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El fin de un ciclo en la lucha de los trabajadores

«Combatir la fragmentación, construyendo una tendencia político sindical clasista»

Fuentes:

CARTA ABIERTA A LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DE CHILE El fin de un ciclo en la lucha de los trabajadores Las masivas movilizaciones de trabajadores experimentadas en el marco del boom exportador iniciado el 2003, tuvieron como protagonistas principales a los trabajadores portuarios, y subcontratistas de forestales, salmoneras y del cobre; asimismo, los efectos de […]

CARTA ABIERTA A LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DE CHILE

El fin de un ciclo en la lucha de los trabajadores

Las masivas movilizaciones de trabajadores experimentadas en el marco del boom exportador iniciado el 2003, tuvieron como protagonistas principales a los trabajadores portuarios, y subcontratistas de forestales, salmoneras y del cobre; asimismo, los efectos de la bonanza económica para los grandes holdings y el histórico superávit fiscal, movilizó a trabajadores del Retail y a empleados públicos en búsqueda de mayores conquistas salariales. Dicho ciclo se cierra aproximadamente el 2007 con la derrota parcial de los trabajadores, en parte producto de la inexperiencia de las nuevas organizaciones sindicales, pero también por la intervención negativa de agentes externos como la burocracia de la Central Unitaria de Trabajadores, con Arturo Martínez a la cabeza, y la cooptación y manipulación del conflicto por parte de la Concertación y especialmente del Partido Comunista, todos ellos usando a los trabajadores como monedas de cambio para sus negociaciones particulares.

El cierre de esta etapa de «agitación laboral» (como titulaban los medios de comunicación) marca el inicio de un reflujo sindical, dejando a las organizaciones de los trabajadores mermadas, con cientos de trabajadores despedidos, decenas de procesados y a Rodrigo Cisternas asesinado por carabineros. Sin embargo a diferencia de procesos anteriores, este reflujo se encuentra signado por un aprendizaje importante de cómo no hacer las cosas.

Avances cualitativos en el nuevo escenario

En estos últimos años, contrariamente a lo que se podría pensar, son muchos los trabajadores que ven la organización y la lucha como única alternativa de mejorar las condiciones salariales ante la infranqueable legislación laboral. Asimismo es posible apreciar el surgimiento de una franja no menor de organizaciones sindicales que van tomando el peso de hacerse responsables de «cuidar» las conquistas, comprendiendo que la organización sindical es una herramienta de defensa permanente de los trabajadores y no solo útil para negociar colectivamente. También se aprecia un aprendizaje en relación a la autonomía o independencia de las organizaciones frente a los partidos políticos tradicionales y la burocracia de las centrales sindicales y la necesidad de generar alianzas con otras expresiones del campo popular como la desarrollada en Valparaíso entre trabajadores del transporte público y estudiantes.

Por otra parte, la derrota experimentada por las organizaciones de trabajadores primario exportadores, si bien fue dura, ha sido en muchos casos asimilada positivamente por las organizaciones sindicales de base, dando lugar a la salida de dirigentes cuestionados y a la reconstrucción de las organizaciones sobre la base de principios éticos, democráticos y con mayor protagonismo de la base sindical.

Nuestra propuesta

Lo anterior vislumbra un escenario favorable para el desarrollo de una propuesta de reconstitución del tejido sindical que permita dotar a las incipientes expresiones clasistas de un horizonte común. Con ello seremos capaces de constituir el sustento orgánico para avanzar en la lucha por demandas políticas o reformas democráticas, en el marco de un proceso de transformaciones profundas, que tenga por centralidad a los trabajadores y a sus organizaciones.

El desarrollo de una propuesta debe sustentarse tanto en un análisis acertado de la realidad como en la experiencia, es por ello que lo primero, a nuestro juicio, es reconocer la trascendencia de los trabajadores estratégicos de la economía en la recomposición del movimiento sindical (particularmente los sectores más precarizados). Creemos que la trascendencia de dicha franja de trabajadores radica, básicamente, en el rol preponderante que posee dentro del proceso de acumulación de capital en un país donde el 80% del PIB está constituido por la exportación de materias primas; y porque que han demostrado ser una fuerza vigorosa desde el punto de vista de su capacidad de generar inestabilidad interna y de alterar de la agenda política, económica y social de los poderosos.

Hoy, este aprendizaje se hace carne. Lentamente se van dando pasos en la construcción de alianzas por circuitos productivos o cadenas de valor a partir de demandas comunes, el Consejo de Sindicatos de la Exportación de la Octava Región en que convergen trabajadores portuarios, forestales y de la pesca industrial sobre temas comunes es una muestra de ello.

Creemos que en la medida que experiencias como estas sean capaces de madurar, enraizarse en la base sindical y de servir de referente a nivel nacional a los demás sectores estratégicos, será factible construir una organización común en este ámbito que constituya la columna vertebral de un movimiento sindical de clase, que potencialmente, sea el paraguas de protección para la recomposición de los trabajadores del desorganizado sector privado así como del tejido de trabajadores en su conjunto.

Solo un nivel de organización superior, con poder de movilización y de infringir daño al enemigo puede ser capaz de llamar a la unidad de los trabajadores de Chile en función de una organización común y un programa clasista que supere las actuales condiciones en que se desarrolla la lucha de los trabajadores. Sin embargo ello no es gratuito. Es tarea de todas las fuerzas honestas, por pequeñas que sean, de avanzar desde donde se encuentren, sea el sector público o privado.

En lo inmediato urge combatir la fragmentación, lo que es posible de revertir en la medida de que seamos capaces de transformar a las organizaciones en que nos encontremos en ejes de articulación sindical clasista, es decir un «polo que irradie clasismo», que sirva de cabeza de playa para la articulación de las expresiones sindicales afines, por áreas productivas o de desarrollo. Al mismo tiempo es necesario propender el nucleamiento del activo sindical, trabajadores de base y dirigentes dispuestos, que sean quienes impulsen el avance de dichas expresiones y den claridades, de forma de ir construyendo los embriones de tendencia político sindical clasista, con la que será posible dar la lucha ideológica al «reformismo» y al bloque en el poder en el seno de la clase trabajadora.

Invitamos a los trabajadores y trabajadoras de Chile a avanzar en ello.

¡¡¡A CONSTRUIR PUEBLO DIGNO Y SOBERANO!!!

 

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