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Esencia de la revolución chilena de octubre

Fuentes: Rebelión

CARACTERÍSTICAS DE UN FENÓMENO Un estallido social tiene por característica que la comunidad toda sale a la calle a manifestar lo que siente. No lo hace con congoja, con tristeza sino, por el contrario, con ímpetu y alegría. A menudo, con rabia porque, como nos lo enseñan los psicólogos, la satisfacción de la rabia también […]

CARACTERÍSTICAS DE UN FENÓMENO

Un estallido social tiene por característica que la comunidad toda sale a la calle a manifestar lo que siente. No lo hace con congoja, con tristeza sino, por el contrario, con ímpetu y alegría. A menudo, con rabia porque, como nos lo enseñan los psicólogos, la satisfacción de la rabia también produce bienestar, satisfacción. Por eso los manifestantes corren, saltan, bailan, rayan, expresan a gritos y con consignas lo que buscan, lo que desean; por eso, aunque en menor medida, se vuelven agresivos. Hay un estado especial, un estado anímico que identifica lo que sucede al interior de cada individuo cuando, de improviso, explota un movimiento social. Para Francesco Alberoni, que estudiara este fenómeno,

«La historia de Occidente está hecha, en gran medida, por movimientos. Movimientos religiosos, políticos, culturales de todo tipo […]»

«Observando estos fenómenos heterogéneos puede llegarse a la conclusión que el fenómeno más original, más específico que los caracteriza es algo que sucede en la mente del individuo. Una experiencia, un modo de ver el mundo y de relacionarse con los otros que he llamado estado naciente« [1] .

 

El estado naciente es un estado mental de los individuos que los hace estar juntos, expresar unidos sus ansias y problemas, una forma de solidarizar a través del encuentro social para manifestar sus sentimientos encontrados, una manera fraterna de comportarse con el prójimo y con todos aquellos que participan de ese estallido social [2] . O, como lo expresa el propio Alberoni:

«El estado naciente, por eso, es una experiencia tanto individual como colectiva que genera un nuevo tipo de acción social, una nueva solidaridad, una onda de arranque sobre la estructura estable, una nueva voluntad de renovación radical, una exploración de lo posible para buscar realizar algo que ya se suponía [3] «.

 

Esta alegría, esta forma de comportarse de los individuos que participan en las manifestaciones muestra, además, una impronta muy peculiar, un rasgo que le es característico y del que no puede prescindir [4] . Se trata de su carácter autoconvocante y que ha sorprendido a no pocos. Porque el estado naciente no depende de dirigentes ni de líderes; ni es algo organizado consciente y deliberadamente. Es un sentimiento que nace con y en cada uno de los manifestantes para hacerse colectivo. Un sentimiento que desborda al individuo y le hace suponer que todo imposible puede hacerse posible. El lema de los manifestantes en las revueltas que conmovieron a Francia en 1968 ‘Hagamos lo imposible’ es, tal vez, la más elocuente expresión de este sentimiento que se hace extensivo a toda una comunidad. Según Alberoni,

«Lo que caracteriza al estado naciente no es la cantidad de cólera, de inventiva, de violencia, de agitación. Tampoco el número de persona que participan, su rabia, la fuerza con que gritan. Al contrario, lo que señala, casi sin error, la presencia de un estado naciente es una explosión de gozo, de entusiasmo, de alegría, de juego mezcla de conmoción y de esperanza. El estado naciente nunca ha sido considerado peligroso por las instituciones y la autoridad porque no tiene un carácter violento, amenazante, sino el aspecto de una fiesta sorpresiva, de una hermandad gozosa» [5] .

