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“The Chilean Way”

El imperio que Golborne ayudó a construir

Fuentes: Punto Final

La expresión the chilean way, acuñada durante el rescate de los 33 mineros de Copiapó por el presidente Sebastián Piñera, dejó abiertas todas las interpretaciones posibles, ya sean semánticas o pragmáticas. ¿A qué se refería Piñera con esa expresión? ¿Es lo mismo hacer las cosas by the chilean way que «a la chilena»? ¿O se […]

La expresión the chilean way, acuñada durante el rescate de los 33 mineros de Copiapó por el presidente Sebastián Piñera, dejó abiertas todas las interpretaciones posibles, ya sean semánticas o pragmáticas. ¿A qué se refería Piñera con esa expresión? ¿Es lo mismo hacer las cosas by the chilean way que «a la chilena»? ¿O se refería Piñera a su propio modo de hacer negocios y especular en la Bolsa, o quizá a la chapuza encubierta de alta gestión empresarial que pasa en la trastienda, pero se cubre con una buena publicidad y marketing ? Puede ser también que the chilean way sea la versión local del modelo globalizador de mercado, con una dosis de picardía, que es un poco trampa, pequeño engaño, que en política y economía se amplifica como coima y corrupción. Hoy ya tenemos más señales para comprender la ambigua expresión de Piñera. Al observar algunos trucos entre La Moneda y el Congreso, los anuncios sesgados sobre supuestas grandes y hasta revolucionarias reformas en la salud y educación, o la doble privatización de las sanitarias. Pero también están en aquella nueva forma de gobernar, que, en palabras filtradas por WikiLeaks de un informe de la embajada de Estados Unidos en Chile, están en el filo de lo legal y lo ético. Ocurrió con la venta de las acciones de Lan, de Chilevisión, de Colo Colo, y parece también suceder en el resto de su gobierno, compuesto por ex gerentes, directores y accionistas de grandes corporaciones.

Un informe de la Contraloría sobre la Onemi durante los meses posteriores al terremoto y maremoto trae bastantes sorpresas sobre the chilean way , entre las que aparece de forma indirecta la manera de actuar -presumimos que también «a la chilena»- del holding Cencosud, empresa de Horst Paulmann, ciudadano alemán nacionalizado chileno por gracia parlamentaria y cuyo gerente general fue hasta el verano pasado el actual biministro de Minería y Energía, Laurence Golborne, elevado desde el rescate minero a la categoría de principal delfín de Piñera y refrendado por la política-espectáculo con un 90 por ciento del apoyo ciudadano.

Según ese informe de Contraloría, que halló todo tipo de irregularidades en las operaciones de la Onemi, desde desórdenes financieros a irregularidades en los procesos de adquisiciones, donaciones y entrega de las ayudas, hay un caso que describe de forma indirecta a la chapuza propia de la Onemi: el modo de operar de la empresa Cencosud. En una visita realizada el 30 de junio pasado al Centro de Logística del Regimiento Bellavista, los auditores de la Contraloría constataron que en una dependencia habilitada para el armado de cajas de alimentos, se encontraba una considerable cantidad de víveres adquiridos por la Onemi a la empresa Cencosud S.A., sin distribuir a las familias damnificadas. Este hecho, informó la Contraloría, «denota la falta de planificación y coordinación en el proceso de compra y distribución de esos elementos de emergencia, lo cual ha ocasionado la inmovilización de tales recursos». Este fue sólo el primer aviso.

El segundo fue más contundente y claro. Los auditores pudieron comprobar que una buena cantidad de los alimentos a granel fue comprada por la Onemi a la empresa Jumbo (Cencosud), los que fueron importados por el supermercado desde Argentina. Esos alimentos no distribuidos, objeto de la presente observación, dice el informe, «corresponden al saldo no utilizado en la elaboración de 44.337 cajas de alimentos, los que, según informó la Onemi a la Contraloría, lamentablemente no se pudieron utilizar, porque la carga importada desde Argentina entró en un proceso aclaratorio con respecto a su ingreso al país, problema del cual esa Contraloría tiene todos los antecedentes».

