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Balance electoral

Es necesario un Congreso especial crítico y autocrítico

Fuentes: Rebelión

Ocurridas las elecciones regionales del 11 de marzo 2018 los colaboradores de ANNCOL enviamos nuestras primeras reacciones y opiniones a la redacción, que elaboró un consolidado general con el que todos estuvimos de acuerdo, y luego fue publicado como editorial con el titulo de «Colombia: Democracia de fotocopia». Se puede leer en http://anncol.eu/index.php/opinion-6/763-colombia-democracia-de-fotocopiadora. Como es […]

Ocurridas las elecciones regionales del 11 de marzo 2018 los colaboradores de ANNCOL enviamos nuestras primeras reacciones y opiniones a la redacción, que elaboró un consolidado general con el que todos estuvimos de acuerdo, y luego fue publicado como editorial con el titulo de «Colombia: Democracia de fotocopia». Se puede leer en http://anncol.eu/index.php/opinion-6/763-colombia-democracia-de-fotocopiadora.

Como es evidente son consideraciones, repito, generales, basadas en datos objetivos hasta ese momento conocidos. Sin embargo, a medida que se han ido conociendo más detalles y datos; surgen nuevas consideraciones y nuevas formas de analizar lo ocurrido: Por ejemplo, no se conocía en detalle cómo había sido el comportamiento por regiones de la elección del partido político Farc, el cual ha sido publicado primero en las 2 orillas.co y luego reproducido en ANNCOL. Ver: «¿De dónde Salieron los votos del partido farc?» http://anncol.eu/index.php/elecciones-y-paz/762-de-donde-salieron-los-votos-del-partido-farc.

Un análisis constructivo de semejante cuadro, genera un natural desasosiego en cualquier persona interesada en el futuro de la paz de Colombia y, por lo menos en lo que a mí respecta, defensor inclaudicable y de larga data de la Solución Política al llamado conflicto colombiano y a su normalización mediante una ASAMBLEA CONSTITUYENTE; y me hacen considerar que, los 10 parlamentarios del partido farc conseguidos mediante el Acuerdo de paz de la Habana, llegan a sus curules oficiales prácticamente sin ningún respaldo en votos, base de lo que se denomina «la Democracia». Se sentarán «formalmente» en el parlamento colombiano a defender democráticamente la voz de 85. 168 personas de carne y hueso, altamente cualificadas eso sí, quienes sobreponiéndose a todas las adversidades puestas por el régimen pudieron votar por ese partido el 11 de marzo 2018. Pero ……de seguro, surgirán en el venidero debate parlamentario muchos peros.

No es todo: Nadie que conozca a lo que se ha dado en llamar «la Colombia profunda» en donde se asentaron (y se asientan) históricamente las bases populares que le permitió a la guerrilla de las Farc-EP desarrollar durante años la lucha armada contra el Estado contrainsurgente dominante que pretendió exterminarlos; puede ver que esas cifras correspondan con la realidad real.

Nadie puede creer que en el Guaviare hay 228 personas partidarias de las propuestas electorales del partido farc, o en Arauca 338 personas, o en Casanare 170, o en Vaupés 22 personas, … y así sucesivamente. Nadie. Ni siquiera los especialistas de la Inteligencia Militar de Colombia, o de los EEUU, o Israel, o de Inglaterra. Hay algo que como en un rompecabezas contrario «no encaja». De ser cierto, con 85 mil partidarios, las Farc-EP no hubieran aguantado, como decimos en Colombia, «una misa con triquitraques».

¿Qué ha pasado?

A mi manera de ver, tres cosas: Una que el régimen en su afán contrainsurgente de evaporar a sus antiguos adversarios (para ellos enemigos de dentro o internos) ha construido esta catastrófica realidad electoral, que está actuando desde ya como un bumerang democrático.

Dos, que en realidad (también ha podido suceder) estas bases populares le voltearon totalmente la espalda y le perdieron la confianza a la conducción ejercida por la nueva dirección surgida en el «Congreso» de conversión en el partido político de la Rosa. Votaron en blanco donde pudieron, o simplemente se abstuvieron.

O tres , Se confirma lo dicho por la falsimedia contrainsurgente del régimen de que estas bases populares han aceptado o están aceptando las orientaciones «revolucionarias» del Partido Clandestino-PC3- o incluso las del ELN, que están llenado el vacío dejado por el antiguo «secretariado», para protegerlos del exterminio social y de líderes populares en curso, ejecutada por los múltiples grupos armados narcos, como el de «los guachos» en el Pacifico, y los bien financiados grupos paramilitares oficiales en el resto del país.

Con esto, me atrevo a sugerirles a mis antiguos compañeros de Universidad partidarios también inclaudicables de la Solución Política al conflicto colombiano que están en la actual dirección del partido del Común, la necesidad de hacer un alto para la reflexión:

Un congreso especial crítico y autocrítico como deben ser los congresos leninistas. Para mirar objetivamente qué ha pasado y cuál ha sido la cascada de errores que ha llevado a la evaporación de una formidable fuerza democrática y popular en Colombia probada mil veces en la vida real, y hacer honestamente los cambios en los liderazgos agotados y exangües.

Solo así se podrá recobrar la desmoralización en el campo popular tan grave que nos ha mostrado esta elección regional del 11 de marzo del 2018, y se podrá continuar la lucha que se avizora como interminable; por la paz, la democracia y la soberanía de Colombia. Aferrarse tercamente a continuar resolviendo un problema con otro mayor, solo traerá más desaciertos, frustraciones, y desesperanza no aprendida.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.