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Acumulación originaria permanente

Despojos, devastación y liberación mediante autogestión en los tiempos preapocalípticos

Fuentes: Rebelión

La llamada acumulación originaria histórica La llamada acumulación capitalista originaria es originaria o primigenia, porque fue -en términos históricos de largo aliento- previa a la acumulación capitalista vista éstacomo resultado y como mecanismo del funcionamiento general del sistema capitalista. La acumulación originaria o primitiva fue el punto de partidao premisa de la acumulación capitalista como […]

La llamada acumulación originaria histórica

La llamada acumulación capitalista originaria es originaria o primigenia, porque fue -en términos históricos de largo aliento- previa a la acumulación capitalista vista éstacomo resultado y como mecanismo del funcionamiento general del sistema capitalista. La acumulación originaria o primitiva fue el punto de partidao premisa de la acumulación capitalista como modo de producción.

Así, la acumulación originaria históricamente vistafue la primera oleada de violentos despojos que se originaron inicialmente en los primeros tiempos o, mejor dicho,en los prolegómenos del modo de producción histórico capitalista. Es decir, se dio como proceso históricamente detectable y fechable por primera vez (y con ello inició la llamada Era capitalista) durante el siglo XVI y su continuación en los siglos XVII, XVIIIe incluso XIX (por eso también se le nombra como acumulación primitiva o, como la llama Adam Smith: previous accumulation); teniendo su centro en países de Europa como España, Portugal, Holanda, Franciae Inglaterra y abarcando como escenario mundial periférico poblaciones de los continentes de América, África y Asia.

En efecto, Karl Marx caracterizó dicha acumulación originaria como el punto de partida u origen de la acumulación capitalista que brindó recursos objetivos (materiales, territoriales, minerales, vegetales, animales, etc.) y subjetivos (mano de obra esclava, semiesclava, semiasalariada y asalariada) al desarrollo del capitalismo europeo. Durante este proceso histórico de larga duración se estableció un primer o incipiente mercado global y una primera gran división del trabajo internacional bajo la modalidad de la constitución de la subsunción formal colonialista del capital central sobre las periferias precapitalistas y no capitalistas (incluidas las de la propia Europa).

En el Capítulo XXIV del Tomo I de su magna obra El Capital (cuya primera edición estamos festejando en este año de 2017) que denominó Karl Marx «La llamada acumulación originaria», este revolucionario comunista lleva a cabo tanto la explicación general como las ilustraciones histórico-concretas de este proceso histórico que -plantea Marx- es permanente e intermitente como «proceso de escisión» y «abarca en realidad toda la historia del desarrollo de la moderna sociedad burguesa» (Marx, 1978: 893). Veamos enseguida, de modo sintético, cómo K. Marx lo argumenta.

En primer lugar, plantea que la historia burguesaha mitificado y fetichizado a dicho proceso de acumulación primitiva,idilizándoloo sea construyéndolo como «idílico», como un «pecado original» de la holgazanería de los pobres frente a la diligencia, el trabajo y el ahorro de los ricos (y por tanto esta industriosidad fue reconocida por las leyes pro-burguesas codificándose como «derechos» de dicha clase). La historia crítica y real, dice Marx, demuestra que se trató (y se trata como vamos a actualizar) de un proceso violento donde imperan la conquista, el sojuzgamiento, el homicidio por robo, el terrorismo despiadado, etcétera.

O sea dicho sumariamente:la expropiación de los productores(y productoras) directos (precapitalistas) a sangre y fuego, sobre la base de escisiones súbitas y violentas, de sus condiciones de producción y de reproducción de su vida, de manera dual: 1) tanto la disolución de sus relaciones sociales en sus modos de vida y de trabajo (donde pueden ser dichos productores trabajadores independientes, y/o comunales, y/o ser ellos propiedad y/o medios de producción de terceros); como 2) la disolución de las formas de propiedad (pequeña propiedad, propiedad comunal o propiedades mixtas) que ejercían los productores directos sobre sus medios de producción (1978: 893). El fundamento de todo ello -enfatiza Marx- es la expropiación de las tierras (pues ellas son los espacios donde se asientan sus actividades vitales: productivas y reproductivas).

