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¡Colombia, un país de cárteles!

Fuentes: Rebelión

Definitivamente la política en nuestro país no deja de ser más que un fortín de «políticos» ladrones, corruptos, tramposos, etc. Mejor dicho se perdieron los valores, la ética, y la moral de la política, entendida como una ciencia social. Ahora vemos con escozor que nuestras instituciones del Estado, son controladas y manejadas por cárteles: Veamos […]

Definitivamente la política en nuestro país no deja de ser más que un fortín de «políticos» ladrones, corruptos, tramposos, etc. Mejor dicho se perdieron los valores, la ética, y la moral de la política, entendida como una ciencia social.

Ahora vemos con escozor que nuestras instituciones del Estado, son controladas y manejadas por cárteles: Veamos en el argot delincuencial que significa cártel… «son los términos con los que se identifica a una gran organización ilícita o a un conjunto de organizaciones criminales que establecen acuerdos de auto protección, colaboración y reparto de territorios (plazas) para llevar a cabo sus actividades criminales».

Bien, definitivamente las tres ramas del Poder, Legislativo, Ejecutivo, Judicial, en nuestro país se convirtieron en una gran organización delincuencial, cártel de La toga, cártel de la contratación, cártel de la hemofilia, ahora aparece un nuevo cártel, el del sida; no sin antes recordar que la política colombiana en las décadas de los 70 y 80 había sido permeada por los cárteles de la droga (cártel de Medellín, cártel de Cali). Bueno también decir que existe el cártel del cilantro, cártel de la cebolla, cártel de la papa, cártel del plátano, cártel de pañales y toallas higiénicas, en fin somos una República presidida por una gran organización delincuencial de cuello blanco cuyos jefes y patrones se encuentran arropados en la aureola de la tal supuesta «democracia» y son los que ahora salen a pregonar que hay que salvar la democracia; sí, esa misma que les da privilegios a costa de la miseria fisica y política de un pueblo que ha sido engañado, maltratado, vilipendiado, por una casta de políticos hampones y corruptos; que lo único que han hecho en este país es esquilmar, expoliar la renta pública producto de la plusvalía, de la clase trabajadora y honesta.

Maquiavelo en su obra El príncipe nos recuerda esta frase «La mayoría de los hombres, mientras no se les prive de sus bienes y de su honor, viven felices; entonces, el príncipe es libre para combatir la ambición de las minorías» ¡Sí! el príncipe son ellos, que nunca permitirán que la pobrería en Colombia tenga la ambición de vivir en condiciones más dignas, porque de lo contrario la burguesía colombiana dejaría de ser feliz.

Un gobernante colombiano contradiciendo su clase social dijo lo siguiente «Colombia no tiene ferrocarriles ni hospitales, pero en cambio los colombianos están muy preocupados por el cociente electoral» (E. Olaya Herrera). Qué vergüenza, ahora estamos más preocupados de si gana las elecciones el cártel de la mafia traqueta y asesina de Álvaro Uribe Vélez y Germán Vargas Lleras o la liga de ineptos de la izquierda colombiana, presida por una manga de inconsecuentes incapaces de llegar unidos en esta contienda electoral, dejando a un lado el caudillismo, arrogancia y mezquindad y entender que primero están los intereses del pueblo que dicen representar.

¡Basta ya! No queremos una izquierda mezquina, lo único que hacen sus dirigentes con esas actitudes es hacer el juego a los intereses de una derecha regentada por el cártel de los cuarenta ladrones de Alí Babá de esta republiqueta bananera. Como dice un estribillo en la calle ¡Que gobiernen las putas la república, ya que sus hijos no fueron capaces con ella!

¡Qué pereza participar del Sanedrín de la farsa democracia en Colombia!, ¿hasta cuándo?

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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