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Correa, un neo-neoliberal

Fuentes: Rebelión

«La larga y triste noche del neoliberalismo en el Ecuador fue la total entrega del país» Rafael Correa, 3.12.2010 ​El gobierno de Correa concluye transformado en mera herramienta para que el capital pueda satisfacer su voracidad acumuladora explotando trabajadores y Naturaleza. En ese sentido, el gobierno de Correa comparte muchos objetivos de los gobiernos neoliberales […]

«La larga y triste noche del neoliberalismo en el Ecuador fue la total entrega del país» Rafael Correa, 3.12.2010

​El gobierno de Correa concluye transformado en mera herramienta para que el capital pueda satisfacer su voracidad acumuladora explotando trabajadores y Naturaleza. En ese sentido, el gobierno de Correa comparte muchos objetivos de los gobiernos neoliberales de los años 80 y 90. Pero mientras el viejo neoliberalismo apartaba y reducía al Estado para que los grandes capitalistas exploten libremente, el nuevo neoliberalismo fortalece al Estado y le reúne con el gran capital -local y transnacional- para explotar a trabajadores y Naturaleza. Así, Correa -y su gobierno- ha instaurado una suerte de neoliberalismo transgénico con la Intervención del Estado: una fase superior del neoliberalismo a la cual llamaremos neo-neoliberalismo.

​Más allá de los discursos, en los hechos Correa y su gobierno han hecho y hacen libremente «lo que quisieron» para que el capital acumule explotando a la fuerza de trabajo y a la Naturaleza, a través de:

– Promover el tratado de libre comercio (TLC) con la Unión Europea: expresión máxima del neoliberalismo;

– Ampliar la frontera petrolera en el centro-sur de la Amazonía, incluyendo elITT-Yasuni;

– Imponer la minería a gran escala criminalizando y persiguiendo a quienes se oponen, ejemplo Kimsacocha, Íntag, Mirador, Panantza;

– Entregar campos petroleros maduros a empresas extranjeras (campo Auca a Schlumberger, campo Sacha a la empresa china CERGG);

– Conceder, sin licitación y por medio siglo, los puertos de Posorja, PuertoBolívar y Manta a capitales extranjeros.

– Apoyar grandes agronegocios, monocultivos y agro-combustibles marginando la soberanía alimentaria y la reforma agraria;

– Promover alianzas público-privadas, es decir, privatizaciones, ejemplo hidroeléctricas y gasolineras públicas; programas de alimentación escolar con las grandes cadenas comercializadoras de alimentos;

– Prácticamente «privatizar la salud» vía convenios con clínicas privadas, incluyendo sobreprecios; fomentar indirectamente a «privatizar la educación» con el auge de cursos y universidades privadas para los «no elegidos»;

– Reintroducir la flexibilización laboral, ejemplo; permitir reducción de horas de trabajo; afectar a beneficios como cesantía;

– Aprobar decretos 016 y 739 (para controlar organizaciones sociales y sociedad civil) y decreto 813 (para disciplinar a trabajadores públicos);

– Crear organizaciones sociales -sobre todo sindicales- paralelas propias y afines al gobierno;

– Tomar, a la fuerza, el Fondo de Cesantía del Magisterio; etc.

A todo esto se suma la represión social (por ejemplo casi 200 personas detenidas en protestas de agosto de 2015), violaciones de otros derechos (mencionemos las agresiones a autonomía universitaria) y hasta control y restricción a la libertad de expresión.

En medio de esa vorágine económica y política neo-neoliberal, se desperdició una gran oportunidad. Pues pese a tener ingresos de 277 mil millones de dólares (ene.2007-oct.2016), el gobierno de Correa, aún antes de la caída de los precios del crudo, endeudó al país de forma alegre: la deuda pública (oficial) aumentó de 13,4 a 37,2 mil millones de dólares, es decir, más que se triplicó (ene.2007-nov.2016) (con una deuda externa que aumentó de 10,1 a 24,8 mil millones): este es el mayor monto de deuda de toda la historia republicana. Y por cierto también desde el 2014 retornó al redil del FMI y Banco Mundial, llegando a entregar más de la mitad de la reserva del oro a un banco de muy dudosa reputación: Goldman Sachs. También, con el aval de semejantes «padrinos», el Ecuador volvió a los mercados financieros y, a diciembre 2016, mantiene una deuda externa en bonos «soberanos» de 7,3 mil millones, contrata con tasas de interés elevadísimas y a plazos muy cortos, a más de la preventa de importantes cantidades de petróleo.

La «década ganada» fue para pocos, a la cabeza grandes grupos como La Favorita, ElJuri, Banco Pichincha, Pronaca, Claro, Movistar, Nestlé, Fybeca, el capital chino (tanto petrolero como minero), y hasta el clásico capital financiero internacional. Los ingresos de las mil compañías más grandes del país aumentaron de 45,7 a 65,4 mil millones (2011-2015). Y por cierto también personajes del círculo íntimo de Correa lucraron de casos de corrupción escandalosos, ejemplo: Petroecuador. Otro caso destacado -entre los muchos que se podrían mencionar- es la «repotenciación» de la refinería de Esmeraldas originalmente se presupuestaba en unos 180 millones pero, al parecer, terminó con un costo de 2,2 mil millones…

Mientras el correísmo hizo ganar millonarias sumas al capital, el salario básico unificado experimentó incrementos ínfimos de 14 dólares entre 2014-2015, 12 dólares entre 2015-2016, y entre 2016-2017 va a pasar de 366 a 375 dólares mensuales. ¡9 dólares! A ese paso, ni en 10 años llegaremos a un salario básico de 500 dólaresmensuales ¿No es eso otra clara demostración neoliberal?

Ya en su final y en medio de una crisis que explotará el 2017, el gobierno de Correa no tiene el menor recelo en libremente ser cómplice del capital al explotar cada vez más a trabajadores y Naturaleza. La represión a los pueblos indígenas en la Amazonía para imponer la megaminería, algo que no lo lograron los anteriores regímenes neoliberales, parece será la despedida del caudillo del siglo XXI.

En conclusión, Correa: un neo-neoliberal. Ojalá sea así como la Historia lo guarde en su memoria…

(Publicado por la CEDOCUT – Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas Unitarias de Trabajadores, Miembro del FUT – Frente Unitario De Trabajadores)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.