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Che y la ética del hombre nuevo

Fuentes:

No se puede escribir sobre el Comandante «CHE» Guevara de forma complicada y retorcida, ya que el fue en cada uno de sus actos un hombre sencillo, directo y sin dobleces. Será el mismo quien escriba en esta ocasión para traer a nuestras conciencias, como motivación central, la ética, la moral que concibió para el […]

No se puede escribir sobre el Comandante «CHE» Guevara de forma complicada y retorcida, ya que el fue en cada uno de sus actos un hombre sencillo, directo y sin dobleces. Será el mismo quien escriba en esta ocasión para traer a nuestras conciencias, como motivación central, la ética, la moral que concibió para el hombre nuevo.

No necesitamos explicar el concepto de «ética del hombre nuevo»; no obstante queremos sintetizar que mantener una conducta de moral elevada ante la vida, significa no solo cumplir con las normas jurídicas, reglamentos y leyes escritas que rigen el momento y lugar histórico que nos ha tocado vivir, sino que, por encima de este importante aspecto, entendemos como moral del hombre nuevo, por un lado, evitar que cualquier acto de nuestra vida diaria que pueda retrasar o frenar el desarrollo socialista de la sociedad y por otro lado es hacer cada día, con nuestra actitud, todo el sacrificio y el esfuerzo necesario para impulsar y acelerar la toma del poder por la clase obrera, derrotando a la burguesía y sus ideas retrogradas.

CHE que ha sido ejemplo a seguir en múltiples facetas de su vida, es sin duda, el símbolo, la concretización universal del hombre nuevo y de su moral.

Y así lo vemos, casi un adolescente en una frágil balsa de madera, sobre las aguas caudalosas del río Amazonas.

Algo había en su carácter que en vez de buscar la comodidad de su extracción de clase le brindaba, rompía los patrones burgueses ,despreciaba la vida cómoda, facilista, los placeres de la ciudad, las tentaciones de la oferta del consumismo capitalista.

Recorre el continente Latino Americano para conocer, investigar y vivir la miseria del hombre nativo, a quien el colonialismo y las republicas mediatizadas, le habían robado durante siglos sus riquezas, su tierra, su dignidad y su salud.

Y ese joven, el aun estudiante de medicina Ernesto Guevara, cuando hace un alto para practicar su vocación medica, no se dirige a una clínica privada donde se atienden los privilegiados del Perú; practica en un Leprosorio, símbolo máximo de miseria sanitaria, de la mezquindad económica de los gobiernos y de la discriminación inhumana del sistema dominante.

Y de esa fugaz practica no solo la realiza con la curiosidad del investigador, del científico, sino que la comparte con los enfermos, hablando con ellos de sus pequeños-grandes problemas, es decir poniendo en sus actos todo el sentido humano que encierra el concepto de ‘trabajador de la salud’… ¡hizo mas por los leprosos su cariño, su trato amable y afectuoso que todas las drogas de dudosa eficacia que se utilizaban contra esa terrible enfermedad!.

¡Ya el joven Ernesto Guevara estaba dando una muy alta lección de moral de hombre nuevo!.

Cuando pocos años después se gradúa de medico, no corre con su titulo universitario a poner una consulta privada, a cambiarla como si fuera un «cheque en blanco» para cobrar así del dolor humano, sus treinta monedas. Otra vez rompe el esquema preconcebido y se lanza por el sendero Americano para hacer la cura gigantesca de sus males seculares, pero ya este adulto joven que era el Dr. Guevara lleva, además de los conocimientos propios de su profesión, la clara concepción de que, para lograr un cambio verdadero de la estructura social capitalista, la vía necesaria, casi inevitable, era la lucha armada.

Anque era clínico de enfermedades del tórax como medico, ya a esa altura de su corta pero intensa trayectoria, había elegido la «cirugía como terapéutica» para los males que aquejaban al desposeído, al obrero, al campesino.

En esos momentos sabia que el hambre, la prostitucion, la incultura, el racismo, el desempleo, el analfabetismo, la desnutrición eran solo los síntomas y signos visibles de un cáncer mas terrible que roía el cuerpo moribundo de la sociedad; solo operando contra la causa, el capitalismo, tendrían solución el resto de las miserias humanas.

A partir de este momento todos sus actos estarán dirigidos hacia la consecución de ese ideal.