La Contraloría buscaba irregularidades en la Oficina Nacional de Emergencia pero halló una mayor en una empresa privada fuera de su competencia. Cuando el informe salió a la luz pública, los diputados democratacristianos Aldo Cornejo, Gabriel Ascencio, Gabriel Silber y Pablo Lorenzini denunciaron ante Gonzalo Sepúlveda, director nacional de Aduanas, el fraude aduanero en que habría incurrido la empresa Jumbo al haber declarado en el manifiesto internacional de carga como «Ayuda Humanitaria» productos que posteriormente fueron vendidos al Estado sin pagar los aranceles correspondientes.

Negocios millonarios con las donaciones

El informe de la Contraloría explica más adelante la irregularidad descubierta: Cencosud ingresó alimentos como ayuda humanitaria, los cuales vendió a la Onemi. Cencosud vendió lo que debía haber donado. «Si bien es cierto el ingreso de los alimentos adquiridos a la empresa Cencosud S.A. al territorio nacional se encuentra pendiente de aclaración, debido a que los documentos de internación indicaban que correspondían a ayuda humanitaria, sin embargo dichos productos fueron comprados por esa Oficina Nacional de Emergencia, para ser entregados a los damnificados del terremoto, por lo cual no corresponde que por la situación pendiente de aclarar por esa empresa, los bienes se mantengan en forma indefinida sin ser utilizados en el fin para el cual fueron adquiridos. Cabe precisar además, que gran parte de estos bienes ya fueron distribuidos y que el señalado saldo se encuentra almacenado en dependencias externas a la entidad».

En concreto, dice la Contraloría de acuerdo a los antecedentes proporcionados por la Onemi, «se observó que se han retenido pagos a Cencosud Retail S.A., correspondientes a las facturas N 687915, 2953501 y 2963502, por $3.467.673.098, $ 2.458.249.115 y $ 581.434.494, respectivamente, todas del mes de marzo de 2010. Cabe señalar, que dichos pagos se encuentran pendientes en la Onemi debido a que los antecedentes que respaldan el cobro efectuado por el proveedor indican que bienes valorizados en un monto de $2.597.521.616, habrían sido ingresados al país desde Argentina, a través del paso aduanero Los Libertadores, no como productos importados para su venta en el país, sino que como asistencia humanitaria a la República de Chile. Lo anterior, consta en el Manifiesto Internacional de Carga y en las facturas de la Agencia de Aduanas respectiva, las que señalan que corresponden a mercaderías en donación, acogiéndose a las franquicias aduaneras dispuestas por la autoridad».
Los pagos se mantendrán pendientes en tanto Cencosud no aclare la modalidad de ingreso de los bienes adquiridos y el pago de los derechos correspondientes, lo cual deberá ser acreditado documentadamente ante la Contraloría. En tanto, «la División de Presupuesto no efectuará pagos por cobro de mercaderías ingresadas al país bajo el régimen de donación, hasta que la empresa Cencosud regularice el ingreso de las mismas ante las autoridades aduaneras y sanitarias. Se ha resuelto mantener la observación formulada en este punto, mientras no se aclare la situación advertida».

Al informe de la Contraloría se suma una denuncia pública hecha la segunda semana de enero por los funcionarios de Aduanas en contra de Cencosud. Solicitan a la Contraloría instruir un sumario administrativo en contra del director nacional de Aduanas, Gonzalo Sepúlveda, por permitir el ingreso de camiones de alimentos con falsos fines humanitarios durante el año 2010.

Es the chilean way operando en todo su esplendor. Está la pequeña trampa, la picardía, el engaño encubierto, la relación turbia entre lo público y privado que no sólo se circunscribe al vínculo comercial Censosud-Jumbo-Onemi, sino al vínculo entre gestión empresarial y políticas públicas.

Los cobros abusivos de «Jumbo» Golborne

El ex gerente general de Cencosud y posiblemente uno de los hombres que ayudó a levantar este holding de magnitud continental es el actual biministro de Minería y Energía, que lidera las encuestas como el político con más futuro. Pero es necesario recordar que durante la administración de Golborne en Cencosud, las políticas comerciales de este consorcio y la relación abusiva de la empresa con sus clientes desató un escándalo que llegó a los tribunales, que sancionaron a la empresa. Como Cencosud es uno de los grandes auspiciadores de la televisión y prensa escrita, el incidente fue en algunos casos silenciado y en otros deslizado bajo cuerda.

