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Tendencias, programas y previsiones

Conflicto electoral 2021 (II)

Fuentes: Rebelión - Mapa "Yo no me olvido de mi identidad". Fuente: Colectivo de Arte "Primera Línea"

El presente artículo da continuidad al análisis del artículo sobre las elecciones 2021, que circuló el 4 de noviembre de 2020. Tiene por objeto examinar las tendencias principales, los programas de gobierno propuestos, los conflictos institucionales y las previsiones. Su interpretación ha tomado en cuenta las principales categorías y el enfoque metodológico crítico, utilizado en la primera parte, como por caso la interrelación entre el bloque en el poder y hegemonía, y la escena política; como la situación hegemónica del Ecuador; y por otro lado, el reto y la necesidad de expresarlo políticamente a través del proceso electoral.

  1. La pugna institucional y política

Al 31 de diciembre de 2020, cuando se ha convulsionado el proceso electoral por la pugna entre las instituciones electorales (el CNE y el TCE), el Ecuador asiste a la presencia de tres destacados candidatos, que desde hace 3 meses, han obtenido los mejores resultados de las encuestas de intención de voto: Guillermo Lasso, Andrés Aráuz y Yaku Pérez. 

La investigación realizada para este artículo elaboro los siguientes cuadros que muestran resultados de intención de voto hacia el 31 de diciembre de 2020, y de simulación electoral con la presencia de Noboa.

Sondeos de intención de voto, septiembre – diciembre 2020

Candidato Click report[1] Clima social[2] Cedatos[3] Omar Saluk[4] Atlas Intel[5] Informe confidencial[6] Estrategia consultores[7]
Aráuz 23% 19,7% 28,5% 45,9% 22% 22,3%
Lasso 20% 26,2% 22,2% 32% 17% 20,2%
Pérez 12,9% 13,6% 8,2% 4,3% 13% 17,4%
Indecisos 42,5%   8,8% 20,2%   70%  

(Fuente: Empresas encuestadoras./Elaboración: Propia).

El encuestador Blasco Peñaherrera Sola informo el día 11 de enero, que de encuestas realizadas el domingo 10 por la encuestadora que dirige, se consignó lo siguiente: primero, 30-33% Arauz; 21-25% Lasso; 10-14% Perez; confirmando la tendencia de intención de voto de meses anteriores

El cuadro de simulación de voto, que se coloca a continuación, muestra –según dos encuestadoras -que los mayores perdedores con la supuesta candidatura de Noboa son, en su orden, Lasso y Pérez. Incluso, la encuesta de CELAG muestra un desplazamiento de Pérez y Lasso por Noboa.

Diferencias intención de voto, con/ sin Noboa

Candidato Estrategia Consultores[8] CELAG[9]
Sin Noboa Con Noboa Diferencia Con Noboa
Aráuz 22,3% 21,1% 1,2% 36,5%
Lasso 20,2% 16,4% 3,8% 13,6%
Pérez 17,4% 15,3% 2,1% 21,2%
Noboa —– 13,4%   22,9%

Fuente: Empresas encuestadoras. Elaboración: Propia.

La presencia legal y/o fáctica del candidato de la agrupación Justicia Social, Alvaro Noboa, muestra importantes diferencias con la corriente de derecha neoliberal; expresa, por una parte, una posición política de corte populista y evidencia, por otra,  diferencias de matiz de una de las  fracciones del bloque dominante, más ligada a la producción y exportación, que a las finanzas. Discrepancia, que   electoralmente tendería a afectar, principalmente, a la candidatura de Lasso. Quizás esta sea la motivación principal para que los vocales del CNE, cercanos al mencionado candidato, hayan votado (o boicoteado varias sesiones del CNE), para impedir la resolución a favor de la participación de Noboa.  Finalmente, el día lunes 4 de enero, el CNE envió al IGM a imprimir la papeleta presidencial, excluyendo a Noboa, sin resolver el conflicto jurídico.

Sin embargo, el miércoles 6 de enero, el juez Torres del Tribunal Contencioso Electoral (TCE) sanciona con destitución y multa a cuatro de los cinco integrantes del CNE (Diana Atamaint, presidenta; Eduardo Pita, vicepresidente, Luis Verdesoto, vocal y Jose Cabrera vocal); por no acatar la sentencia del TCE, que permitía la participación como candidato de Alvaro Noboa. Al mismo tiempo se conoció  del reclamo de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU por la exclusión de Noboa, quien denuncia adicionalmente, a través de redes sociales, a la alianza de derecha (CREO-PSC), haber fraguado esta maniobra para descalificarlo, y lanza su campaña en redes sociales; mientras los integrantes del CNE destituidos deciden apelar y continuar con el proceso electoral.

Estos cuadros expuestos, que contienen resultados de intención de voto de varias encuestadoras, y la simulación de dos de ellas sobre la influencia de la participación de Noboa, permiten conjeturar dos escenarios principales de primera vuelta: el uno compuesto por Lasso-Aráuz; y el segundo por Lasso y Yaku. En esta línea se puede reconocer un tercer escenario menos previsible: Yaku-Aráuz

Más allá de esta apariencia y conflictos de corte circunstancial, la escena política se encuentra enrarecida, dispersa y convulsa. Una interpretación importante, en la línea de este artículo, nos conduce a observar, en el conflicto surgido con el candidato Noboa, que el acuerdo en el bloque en el poder y la hegemonía es limitado. Hay diferencias de matiz y, como decíamos en el artículo en su primera parte, se manifiestan incongruencias y, eventualmente, disputas que se traducen en una importante lucha y competencia electoral.

