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Entre el Canalla* y el Rufián** está el proceso de paz

Fuentes: Rebelión

La apertura del diálogo oficial Oslo- La Habana, entre el Estado colombiano y las FARC -EP abrió un proceso político novedoso que el aparato de Propaganda y Terror dominante aún se niega a reconocer o valorar en su realidad. Tres aspectos fundamentales sacó a flote dentro de las diversas fracciones que conforman la Oligarquía Trasnacionalizada […]

La apertura del diálogo oficial Oslo- La Habana, entre el Estado colombiano y las FARC -EP abrió un proceso político novedoso que el aparato de Propaganda y Terror dominante aún se niega a reconocer o valorar en su realidad. Tres aspectos fundamentales sacó a flote dentro de las diversas fracciones que conforman la Oligarquía Trasnacionalizada dominante: 1) el problema madre de la madre tierra. 2) la lucha por el Poder clientelar para el usufructo del aparato de Propaganda y Terror con el que se ha manipulado y dominado al pueblo trabajador Colombiano. 3) la separación artificial entre técnica y política con el que se ha pretendido enfrentar los argumentos contundentes presentados por parte de las FARC, respaldados por la movilización social amplia y unitaria.

Históricamente, la clase dominante y dirigente en Colombia ha recurrido al enfrentamiento entre las clases subordinadas. En el Siglo XIX y gran parte del siglo XX, usó la manipulación sectaria bipartidista entre godos y cachiporros (conservadores y liberales respectivamente) para llevar sus peonadas a las carnicerías que llamaron guerras civiles; la ultima la violencia bipartidista de 1946, que se pretendió superar con el pacto entre los dos partidos enfrentados por la burocracia diez años después. Como esta movilización social por las armas se politizó y se trasformó en resistencia campesina, se recurrió en 1964,en medio de la guerra fría mundial, al Plan Lasso elaborado en la Embajada de los EEUU para exterminar con bombardeos y tropas aero-transportadas las repúblicas comunistas del sur oriente colombiano, las que, como broma del destino, sólo tenían 48 ciudadanos.

No es nueva pues, la polarización y el sectarismo inducido por el complejo propagandístico del terror estatal para llegar al Poder central. Después, durante el Frente Nacional bipartidista y los gobiernos siguientes, siempre se llegaba al «solio de Bolívar» mediante un emotivo proceso de sectarismo y polarización inducido en la muchedumbre. Todos los colombianos recuerdan las luchas a muerte (en la radio y los periódicos porque de noche tomaban wisky juntos y jugaban póker en el Gun club de Bogotá) entre López Michelsen y Gómez Hurtado, entre Turbay Ayala y Belisario Betancur, entre Cesar Gaviria enfrentado a la salvación Nacional conservadora de Gómez Hurtado y Llorada Caicedo, entre Ernesto Samper y Pastrana Arango, entre Serpa Uribe y Álvaro Uribe Vélez etc. Cada candidato a presidente tomaba una máscara que tapaba o maquillaba sus intereses de clase, que eran idénticos; solo variaba la rosca, o sanedrín, o combo acompañante en Palacio.

Y eso exactamente están haciendo el Canalla y el Rufián actualmente: poniéndose la máscara de clase. La diferencia, como dije arriba, es que el proceso de paz de la Habana al poner sobre la mesa el problema de la Reforma Agraria Integral y Territorial, enfrentó de manera casi antagónica a dos de las fracciones más poderosas y fuertes que hegemonizan el bloque trasnacionalizado de Poder dominante, y catalizó la pugna: los Agro-Pecuarios o latifundistas-ganaderos de Fedegán opuestos visceralmente a cualquier modificación en la estructura agraria vigente, y los Financieros o «grandes cacaos» colombianos que se soban las manos con las grandes inversiones Agro-Mineras transnacionales que están llegando a Colombia.

