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Covid-19: Cuando la incompetencia de Piñera y Mañalich eran absolutamente previsibles

Fuentes: Rebelión

La ideología neoliberal es tan consecuente con ella misma que el precepto clave del neoliberalismo, el famoso « laissez faire, laissez aller » en los mercados, que según los pontífices neoliberales como Hayek y Friedman se auto regulan, que las clases dominantes más colonizadas por la ideología del capital utilizaron al comienzo de la pandemia de Covid-19 el concepto de “inmunidad de rebaño”.

En otras palabras: que el virus circule sin tapujos y al que le toque le toque. Ocultando así, a propósito, con esta cantinela, que los más ricos tienen acceso a clínicas privadas y el pueblo no goza del derecho real a la salud sin un sistema universal de salud gratuito que lo proteja en igualdad de condiciones. La “inmunidad de rebaño”, lo dijeron algunos epidemiólogos desde el comienzo, era y es abandonar la batalla contra la propagación del virus.

Entonces, se sabía.

En Chile el concepto clave fue un derivado de ese principio, pero con un agregado de la política espectáculo; dejar ir las cosas haciendo como si algo se estuviera haciendo desde la cima del Estado. Para nada ayudó, además, por supuesto, tener un presidente con claras limitaciones intelectuales (eficiente en el cálculo económico personal y punto) y bueno para la guerra contra el pueblo en tiempos en que se necesita agudeza política, una gran empatía por los gobernados y para nada tener un payaso incompetente de ministro de Salud. Este último capaz de decir una insensatez tan bárbara como que el virus podía mutar a “buenito” y a sabiendas que el destartalado sistema de salud pública para pobres no podría responder.

Nada de prudencia ni de principio de precaución. Comportamientos éticos desconocidos por los adeptos del cálculo económico por sobre la dignidad humana. Era tan previsible como lo ha sido el Gobierno del representante de una oligarquía empresarial centrada en sus ganancias y aislada en sus guetos urbanos. En un país con instituciones corroídas por la corrupción, los embustes de Estado de Mañalich en el conteo y registro de fallecidos, así como la desidia del establishment médico de las clínicas privadas e Isapres.

Exactamente lo que se sabía desde el comienzo; aquello que era previsible con certeza meridiana en una sociedad donde solo el consumo con endeudamiento es «moderno », es lo que acaba de demostrar un tardío informe de la comisión investigadora de la Cámara de Diputados donde se responsabiliza a S. Piñera y a J. Mañalich por no haber tomado las medidas necesarias para evitar la propagación de la pandemia. Era tan evidente que no había estrategia de Trazabilidad, Testeo y Aislamiento (TTA) que ese informe producido por la Comisión Investigadora de la Cámara no tendrá trascendencia alguna si los profesionales honestos de la salud, sus dirigencias y, sobre todo, los sindicatos de los trabajadores de la salud no exigen medidas concretas para prever de verdad, es decir para construir un sistema de salud público para todos y todas. Lo que implica necesariamente la nacionalización de las clínicas privadas y la reconstrucción del sistema público actual. Y, además, habrá que prever la lógica medida política como antídoto: poder desembarazarse de autoridades políticas electas incompetentes y corruptas. En otros términos, que la nueva Constitución contemple una clausula que estipule un referéndum de revocación de medio mandato para protegerse del mal gobierno.