La derecha parece, por otra parte, no representar en el campo de la escena política, este importante momento. Su situación tanto partidaria como a nivel de su dirigencia, muestra decadencia (la crisis de representación a la que hemos aludido en la primera parte del articulo[10]) y evidencia la crisis de esta corriente. Se puede colegir que estamos en presencia de condiciones y tensiones que pueden llevar a un recambio político coyuntural a nivel presidencial, distinto y opuesto a la corriente de derecha; ¿se lo hará quizás a través de la candidatura del correismo o la de Yaku Pérez? Son incertidumbres, claras incertidumbres, con las que se inicia el proceso electoral. Es por eso quizás el alto índice de indecisión del 70% del electorado.

El contexto examinado líneas antes da cuenta de la compleja situación electoral donde la pugna entre los organismos electorales, el CNE y TCE, a raíz de la sanción de destitución impuesta por un juez del TCE a 4 de los 5 integrantes del CNE, que dejaría en acefalia el organismo rector de las elecciones, podría entorpecer las elecciones y hasta producir su invalidez y/o postergación. Esta tensión refleja la crisis de una de las alianzas, la de la derecha, que en el intento por representar el bloque y la hegemonía dominante, incluso imponiendo su representación a “sangre y fuego”, se encuentra debilitada, como ya se dijo en la primera parte del artículo:

“En estas circunstancias, de debilidad e incongruencia en las respuestas para enfrentar el desafío político de la hegemonía en ciernes, se pretende en el proceso del desempeño electoral crear condiciones políticas   para imponer la expresión y línea, que corresponde al bloque dominante en el campo electoral, vale decir la representación de la debilitada   tendencia de derecha. En este sentido el momento se vuelve inestable e incierto, y puede llevar a consecuencias de difícil previsión, así como decisiones arbitrarias de corte autoritario, propias del estado de excepción, para concretar la hegemonía con la candidatura de la mencionada tendencia; situación que incluso podría conducir a tentaciones que busquen imponer la hegemonía a “sangre y fuego”, sin ninguna legitimidad, en base a la coacción arbitrariedad y autoritarismo, profundizando la crisis política”.[11]

En todo caso quedan situaciones, maniobras y armas de lado y lado que se reflejarán en la decisión final. Al parecer, como se ha dicho, la mencionada pugna institucional, afecta, ciertamente afecta, a la candidatura de Lasso.

II. Las tendencias político electorales

Teniendo en cuenta este panorama de la convulsa y dispersa escena política, -institucional y políticamente-, a continuación se describe la conflictiva  configuración de las tendencias electorales que se encuentran participando en el 2021. Éstas se han concretado luego del periodo de realización de primarias y definición de alianzas electorales, y de calificación de los binomios presidenciales; así como de  la revelación de los programas concretos que muestran la significación ideológica y práctica de las corrientes electorales, las mismas que se encuentran en plena competencia electoral en el mes de enero de 2021.

Se utiliza el término tendencia político electoral para significar la ubicación de la población, apta para sufragar, en torno a líneas tanto ideológicas, políticas y contextuales, como sociales; con las que el electorado se identifica -consciente o inconscientemente, explícita o implícitamente-; donde caben encontrar expresiones, posiciones y demandas específicas, como las etarias (jóvenes, por ejemplo), sociales, éticas y culturales, entre otras. La tendencia político electoral constituye la estructura propia de la escena política, más allá de la circunstancialidad y de los avatares de la ubicación de la competencia política; constituyéndose desde la escena, en el enlace de aspectos e intereses del bloque dominante. Aquí es donde se pueden reflejar las inconsistencias o in correspondencias, como conflictos, entre sectores y fracciones dominantes.

En esta descripción de las tendencias se ha colocado expresiones, o “relatos” interpretativos, de cada una de las principales posiciones, en atención especialmente a su práctica concreta, y secundariamente a sus formulaciones programáticas, que expresan formalmente a cada una de las corrientes. Esto sirve para ubicar las concepciones ideológicas, sus propuestas económicas, etc.; y permite así establecer las diferencias e identidades, así como oposiciones en el plano ideológico, entre las distintas tendencias, y entre una y otra posición. Esto porque, sin ser fundamental, complementa la concepción y visión interpretativa, que en las luchas electorales actúa para representar y atraer a determinados sectores de la población.

Como se ha venido sosteniendo en diversos artículos de mi autoría al analizar las coyunturas electorales, en el proceso actual, y meses antes de las elecciones previstas para febrero de 2021, se ha identificado las siguientes corrientes o tendencias políticas: la derecha, el correismo, la izquierda social y la centro izquierda.

III. La derecha

En primer lugar, se examina la alianza de derecha compuesta por los partidos CREO y Socialcristiano (PSC), que impulsan la candidatura de Guillermo Lasso a la presidencia de la República. La corriente de derecha al fin logro “atar” (hasta hace poco imposible) las dos facciones principales de esta línea, aunque débilmente, en la medida en que el pacto se redujo al apoyo a las candidaturas de CREO, y no se acordó listas conjuntas a asambleístas nacionales y provinciales.

