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Sobre las constantes declaraciones metafísicas de Jorge Altamira

Con la mira baja

Fuentes: Rebelión

Lev Davídovich Bronstein nació el 26 de octubre de 1879 en Yánovka, Ucrania. Fue el quinto hijo de una familia de terratenientes de origen judío, a los nueve años fue enviado a la casa de sus primos para poder recibir una educación «refinada» y no la modesta que ofrecía Jerson , ciudad cercana al poblado […]


Lev Davídovich Bronstein nació el 26 de octubre de 1879 en Yánovka, Ucrania.

Fue el quinto hijo de una familia de terratenientes de origen judío, a los nueve años fue enviado a la casa de sus primos para poder recibir una educación «refinada» y no la modesta que ofrecía Jerson , ciudad cercana al poblado de la hacienda familiar Yanovka. En Odesa Lev Davidovich resulto un joven interesado por el mundo cosmopolita que lo rodeaba en la casa familiar de sus primos, Opera, teatro y Literatura. El joven Lev con el correr de los años se trasformó en un alumno sencillo, bien vestido ordenado y trabajador.

Tras siete años en la Realschule de Odesa, en 1895 Lev Davidovich hubo de cambiar de escuela. Para estar más cerca de sus padres, se trasladó a Nikoláyev, ciudad provinciana a orillas del mar Negro. Sopesaba cursar la carrera universitaria de matemáticas. Hasta entonces nunca había participado de alguna actividad política conocida, ni se conocía que tuviera algún interés ideológico. Hasta 1869 durante su último año de secundario donde entro en contacto con los hijos de sus primos y tutores, que intentaron volverlo socialista. Repentinamente, a mediados de año se hizo socialista, se convirtió en habitué de las tertulias socialistas de un jardinero alojado en la misma casa, un checo llamado Franz Svigovsky, en cuya cabaña se reunían jóvenes para debatir sobre política.

El grupo se consideraba a sí mismo populista y solo uno de sus miembros, Aleksandra Sokolóvskaya, defendía con escaso éxito el marxismo. Lev Davidovich, apenas iniciado en las distintas teorías socialistas, defendía con vehemencia, sin embargo, el populismo ruso y atacaba con sarcasmo el marxismo de Sokolóvskaya. Su posterior esposa con la que se casaría en 1900 mientras cumplía arresto por actividades políticas. Es en la cárcel que Lev Davidovich se interioriza en las lecturas literarias y en el hasta entonces desconocido Carlos Marx, el ambiente Pequeño Burgués y acomodado tuvieron que haber surtido algún efecto para que no lo haya descubierto previamente. Luego de ser declarado deportado a Siberia, Lev, entra en contacto con los círculos del PSDR. Desde ese día en adelante el joven Burgués, Lev Davinovich, pasaría a ser conocido como Trotsky, o «Pluma», por su gran talento literario.

EL OBRERISMO COMO METODO DE DESPRESTIGIO/COSTRUCCION.

Una de las chicanas más sencillas y comunes en el movimiento Marxista Argentino actual es la acusación de cualquier posición política e ideológica no acorde con ciertos partidos, o que analicen un proceso con el que no concuerdan, como «no obrero» o no «proletaria», de esa forma se busca descalificar dicho movimiento político para acusarlo de no socialista. En todo caso es un análisis que no tiene mucho asidero histórico si nos ponemos a pensar que tanto Carlos (o Karl) Marx, como Federico (o Friedrich) Engels provenían de acaudaladas familias Burguesas.

Aclarado esto es bueno hacer un análisis de situación, ¿cuándo es que un movimiento revolucionario es dirigido por la clase obrera?, ¿cuándo sus integrantes son solo obreros o cuando sus intereses históricos son los que priman en dicho movimiento? La pequeño burguesía cumple un rol progresista al comienzo de todo movimiento revolucionario pero con el tiempo, cuando las contradicciones de clase entre la burguesía y el proletariado se intensifican éstas se vuelven para la pequeño burguesía incuestionables y pasan al campo de la burguesía. Clase social con la que tienen más afinidad histórica por sus intereses. Esto se da, porque el Marxismo, (herramienta de análisis y acción, «Praxis» decía muy coherentemente Silvio Frondizzi) es externo al proletariado, y como bien explica Lenin en el «¿Qué hacer?» Son introducidas artificialmente, «desde afuera», por los agentes revolucionarios. El socialismo es ajeno al proletariado, no porque no represente sus intereses históricos y económicos, sino porque la naturaleza de la cultura obrera en el capitalismo no puede generar por si misma el desarrollo de un método científico como es el marxismo, expliquémoslo de esta manera:

El proletariado a lo máximo que puede llegar en la lucha de clases sin una ideología científica como el marxismo, es al economicismo, al populismo y en todo caso al reformismo del estado capitalista, pero nunca se dio en la historia que de un movimiento huelguista que se avance a la proclamación de la necesidad de terminar con la burguesía y su sistema capitalista.

