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Contundente triunfo político del Pacto Histórico

Fuentes: Rebelión

El triunfo electoral del Pacto Histórico demuestra como verdad histórica que cuando el pueblo se organiza y supera sus diferencias, logra unirse en lo que une, por encima de egos y mezquindades, ampliando su capacidad de convertirse en poder real. En las urnas un mismo propósito de cambio entre distintos sectores sociales -movimientos sociales y ciudadanos, organizaciones populares, sindicatos, jóvenes, intelectuales, artistas, indígenas, campesinos, victimas, defensores de derechos, y comunidades territoriales- que por años han ido construyendo espacios de participación y articulación política lograron la victoria.

Las elecciones del 8 de marzo reflejan que una ciudadanía movilizada y consciente puede traducir sus aspiraciones en votos y convertir un proyecto político como el del Pacto Histórico en una fuerza efectiva de poder democrático, preparado para volver a disputar, ganar y ejercer el próximo gobierno en nombre de mayorías nacionales y no de élites.

Las elecciones del 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora, con su imborrable memoria y legado de luchas populares con nombres como los de maría cano, polonia palenquera, ana prado, catalina mulata, nicolaza jurado, maría zabala, juana guzman, las lavanderas, fritangueras, vendedoras y cocineras de córdoba,, felicita campos y las ligas campesinas contra los terratenientes de sucre, blanca petrona reclamando justicia en las bananeras, betsabe espinoza exigiendo salarios justos, devora arango, las mujeres con quintin lame u ofelia uribe en tunja con la hora feminista, entre cientos más, contribuyen a resaltar los resultados del momento político con el eco del contundente triunfo electoral del Pacto Histórico y el aviso de un poder popular que supera el resultado numérico favorable, y anuncia que la conciencia y el sentir ciudadano está listo para ejercer el poder y respaldar un proyecto político de cambio para profundizar las transformaciones sociales y abrir espacios para sectores históricamente marginados del poder.

La jornada electoral le dejó un mensaje directo a varios dirigentes tradicionales, quizá el más evidente sea la derrota del expresidente Uribe (subjudice), que quería volver a ser senador, y otra docena de candidatos aspirantes a reelegirse y que en diversas ocasiones celebraron la impunidad, el dolor de las víctimas, irrespetaron y ridiculizaron el valor de la vida, tergiversaron la política, se burlaron de la ética o hicieron festines de la ignorancia y la vulgaridad, desde la oposición frontal a las reformas sociales impulsadas en el debate nacional, los cambios en el sistema social, la ampliación de derechos, y las políticas orientadas a reducir la desigualdad. La ciudadanía, les pasó factura, los señaló de inútiles, imbéciles, oportunistas y traidores a su compromiso con las demandas sociales.

El avance del Pacto Histórico puede interpretarse como la consolidación de una fuerza política que ha transitado de ser una coalición emergente y de sumas de millones de personas movilizadas en e iniciativas sociales locales a convertirse en una fuerza política organizada, en la que convergen sectores populares políticos y sociales y tienen un programa común de transformación de la vida y la revalorización de las capacidades en el ejercicio del poder popular.

El pacto demostró que es un actor maduro dentro del sistema democrático, ya no es solo una alianza coyuntural de movimientos progresistas, tiene cohesión organizativa, capacidad electoral y presencia territorial, que le otorgan legitimidad electoral, capacidad de gestión y construcción de acuerdos y visión institucional como fuerza política relevante para demostrar que las promesas de transformación pueden traducirse en políticas públicas eficaces, sostenibles y capaces de mejorar las condiciones de vida de la población.

El 8 de marzo, la contundente victoria del pacto se refleja en haberse consolidado como la fuerza más votada e importante del país, con una votación de 4.4 millones de votos (22. /% y 25 curules) en el senado, que superó al centro democrático por más de 1.3 millones (16.1% y 17 curules), 1.6 millones a liberales (14.8% y 14 curules), 1.9 al partido conservador (10.1% y 12 curules) y por 2.5 millones a los verdes (10.1%). A esta votación se suma la de la cámara de representantes y las curules de movimientos emergentes y listas regionales, además de las circunscripciones especiales de víctimas, comunidades indígenas, afrodescendientes y colombianos en el exterior, que completan la composición total para el periodo legislativo 2026-2030, que abre el camino al nuevo Congreso, con mayor representación popular y menos congresistas conservadores, de cambio radical y del partido de la U. reflejando una clara ventaja política para el bloque progresista encabezado por el Pacto Histórico, que ahora tendrá la tarea de fortalecer sus dinámicas para alcanzar la presidencia en cabeza de Iván Cepeda que le ha devuelto a la disputa electoral la idea de programa, de argumentación y de ética para gobernar y quien desde que fue elegido como candidato se mantiene como virtual ganador en primera vuelta según los balances y múltiples encuestas con una intención de voto cercana al 60%.

El resultado del 8 de marzo reafirma la victoria del Pacto Histórico que no solo representa el éxito de una convergencia democrática real, sino también la expresión de una ciudadanía decidida a continuar y profundizar los cambios en marcha y está dispuesta a hacer y defender este proyecto.

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