La facción principal integrante de la alianza de derecha es la representada por CREO, que ha sido fuertemente influida desde un núcleo de operación político ad-hoc liderado por la ex democracia cristiana-democracia popular, encabezada por Osvaldo Hurtado, cuestión que ya fue comentada en la primera parte de este artículo. Esta vieja posición tuvo importante influencia en el recambio de funcionarios de control y justicia, en el periodo de gestión del Consejo de Participación de Transición y, en esa medida, incidió de manera determinante en la designación de algunos funcionarios en el contexto de la posición político y estratégica del anti correismo  y del cambio parcial de régimen político,

El otro partido integrante de la alianza de derecha es el Partido Social Cristiano (PSC), que constituye la expresion oligárquica tradicional ligada al neoliberalismo, que ha desarrollado su fuerza organizativa y de representación desde la región costa. Se fundamenta en una posición política y cultural regionalista desde la ciudad de Guayaquil. Con dificultades y diferencias se encuentra atada al predominante capital financiero internacional con el que ha mantenido discrepancias circunstanciales en el nivel de la conducción económica del país. A la hora de la verdad ha respondido y responde de manera dócil y funcional al mencionado interés.

Luego de la decisión asumida por el abogado socialcristiano, Jaime Nebot, de retirarse de la pre-candidatura a la presidencia, el PSC genero una serie de posiciones, que buscaban articular otras fuerzas de derecha para la participación electoral. Incluso se pretendió una alianza poco coherente con la corriente correísta con la que ha actuado en algunas circunstancias decisivas para desaprobar leyes gobiernistas.

Esta facción socialcristiana controla, junto con CREO, el Consejo Nacional Electoral (CNE), lo que institucionalmente le aventaja a la alianza, frente a otras fuerzas que disputan electoralmente la presidencia; mientras el correismo influye sobre el otro organismo electoral, el Tribunal Contencioso Electoral (TCE).

Ha habido  posiciones al interno del PSC, que luego del retiro de la pre-candidatura de Nebot, plantearon abrir el diálogo y acuerdo electoral con la otra facción derechista, la de CREO, que fue descartada en un principio; pero que prosperó en correspondencia con la necesidad de representar la unidad del bloque dominante y su hegemonía, lo cual haría posible una sumatoria de votantes  identificados con la  derecha que, de acuerdo a las preferencias electorales, podría bordear el 25 % en primera vuelta.

A esta “unidad” electoral han concurrido agrupaciones menores de la misma corriente,  que han  promovido tesis programáticas de línea neoliberal, como conductas políticas y electorales, desde la necesidad de representar política e ideológicamente en el periodo, la hegemonía neoliberal, fondomonetarista, del bloque dominante o bloque en el poder, que busca dar respuesta a la crisis económica y social, profundizada especialmente por la pandemia del coronavirus; y así  utilizarla en beneficio de ciertos sectores integrantes del bloque dominante en pos de sus específicos intereses y acumulación.

En las últimas semanas esta unidad se ha visto afectada por la propuesta de la agrupación Justicia Social de presentar la candidatura de Álvaro Noboa, que debilita la unidad de la derecha y ha llevado al CNE a impedir su participación, en claro contubernio de los principales integrantes con la candidatura de Lasso. Finalmente, el 4 de enero el CNE decidió excluirlo y el día miércoles 6 un juez electoral destituyo a 4 de los 5 integrantes del CNE, situación conflictiva que se encuentra en proceso de apelación en los próximos días, generando una dosis adicional de incertidumbre sobre las elecciones.

La mencionada alianza de derecha, entre PSC y CREO, en principio, “pegada con babas”, se concretó tardíamente, con el compromiso de apoyar en conjunto la consulta propuesta por el PSC y Jaime Nebot hace algunas semanas, por un lado y por otro, se ha insistido en la propuesta de Nebot de permitir el uso de armas a privados para enfrentar la inseguridad, así como la propuesta socialcristiana de no utilizar la vía de los impuestos para resolver la crisis fiscal. Propuestas demagógicas que buscan salvar la alianza y la candidatura de Lasso.

Finalmente cabe señalar, entonces, que esta corriente aparece  representando la fórmula política más importante del bloque dominante y la hegemonía del capital financiero, así como la ligazón con el FMI y la articulación específica a la nueva geopolítica en constitución pos pandemia; y  que se identifica con un modelo económico neoliberal, privatizador y excluyente. En rigor, esta corriente constituye la continuidad del gobierno de Moreno; sin duda, esta vinculación le puede costar el acceso a la presidencia a Lasso que efectivamente puede aparecer tildado de gobiernista.

En su formulación programática esta alianza plantea en primer lugar, una   particular articulación a la cambiante geopolítica mundial y regional para frenar lo que califica como “aislamiento comercial y turístico” en pos de “una economía de libre mercado y abierta al mundo, fiscalmente responsable para lograr un crecimiento sostenible y generar empleo”[12].