Karl Marx, en este clásico y famoso capítulo XXIV (que nos servirá para sobre la base de sus lineamientos y ejemplificaciones históricas, ilustrar más adelante situaciones de despojos y expropiaciones violentascontemporáneas de estos tiempos destructivos o preapocalípticos), va a distinguir: a) métodos y b) factores de la llamada acumulación originaria, todos ellos van a servir históricamente para expropiar recursos a favor de la apropiación mercantilizadora del capital y su mercado de mercancías tanto de fuerza de trabajo como de medios de producción y de subsistencia y para el posterior desarrollo del capital industrial y sus subsunciones.

Veamos muy brevemente cuáles son los métodos que menciona Marx: 1) Expropiación y expulsión de los campesinos de sus tierras para dejarlos «libres» y «desnudos» y para privatizar y convertir esas tierras en recursos mercantiles para el capital (por ejemplo praderas, pasturas, etc.). 2) Expropiación de bienes en propiedad eclesiástica (por ejemplo mediante la reforma protestante en Inglaterra). 3) El robo de tierras y bienes fiscales, sea del Estado o públicos, mediante donaciones, anexiones, compras-ventas (sin apariencias o con apariencias legales). 4) cercamiento y desalojo a las tierras comunales, clánicas (tribales) y de los pueblos (mediante argucias jurídicas y supuestas indemnizaciones), éstos procedimientos llevaron a sus antiguos propietarios a ocupar tierras reducidas e inhóspitas o a desplazarse. 5) El despejamiento de fincas de tipo feudal o precapitalistas, lo que llevó al desarraigo y al «barrido de miles de personas» de sus lugares de origen.

Estos «métodos», pues, obligaron y empujaron a los productores y productoras a modificar y perder sus modalidades de producción y reproducción de vida, sus relaciones y vínculos y sus propiedades y recursos territoriales, así como sus medios e instrumentos de producción. Y obligaron a miles de familias a buscar trabajo asalariado para sobrevivir tanto en las nuevas fincas agrícolas, o en las manufacturas rurales, así como en las ciudades (talleres, factorías, etc.). Y a los que no podían o no querían ser «absorbidos inmediatamente» se les aplicaron severas «leyes sanguinarias», para convertirlos forzadamente (neoesclavización) al trabajo expoliador, o para disciplinarlos o reprimirlos con cárceles y castigos utilizando para ello los estigmas de vagos, delincuentes, indigentes, mendigos, prostitutas, etc.

Aquí es donde la investigación de Silvia Federici agrega que también se utilizó la persecución, caza y la quema de «brujas» para someter y disciplinar el cuerpo y los poderes reproductivos de las mujeres al orden patriarcal propiamente capitalista. Dicen al respecto Gutiérrez y Linsalata (2007) lo siguiente:

Entre los siglos XVI y XVII el genocidio de miles y miles de mujeres campesinas en Europa y en las colonias, llegó no sólo a despojar a las mujeres de sus antiguos saberes y de su autonomía material, sino también y sobre todo a privarlas de la posibilidad de controlar sus cuerpos, sus funciones reproductivas y su trabajo (p. 8).

Respecto a los factores («geoestratégicos» diríamos ahora) de la acumulación originaria Karl Marx señala que:

El descubrimiento de las comarcas auríferas y argentíferas en América, el exterminio, esclavización y soterramiento en las minas de población aborigen, la conquista y saqueo de las Indias Orientales, la transformación de África en un coto reservado para la caza comercial de pieles-negras, caracterizan los albores de la era de la producción capitalista. Estos procesos idílicos constituyen factores fundamentales de la acumulación originaria. Pisándoles los talones, hace su aparición la guerra comercial entre las naciones europeas, con la redondez de la tierra como escenario (Marx, 1978: 939).