Alejamiento de sus familiares, de sus amistades, entrega total, desprecio absoluto hacia los objetos materiales que no sirvieran para estos fines, rigor extremo contra sus propias flaquezas, ejercitando su voluntad, sin permitirse claudicar en el mas mínimo detalle.

Y en esa búsqueda encuentra en México un grupo de hombres con sus mismos ideales y entre estos a Fidel Castro Ruz.

Su voluntad de hierro y su claro ideal libertario es depositado en esa otra personalidad extraordinaria, con sencillez, sin poses, naciendo de este encuentro entre titanes de de la revolución social una amistad surgida no por sentimentalismos pequeño-burgueses sino por su total coincidencia de principios, de moral de hombres nuevos.

Otro cualquiera, mas pagado de si mismo, hubiera intentado crear otros grupos para ser el su máximo líder. La historia nos muestra ejemplos de hombres teóricamente bien encaminados que, por vanidad, inmodestia y autosuficiencia, fraccionaron movimientos revolucionarios, minimizando su fuerza antes del triunfo o ayudando indirectamente al enemigo después de la toma del poder y lo que es peor desgastando estérilmente el esfuerzo y cobrando vidas del pueblo.

Ese fue otro gran ejemplo de ética del hombre nuevo que mantuvo el CHE durante toda la guerra libertaria en Cuba y después del triunfo.

Durante ese brillante periodo de su vida CHE fue también un símbolo del pueblo Cubano ante la humanidad. Su sencillez, honestidad, valor, compañerismo y sentido de la justicia, ha sido proverbial y son miles las anécdotas que nuestro pueblo atesora y que se han convertido en parte del acervo cultural y de la manera de ser del Cubano.

En su rica incursión en la economía-política del socialismo también el CHE era consecuente con su idea de moral y decía, y cito…»el socialismo sin moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo luchamos contra la alineación. Uno de los objetivos fundamentales del Marxismo es hacer desaparecer el interés, el factor interés individual y luchar por las motivaciones psicológicas…» fin de la cita.

Fidel se ha referido reiteradamente a la importancia del pensamiento económico del CHE y creo yo que gran parte de la rectificación de los errores, de los gobiernos que aceptan o aceptaran el socialismo como vía de desarrollo social, consiste en esencia en la aplicación del concepto de que el socialismo es un fenómeno de conciencia y no solamente un fenómeno de producción.

Y un día… ante el asombro repetido de los mediocres, de quienes creían que, ahora si, el CHE había colmado su vocación de libertador, que rodeado del afecto y respeto de su pueblo Cubano y de su familia, feliz en la gigantesca tarea de constructor del socialismo, orgulloso por sus bien ganados cargos de comandante, de ministro y de militante Cubano, satisfecho y honrado por la amistad de Fidel, amistad demostrada en su infinita continuidad cuando en la carta de despedida que después escribió… «si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi ultimo pensamiento será para este pueblo y especialmente para ti»…

Nuevamente, ese hombre, parte a otras tierras del mundo a luchar y a cumplir su palabra empeñada años atrás, cuando ante el pleno de las Naciones Unidas respondió a un asalariado el Imperialismo diciendo…»y en el momento que fuera necesario estaría dispuesto a entregar mi vida por la liberación de cualquiera de los países de Latinoamérica, sin pedirle nada a nadie, sin exigir nada, si explotar a nadie»…

¿Acaso en estas palabras que el llevó a la realidad y hasta las ultimas consecuencias no esta sintetizada la línea de principios de la que llamamos «ética del hombre nuevo»?.

Ese es el ejemplo de moral del CHE legado a las nuevas generaciones y por eso debemos imitarlo ante las dificultades diarias, los inconvenientes, molestias y esfuerzos que debemos hacer para sobrevivir a la guerra a muerte que nos impone el Imperio con sus políticas neoliberales.

Tengamos hoy, a 38 años de su caída en combate en Bolivia, presentes la vida del CHE, su amor por el desposeído, su pasión revolucionaria, su disciplina inflexible y su entrega total a la lucha contra el imperialismo.

Los enemigos de los pueblos sufrieron una nueva derrota estratégica…

¡Mataron su cuerpo y eternizaron sus ideas sobre la moral del hombre nuevo!

Cienfuegos, Cuba, 9 de Octubre del 2005.