Así mismo, el programa destaca la necesidad de eliminar “la rigidez” en el mercado laboral que conlleva al desempleo y a “ocho décadas de exclusión laboral”[13], para lo cual promueve una reforma de corte neoliberal, junto a un programa de incentivos a la inversión extranjera basado en supuestas “reglas claras”, que eliminan barreras para el establecimiento de empresas[14], una “tributación ágil” –que incluye la eliminación progresiva del Impuesto a la Salida de Divisas (ISD)[15]– y la extirpación de lo que califica el programa como “desorden fiscal”, con base en una reorganización del “gasto público con calidad”[16]. En este aspecto, el candidato Lasso ha plegado a las tesis socialcristianas de oponerse a toda imposición fiscal.

El segundo acápite del programa de la derecha neoliberal es la concesión a privados de la “riqueza energética” para eliminar “la mala administración de nuestros recursos naturales”[17], el incremento del extractivismo y la construcción de un “Ecuador sustentable”[18].

La tercera arista del programa económico de CREO es la “modernización financiera” bajo la consigna de “fortalecer la supervisión y modernizar la regulación”, sumado a “un Comité de Alianzas Público-Privadas eficiente” y la modernización de la Bolsa de Valores[19]; así como la propuesta de independencia del Banco Central en línea del FMI, para facilitar la acción del capital financiero internacional.

Finalmente, la propuesta sostiene la necesidad de eliminar “la debilidad institucional” para “establecer una plena democracia regida por el Estado de Derecho, donde funcionen las instituciones y se respete la libertad”[20]. De la mano de esta propuesta se propone  un conjunto de políticas sociales que no buscan reducir el tamaño del Estado –dados los efectos recesivos de esa medida-, sino re direccionar el gasto con énfasis en “seguridad social digna”, “educación diversa y de calidad”, “la familia ecuatoriana” y la “salud gratuita y de calidad”[21].

Adicionalmente, la consulta Socialcristiana (PSC), se integra como parte del pacto de derecha,  que apunta a: i) el fortalecimiento de la capacidad punitiva estatal en el caso de la propuesta de cárcel de 50 años y sin rebaja a asesinos y violadores de menores de edad –pregunta 1-; ii) el tratamiento de los problemas más sensibles de los pequeños productores en los sectores pesquero, agrícola y ganadero –preguntas 2,3 y 4-; iii) la regulación de las relaciones entre el gobierno y las instituciones públicas de seguridad social, así como de las finanzas de estas instituciones –preguntas 5,6 y 7-; iv) el federalismo en materia del IVA y el manejo de las asignaciones presupuestarias –preguntas 9 y 10-; v) la  austeridad y rigidez en el manejo del presupuesto general del Estado –pregunta 11-; y vi) la retórica sobre la responsabilidad ambiental en la explotación de hidrocarburos y minerales –pregunta 8-.

IV. El correísmo

En segundo lugar se encuentra en escena la corriente correista, la misma que surgió y logró afincarse como tendencia política, en el proceso de la llamada Revolución Ciudadana en el 2006; participó de manera principal en la elaboración de la constitución, vía Asamblea Constituyente, en el 2008. Esta Carta Magna que fue aprobada en referéndum ha sido reconocida, junto con la Constitución de 1945, como la más progresista del Ecuador.

La participación electoral de la corriente correista ha transitado por distintos momentos,  demandando la participación del mismo Rafael Correa; sin embargo se ha imposibilitado su participación como candidato a la vicepresidencia en tanto, luego del recurso jurídico de casación, la “sentencia en firme” sobre los sobornos o cohecho, sanciona penalmente al expresidente, y prohíbe su participación como candidato.

Ideológica y políticamente, la corriente correista ha representado la posición “neodesarrollista” (o del socialismo del siglo XXI), y en esta medida se ha ligado geopolíticamente a la llamada tendencia Progresista de América Latina que surgió liderada por el venezolano Chávez, a inicios del siglo XXI. Aparece como una representación ideológica contraria al neoliberalismo, aunque algunos analistas la ubican en el “neoliberalismo progresista”, y otros, quizás más ingenuos, lo han considerado como la derecha del siglo xxi.

Esta corriente que afinca su posición en la necesidad de representar la soberanía de la región y el Ecuador, ha aparecido como la principal representación de la tendencia de izquierda en el Ecuador, la misma que en un principio apoyó la candidatura y primer periodo de gobierno de Rafael Correa, la Asamblea Constituyente del 2008 y la nueva constitución; en esta medida ha copado la representación de izquierda y ha dejado a las tradicionales fuerzas de esta tendencia debilitadas en su representación. La corriente correista se ha afianzado adicionalmente en Ecuador como resultado de la fuerza del caudillismo que la ha caracterizado como populista, propia de la realidad y cultura política ecuatorianas, heredera del velasquismo y expresión del neopopulismo actual.

Efectivamente, esta corriente nace en el 2006, como una expresión electoral de izquierda, pero en su desenvolvimiento atraviesa por múltiples rupturas desde aquella que se da con el expresidente de la Asamblea Constituyente, Alberto Acosta, hasta la generada con el presidente Lenin Moreno. En esta medida la corriente correista ha dejado una estela de diáspora política e ideológica, ligándose al mismo tiempo a grupos económicos beneficiados de su política y la corrupción. Su gobierno ha estimulado la generación de polos de acumulación capitalista (nueva burguesía), y ha conducido, en la actualidad, a una real y nueva expresión oligárquica populista, donde se ha debilitado la expresión critica que eclipsa su representación de izquierda.