Así, es entonces que Marx reconoce, describe, explica y ejemplifica estos métodos y factores de la primigenia acumulación originaria. De esta forma decimos que la acumulación se ha conceptualizado comooriginaria, y de ahí la importancia del concepto, no sólo porque es primigenia sino porquees -como Marx mismo lo enfatizó- a lo largo de la historia del capitalismo, constante y requiriente. Esto es, se origina y se re-origina permanentemente como punto de partida cada vez que el proceso de acumulación capitalista general ya instaurado durante los siglos XIX, XX y XXI requiere expandirse de manera colonialista, semicolonialista y/o imperialista conquistando e invadiendo (subsumiendo) nuevos espacios para extraer y expoliar nuevos recursos bioculturales como materias primas para sus procesos de renta, valorización y producción de plusvalory que luego incorpora a su capital social global y a su mercado mundial global.

Y efectivamente la lógica de la acumulación general capitalista lo ha hecho y lo hace ahora replicando, de alguna manera, dichos métodos y factores de la acumulación originaria histórica que Karl Marx explica principalmente en el susodicho capítulo XXIV del Tomo I del El Capital. En efecto, las escisiones en acecho o súbitas se hacen necesaria y renovadamente cuajadas de violencias: rapiñas, robos, despojos, destrucciones, expulsiones, marginaciones, «sangres y lodos», holocaustos, genocidios y etnocidios; que el proceso genera y re-produce cada vez que requiere y encuentra terreno propicio y apetecible a sus hambres devastadores. O sea: allí donde existen vínculos orgánicos entre los pobladores productores con sus medios y condiciones de reproducción de vida, rompe y escinde (separa) estos elementos del proceso productivo y reproductivo para llevarlos (desfigurados) a la esfera de la circulación. Es decir,para convertirlos y realizarlos en mercancías que compra en el mercado y que luego las vuelve a unir (re-unir) bajo su comando (poder) cuando las introduce a sus procesos laborales; en los cuales primero subordina dichos trabajos formalmente y luego materialmente (realmente) y en los cuales explota plusvalor a la fuerza de trabajo de los trabajadores ya como proletarios asalariados de talleres, maquilas, factorías, fábricas u otros espacios cuasifabriles como las minas o las plantaciones.

La acumulación reoriginaria degradadora preapocalíptica actual

En los tiempos violentos actuales se trata de procesos (métodos y factores interconectados) de acumulación originariainternacional y nacional más diversificados aunque más o menos circunscritos o limitados a regiones o áreas concretas que los capitales trasnacionales voraces mediante sus corporaciones someten para robar, extraer, expropiar, adueñarse y sangrar las riquezas, los patrimonios y las propiedades históricas colectivas, públicas o de pequeños propietariosde los habitantes de poblaciones, comunidades, grupos, etnias, naciones, etc. Los Estados y gobiernos subordinados a los dictados del capitalismo trasnacional y sus instituciones proto estatales globales (FMI, BM, OCDE, OMC, G-8, BID, ONU) de los países de estas regiones, áreas y poblaciones también participan adecuando a favor del capital mundial sus legislaciones, patrimonios y territorios y dando cobertura y respaldo de sus aparatos e instituciones disciplinarias, militares y policíacas para dar entrada a estos procesos deposesiones-desposesiones, desplazamientos, cercamientos, extraccionesy apropiaciones privadas capitalistas.

Desde los años 80 del siglo XX, como es ya sabido, el capital social global instauró el llamado neoliberalismo que ha mostrado -entre otras características- las siguientes centrales: a) la apertura de fronteras nacionales para la superexplotación de fuerza de trabajo nativa y para introducir los productos de la trasnacionales más poderosas en los mercados nacionales y de esta manera fortalecer el mercado mundial planetario; b) la apropiación por parte de las empresas capitalistas trasnacionales de recursos bioculturales para abaratar costos y obtener con ello más ganancias que contrarresten sus crisis y que apuntalen a los capitales tecnológicos y financieros más agresivos. De esta manera las relaciones capitalistas de dominio internacional mundial entraron en una dinámica de capitalismo neoliberal «salvaje» que reestructuró los procesos de acumulación y amplió el mercado global; así la acumulación propiamente originaria o «re-originaria» de esta época, se «recicló», se «re-mundializó» y se re-integró como parte fundamental de la re-estructuración de la acumulación general de finales del siglo XX y de lo que va del siglo XXI.