Cencosud aumentó la comisión por la mantención de la tarjeta Jumbo al más puro estilo chilean way . Lo hizo de manera no sólo unilateral y arbitraria, sino a espaldas de los clientes, que no fueron informados previamente del incremento de la comisión: a partir de marzo de 2006 subiría de 460 a 990 pesos para los clientes que tuvieran un promedio de compras inferior a 50 mil pesos mensuales durante los seis meses anteriores a esa modificación. Y como los poseedores de tarjetas Jumbo Mas se calculan en más de cuatro millones, el negocio sumaba también muchos millones. Tras millares de reclamos, los clientes de la tarjeta Jumbo junto al Sernac interpusieron, en 2006, una demanda colectiva en el 10° Juzgado Civil de Santiago. Para el Sernac, el cambio unilateral de las comisiones se estrellaba contra la Ley del Consumidor: no sólo se hacía sin el consentimiento de los clientes; la empresa inventaba nuevas cláusulas y la no respuesta por parte del consumidor, significaba la aceptación del alza.

Como Cencosud no ofreció solución efectiva tras los múltiples reclamos, el Sernac interpuso una demanda colectiva en diciembre de 2006. Exigió que se sancionara la infracción a la ley y que cesaran los cobros indebidos. Solicitó también al tribunal la devolución de lo pagado en exceso con reajustes e intereses por todo el período, o al menos desde marzo 2006 hasta cuando los consumidores hubieren expresado su consentimiento y la forma en que tales devoluciones se harían efectivas. La sentencia no pudo ser más categórica. Acoge la demanda anulando la cláusula objetada considerando que «el consumidor frente a la modificación pretendida por la demandada, nada puede hacer, imponiéndole la empresa una modificación sin su consentimiento. El silencio en los actos de consumo no constituye aceptación. Por ello no es suficiente la inactividad de los consumidores para entender que éstos han consentido en la modificación en sus contratos», indica el fallo. La sentencia, además, ordenó a Cencosud restituir los dineros cobrados en exceso a contar del 12 de julio de 2006 a todos los clientes.

Golborne es biministro. De las políticas privadas a las políticas públicas. ¿The chilean way?

RECUADRO: El imperio que Golborne ayudó a construir

Si examinamos la reseña biográfica del biministro Laurence Golborne en la página del Ministerio de Minería, podemos leer lo siguiente: «Ha tenido una importante carrera en el mundo privado, destacándose como gerente general de Cencosud S.A. hasta el año 2009, desde donde lideró la expansión de esta compañía del retail que hoy cuenta con operaciones en Chile, Argentina, Brasil, Perú y Colombia».

Si observamos el ranking de los grupos económicos chilenos, según la revista empresarial estadounidense Forbes, veremos que tras los clásicos consorcios chilenos -Angelini, Matte y Luksic-, en cuarto lugar aparece el grupo Solari, controlador de Falabella, con un patrimonio de 4.741 millones de dólares, y un poco más distanciado está Cencosud, con un patrimonio de 2.555 millones de dólares. Otros grandes del sector, como D&ampS, que comparte el grupo Ibáñez con Walmart, ha acumulado 1.679 millones de dólares, en tanto Ripley más de 800 millones.

Estos nuevos grandes grupos económicos han hecho su fortuna en Chile sobre la base del consumo masivo, el crédito y la desregulación de todos los mercados. Su expansión ha sido tal, que en pocos años se han ubicado entre los principales actores del retail latinoamericano. El año pasado, y pese a la crisis, estuvieron entre las empresas de su rubro con mayores ganancias en la región. Falabella estuvo en el tercer lugar, con utilidades, en 2009, por 392 millones de dólares y ventas por casi siete mil millones, y Cencosud, en el noveno lugar, con ganancias por 190 millones. El año pasado, el consorcio tuvo ventas en Latinoamérica por más de nueve mil millones de dólares, sólo superado por el gigante del retail de la región, el brasileño grupo Pan de Azúcar.

(Publicado en «Punto Final», edición Nº 727, del 21 de enero al 3 de marzo, 2011)

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