Y mientras la injuria y el escarnio público de los enmascarados va y viene, el aparato de Propaganda y Terror dominante ya inició la manipulación, para la polarización de los colombianos, con sus encuestas electorales. La última, realizada el 16 y 17 de enero 2013 por Datexco y la emisora de Julito Sánchez Cristo, muestra que el 34% de los colombianos votaría para presidente por JM Santos, pero el 43% votaría por Uribe Vélez. Al primero lo apoya el 30% de los colombianos, mientras al segundo lo apoya el 34%.

Entre ellos no hay diferencias ideológicas de fondo. Hay intereses de clase: JM Santos asesorado por su amigo y consejero para la paz, el ciudadano Israelí Shlomo Ben Ami, según la formula probada en Palestina de «negociar como si no hubiera guerra y guerrear como si no hubiera negociación», es decir, separando en abstracto ambos procesos, que es lo que están haciendo a la perfección tanto de La Calle en la Habana, como el ministro de guerra Pinzón en Bogotá frente al aparato de Propaganda y Terror dominante.

Después de la experiencia desastrosa del pacto del Ralito adelantado por Uribe Vélez y Restrepo (¿dónde está tan eminente colega?) y de los Falsos Positivos, Santos y sus asesores se dieron cuenta de que la clase dominante en Colombia no tiene ningún futuro ético ni moral y posiblemente sus principales exponentes tampoco tengan futuro Judicial (pasado judicial expedido por el DAS tal vez sí), entonces propuso como salvavidas una forma de Justicia Transicional que cobijara a todo el mundo en Colombia. Pero para eso debía, a manera de anzuelo, hacer algunas concesiones en materia agrícola a la demanda tradicional de una reforma agraria levantada por las guerrillas, y proponerles unos diálogos de Paz. Ninguna de estas tres consideraciones (justicia transicional, reformas a la estructura agraria y diálogos de paz con la guerrilla) fue aceptada por Uribe Vélez, quien, empeñado en la solución militar del conflicto social y armado colombiano (¡acábelos mi general y no se preocupe!) encontró en ellas más bien banderas de lucha de su fracción de clase para volver al gobierno y hegemonizar su rumbo y su lógica de acumulación de capital.

Situación actual que está determinada por el papel oscilante y ambivalente de las Fuerzas Militares, que una vez están con Uribe Vélez y otras con JM Santos. El mejor ejemplo de esto lo constituye Gabriel Silva, ministro de defensa de Uribe Vélez y su embajador en Washington, pero luego perro de presa de Santos para insultar a Uribe.

Y por último, no se debe olvidar que el método marxista se basa en una crítica total de la economía política, que no admite la separación artificiosa que los burócratas y yupis negociadores del gobierno están haciendo, entre los innumerables datos técnicos y aspectos del problema agrario colombiano, y su manejo político. Que no hay ningún hiato entre lo técnico y las concepciones políticas profundas y las viejas banderas de lucha, las que siempre deben estar en el centro de la orientación. Enfrascarse en una discusión interminable sobre los aspectos técnicos del problema agrario colombiano resulta semejante a ponerse a examinar el árbol rama por rama y no visualizar el bosque ,que es lo que verdaderamente debe interesar, y por supuesto tratan de evitar.

NOTA

Según el diccionario de la Real Academia Española:

*Canalla. (Del it. canaglia). 1. f. coloq. Gente baja, ruin.2. f. ant. Perrería (muchedumbre de perros). 3. com. Coloq. Persona despreciable y de malos procederes.

**Rufián. (Quizá del it. ruffiano, y este derivado del lat. rufus, pelirrojo, rubio, por alusión a la costumbre de las meretrices romanas de adornarse con pelucas rubias). 1. m. Hombre que hace el infame tráfico de mujeres públicas. 2. m. Hombre sin honor, perverso, despreciable.

(*) Alberto Pinzón Sánchez es médico y antropólogo colombiano

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.