Esta acumulación re-originaria que también ha sido llamada por el marxista Jorge Veraza (2011) como»residual» o incluso «terminal» (por el constante agotamiento de dichos espacios y recursos sobrexplotados) y que David Harvey (2004) llamó «acumulación por desposesión» (de bienes comunes y bienes públicos) ha tenido su asiento territorial principal en los países periféricos, del «sur», o países semicoloniales de todos los continentes, pero América Latina -igual que aquella histórica primera acumulación originaria- se ha destacado por ser la región en donde más se han instalado las trasnacionales de la acumulación re-originaria, a manera de megaproyectos expoliadores, centralmente de carácter extractivista, o como Veltmeyer y Petras (2015) los llaman «neo-extractivistas».

Estos autores, incluso, hablan de la existencia de un «imperialismo neo-extractivo», lo cual es, en parte, correcto pues se trata de expansiones intensificadoras y saqueadores aunque no todas «extraen» (minerales, aguas, plantas, animales, petróleo, saberes, etc.), sino que también «incorporan» (infraestructuras, plantaciones, monocultivos, drogas, turismo, etc.) y «expulsan» (entropías, gases contaminantes, comunidades, personas, etc.). Y además -a diferencia de lo que sucedió con la primera oleada histórica de acumulación originaria de los siglos XVI al XIX-, hacen más patente y patética la degradación/destrucción ambiental (paisajes, ecosistemas, especies, pueblos), y los efectos tóxicos y nocivos (contaminaciones) de los procesos de trastocamiento de los territorios, de desposesión, despojo, saqueo y neoextractivos; contribuyendo, así, alimentar los tiempos preapocalíticos de caos climáticos y de devastaciones degradadoras de la vida (Adame, 2017). Esta es pues, quizá la diferencia específica de la intensidad de esta oleada de acumulación que aquí llamo como re-originaria degradadora preapocalíptica, y esto -precisamente-considerando la importancia nodal que para el capitalismo actual tienen en estas épocas las tecnologías nocivas (que hoy se encuentran en los inicios de la llamada cuarta revolución tecnoindustrial).

Métodos y factores actuales de la acumulación reoriginaria preapocalíptica

Veamos ahora formas, espacios y modalidades (podríamos decir pequeños métodos y factores) por las que se llevan a cabo actualmente estas acumulaciones neo-originarias (despojos, expropiaciones, desposesiones, extractivismos, socavamientos, depredaciones, devastaciones, expulsiones). Las planteamos igualmente siguiendo la concepción de Karl Marx (1979) en los Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, cuando habla de la existencia de una corporeidad compleja (cuerpo orgánico e inorgánico) que aquí concebimos como que dichos procesos se manifiestan y se padecen en la ecorporeidad completa: en el cuerpo ambiental o ecológico, en los cuerpos individuales personales y en el cuerpo societal-cultural. Tenemos pues:

● Cuerpo ambiental-ecológico:

-La extracción y contaminación de aguas y de mantos acuíferos (pozos, ríos, arroyos, manantiales, lagos, lagunas, mares). Son despojados los pueblosy comunidades de estos bienes indispensables para su sobrevivencia o los contaminan(envenenan con sustancias químicas) y/o los se dejan inutilizables para consumo vital o los secan.

-Los bosques, áreas selváticas, manglares, playas, mares, desiertos y otras «áreas y corredores protegidos» son deformados o destruidos; así como cerros y montes con vetas minerales son devastados para crear minas de todo tipo. Los procesos de extracción minera son devoradores de agua, paisaje y mano de obra humana, además de ser contaminadores, siendo la minería a cielo abierto la más contaminadora, pero también son altamente contaminadoras, la industria extractora de carbón, petróleo y gases, igualmentela industria forestal, así como las multinacionales de los agroquímicos que contaminan campos de cultivo.

-La contaminación de los alimentos, su transgresión desnaturalizadora, su deformación o frankeisteinización es una forma de despojo, de expropiación que el capital y su acumulación neoriginaria constantemente llevan cabo contra la vitalidad de laspersonas. En México, por ejemplo, tenemos un ejemplo verdaderamente trágico con el envenenamiento de los maíces con glifosato y con los transgénicos con efectos cancerígenos

-Las técnicas de biopiratería y de bioprospeccción que llevan a cabo laboratorios, ONG´s y Universidades con financiamientos de empresas para agenciarse y traficar conespecies de flora y la fauna y sus propiedades biológicas, químicas, farmacológicas, ornamentales, medicinales, etcétera.