Entonces el marxismo viene a ser la Praxis para superar el mero movimiento economicista (sindicalismo). No lo niega, sino, que propone una solución a esas contradicciones sociales, de una forma superadora y amplia. El fin de la explotación del hombre por el hombre.

Escribe Jorge Altamira el 28 de noviembre de 2016 en «Prensa Obrera» órgano del Partido Obrero (Trostkysta):

«En la conciencia popular, sin embargo, el legado que deja Fidel es una revolución social sin precedentes en América Latina, con la peculiaridad de que el papel dirigente de la clase obrera es sustituido por la clase media radicalizada.»

Altamira confunde el ser social de los dirigentes revolucionarios, con sus ideologías y prácticas, en ningún momento explica porque el liderazgo del movimiento revolucionarios pasa de una clase a la otra, simplemente manifiesta una frase grandilocuente pero sin ningún fundamento científico. Que la clase media como clase y no como individuo, dirija la revolución Cubana conllevaría que la propiedad privada, la sociabilización de los medios de producción, la libertad de mercado, oferta y demanda, no fueran desterradas de la sociedad cubana. Algo que el Señor Altamira no encontraría si viajara y estudiara la sociedad cubana, su sistema económico y político. Pero no termina en esto, su ninguneo continua de esta manera:

«Se desarrolla, en estas condiciones, un proceso histórico transicional peculiar: un régimen político que expropia a la burguesía, en un movimiento de independencia nacional, sin el horizonte histórico del gobierno de la clase obrera, ni de la revolución proletaria mundial.»

Acá entra una gran contradicción ideológica y política, un régimen político que expropia a la burguesía (interés primordial del proletariado) no puede ser de ninguna manera dirigido por otra clase que no sea el proletariado, en alianza con el campesinado (máxima de la revolución rusa y la comuna de parís) el proletariado dirige no solo porque algunos o todos sus dirigentes sean obreros, sino por la conciencia sobre cuál es su rol de clase en la sociedad tanto capitalista como socialista.

«sin el horizonte histórico del gobierno de la clase obrera, ni de la revolución proletaria mundial.»

Decían Marx y Engels: «Lo que caracteriza al comunismo no es la abolición de la propiedad en general, sino la abolición del régimen de propiedad de la burguesía, de esta moderna institución de la propiedad privada burguesa, expresión última y la más acabada de ese régimen de producción y apropiación de lo producido que reposa sobre el antagonismo de dos clases, sobre la explotación de unos hombres por otros.» (Manifiesto de los comunistas, 1848, II PROLETARIOS Y COMUNISTAS)

Suena como una crítica fuerte, pero realmente poco profunda de análisis, tomemos La revolución Rusa como parámetro de análisis, toda revolución se dio en un contexto particular, histórico y económico, por un lado subsistían monarquías autocráticas con sistemas capitalistas de desarrollo mediano concentrado y con la subsistencia de métodos de explotación pre capitalistas, como es el latifundismo. Y por el otro una clase obrera joven minoritaria, y proveniente del campo. Su experiencia política era menor que el del resto de la clase obrera europea que tenía años de lucha y organizaciones construidas sobre tradiciones socialdemócratas, muchas de ellas (más o menos) afines al marxismo. Como decía Lenin es «inexperta», pero eso no debía ser un problema para que comprendiera y abrazara el marxismo y la revolución. Justamente eso podría ser una ventaja. Entre esas particularidades que subsistían una fue la creación del movimiento soviético (Soviet en ruso significa consejo, asamblea) ningún partido político ruso se imaginó que la herramienta para concentrar a la clase obrera serían los soviets, romper la dispersión, por lo tanto tampoco se dieron las tareas para crearlos, hasta entonces los debates en la socialdemocracia europea giraban en que método de acumulación era más propicio, pero pocos discutieron que método los llevaría a la toma del poder. Esos pocos fueron Lenin y Trostky. De hecho algo que pocas veces se dice es que Lenin hasta unos días antes de la insurrección de octubre planificaba tomar el poder mediante una insurrección apoyada no en los Soviet, sino en los consejos de fábricas (juntas internas). El soviet fue una interrupción fortuita, en otras revoluciones como la china, vietnamita, o cubana el mecanismo utilizado fueron las guerrillas, que en Rusia también existieron y Lenin le dio una importancia tal que título uno de sus libros más importantes «Guerra de guerrillas»