En la práctica, durante la presidencia de Rafael Correa, esta tendencia ha distorsionado su ideología y representación social originales y ha conducido el gobierno y el país desde posiciones cercanas al neoliberalismo y con prácticas autoritarias y corruptas. Esto es lo que le ha vuelto vulnerable y objeto de aplicación de la misma estrategia de politización de la justicia que ha logrado sancionar judicialmente a Correa y su grupo, como ha sucedido con la sanción impuesta por cohecho a la práctica gubernamental de soborno de algunos funcionarios ligados a su gobierno.

Durante el período de Moreno, la fuerza y representación política de la mencionada corriente se ha consolidado y desarrollado como resultado de la ofensiva anti correista de la derecha y el gobierno de Moreno que giró hacia posiciones neoliberales; y ha logrado fortalecerse, adicionalmente, en el proceso representando la oposición a la política empresarial y neoliberal de Moreno. Como se decía el mejor promotor del correismo, sin serlo, ha sido la política del gobierno actual.

Así, la mencionada estrategia ha victimizado a Correa desde un equívoco cálculo político y estratégico de avanzar hacia su destrucción. Esta posición muestra en la realidad y los hechos la limitada eficacia de conducción política, y más bien ha servido para que la mencionada tendencia acreciente su influencia y sobre todo su representación político electoral. Según las últimas encuestas constituye la primera fuerza de preferencia electoral de tal manera que esta tendencia esta “vivita y coleando” a pesar de las denuncias de actos de corrupción en el gobierno de Correa. 

Su formulación programática tiene como punto de partida la consigna de “justicia social basada en una democracia radical, con prosperidad económica para todos y en armonía con la naturaleza”. “La Unión por la Esperanza” es la figura y emblema de la alianza correísta[22] que afirma que busca implantar una economía basada en el keynesianismo[23] y en esta medida, un modelo alternativo al neoliberal, “hacia la construcción de la sociedad del buen vivir siguiendo la hoja de ruta trazada en la Constitución de la República”[24], “en pro de reconstruir el mercado interno y articular otros mercados a nivel regional e internacional”[25].

Su propuesta apunta a una “transición hacia una economía pos petrolera”, “con énfasis en sectores de valor agregado”[26] y la implementación de “una reforma tributaria progresiva en la que paguen más los que más riqueza tienen, […] así como colocar los dólares en ‘cuarentena’ evitando la fuga de divisas, salvaguardias cambiarias, sobretasas arancelarias permitidas por la Organización Mundial del Comercio, para asegurar que la liquidez se recicle internamente varia veces”[27].

Desde el ámbito institucional, su programa critica lo que califica como “las instituciones públicas para decidir en contra de las mayorías y beneficiar a unos pocos privilegiados”[28], y propone en base a una “limpieza profunda del Estado, sanear las prácticas políticas y extirpar a los pactos oligárquicos y su control de la esfera pública”[29]. En definitiva el programa propugna el “fortalecimiento de las capacidades estatales”[30].

V. La izquierda social

La tendencia social democrática radical, de izquierda, constituida principalmente por el movimiento indígena, sectores populares tradicionales y nuevos, que pusieron de manifiesto su extraordinario desarrollo y capacidad de movilización y contra hegemonía, en Octubre del 2019, cuando generaron una significativa reacción popular y enfrentamiento al gobierno de Moreno.

En esta corriente conviven varias posiciones: una de ellas constituida por la tradicional representación indígena -los históricos-, que estuvieron en el levantamiento de 1990. Otra fracción que es posible identificar es aquella que ha logrado generar un proceso organizativo -se dice de aparato- ambigua en su actuación política, baluarte también de la movilización de octubre y que ha logrado destacar un joven dirigente indígena de la provincia de Cotopaxi, Leónidas Iza. Hay también un sector ligado al correísmo que en diversas circunstancias ha evidenciado su posición como en el caso de la movilización de octubre. Encontramos también un destacado lider, ex prefecto del Azuay, Yaku Pérez Guartambel, que ha puesto de manifiesto su capacidad política y liderazgo, y que fuera designado por el Movimiento Pachakutik como candidato a presidente de la Republica por esa agrupación.

Es por tanto una corriente heterogénea -plural, ideológica y políticamente- aunque reconoce una principal identidad en su constitutivo étnico cultural. En octubre del 2019 puso en práctica esa máxima de la unidad popular, “golpear juntos, pero marchar separados”. En ella se expresa la diversidad de posiciones propias de la dinámica social, aunque se advierte que en la práctica pueden terminar resquebrajados políticamente por la falta de capacidad para generar consensos.

El candidato Pérez es representante de una corriente ideológica que ha criticado reiteradamente al “modelo estatista bajo el control del partido”, y ha asumido así mismo una posición anti neoliberal[31]. El esquema económico propuesto por esta candidatura se puede definir como un keynesianismo que combina varios ribetes de las corrientes económicas heterodoxas como el reconocimiento de “la economía del cuidado” en base al incremento del “presupuesto público para el cuidado de todas las personas, especialmente para las dependientes y vulnerables”[32]; promueve una política de apoyo a las iniciativas globales “para enfrentar los problemas del cambio climático”, el “comercio justo a escala nacional” o la renta básica universal[33].