-El caos climatológico, así como las contaminaciones del aire y de la atmósfera en general son degradaciones de nuestro derecho a tener un clima vivible y relativamente estable (despojo climático) y a respirar para revitalizarnos continuamente al tomar aliento tras aliento (despojo vital respiratorio). Los desastres y as degradaciones ambientales propician también los desplazados, expulsados y refugiados ambientales.

● Respecto al cuerpo humano biopersonal tenemos:

-La drogadicción, las tratas y prostituciones, la extracción y compra-venta de órganos internos, etcétera, especialmente el de los cuerpos más vulnerables: niñxs, mujeres, etc. Se ha desarrollado también lo que se llama la compra de fluidos vitales como el semen, sangre los óvulos; y también el alquiler o subrogación de vientres para empresas hospitalarias y médicas privadas que hacen jugosos negocios con dicha rentabilidad de partes nodales del cuerpo humano (o incluso de otras especies).

-Las epidemias y pandemias (varias ellas generadas por las industrias químicas, bacteriológicas, farmacéuticas y sus instituciones internacionales) al enfermar e infectar y matar a millones de personas sonotrasformaas de expropiación de los cuerpos y las vidas de las personas.De la misma manera los medicamentos y la medicalización son formas de expropiación de la salud para controlar cuerpos-mentes y reinsertar a los sujetos a la explotación de sus capacidades de trabajos o para desecharlos desde la lógica del capital por improductivos.

● Cuerpo societal-cultural:

-Expulsión o terrorificaciónde comunidades por medio de la violencia, la guerra y la inseguridad por medio de la utilización de grupos delincuenciales y de la militarización. También aquí se genera los dramas de desplazamientos forzados, los refugiados, etcétera.

-Despejamientos y privatizaciones (comerciales, inmobiliarias, personales) de áreas públicas y comunes en las ciudades: parques, jardines, calles, áreas verdes, etcétera.

-Lo que se conoce como patrimonialización o sea el utilitarismo mercantilizador de los patrimonios históricos y artístico-culturales: paleoantropológico, prehistórico, arqueológico, artístico, material e inmaterial, tangiblee intangible (artesanías, celebraciones, gastronomías, fiestas, etc.).

-El extractivismo y mercantilismo de memorias, saberes, y codificaciones culturales tradicionales. Lo que implica la extracción, desposesión y mercantilización de historia y etnohistoria: p. e. loque ha hecho recientemente la trasnacional Disney con la tradición de día de muertos en México que llevó a cabo para realizar su hollywoodense película «Coco»; o la labor antropológica de las agencias militares y de espionaje de los países centrales e imperialistas sobre los periféricos para conocer y manipular sus formas políticas y culturales.

-Igualmente la expropiación de las decisiones políticas sobre gestión y organización de espacios, territorios y lugares públicos y nacionales. Esto por parte de gobiernos y de megaempresas petroleras, gasoductos, hidroeléctricas, corredores industriales e infraestructurales, caminos, puentes, presas, fracking, etc. A pesar que está plasmado en legislaciones internacionales y nacionales como el Convenio 169 de la OIT de las imprescindibles consultas públicas informadas y democráticas a las poblaciones implicadas, éstas no se cumplen, es decir existe una falta de consultas o cuando se realizan éstas son manipuladas y escamoteadas.

Todo lo cual genera continuamente no sólo desposesiones, escisiones y expulsiones de dichos pobladores, sino tambiénafectaciones y efectos nocivos y dañinos sobre el conjunto de la ecorporeidad humana de los vulnerables (que somos la mayoría de los pobladores de los países periféricos); además de la apropiación privada por medio de registros «legales» de patentes y de marcas de origen por parte de las empresas trasnacionales más poderosas.

Resistencias, liberaciones y autogestiones: el caso de los indígenas

En la defensa de todas esas riquezas vistas como valores de uso vitales se llevan a caboconfrontaciones, luchas, rebeliones, resistencias, conflictos por los territorios originarios, patrimonios, saberes, etc., que el capital busca originariamente someter; se trata de una verdadera «guerra por las riquezas y los bienes» entre los pobladores y las personificaciones del capital.