Para quienes son ajenos a esta manera de comportarse de un colectivo social puede llamar la atención su aparición. Imbuidos en la ideología propia del sistema dentro del cual se encuentran inmersos, ven el acontecer una expresión más de ese sistema y no aciertan a entender lo que sucede. La obra de Antón Chejov en donde su protagonista ve el fin de su jardín ante el avance del progreso sin percatarse de lo que, en verdad, sucede, es una manifestación de esa manera de entender la vida con una visión bastante limitada. Por eso, resulta fácil entender que, en la protesta iniciada en Chile el 18 de octubre recién pasado, sus detractores buscaran explicarla recurriendo a causas imposibles y delirantes para terminar de atribuirla, finalmente, a la perversidad de los regímenes venezolano y cubano o, simplemente, a la ‘trama rusa’ como si el comunismo soviético estuviese, aún, vigente en todo su vigor. Ya lo había expresado el ‘presidente encargado’ Juan Guaidó, el 21 de octubre al diario ‘Clarín’ de Buenos Aires en una directa alusión a Chile y Ecuador:

«Es evidente que Maduro es un incapaz y no puede controlar la producción petrolera de Venezuela, pero sí tiene capacidad de financiar, a través del oro que extraen de las minas y el arco minero, a diferentes grupos e infiltrar protestas para generar violencia y desestabilizar a la región, pero no lo va a lograr […]» [6]

Esa ha sido la tónica de los sectores dominantes por lo que no debe sorprender que, en una inequívoca referencia a Chile, expresara Luis Almagro, secretario general de la OEA el 24 de octubre recién pasado:

«Las brisas del régimen bolivariano impulsadas por el madurismo y el régimen cubano traen violencia, saqueos, destrucción y un propósito político de atacar directamente el sistema democrático y tratar de forzar interrupciones en los mandatos constitucionales […]» [7]

Afirmación que, de manera diferente, repitiera Judd Deere, portavoz de la Casa Blanca, el día miércoles 30 del mismo mes:

«EE.UU. respalda a Chile, un aliado importante, mientras trabaja para restaurar pacíficamente su orden nacional. El presidente Trump denunció los esfuerzos extranjeros para socavar las instituciones, la democracia o la sociedad chilenas […]» [8]

En el particular caso de Rusia, fue el propio viceministro de Asuntos Exteriores de esa nación Serguéi Riabkov quien debió salir a desmentir la afiebrada afirmación de la Casa Blanca señalando que

» El Gobierno de EE.UU. aprovecha la compleja situación interna en Chile para continuar sus intentos de enlodar la política exterior de nuestro país […]» [9]

Lo que, no obstante, constituye un monumento a la estulticia es la respuesta que el propio presidente Sebastián Piñera dio a la pregunta de la periodista Rocío Montes, del diario ‘El País’, acerca de si sospechaba de agentes de regímenes adversos al Gobierno como causantes del estallido social:

«No descarto nada. He recibido mucha información, alguna de ella de origen externo, que afirma que aquí hubo intervención de Gobiernos extranjeros. Pero quiero ser prudente, hemos entregado esa información a la Fiscalía, que es la que por mandato de la ley debe investigar los delitos en Chile» . [10]

Nadie pone en duda que, bajo el modo de producción capitalista, los Gobiernos hacen normal uso de espías y del soborno para obtener ciertas ventajas políticas. Pero de ahí a asegurar que tales prácticas son la causa de un estallido social es, simplemente, no entender la dinámica de los movimientos sociales ni, mucho menos, el comportamiento del ser humano. Y, por supuesto, cuando se desconoce aquello, resulta fácil culpabilizar de los males a factores contingentes como lo son, en el caso especial del estallido social de octubre en Chile, a las ‘acciones del comunismo internacional’, con lo que se llega a la sublimación de la estupidez en materia de causas o motivaciones con las que se pretende seguir engañando a gran parte de la población nacional [11] .

Los avances que ha hecho la ciencia en materia de conocer cada vez en mayor profundidad el mecanismo que guía ciertos comportamientos biológicos nos permite encontrar explicaciones más sólidas y valederas. Lo cual nos exige, previamente, hacer un rápido repaso a las raíces históricas de los pueblos americanos.

LAS RAÍCES HISTÓRICAS DE LOS PUEBLOS AMERICANOS Y LA ESTRUCTURA AUTORITARIA DE LAS SOCIEDADES EUROCÉNTRICAS .

