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¡Condénenme a mí!, en lugar de a Queiruga

Fuentes: Rebelión

Bien podrán Udes, Sres Obispos de la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española callando, prohibiendo, censurando y castigando a quienes saben que por su voto de obediencia, no suelen decir nada a menos que cuelguen los hábitos y renuncien a sus votos y opciones de Vida y de Fe, […]

Bien podrán Udes, Sres Obispos de la Comisión para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española callando, prohibiendo, censurando y castigando a quienes saben que por su voto de obediencia, no suelen decir nada a menos que cuelguen los hábitos y renuncien a sus votos y opciones de Vida y de Fe, cosa que espero no haga su último ajusticiado.

Aún recuerdo como otros censores, tan poco fraternos -evangélicamente hablando- como Udes, acallaron al mismísimo Monseñor Alberto Iniesta, hasta volverlo medio cuerdo y tenerse que recluir a un monasterio catalán.

Aún me acuerdo de la condena a Misión Abierta, donde estaban mis amigosEvaristo Villar, Benjamín Forcano y Rufino Velasco junto a otros 3 claretianos a los que acabaron echándolos hasta de su orden por no admitir ni las acusaciones, ni el cierre de la revista, ni que los separaran por distintas partes del planeta.

Aun lamento lo perdido y trastabilleado que quedó Jose María Castillo, afortunadamente hoy vivo en su blog «Teología sin censura» y en sus comunidades, como aún siento los silencios impuestos a Juan Antonio Estrada, a Marciano Vidal por sus ideas sobre moral sexual o mas recientemente a Juan Masiá, a falta de dos meses para jubilarse.

Y como no, aún me duelen las últimas censuras que ya hemos denunciado, como la de Joseba Arregui, a quien finalmente obligaron a colgar los hábitos, cosa que hizo por no dañar a su comunidad, la persecución al bueno de Pagola, bienaventurado donde los haya, la llamada al orden y descalificación a nuestro querido amigo Juanjo Tamayo o ahora este atrevimiento con Andrés Torres Queiruga quien ya ha reconocido públicamente que la Comisión de la Fe le acusa sin la mínima seriedad teológica exigible y sin el mas mínimo rigor.

En tan solo tres días, ilustres teólogos ya han contestado con palabras fraternas y explicaciones más científicas. Pero yo no voy a dejar de dar mi opinión como cristiano de a pie o creyente de base, aunque sepa que no es muy entrañable ni «políticamente correcto» lo que voy a decir (ya hace tiempo que pase a ser «correctamente político«, que me deja mas en paz).

¿Cómo pueden -señores Obispos- ser tan torpes, ventajistas, cínicos e injustos?…
Las palabras evangélicas de «raza de víboras» creo que se les quedan cortas a quienes destrozan el prestigio y dañan – desde su atalaya inquisidora-, a los propios miembros de esta Iglesia, a la que Udes dicen defender.

Con la condena que Udes acaban de hacer al gran teólogo Andrés López Queiruga, creo que han colmado la paciencia de muchos creyentes que, tanto en él como en los teólogos anteriormente citados, también injustamente castigados, les teníamos por reflexivos expertos y servidores que siempre nos ayudaron a la profundización y actualización de la fe cristiana para actualizarla según los signos de los tiempos que nos pedía el Vaticano II.

Ustedes, los obispos del nuevo Santo Oficio, cual jerarquía mas rancia de las decimonónicas sectas de antaño, condenan a los justos, (que no dudo nos precederán en el Reino), pretendiendo dar culto a Dios; y lo hacen, en este caso, en la víspera de los acontecimientos que rememoramos la semana Santa donde otros jerarcas, tan cínicos e hipócritas como Udes, condenaran al propio Jesús de Nazaret.

Reflexionen, Sres Obispos porque no solo están dejando a la Iglesia como una de las instituciones que menos crédito tienen en España, sino que se están quedando más solos que la una. ¿Acaso no ven donde está la gente joven, ni quienes se sientan en los bancos -cada día- más yermos de sus templos?. Ustedes son quienes están vaciando las iglesias, quienes están haciendo perder la Fe a sus bautizados y los que no tienen rigor, ni sentido común, y creo que ni vergüenza.

Espero que finalmente medie Roma, para parar esta barbarie, como probablemente hiciera hace tres años. Al menos ella si suele escuchar a quien censura.

(*) Nota: Esta es una versión abreviada de un texto más largo que puede ser leído aquí.

Luis Ángel Aguilar Montero es miembro de Redes Cristianas y de las Comunidades Cristianas Populares (CCP).

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.