De esta manera se trata de disputas históricasy actuales (con resistencias, confrontaciones, asesinatos, triunfos parciales, etc.) de los territorios, propiedades y cuerpos que todavía se libra en el campo múltiple: económico, ecológico-biológico, cultural y espiritual.Tenemos el dramático dato reciente de que:

Son 158 las muertes de activistas en defensa de los derechos de sus comunidades y de los recursos naturales, computadas por TheGuardian este año. La nómina enumera militantes ecologistas, protectores de la fauna y referentes indígenas que mantienen conflictos contra grandes empresas en cientos de regiones» (Martínez, 2017:1).

En efecto, los grupos indígenas se han convertido en verdaderos defensores de sus tierras, veamos un breve ejemplo de este tipo de defensa de las tierras que va más allá de la mera resistencia.

Los indígenas Nasa de Colombia recuperan su territorio en el norte de Cauca (Colombia) que les fue arrebatado desde la época de la conquista. Sin espiritualidad, sin cultura (sin identidad, sin arraigo), dicen ellos, no hay nada (Castaneira, 2017).

Lo indígenas Nasa históricamente despojados y expulsados de sus tierras, de sus lugares de reproducción cuando destruyeron sus resguardos, asesinaron a sus líderes y ocurrieron masacres y tuvieron que abandonar temporalmente sus tierras que fueron ocupadaspara explotación de minas y para monocultivos de caña de azúcar que para generar grandes cantidades de este producto tuvieron que usar agroquímicos; ahora han venido regresando y luchado para recuperar sus tierras y usarlas para producir sus tradicionales alimentos libres de tóxicos y de efectos dañinos que las industrias del medio ambiente y la tierra han degradado.

Los indígenas basados en sus vínculos tradicionales culturales y colectivos realizan bloqueos a la infraestructura de la industria agro-industrial trasnacional, destruyen los monocultivos de caña con sus machetes, limpian la tierra con espiritualidad a lo que llaman: «la liberación de la madre tierra»; ahora aprenden y enseñan como confrontar al capital y su rueda implacable de despojo-acumulación originaria: resistencia, recuperación y autonomía con autogestión alimentaria, política, jurídica y cultural para la liberación concreta y empírica de la tierra, para su vía de liberación como pueblos; son conscientes que es también vital para sus hijos y sus nietos quienes verán los campos libres y sin monocultivos, libres de sembradíos emprobrecedores de la fertilidad de la tierra y libre de agroquímicos y sin el comando en sus campos de la acumulación capitalista.

Así pues, es de destacar el papel que han tenido muchas luchas y movimientos indígenas para resistir, confrontar y construir alternativas frente a dichos métodos y procesos de la renovada acumulación originaria de los tiempos preapocalípticos. Así:

No es gratuito que hoy las luchas indígenas latinoamericanas se manifiesten como un poderoso desafío a la expansión global del capital, cuando el capitalismo necesita tomarse todos los territorios, los recursos, destruir todo a escala planetaria intentando sobrevivir a su propia crisis.

[…] en todos estos casos, se trató de la respuesta de los movimientos indígenas a la imposición de la política neoliberales en América Latina, que impulsó grandes movilizaciones, tomas de tierra, insurrecciones armadas, sublevaciones, derrocamientos presidenciales, asedio a las ciudades y bloqueo de carreteras, como manifestaciones de poderes colectivos que encontraron su fuera en las raíces étnicas y culturales de las comunidades que abrió un ciclo de luchas indígenas continentales iniciado con el levantamiento zapatista del 94 y que está lejos de cerrarse. No sólo resisten al neoliberalismo, los movimientos indígenas luchan por la expansión y consolidación de nuevos espacios autónomos. Su memoria histórica los llama a la reconstrucción de sus territorios y prácticas ancestrales, para ello tienen que revertir el despojo, hacer retroceder el dominio del capital en lugares donde la propiedad monopólica de la tierra ha querido consolidarse. Es el caso de las luchas por la tierra en el Cauca que, en su último ciclo desde 2014, desafían la propiedad de grandes imperios agro-industriales como el Ingenio Castilla e Incauca (El Zenzontle, 2017:10).  

