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El ejército colombiano asesinó a un campesino y dejó dos más heridos en zona rural de Corinto, Cauca

Fuentes: anarkismo.net

La fuerza publica de nuevo dispara de manera indiscriminada contra las comunidades indígenas y campesinas de Corinto-Cauca. En los hechos fue asesinado el campesino José Alberto Torijano, coordinador de la Guardia Campesina de la vereda Río Negro, además fueron gravemente heridos Jonathan Alexander Hernández Guevara y Gonzalo Iquinas Perdomo. La fuerza publica de nuevo dispara […]

La fuerza publica de nuevo dispara de manera indiscriminada contra las comunidades indígenas y campesinas de Corinto-Cauca. En los hechos fue asesinado el campesino José Alberto Torijano, coordinador de la Guardia Campesina de la vereda Río Negro, además fueron gravemente heridos Jonathan Alexander Hernández Guevara y Gonzalo Iquinas Perdomo.

La fuerza publica de nuevo dispara de manera indiscriminada contra las comunidades indígenas y campesinas de Corinto-Cauca. En los hechos fue asesinado el campesino José Alberto Torijano, coordinador de la Guardia Campesina de la vereda Río Negro, además fueron gravemente heridos Jonathan Alexander Hernández Guevara y Gonzalo Iquinas Perdomo.

Desde las 4am efectivos del Ejercito Nacional iniciaron un allanamiento que buscó la destrucción de un laboratorio de coca en la vereda Medía Naranja. En el operativo dos comuneros fueron retenidos por el Ejercito Nacional, lo que ocasionó una acción espontánea de solidaridad de las comunidades indígenas y campesinas, buscando la liberación de los comuneros retenidos. Ante la presión comunitaria los militares cedieron y liberan a los dos comuneros retenidos. Escoltados por las comunidades el Ejercito inició su retirada de la zona, pero entre las 8 y las 9am, a la altura de la vereda Pueblo Nuevo, comenzaron a disparar contra las comunidades, es allí que es asesinado José Alberto Torijano, mientras que otros dos civiles caen heridos por el fuego de los militares.

Es muy preocupante que militares y policías operen con impunidad, disparando de manera reiterada contra las comunidades indígenas y campesinas, como si la vida de los sectores populares de Corinto no tuviera valor. Es común que las comunidades indígenas de Corinto sean recibidas por ráfagas de fusil, disparadas por efectivos policiales durante la realización de las Mingas de Liberación de la Tierra. El asesinato del joven indígena Daniel Felipe Castro Basto, el pasado 9 de mayo, es el resultado de este modo de proceder represivo de los uniformados. La reiteración de los hechos de muerte por parte de policías y militares indica que el asesinato registrado el día de hoy no es un hecho aislado, es evidente que existen ordenes expresas de altos oficiales de la Fuerza de Tarea de Conjunta Apolo y de la Policía del Cauca para disparar con impunidad y asesinar a las comunidades.

De acuerdo con el reciente informe de Somos Defensores, sobre la violación de derechos humanos contra activistas sociales en Colombia, de enero a junio de 2017 se presentaron 335 agresiones y 51 asesinatos de activistas sociales. De acuerdo con diferentes fuentes, desde el 2016 el departamento del Cauca continua siendo el más golpeado por la violencia contra las organizaciones populares en Colombia.

Por otro lado el allanamiento realizado por el Ejercito el día de hoy fue una medida arbitraria de parte de la fuerza publica ya que, desde inicios de este año, las comunidades han buscado mecanismos de dialogo con el Gobierno Nacional para realizar un acuerdo que permita la sustitución permanente de cultivos de coca. Para el mes de abril German España, funcionario de la Dirección para la Atención Integral de Lucha Contra las Drogas, se reunió con las comunidades de Corinto y reitero la disposición de dialogo del Gobierno Nacional, sin embargo nunca dieron respuesta a la propuesta de sustitución de cultivos presentada por las comunidades. El Estado no solo desconoce la voluntad de dialogo de indígenas y campesinos, por el contrario procede a criminalizar, perseguir y violentar a las comunidades que, abandonadas por la inversión estatal, acosadas por las políticas económicas neo-liberales, se han visto obligadas a subsistir a través de los cultivos de coca.

Denunciamos el asesinato de José Alberto Torijano

Rechazamos la política de muerte contra las comunidades indígenas y campesinas de Corinto

Hacemos un urgente llamado a las organizaciones de derechos humanos para que realicen un seguimiento permanente de la violencia registrada contra las comunidades indígenas y campesinas de Corinto

No más represión, no más persecución, basta ya de tanta muerte contra los sectores populares en Colombia.