posición unitaria en pro de la consolidación del gobierno popular hacia la construcción de escenarios que propiciaran la descentralización del poder y la reafirmación de los poderes comunales que condujeran a la vía chilena hacia concreción del soñado proyecto socialista, propuestas que tenían tanto seguidores como detractores y ante está situación y avizorando el golpe de estado, Lorca sentenciaba lo siguiente en el marco de la presentación de un informe a la Comisión Política del Pleno del Comité́ Central de la Juventud Socialista:

La situación como se puede apreciar, es difícil, pero no desesperada. La primera tarea de una dirección consciente que no quiere conducir al proletariado a un nuevo Djakarta, es impedir ahora un golpe, una asonada subversiva reaccionaria que aplastaría por muchos años al movimiento popular. Esto no implica detener el proceso, al contrario, es preciso tomar ahora una actitud ofensiva, de firme combate a las desviaciones de derecha, liquidar el burocratismo y la corrupción (Navarrete, 2018, p. 138).

Estas posturas acompañarían a Carlos durante todo su trasegar organizativo y en especial en sus últimos años de vida, los cuales pasarían en la clandestinidad, después del fatídico golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 orquestado por las Fuerzas Armadas chilenas, al mando del General Augusto Pinochet. A partir de aquel martes, Carlos Lorca dejaría de llamarse así para iniciar su vida como dirigente clandestino del Partido Socialista, como Sebastián.

Ya en la clandestinidad la dirección del PS liderada por Exequiel Ponce, asume una posición de resistencia en contra del golpe en diferentes partes de Santiago especialmente, a Sebastián le correspondería ir a resistir al sur de la ciudad, lo que hace que tome la decisión por la falta de recursos militares de replegarse y buscar de la manera más efectiva una oportuna reorganización del Partido para pasar al combate.

Es en estas circunstancias en que Carlos (Sebastián), asume dos grandes tareas en su vida, la primera la cual correspondía a su paternidad, pues en noviembre de este año su compañera Gabriela Bravo, daría a luz a su hijo Ricardo[7] y la dirección del partido, en donde asumió una posición política que demostraría su consecuencia revolucionaria, lidera la construcción de un frente amplio antifascista y junto a la dirección del Partido Socialista en la clandestinidad redactan el documento de marzo de 1974, el cual que condensara la línea política unitaria y revolucionaria del PS, reafirmando los valores más consecuentes del pensamiento de Carlos y sus compañeros de la resistencia, los cuales se negaron al exilio, por convicción moral con su pueblo y el procesos chileno al socialismo, sus destacadas tareas internacionales en búsqueda de solidaridad para con el pueblo chileno hicieron de Lorca un dirigente destacado en este proceso de nuevo tipo que asumía el Partido y su militancia, logrando con ello ponerse en la mira del fascismo pinochetista, al igual que a todos los miembros de la dirección clandestina, los cuales serian capturados el 25 de junio de 1975.

Carlos, detenido- desaparecido.

Tras el golpe, Carlos asume la clandestinidad como destino político para ponerse al frente de las tareas propias de la resistencia antifascista, por sus acciones en busca de solidaridad internacional y de organización de masas para enfrentar los desdichados hechos del 11 de septiembre, Carlos, Sebastián  o el Allende chico como era conocido por los organismos de inteligencia militar, sería detenido junto a Carolina Wiff, en una casa de seguridad ubicada en calle Maule N°130, en Santiago, sobre las cuatro de la tarde, tras su detención las palabras de Carlos son contundentes ante sus captores, diciendo, “Soy Carlos Lorca, miembro de la comisión política del Partido Socialista de Chile y exijo ser tratado como prisionero de guerra”, conforme lo manifiesta su hermano Luis.  