Estos ejemplos nos dan pie a concluir que eso que ahora llaman la defensa de «lo común» o, mejor -diremos nosotros-de los valores de uso comunes, que aquí hemos ubicado dentro de la «ecorporeidad» y que Marx llamó también las relaciones y las propiedades orgánicas y no escindidas entre los productores colectivos e individuales con sus condiciones de vida, es decir de producción y de reproducción material e inmaterial vital. Que incluye -como vimos- las relaciones ecológicas, las corporalidades y lo societal-cultural-espiritual, tales como: las tierras, los bienes naturales, los ambientes y espacios, el equilibrio orgánico y salutífero de los cuerpos, la lógica de la reproducción de la vida, lo organizativo-político, los saberes y los patrimonios culturales y espirituales, etcétera.

Así, tenemos que defender y liberar esos valores de uso de lo común, esa ecorporeidad que es nuestra riqueza contrala devastación capitalista de los tiempos preapocalípticos con autoorganizaciones y autogestiones cotidianas,colectivas, cooperativas en áreas determinadas pero también coordinadas en vastas regiones nacionales e internacionales. Es decir, autoorganizaciones y autonomías no aisladas sino orgánicamente enlazadas mediante redes, asambleas y confederaciones, etc., como ya se viene haciendo pero que es necesario fortalecer y expandir. Es la vía privilegiada para dicha defensa, autogestión y emancipación de dichas riquezasque pertenecen vitalmente a los pueblos y colectividades -y en última instancia a la humanidad y sus condiciones de vida ecológica y sociocultural-y no a la propiedad privada capitalista y sus lógicas de acumulación.

 

Referencias Bibliográficas:

Adame, Miguel Ángel (2017). En el preapocalipsis planetario. Ecomarxismo antropológico frente al colapso capitalista imperialista, Escuela Nacional de Antropología e Historia, Ciudad de México.

Anónimo (s/f). El capitalismo, acumulación, desposesión y crisis, Zine editorial, zineditorial. wordpress.com, 36pp.

Castaneira, Iván (2017). «La liberación de la madre tierra», en http://www.ojos de la tierra.com/tierra-nasa.html.

El Zenzontle (2017). «Tierra, cultura y autonomía indígena. ¿Es posible revertir el capitalismo?», Diciembre, El globo, p. 10.

Federici, Silvia (2013). Calibán y la bruja, mujeres, cuerpos y acumulación originaria, Editorial pez en el árbol, México.

Gutiérrez, Raquel y Linsalata, Lucía (2013). «Prólogo a la edición mexicana» del libro de Silvia FedericiCalibán y la bruja, mujeres, cuerpos y acumulación originaria, p. 7-11., Editorial pez en el árbol, México.

Harvey, David (2004). El nuevo imperialismo, Editorial Akal, Madrid, España.

Martínez, Diego (2017). «Récord de víctimas de defensores de la tierra en 2017», en rebelión.org, 4-11.

Marx, Karl (1978). «Capítulo XXIV. La llamada acumulación originaria», en El Capital, Tomo I, Vol. 3, pp. 891-954, Editorial Siglo XXI, México, D. F.

Marx, Karl (1979). Manuscritos de Filosofía y Economía, Alianza editorial, Madrid, España.

Ribeiro, Silvia (2017), «Tortillas envenenadas», en La Jornada, 28 de octubre de 2017, p. 23.

Veltmeyer Henry y Petras, James Petras (2015) «Tesis sobre el imperialismo y el Estado posneoliberal», en Veltmeyer y Petras (Coords.), El neoextractivismo ¿un modelo posneoliberal de desarrollo o el imperialismo del siglo XXI?, Edit. Crítica, México, pp. 325-363.

Veraza, Jorge (2011). Gestell Totalitario capitalista en crisis (susdieciséis leyes), en Rebelión. Org., 15 de septiembre, en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=135610 

[1] Adame, Miguel Ángel (2017). En el preapocalipsis planetario. Ecomarxismo antropológico frente al colapso capitalista imperialista, Escuela Nacional de Antropología e Historia, Ciudad de México.

 

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