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Investigación preliminar de la Corte Suprema de Justicia al Procurador colombiano

En procura del Procurador

Fuentes: Rebelión

Jaime Arrubla, presidente de la Corte Suprema de Justicia, como magistrado ponente de la decisión sobre el caso del Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado, registró el proyecto el pasado 24 de agosto. Aunque la versión en línea de La W Radio aseguró que la ponencia de Arrubla pide la suspensión del Procurador […]

Jaime Arrubla, presidente de la Corte Suprema de Justicia, como magistrado ponente de la decisión sobre el caso del Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado, registró el proyecto el pasado 24 de agosto.

Aunque la versión en línea de La W Radio aseguró que la ponencia de Arrubla pide la suspensión del Procurador por su actuación en la absolución de funcionarios del Gobierno, la Corte desmintió la publicación.

La situación del Procurador está para definición en la Corte. Sin embargo, 9 de los 22 magistrados activos están impedidos. «El quórum es precario porque quedan solo 13 magistrados para decidir y se necesitan 12 votos. En caso de no lograrlos, habría que nombrar conjueces» indicó el magistrado Arrubla. El proyecto debe ser estudiado en estos días por la Sala Plena.

En marzo de 2009, el Procurador declaró inocentes disciplinariamente al entonces ministro de Protección Social, Diego Palacio, y al entonces embajador de Colombia en Italia, Sabas Pretelt de la Vega, ambos sindicados de ofrecer dádivas para apoyar la reelección presidencial de Álvaro Uribe Vélez.

Hernando Angarita, ex viceministro del Interior; José Félix Lauforie, ex superintendente de notariado y registro y actual presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegan) y Jorge Noguera, ex director del Das, también fueron librados de toda responsabilidad en el mismo caso.

La absolución de Palacio y Pretel, a contravía de las pruebas y los hechos, está costándole cara al Procurador, que ahora ha reculado en parte la decisión, mientas su veleta da vueltas locas y el bajel se le planta sobre un remolino peligroso.

A comienzos de abril de 2009, el representante Germán Navas Talero instauró una demanda contra el Procurador por el manejo equivocado que le dio a dicha situación, conocida como la «Yidispolítica». Por esos mismos días, la Corte Suprema de Justicia abrió la investigación disciplinaria contra el funcionario, cuya decisión conoceremos en poco tiempo.

El borrador oficializado

Cabe recordar que investigadores del Procurador anterior, Edgardo Maya, elaboraron un borrador de fallo en la Yidispolítica. Y, aunque más del 60% del fallo proferido por Ordóñez es idéntico al del borrador, el veredicto resultó diametralmente opuesto. (1)

«Si ustedes recuerdan, se conoció en su momento el fallo condenatorio, y en el paso intermedio al borrador del doctor Maya le extractaron ‘bocadillos’ para llegar a una absolución» expresó Navas Talero por aquellos días.

Maya sostuvo que nunca leyó el borrador que elaboró su propio equipo. Porque estaba de vacaciones y porque ya se iba del cargo. O que lo engavetó a conveniencia, como otro Procurador ejemplar en la larga saga de procuradores inútiles que ha tenido este país.

Y Ordóñez puso su impronta: no se tomó el trabajo de partir de cero y aprovechó el borrador (técnica del copie – pegue) para llegar a la conclusión contraria a partir de las mismas premisas. Un genio.

Perezoso para cuidar las apariencias, pero diligente para absolver a los funcionarios gubernamentales untados. Bueno, ya desde aquel entonces se sabía que el Procurador Ordóñez era lo que en efecto terminó siendo: un funcionario más al servicio del gobierno de Uribe.

El servicio secreto de Uribe, al fin y al cabo, no lo componía sólo el DAS, sino toda la caterva de funcionarios serviles desparramados en todo lado, con licencia para hacer y deshacer, incluidos los mal llamados entes de control: Procuradurías, contralorías, veedurías, defensorías, en fin. Unos por acción, otros por omisión.

Ordóñez sostuvo que no existían pruebas que vincularan a los ex ministros con la entrega de dádivas a cambio del voto para la primera reelección. Pero el representante Navas Talero fue concluyente en su queja: «Uno no puede decir en una providencia que hay ausencia de pruebas mientras en un borrador que estaba en la oficina se analizan una a una esas pruebas».