Tras la captura que es ejecutada por la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), Carlos y Carolina son trasladados en un FIAT 125, hacia Villa Grimaldi -centro secreto de detención y tortura de la DINA- según se conoce por testimonios de presos que se encontraban allí recluidos; gracias a estos es por los cuales se va a poder realizar un rastreo del paradero de Carlos durante su tiempo de recluso y torturado,

Héctor Eduardo Riffo, quien a la fecha se encontraba recluido en Villa Grimaldi -centro secreto de detención y tortura de la DINA- testimonió que el 25 de junio de 1975, alrededor de las 16:00 horas, escuchó que ingresaba al recinto un gran número de vehículos. Estos hacían sonar sus bocinas y se oían gritos insistentes de «Lorca, Lorca» (Memoria Viva , 2010).

Estas operaciones realizadas por las estructuras de inteligencia se enmarcaron en la persecución a la dirección política del Partido Socialista las cuales se desarrollaron durante los meses de Junio y Julio del año 1975, en ellas caerían militantes como Adolfo Mancilla, Alfredo Rojas, Sara Donoso, Exequiel Ponce, Michelle Peña, Mireya Rodríguez, Carolina Wiff, Ricardo Lagos Salinas, Rosa Soliz y Carlos Lorca, todos integrantes de la dirección clandestina del PS que se mantuvo en Chile tras el golpe.

Las últimas referencias en vida de Carlos se conocen del año de 1976 por testimonio de Luz Arce, quien ante la comisión de la verdad y reconciliación declararía lo siguiente,

la testigo declaró que, estando en Villa Grimaldi, conversó con Ricardo Lagos (detenido desaparecido) quien le dijo que también se encontraban ahí Exequiel Ponce y Carlos Lorca. Posteriormente, en 1976, la testigo le preguntó al General Manuel Contreras por Lagos, Lorca y Ponce y éste le dijo que estaban en libertad. Por su parte, Carolina Wiff fue vista en un patio de Villa Grimaldi, por la periodista Gladys Díaz, quien estaba recluida allí (Memoria Viva , 2010)

Según investigaciones de las organizaciones de DDHH que trabajan por el esclarecimiento y la verdad de los sucesos que se presentaron durante el periodo de la dictadura (1973-1990), dicen que tanto Carlos Lorca como Exequiel Ponce, fueron desaparecidos en el centro de tortura “Colonia dignidad”[8], siendo el primero presuntamente asesinado y por medio de vía aérea lanzado al mar en las costas de San Antonio, como lo narra Rafael Burgos, en su documental “Carlos Lorca, historia de un desconocido”.

Palabras finales, ante la semblanza de un revolucionario.

Aunque mucho se ha escrito sobre Carlos Lorca y las juventudes de Chile hoy día aún persisten en trabajar sobre su memoria, lo que le llega a los pueblos de Nuestra América es poco, esta semblanza que es la primera de un ciclo de historias de mártires por la construcción del socialismo en el continente, pretende darle continuidad a la historia de quienes han dejado sus vidas por el proyecto colectivo de una América unida y distinta.

Estas semblanzas que tienen como titulo general “Lxs Compañerxs, semblanzas de hombres y mujeres de la revolución” pretende contribuir a la re- significación de la memoria, para este caso la de Carlos Enrique Lorca Tobar, dirigente socialista del PS chileno, quien entrego sus esfuerzos intelectuales por la defensa de la vía chilena al socialismo y al proyecto de la Unidad Popular, al que le fue coherente hasta las últimas consecuencias.

A quienes los militares creyeron un trofeo y a quien los pueblos dilucidan como uno de los mejores cuadros que han pasado por sus filas, volver sobre la vida de Carlos Lorca es aprender de los intactos valores de un combatiente por la vida, es por eso que su historia, se hace necesaria, de imperativo conocimiento y de estudio constante, puesto que su legado aun permanece en el horizonte de la lucha de los pueblos por la construcción del socialismo.