El programa económico de PK comprende los siguientes ejes principales:

1. Impulsar el “sector alimentario” “como principal sector energético del país. Forja tiempo –dice el programa- energía y capacidad de acción a la principal maquinaria de producción, el cuerpo de cada uno”[34]. La base de esta iniciativa es el incentivo agropecuario a través principalmente de la “comercialización de la producción campesina” mediante mecanismos de mercado o de compras públicas, el “acceso a la tierra”, mediante un catastro agrario, un fondo de tierras y la “restitución de los territorios” “sin perjuicios de los derechos colectivos de comunas, comunidades, pueblos y nacionalidades que fueron vulnerados en sus derechos por el Estado Ecuatoriano.

2. La “regulación de la minería” mediante la “reversión al Estado de todas las concesiones mineras a gran escala en todas sus fases” y una “auditoría integral a la situación actual de las concesiones mineras a nivel nacional”[35].

3. Un cambio de la lógica neoliberal en clave neo keynesiana mediante “la separación banca-Estado, para garantizar la reactivación productiva y enfrentar el modo o situación de crisis del capital financiero-extractivista global y sus representantes locales”[36]. A la par, el programa plantea dos instrumentos adicionales: i) “una auditoría a la deuda externa, deuda ecológica y deuda histórica/colonial”[37]; y ii) una “reforma tributaria bajo el principio de que quien más gana y quien más tiene, más contribuye;  así como también impulsar una política de preferencia de impuestos directos sobre impuestos indirectos”[38]

4. Una diversidad de políticas sociales:

-Decretar como prioritaria la prevención y erradicación de violencias machistas en el país[39].

-Garantizar la permanencia de los estudiantes con política de becas y créditos que combatan la deserción escolar. Dotar de tecnología para que se pueda afrontar el proceso educativo en tiempos de pandemia.[40] “Nuestro gobierno impulsará- dice el programa-, en coordinación con las comunidades, las escuelas y centros académicos, diversas formas de repensar nuestro pasado”[41].

-Construir un Sistema nacional de salud, bajo los siguientes lineamientos: el sector privado incorporará como eje de responsabilidad social la salud y será co-responsable, junto al Estado, de la remediación de los problemas de salud que sus procesos de producción y productos formen.[42]

Por último, el programa de gobierno de Pérez destaca la necesidad de institucionalización de las consignas del levantamiento indígena de 1990:

“Nuestro gobierno estará presidido por los principios que nos dirigen y nos sustentan: No robar, para combatir la corrupción. No mentir, para decirle la verdad al pueblo y combatir los falsos discursos de la derecha y el populismo. No ser ocioso, porque nuestro gobierno será de aquellos que viven de su trabajo, sin aprovecharse de los demás”.[43]

VI. La centroizquierda

Finalmente, en las elecciones de 2021 encontramos participando un sector que ha perdido significación política e importantes niveles de representación, el llamado Centro Izquierda, que en estas elecciones tiene una expresión débil en diversidad de pequeñas agrupaciones políticas. El artículo no examina las distintas propuestas de esta tendencia en la medida en que electoralmente no representan una importante participación.

En el pasado, el sector de centroizquierda, estuvo ligado a la social democracia y a la ideología demócrata cristiana, y en la actualidad se ha orientado a propuestas neoliberales. Esta tendencia ha sido afectada, adicionalmente, por la representación del correismo que ha copado este campo electoral y esta ideología de centro izquierda; y, en consecuencia, ha dejado un vacío político en la sociedad. Tendencia que participó en unidad en las elecciones de 2018 con Paco Moncayo como candidato a la presidencia, en representación principalmente de los sectores medios de la Sierra y Quito. En el actual proceso pre electoral esta corriente organizo condiciones para el surgimiento de un candidato anti establishment, un outsider, a través de la constitución del Foro Democrático, conformado en los meses de octubre y noviembre, y que llamó a un acuerdo de salvación nacional.

“Por las conclusiones y reflexiones antes expuestas, conjeturamos que en las próximas elecciones aumentará la posibilidad de la presencia de candidatos outsider, fenómeno que se vivió en las elecciones presidenciales de 2006; y que en marzo pasado estuvo presente en las alcaldías de Cuenca y Quito, al menos. Vale decir, candidatos outsider en tanto se presentan como alternativa a los partidos tradicionales del establishment político, y que se sustentan principalmente en las actitudes ciudadanas contrarias o críticas de los partidos tradicionales. La desafección democrática y la búsqueda de alternativas al viejo sistema contribuyen a este fenómeno, que ya estuvo presente como factor determinante en las elecciones del 2006, constituyéndose así una de las conclusiones más importantes que pueden incidir de manera determinante a nivel nacional en los próximos procesos electorales.[44]

La participación centroizquierdista ha sido dispersa, ambigua y carente de direccionalidad. Podría en la práctica, terminar inclinándose por una candidatura de izquierda social, o quizás por temor a la corriente correista, inclinar su votación por uno de los candidatos de derecha, en particular el candidato Lasso.