Algo sí queda, finalmente, en claro: la lectura juiciosa de los santorales, los catecismos y las homilías de Ratzinger, mejora la ortografía. Basta comparar el borrador arrojado a la caneca de la basura y las enmiendas hechas al mismo para el fallo definitivo: el buen uso que hace Ordóñez de tildes y mayúsculas evidencian que es así. Además de cazar brujas, el Procurador caza gazapos.

Zagalillo en zigzag

Hace unos días, en medio de la percepción del Procurador de que nada bueno le viene pierna arriba, en un esguince apenas propio de sí, destituyó e inhabilitó a Sabas Pretelt. ¿Jugada elemental de viejo zorro o ardid sagaz de zagalillo atribulado?

Ordoñez no logró hallar culpable al ex ministro en el proceso relacionado con Yidis Medina, pero sí por ofrecerle una notaría a Teodolindo Avendaño, un ex congresista preso en la cárcel La Picota, a cambio de que se ausentara del Congreso el día de la votación del acto legislativo de reelección presidencial, en 2004.

Otra vez vuelven y juegan los silogismos enrevesados del Procurador, donde las mismas ideas lo llevan a desenlaces distintos. En este caso, harinas del mismo costal, Yidis y Teodolindo, parten en dos a Ordóñez y dejan cada parte del Procurador enredada en orillas distintas.

Claro es, y por algo será, que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia no encontró tales sutilezas ni diferenciaciones. Y por algo yacen a buen recaudo y condenados por igual, tanto Yidis como Teodolindo. Tampoco las halló, de paso, la Sala Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, que negó la tutela a través de la cual Teodolindo pretendió que se revocara la sentencia.

La Corte también condenó a 6 años al ex congresista Iván Díaz Mateus, tercería en el triunvirato corrupto plenamente identificado que hizo posible la reelección del presidente Álvaro Uribe Vélez.

Tres condenados por cohecho plantados en un mismo lado, el legislativo. ¿Y al otro? El gobierno ofreciendo notarías, institutos y puestos a granel. Gajes del oficio. Un cohecho unidireccional, sin contraparte, hasta que, ya sin Uribe a cuestas, el Procurador Ordóñez hubo de percatarse de que es difícil sobornarse a sí mismo.

Y entonces, ahora, por tardarse tanto en descubrir el agua tibia, las suspicacias obvias: «Con su fallo de destitución e inhabilidad por doce años contra Pretelt, el Procurador probablemente salvó anoche la suya y selló la suerte del ex ministro de Gobierno», como lo señaló La Silla Vacía, el pasado 25 de agosto. (2)

¿Y cómo no? Qué más puede esperarse de un Procurador que actúa en zigzag, atiborrado de prejuicios, burócrata y politiquero, de un fundamentalismo a flor de piel y un fanatismo premoderno, al decir de Carlos Gaviria Díaz.

El recoleto aspaventoso

Admirador confeso del instigador San Ezequiel Moreno Díaz, un santo con poquísimo olor de santidad, de la Orden de Agustinos Recoletos, el Defensor de los Derechos de Cristo Rey, este Procurador, fiel a su ortodoxia, ha defendido los derechos de Dios frente al pueblo, y muy poco los de los colombianos ante el Estado.

Apenas columnistas anacrónicos como Ernesto Yamhure, que añoran el estado clerical y la Constitución de 1886, vieron «el brillo de un nuevo día» en la elección de Ordóñez. Una ceguera que se entiende: en las tinieblas del gobierno de Uribe, hasta este hombre inverosímil haciendo de Procurador de Colombia en pleno siglo XXI, bragazas lo confunden con un candil.

Pero lo preocupante de Ordóñez no ha sido su carácter santurrón, su Te Deum imparable, su insana afición fascista de quemar libros «inmorales», sus misas sin excusa, sus crucifijos por doquier, sus sacras conferencias de pastiche, sus misales en el maletín o bajo el brazo, o que no cumpla ni le importe «velar por el correcto ejercicio de las funciones encomendadas en la Constitución y la Ley a servidores públicos».

Lo que asusta es su anuencia o vista gorda en los vínculos sanguinarios entre el estado y los paramilitares. O la mala leche para defender los derechos de las mujeres. O su homofobia atembada. O que reparta bendiciones y perdones a los mismos para quienes la Fiscalía o la Corte Suprema han clamado condenas, como en los aberrantes casos del general (r) Rito Alejo del Río (acusado del homicidio de Marino López Mena) o del ex senador Carlos García Orjuela (por vínculos con el paramilitarismo),

O que haya tenido la osadía de escribir el libro: El libre desarrollo de la animalidad, un libelo que parece dictado desde alguna altura infernal por Escrivá de Balaguer, y la desfachatez de publicarlo. Editado, ni más faltaba, por la facultad que él mismo fundó en la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga.