Este trabajo no pretende ser un simple saludo a la bandera, o una semblanza simplona con algunos datos, todo lo contrario; tiene el objetivo de llamar a la juventud a la reflexión, a la militancia y por supuesto a la construcción de una organización de masas que logre poner las principales luchas del pueblo como vanguardia colectiva, en la concreción del proyecto revolucionario y Carlos es y hace parte de esta historia que esta por construirse en el marco de la lucha de clases, Carlos será memoria viva en las acciones de los y las revolucionarias de la América Latina que pronunciaba en sus discursos y  a la que le expreso solidaridad en los tiempos del Che y el ELN en Bolivia.

Bibliografía

Maldonado Parada, R., Moya Díaz, L., Romero Méndez, M., & Vega Pais, A. (1999). Ellos se quedaron con nosotros. Santiago, Chile: LOM Ediciones.

Goñi, G. A. (20 de Ocrubre de 2016). Hijox.Voces. Recuperado el 13 de Mayo de 2010, de Rescate y recopilación de memoria intergeneracional en la Web.: https://imagenesparamemoriar.com/2016/10/20/soy-carlos-lorca/

Lorca, J. (5 de Julio de 2018). Qué pasa si olvido — Jaime Lorca. ¿Qué pasa si olvido? (F. Estévez, Entrevistador)

El Avión Rojo. (26 de Junio de 2016). [EN MEMORIA] Carlos Lorca y la Dirección Clandestina del PS. Obtenido de https://avionrojo.wordpress.com/2016/06/24/en-memoria-carlos-lorca-y-la-direccion-clandestina-del-ps/

Lorca, L. (26 de Junio de 2016). PARTIDO SOCIALISTA DE CHILE – COMUNAL SUECIA. Obtenido de https://psdechile.webnode.es/memorial-socialista/carlos-lorca-tobar/

Guevara, E. (2007). El diaro del Che en Bolivia. Bogotá, Colombia: Ocean Sur.

Navarrete, E. J. (2018). Potencialidad revolucionaria La Juventud Socialista de Chile y el proceso de la Unidad Popular: Lectura de una experiencia histórica (1971-1973). Universidad Austral de Chile. Valdivia: Universidad Austral de Chile.

Memoria Viva . (17 de Julio de 2010). Memoria Viva . Obtenido de Carlos Enrique Lorca Tobar: https://www.memoriaviva.com/Desaparecidos/D-L/carlos_enrique_lorca_tobar.htm


[1] Historia que comentará su hermano Raúl Lorca en el libro “Voces profundas: Las compañeras y compañeros «de» Villa Grimaldi. Volumen II” del autor Gabriel Salazar.

[2] Revisar “El ELN dentro del Partido Socialista de Chile” en: https://psdechile.webnode.es/documentos-historicos/los-elenos-dentro-del-ps/

[3] Guerrillero Boliviano que combatió junto con el Che en las montañas del Ñancahuazú y quien le dará vida nuevamente al ELN-Bolivia después de la muerte del argentino-cubano.

[4] Frente de convergencia de la izquierda chilena del cual hacen parte el Partido Comunista de Chile, el Partido Socialista de Chile, el Movimiento de Acción Popular Unitaria, Partido de Izquierda Radical y Acción Popular Independiente.  

[5] A esta experiencia se le conocerá como la vía chilena al socialismo.

[6] Obra de teatro basada en la vida del diputado Carlos Lorca Tobar, uno de los dos parlamentarios detenidos desaparecidos durante la dictadura militar, entre 1973 a 1990. Obra representada por el actor Francisco Lorca con su compañía «Rasho Laser» y registrada por Séptimo Rastro.

[7] Con el cual compartió muy pocos momentos debido a los elevados compromisos que Carlos asumió en la clandestinidad y los cuidados que este debía tener para que no se descubriera su paradero y el de su entorno familiar.

[8] Elemento que se rastreo en el sitio web https://www.coloniadignidad.cl/memorias-y-resistencias/fichas-biograficas/carlos-enrique-lorca-tobar/

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