La estructura de las sociedades eurocéntricas es fuertemente vertical y autoritaria. A pesar de existir algunas de éstas más tolerantes y equitativas que el resto. No puede ser de otra manera. Derivan de sociedades que, permanentemente enfrentadas entre sí desde los albores de la civilización, debieron adoptar una estructura militar. Constantemente en lucha, se construyeron sobre la base del autoritarismo y la jerarquización, factores claves en la organización de los ejércitos. Porque es un hecho cierto que los institutos armados son más eficientes en tanto más vertical y jerárquicamente se organicen. Son cuerpos sociales a los que les está prohibido deliberar; son cuerpos sociales acostumbrados a obedecer. Si así no lo fueran perderían fuerza y cohesión. Por eso se jerarquizan y establecen sus propios códigos de conducta en donde la desobediencia y la traición son faltas tan graves que se pagan con la muerte o la prisión. La estructura de las sociedades creadas a partir de ese tipo de organizaciones (faraones, reyes, monarcas, señores feudales, emperadores) se generalizó; y, al principio, no admitió disenso ni cuestionamiento como secuencia de esa suposición según la cual el mando supremo de un grupo social se creyó de origen divino. No debía extrañar que, luego de la llegada de los conquistadores a América, esta forma de organización se extendiese por todo el continente hasta transformarse en el modelo de las modernas constituciones, donde la autoridad jamás desaparece sino es uno de sus pilares. Hoy, tal autoridad oscila desde el Parlamento a las manos del Primer Ministro o presidente de la nación y viceversa. Hacia abajo, en una pirámide jerárquica, las ‘otras autoridades’ ejercen un férreo control sobre la ciudadanía que las reconoce como tales tolerando una serie de granjerías en favor de quien ejerce tan ‘nobles funciones’. La participación ciudadana es una ilusión.

AVALANDO LA EXISTENCIA DE LA SOCIEDAD EUROCÉNTRICA AUTORITARIA

La sociedad eurocéntrica autoritaria no hubiere sido posible sin la adopción del modo de producción capitalista, cuya base fue una disciplina nueva llamada ‘economía’ que gravitó fuertemente sobre las demás nacientes ramas del saber, especialmente sobre una de aquellas, llamada, en ese entonces, ‘ciencias naturales’. El máximo exponente de esta disciplina fue el naturalista inglés Charles Darwin para quien era imposible concebir el origen de las especies sin la llamada ‘ley de la competencia universal’. Su importancia fue tal que esa concepción ha reinado sin contrapeso durante siglos siendo puesta en duda solamente a fines del siglo 20 por biólogos que han rechazado la competencia universal como base de la evolución. S ö ren Johannes S ö rensen, microbiólogo de la Universidad de Copenhague, nos enseña, al respecto:

«En la mentalidad darwiniana clásica, la competencia es el nombre del juego. Los más adecuados sobreviven y superan a los menos adecuados. Sin embargo, cuando se trata de microorganismos como bacterias, nuestros hallazgos revelan que los más cooperativos sobreviven […] « [12]

Hoy en día quedan rastros de esa negativa influencia que ejerció este controversial aspecto de la teoría del sabio inglés en lo que se ha dado en denominar ‘darwinismo social’. No debe sorprender: la economía y sus postulados competitivos también siguen reinando y reproduciéndose como plaga en la generalidad de las regiones del planeta.

LA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA: UNA CONCEPCIÓN BIOLÓGICA DIFERENTE

La economía fue, pues, el paradigma [13] que reinó hasta la década de 1990, aproximadamente; sin embargo, ya en la década de los 70, la Biología comenzó a entregar aportes basados en la nueva experiencia que arrojaba la observación del comportamiento de los seres vivos; hoy, la influencia de la economía pareciera estar diluyéndose para dar paso a una nueva concepción biológica. Podemos, pues, asegurar que estamos en los albores de un nuevo paradigma – el biológico – , como veremos de inmediato.

En nuestro país, uno de los primeros en alzarse en contra de la concepción competitiva de los seres vivos que justificaba la primacía del más fuerte sobre el más débil, fue el biólogo Humberto Maturana que, ya en la década de los 70, en compañía de su buen amigo Francisco Varela, comenzó a escribir varios tratados acerca de las observaciones hechas por ambos.