Ordóñez: Los Derechos al revés

En la reciente rendición de cuentas de la Procuraduría, se colige que en el tema de adolescencia y familia, y en el cumplimiento de las decisiones que ha emitido la Corte Constitucional, se ha avanzado, pero hacia atrás.

Basta mirar la manera sistemática en la que se ha torpedeado la sentencia C-355 de 2006, que despenalizó el aborto en tres casos especiales: embarazo producto de una violación, peligro para la salud de la madre y malformación del feto.

Los dicterios y ataques del Procurador Ordóñez se han dado desde varios frentes. Hace unos meses expresó que la píldora de anticoncepción de emergencia, o píldora del día después, debía ser retirada del mercado. Después, solicitó a la Corte Constitucional la nulidad de la sentencia que establece que los jueces no pueden hacer objeción de conciencia y que ordena incorporar las circunstancias del aborto legal a la enseñanza de los derechos sexuales y reproductivos.

Women´s Link, organización internacional de derechos humanos, presentó ante la Corte Suprema de Justicia una queja disciplinaria contra el Procurador Ordóñez. La sanción, que dependerá de la gravedad asignada a las faltas imputadas, puede ir desde una amonestación escrita, hasta multa, suspensión o destitución del cargo.

«El Procurador sigue desconociendo que los derechos sexuales y reproductivos hacen parte de los derechos humanos y, por lo tanto, hacen parte de su mandato. La Constitución le encarga al Procurador garantizar todos los derechos humanos, no solamente los que él crea que se deben respetar» expresó la jurista Mónica Roa, vocera del organismo, quien presentó la demanda que generó la liberalización del aborto en Colombia en los casos especiales mencionados.

 ¡Habrase visto! o ¡ábrase de vista!

«Tengan la absoluta certeza (de) que las decisiones de la Procuraduría y del Procurador se profieren con sujeción a la verdad, a la Justicia y al Derecho» dijo Ordóñez, recientemente.

(Parece que el Procurador escribe mejor de lo que habla. Lo cual no es mucho, cierto, pues el país sabe que en asuntos de maledicencias y malas dicciones apenas el ex vicepresidente, «Pacho» Santos, lo aventaja, en privado o «al aire».)

La frase suena bien, y hasta sería buena, si la verdad, la Justicia y el Derecho, tuvieran algo que ver en tan disoluto cuento. Tanta camándula tiene a la Procuraduría vuelta un sitio licencioso, por el que van y vienen tretas poco santas.

Con las procuradurías delegadas, Ordóñez pagó favores a toda clase de demonios. Con sus absoluciones, de su puño y letra, ha ratificado unas lealtades del diantre. Con la iluminación de correligionarios peligrosos, salvaguarda los derechos e intereses de anticristos como Fernando Londoño.

El cuidador que viola los derechos humanos. El elegido que es instrumento de la impunidad. El apaciguador alrededor del cual campean los abusos.

Puesto en el anaquel para que distraiga las miradas, el «absolvedor», como bien lo llama el abogado Álvaro Bejarano, vincula subalternos a los procesos y exonera a los que ordenan, digamos, las «chuzadas» del DAS.

Adorador de preclusiones, consagró días y meses «al quehacer de no hacer nada», en palabras de don Pedro Salinas. Así y asá, tranquilos revolotearon los ex funcionarios del alto gobierno uribista, que ahora se vuelan.

A más de un año, con el Ordóñez en el lomo, con más de 25 mil procesos relacionados con la corrupción de funcionarios, la institución está desbordada y el Procurador atorado.

Con la decisión de la Corte Suprema en ciernes, mejor hubiera hecho el Procurador Ordóñez en permanecer en sus andadas por las calles bumanguesas, pendón medieval en mano, exudando agua bendita y signando indómito con su cruz de palo, cual adalid de las causas amargas de Tradición, Familia y Propiedad (TFP).

 http://www.juanalbertosm.blogspot.com/

NOTAS:

(1) Revista Semana. Documento revelado por Noticias UNO. Fallo de la Procuraduría. Borrador de Maya y Fallo de Ordóñez. Ver: http://www.semana.com/documents/Doc-1866_200947.pdf

(2) «La Silla Vacía. Procurador Ordóñez echa reversa en la Yidis – política y salva el pellejo». 25 de agosto de 2010. Ver: http://www.lasillavacia.com/historia/17589

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes. 

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