VII. El contexto mundial y regional

Un examen integral de las fuerzas y tendencias en juego en la coyuntura del Ecuador, requiere observar los cambios producidos a nivel mundial a raíz del aparecimiento de la pandemia y de la crisis capitalista 2020, así como de las modificaciones hegemónicas que vive el planeta y que  expresan  “nudos problemáticos” y tendencias a ponerse de manifiesto en el futuro inmediato en la región y el Ecuador.

Me refiero en primer lugar al proceso de viraje   de la hegemonía planetaria, de los EEUU a la China, que ha determinado cambios mundiales, y en EEUU; así como también ha influido en la pérdida electoral de Trump a la reelección presidencial. Asunto que llevo a manifestaciones anárquicas de sus seguidores en la toma del Capitolio para impedir la declaracion del Congreso calificando el triunfo del demócrata Biden.

En segundo lugar, los límites especulativos del capital financiero internacional, que abre condiciones de debilitamiento del paradigma neoliberal y del propio Fondo Monetario Internacional (FMI), cuestión ya advertida cuando examinamos el movimiento insurreccional de octubre de 2019.[45]

En tercer lugar la consolidación de la presencia de China y Rusia en la región, como potencias mundiales hegemónicas, la misma que ha generado una de las preocupaciones más importantes a la administración Trump, quien -poco antes de las elecciones presidenciales y contra las prácticas tradicionales al interior del BID- nombró a un norteamericano de origen cubano Mauricio Claver-Carone, como su presidente. Este antiguo asistente de Trump y director en el Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, ha proclamado la necesidad de una América unida sin la China. En este sentido, se aprecia que las fuerzas internas oligárquicas y burguesas ecuatorianas a nivel de la representación y del forcejeo en el bloque van estar atentos y actuar en relación a esta posibilidad que abre este contexto planetario y regional

Finalmente, es necesario tener en cuenta el cambio en las manifestaciones insurreccionales del nuevo sujeto histórico en proceso de conformación en el planeta, y que se ha expresado, sintomáticamente, en casos como el extraordinario movimiento antirracista en EEUU en los últimos meses.

La configuración de este nuevo momento debe ser considerado e interpretado para definir las tendencias políticas y electorales en curso y los procesos ya vividos de desafección ciudadana. Estamos ingresando en un nuevo momento de la lucha política de la izquierda en la región, que se avizoraba antes de la pandemia, pero que adquiere especial significación hoy.

VIII.   A manera de conclusión

El balance final de este análisis electoral, arroja las siguientes principales conclusiones:

– La posibilidad de cerrar políticamente el círculo de la hegemonía dominante se encuentra atascada, y en esta medida  debilitada la aplicación estratégica del dominio, centrada en el anti correismo; al mismo tiempo  se muestran condiciones para el uso flagrante del fraude a favor de la candidatura de derecha neoliberal, donde la pugna institucional de los organismos electorales, se constituye en la expresión de “pesos y contrapesos” en torno al posible fraude, manifestando la tensión entre dos expresiones políticas dominantes, principales, en juego: Lasso y Arauz.

A nivel del bloque dominante hay desajustes, in correspondencias e incongruencias que evidencian dificultades para consolidar la unidad del bloque de poder, y expresarlo políticamente. El analista neoliberal Walter Spurrier, en una entrevista en el Periódico el Comercio del domingo 3 de Enero, expresaba el temor del triunfo de un candidato a la presidencia de línea heterodoxa, es decir anti neoliberal.[46]

– En consecuencia, estamos ante la posibilidad de que la escena política abra posibilidades distintas, en correspondencia con el desempeño electoral de las diferentes tendencias y candidaturas; de tal manera que se pueda destacar   una de ellas, que no se alinee directamente en la representacion con la hegemonía del bloque. Al mismo tiempo que se configura un campo de negociación, entre el bloque dominante hegemónico y la escena política, precisamente con aquellos candidatos que puedan destacarse en la primera vuelta, como son los casos de Yaku Pérez y/o Andrés Aráuz, quienes presentan las mejores condiciones de desempeño electoral a principios de Enero de 2021.

– En el resultado del proceso electoral queda entonces un saldo: una brecha del dominio, y la necesidad de acordar procesos y procedimientos, a través de acuerdos y pactos, luego de las elecciones 2021. Este posible momento de negociación nos recuerda el largo periodo que se vivió en el retorno democrático de 1978 para dirimir la presidencia, entre Sixto Durán y Jaime Roldós -en la segunda vuelta en 1979-, en el proceso del llamado Retorno Democrático, y que hoy podría llevar al Ecuador, para salir de la encrucijada histórica en la que se encuentra, a discutir y aprobar acuerdos de cambios constitucionales y la convocatoria a una asamblea constituyente. En todo caso habrá que ver qué correlación de fuerzas se da en la Asamblea Nacional y qué posibles acuerdos entre distintas fuerzas se producen.

– Por otro lado, esta brecha crearía condiciones políticas e institucionales. Las fisuras de arriba crean condiciones para el despliegue de la estrategia y acción desde abajo, vale decir, para la actuación del movimiento social en demanda de sus reivindicaciones, y en línea contra hegemónica como ocurrió en octubre de 2019. Desde este punto de vista se puede afirmar que la ofensiva que el bloque dominante pretendió respecto al levantamiento de octubre, con el objetivo de recuperar el dominio ideológico-cultural[47] se encuentra debilitada.

