Recomiendo:
6

El instinto es un guía más seguro que la razón

Fuentes: Rebelión

 A mi juicio, este debiera haber sido el principio de partida en el tratamiento de esta epidemia de gripe tan especial…

 Desde el 11 de marzo del año en curso el mundo gira en torno a un solo eje, como en los siglos XVI y XVII lo fueron la teoría heliocéntrica de Copérnico reafirmada por Galileo a la que se oponían los teólogos de la Iglesia Vaticana. Ahora, la supuesta invasión de la Tierra por un virus devastador, variante de la gripe común, arrasa el planeta en distintas direcciones y aspectos de la vida de los pueblos y de las naciones. Y al igual que en los siglos XVI y XVII la pugna entre el heliocentrismo de Copérnico y Galileo llegó extremos grotescos por parte de la Iglesia Vaticana que se oponía a ella desde el geocentrismo, que era la ortodoxia astronómica y filosófica, en el siglo XXI los muchísimos especialistas científicos que no comparten la actitud de los gobiernos en manos de virólogos son vistos y tratados como heterodoxos y enemigos de la teoría ptolomaica sobre el virus del contagio…

 En efecto. Toda la actividad política y la mediática en las que están obviamente muy de acuerdo gobierno, asesores médicos y periodistas se centra en ese hecho. Han pasado más de cuatro meses desde que se «proclamó» una pandemia mundial, y pràcticamente no se habla de otra cosas en los medios de comunicación convertidos en mentideros de lujo.  Pero poco a poco se ha pasado de hablar enfáticamente de los fallecidos sin especificar el promedio de su edad, a hablarse del número de contagiados por esta variante de gripe. Hasta el punto eso es así que los que no estamos contagiados, somos sospechosos de estarlo más adelante. E incluso la obsesión ha derivado no ya a contar el número de fallecidos y contagiados, sino el número de los testeados.

 Todo esto suena a disparate desde el principio. La falta de temple del gobierno, incitado a buen seguro por epidemiólogos de un celo extraordinario pero alarmistas e impacientes fue llamativo desde el primer día del avatar. Pues incapaces de mantener la calma y de ver que la alarma escandalosa puesta en marcha por los medios audiovisuales habría de ser una bomba de relojería que tarde o temprano habría de estallar, dio lugar a una estampida de ancianos en cuanto tuvieron el más ligero estornudo o la las leve tos aunque fuese porque les atragantaba un trozo de pan. Esto, por un lado. Pero, por otro, el confinamiento, que nunca aconsejó siquiera la OMS y no han decidido otros gobiernos o habiéndolos decidido, pasado el tiempo lo han considerado un grave error, no parece que este gobierno esté dispuesto a renunciar a esa «solución», si aumenta el número de contagios. El sostenella y no nmendalla tan español… Pues el confinamiento, está viéndose ya, ocasiona unos estragos en otro orden de cosas sanitario, como están comprobando otros países, como Francia, Noruega, Dinamarca, Suiza o el Reino Unido donde están siendo brutales los efectos y las  secuelas en el sistema nervioso y mental de millones de personas, más graves que los contagios y de mayor calado que el fallecimiento de ancianos en condiciones decrépitas, que es el caso de más del 50 por ciento de los decesos.

Promoverse el distanciamiento para reforzar el instinto en el mismo sentido de cada cual ante la amenaza era, y es, al parecer la mejor medida. Y si había, hay, que confinar, es al anciano, generalmente poco dado a salir de su domicilio. Pero la desmesura, la aparatosidad y el lavado de cerebro que ha supuesto la divulgación de la epidemia, infundiendo el pánico a la población, reteniéndola en su casa, amenazándola de diversas maneras si salían de ella más de lo autorizado, etc, me resulta una prueba de incompetencia aunque sea como soy un ciudadano ideológicamente cercano a este gobierno.

 Hay un hecho reciente que acentúa las sospechas sobre las verdaderas razones de este trance sanitario. Y es la muerte por «para cardiaca» del presidente de Burundi, país africano, que expulsó a observadores de la OMS y no hizo caso de las recomendaciones de ésta. Eran, además, muy pocos los contagiados y menos los fallecidos. Esto es bien elocuente de que aquí, en el mundo, hay gato encerrado. Pues quien ha sustituido al presidente fallecido por «paro cardiaco» es ahora el más aventajado de los gobernantes en medidas de todas clases y aliado ferviente de la OMS, en la medida que el resto de países empieza a desconfiar…