«Comencemos por el principio. ¿Cuáles son las exigencias fundamentales que todo marxista debe presentar para el análisis de la cuestión de las formas de lucha? En primer lugar, el marxismo se distingue de todas las formas primitivas del socialismo pues no liga el movimiento a una sola forma determinada de lucha.»

Continua Lenin:

«El marxismo admite las formas más diversas de lucha; además, no las «inventa», sino que generaliza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases revolucionarias que aparecen por sí mismas en el curso del movimiento. El marxismo, totalmente hostil a todas las fórmulas abstractas, a todas las recetas doctrinas, exige que se preste mucha atención a la lucha de masas en curso que, con el desarrollo del movimiento, el crecimiento de la conciencia de las masas y la agudización de las crisis económicas y políticas, engendra constantemente nuevos y cada vez más diversos métodos de defensa y ataque.»

Más adelante señala:

«Nadie se atreverá a calificar de anarquismo, de blanquismo, de terrorismo, estas acciones de los socialdemócratas letones. Pero, ¿por qué? Porque en este caso es evidente la relación de la nueva forma de lucha con la insurrección que estalló en diciembre y que madura de nuevo. En lo que concierne a toda Rusia, esta relación no es tan perceptible, pero existe. La extensión de la lucha de «guerrillas», precisamente después de diciembre, su relación con la agravación de la crisis no sólo económica, sino también política, son innegables. El viejo terrorismo ruso era obra del intelectual conspirador; ahora, la lucha de guerrillas la mantiene, por regla general, el obrero combatiente o simplemente el obrero sin trabajo. Blanquismo y anarquismo se les ocurren fácilmente a gentes que gustan de los clichés, pero en la atmósfera de insurrección, que de un modo tan evidente existe en la región de Letonia, es indudable que estas etiquetas aprendidas de memoria no tienen ningún valor.

El ejemplo de los letones demuestra perfectamente que el método, tan común entre nosotros, de analizar la guerra de guerrillas al margen de las condiciones de una insurrección, es incorrecto, anticientífico y antihistórico. Hay que tener en cuenta esta atmósfera insurreccional, reflexionar sobre las particularidades del período transitorio entre los grandes actos de la insurrección, comprender qué formas de lucha surgen necesariamente como consecuencia de ello y no salir del paso con un surtido de palabras aprendidas de memoria, que son empleadas lo mismo por los kadetes y por la gente de Nóvoie Vrem»

La extendida sita de «Guerra de guerrillas» de Lenin no solo no deja dudas sobre la exposición esquemáticas de Altamira sino también sobre sus reiteradas y poco serias elucubraciones sobre el «foquismo» del Che y de las organizaciones revolucionarias en los 70′. Debería estudiar mas atento toda la bibliografía del viejo abogado Ulianov.

EL INTERNACIONALISMO REVOLUCIONARIO.

«El impacto mundial de la Revolución Cubana y el protagonismo internacional de Fidel no deben confundirse, como se ha hecho, con una orientación estratégica internacionalista. El apoyo a distintas formas de lucha armada (foquismo) constituyó una operación de aparato, que concluyó en derrotas crueles. Más adelante adoptará el camino contrario: una diplomacia de apoyo al entendimiento con la burguesía nacional. Es lo que ocurrirá con la UP en Chile y con la revolución sandinista en Nicaragua y los ‘procesos de paz’ en Centroamérica. El Foro de Sao Paulo servirá como marco para una negociación estratégica, a la que se integrará el Vaticano y Estados Unidos, y luego al apoyo de los gobiernos del «socialismo del siglo XXI», que rechazan el radicalismo anticapitalista de la Revolución Cubana.»