– Esta conjetura planteada se  corresponde con el contexto geopolítico regional, particularmente expresado por el nuevo presidente de EEUU, el demócrata Biden, que puede flexibilizar relaciones  con ciertos sectores políticos de la región para abrir, así mismo, un campo de negociación del dominio político norteamericano y regional, en el marco de los procesos de recuperación de los llamados progresismos, y en medio del  debilitamiento de las representaciones de derecha y reaccionarias; así como, por otro lado, de expresión de la insurgencia significativa, desde abajo, de la izquierda en América Latina. “That is the question.”

Este artículo contó con la preparación de la  edición realizada por Fabián Sandoval y la investigación efectuada por Tito Madrid.

Referencias bibliográficas:

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[1] Reporte de noviembre, sin datos disponibles. http://www.pichinchacomunicaciones.com.ec/wp-content/uploads/2020/11/ESTUDIO-CLICK-REPORT-MES-DE-NOVIEMBRE.pdf

[2] Reporte de noviembre. https://clima.social/wp-content/uploads/2020/11/Encuesta-%C3%93mnibus-II_Nov20_Clima-Social_VPub-3.pdf

[3] Reporte de octubre. https://twitter.com/omarmaluk/status/1321329489469706240/photo/1

[4] Reporte noviembre. https://cedatos.com.ec/blog/2020/12/07/cedatos-panorama-politico-y-electoral/

[5] Reporte de septiembre. https://www.atlasintel.org/media/encuesta-atlas-elecciones-presidenciales-ecuador-2021

[6] Informe confidencial. 2020. Café la Posta: ¿Cómo avanza el panorama electoral?. https://www.youtube.com/watch?v=wspHQucOmkY

[7] Reporte de diciembre. http://www.pichinchacomunicaciones.com.ec/estrategia-consultores-andres-arauz-lidera-la-intencion-de-voto-en-ecuador/

[8] Reporte de diciembre. http://www.pichinchacomunicaciones.com.ec/estrategia-consultores-andres-arauz-lidera-la-intencion-de-voto-en-ecuador/

[9] Reporte de diciembre. https://www.celag.org/encuesta-ecuador-diciembre-2020/

[10] Muñoz, Francisco. 2020. Elecciones 2021, Dispersión/polarización (Parte I). https://rebelion.org/dispersion-polarizacion-parte-i/

     https//rebelión.org/dispersión-polarización-parte-i/                 

[11] Muñoz, Francisco. 2020. Elecciones 2021, Dispersión/polarización (Parte I). https://rebelion.org/dispersion-polarizacion-parte-i/

     https//rebelión.org/dispersión-polarización-parte-i/

[12] CREO/ PSC. 2020. Plan de trabajo 2021-2025.

[13] CREO/ PSC. 2020. Plan de trabajo 2021-2025.

[14] CREO/ PSC. 2020. Plan de trabajo 2021-2025.

[15] CREO/ PSC. 2020. Plan de trabajo 2021-2025.

[16] CREO/ PSC. 2020. Plan de trabajo 2021-2025.

[17] CREO/ PSC. 2020. Plan de trabajo 2021-2025.

[18] CREO/ PSC. 2020. Plan de trabajo 2021-2025.

[19] CREO/ PSC. 2020. Plan de trabajo 2021-2025.

[20] CREO/ PSC. 2020. Plan de trabajo 2021-2025.

[21] CREO/ PSC. 2020. Plan de trabajo 2021-2025.

[22] . 2020. CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DEL PROGRAMA DE GOBIERNO 3.0 DE ANDRÉS ARAUZ.

[23] El Comercio. 2020. Entrevista con Andrés Arauz, candidato presidencial de Unes. https://www.youtube.com/watch?v=erRW2bbpwJA

[24] . 2020. CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DEL PROGRAMA DE GOBIERNO 3.0 DE ANDRÉS ARAUZ.

[25] . 2020. CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DEL PROGRAMA DE GOBIERNO 3.0 DE ANDRÉS ARAUZ.

[26] . 2020. CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DEL PROGRAMA DE GOBIERNO 3.0 DE ANDRÉS ARAUZ.

[27] . 2020. CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DEL PROGRAMA DE GOBIERNO 3.0 DE ANDRÉS ARAUZ.

[28] . 2020. CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DEL PROGRAMA DE GOBIERNO 3.0 DE ANDRÉS ARAUZ.

[29] . 2020. CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DEL PROGRAMA DE GOBIERNO 3.0 DE ANDRÉS ARAUZ.

[30] . 2020. CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DEL PROGRAMA DE GOBIERNO 3.0 DE ANDRÉS ARAUZ.

[31] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[32] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[33] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[34] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[35] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[36] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[37] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[38] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[39] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[40] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[41] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[42] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[43] Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik. 2020. Programa de gobierno: Minka por la vida. 2021-2024.

[44] Muñoz, Francisco. 2019. Elecciones de marzo y previsiones políticas. https://rebelion.org/elecciones-de-marzo-y-previsiones-politicas/

[45] Muñoz Francisco Octubre 2019, contra hegemonía y política, diciembre 2019, Rebelión org.

[46] Spurrier Walter…entrevista el Comercio domingo 3 de enero de 2021

[47] Francisco Muñoz, Octubre 2019, Contra hegemonía y Política, Diciembre de 2019, Rebelión, org

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