La revolución cubana se declara socialista luego de derrotar la invasión norteamericana de bahía de cochinos, playa girón, producida por la radicalización permanente del proceso que lleva a expropiar toda empresa y capital norteamericano en cuba. Sin decirlo y sin que hiciera falta los cubanos cumplieron con la teoría de León Trotsky sobre «la revolución permanente»

Meses después de triunfada la revolución, mientras se desarrollaba la guerra anticolonial en Argelia, contra el imperialismo Francés, Cuba recibe el pedido de ayuda del gobierno en el exilio del FLN argelino, esto consistía en un barco lleno de armamento, la devolución de dicho barco (todo esto gestionado por Jorge Ricardo Massetti) fue con una carga de heridos, y huérfanos de guerra, ¿de qué forma se puede ayudar a un movimiento revolucionario si no es de esta forma material? ¿Acaso será diciéndoles que son antimarxistas, que son pequeño burgueses? ¿O corriendo su misma suerte en la lucha y apoyando esa lucha? No se sabe a ciencia cierta que entiende Jorge Altamira por apoyo a movimientos revolucionarios, pero si el apoyo financiero, político y militar a los cientos de movimientos de América latina y África no alcanza, seguramente si lo hará la participación militar cubana en las guerras de independencia de Angola, Etiopia, Mozambique, Namibia, El Congo, Nicaragua, Granada, Cavo Verde y Guinea Bissau, donde no solo la revolución cubana hizo todo lo posible para la victoria popular sino que obligo a la URSS a respaldar estos movimientos, aun bajo la amenaza constante de EE.UU de invadir la isla y terminar con la revolución. En los 80, 90, cuba comprendió como bien se refería Lenin en «guerra de guerrillas» que la lucha revolucionaria se estaba volviendo en muchos lugares ciertamente dogmática, un ejemplo de esto puede encontrarse en el libro de Fidel castro «la paz en Colombia» donde a lo largo del libro Fidel Castro recomienda a los dirigentes de las FARC.EP no confiar en el estado burgués y no entregar las armas, pero si comenzar a hacer política legal, no solo la clandestina, de las armas , sino también la que presenta la burguesía como «legal» es decir elecciones burguesas.

Como Altamira participo en condición de candidato a presidente por el FIT no creo sea necesario discutir la importancia de dicha participación de las organizaciones revolucionarias en el parlamento burgués. A aquel que le quede cierta duda sobre este tema, le recomiendo la lectura y estudio, del libro «El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo.» V. I Lenin (1921, A formar filas, editora guevarista, 2009) pero sea quizás a esas recomendaciones que hace alusión Jorge Altamira, le preguntamos a Altamira ¿qué significa «entendimiento con las burguesías nacionales»? porque realmente tira la frase pero nunca las explica. Lo que si sostenemos los Guevaristas Argentinos es que el proceso conocido como «vía pacífica al socialismo» o «vía chilena» de ninguna forma fue un proceso donde se claudico ante la burguesía nacional chilenas, furgón de cola del imperialismo, sino que fue una ruda lucha de clases entre el campo popular y la burguesía. Que no fue pacifico todos lo sabemos, fue violenta su ruptura con el golpe dado por Pinochet, y dentro del campo popular existieron barias corrientes, la más importante fue el MIR (Guevarista) que llevaron adelante tomas de tierras, fábricas y cuarteles. Salvador Allende fue quien más apoyo estas medidas, también fue muy crítico. Decir que Allende seguía las instrucciones de Fidel, es clásico de gente que subestima a los revolucionarios. Tampoco hay pruebas de que este quisiera un acuerdo con la burguesía nacional chilena, todo su gobierno se basó en el enfrentamiento con esta, directa e indirectamente, llevando a momentos de negociación y derrotas, pero también de victoria. Pero si podemos criticar su alianza con el PC, necesaria por el papel que este tenía en la clase obrera consiente chilena, pero conservador. Quien hacia pesar su peso político y numérico en la mayoría de las decisiones, como la devolución de fábricas en el año 74. En todo caso Salvador Allende corrió la misma suerte y final que el proletariado de vanguardia en chile y murió combatiendo contra la tiranía y la burguesía con las armas en la mano, justamente un Ak 47, regalo de Fidel.

Algo que me llama la atención en esta crítica a Salvador Allende es qué haría el señor Jorge Altamira si ganara las elecciones, ¿desarmaría el primer día el ejército y formaría milicias obreras? ¿Expropiaría todas las fábricas? ¿Echaría a patadas a todos sus militantes que no provengan de la clase obrera y no sean hijos de obreros? Porque si una de las cosas que adolece el FIT es justamente eso, cuál sería su programa político de gobierno, sus acciones inmediatas más allá de la cantidad de consignas que tiene el «Programa del FIT». El pequeño burgués metido a revolucionario critica, el revolucionario que proletariza su pensamiento, no solo critica sino que propone soluciones.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.