Tanto Maturana como Varela tenían buenos amigos en el exterior, entre otros, James Lovelock, William Golding, Lynn Margulis, Arthur Koestler, Gregory Bateson, William Irwin Thompson, Henry Atlan, Rupert Sheldrake, Ken Wilber. Los biólogos chilenos acostumbraban a reunirse con algunos de aquellos en la fortaleza de Lindisfarne (Escocia) a discutir el destino de la humanidad, siendo conocidos, por tal hecho, como ‘Grupo de Lindisfarne’.

En las tesis del ‘Grupo de Lindisfarne’ desaparece la competencia como ley universal para abrir paso a la cooperación que reduce a aquella al carácter de ley ‘supletoria’ suya. De acuerdo a la concepción indicada, la naturaleza no funciona otorgando a la competencia el carácter de ley universal sino prefiere hacerlo con la cooperación; y solamente cuando ésta no es posible opera aquella en subsidio de la anterior [14] .

AUTOPOIESIS, AUTOORGANIZACION DE LOS SERES VIVOS, AUTOORGANIZACIÓN DE LA MATERIA

Humberto Maturana y Francisco Varela crearon un concepto de extraordinaria importancia que también daría un vuelco a las concepciones biológicas vigentes hasta ese momento. Nos referimos a la ‘autopoiesis’, que podemos definir como la capacidad que poseen los seres vivos para regenerarse a sí mismos o, también, la propiedad que tienes los seres vivos de producirse a sí mismos [15] .

A pesar de la resistencia que han puesto nuestros biólogos al uso de esta expresión en otros campos de las disciplinas científicas, esta propiedad ha sido empleada por otros autores para explicar la reproducción de los sistemas sociales, tesis defendida por el investigador alemán Niklas Luhmann [16] .

En general, pareciera ser que todas estas formas de reproducción que presenta el mundo físico no son más que un aspecto del fenómeno más general que aporta el mundo de la Física, llamada ‘autoorganización de la materia’, tema del cual se ha preocupado el físico Fritjof Capra [17] .

Así, pues, la ciencia moderna nos enseña que la ‘autoorganización’ tanto en el plano biológico como en el social emana sólo de la naturaleza. Y, consecuentemente, todo tipo de ‘autoconvocatoria’.

LA REVOLUCIÓN CHILENA DE OCTUBRE Y SU CARACTERÍSTICA ESENCIAL

Nos encontramos así con una protesta que nace de la convocatoria vaga e impersonal de un grupo de alumnos del Instituto Nacional que ha sido capaz de interpretar con asombrosa exactitud el estado anímico de la población nacional. No hay partidos que puedan atribuirse haber hecho semejante convocatoria, no hay organizaciones sociales que lo hayan hecho sino, simplemente, una ciudadanía en estado naciente e impedida de manifestarse que busca hacerlo de la mejor manera posible: al principio, con un acto de ‘desobediencia civil’ [18] ; luego, mezclando todas las formas de movilización popular conocidas hasta hacerlas coincidir en una manifestación que, a la fecha en que se escriben estas palabras, entra a su cuarta semana de agitación social ininterrumpida. Se trata, en suma, de un movimiento con características enteramente nuevas y que es necesario develar. Un movimiento que se plantea de modo diferente a como lo han hecho los partidos.

Afirmemos, entonces, que la característica esencial de este movimiento es que nadie lo ha convocado, un movimiento que se ‘autoconvocó’ y que se sigue autoconvocando día a día, que no se sabe si va a detenerse en algún momento; que, si lo hace, se ignora cuándo, y que, si no lo hace, poco se sabe de cómo va a continuar, pero sí puede presumirse. Porque si nada atenta en contra de ese movimiento su desarrollo debería seguir los parámetros del paradigma biológico.

En consecuencia, es infantil e irracional, por decir lo menos, pensar en una trama internacional o un complot de autoridades foráneas destinado a producir un estallido social orientado a terminar con la administración de Sebastián Piñera: es una comunidad nacional quien quiere hacerlo e iniciar una época de cambios.

COMO UNA AUTOCONVOCATORIA PUEDE DAR PASO A UNA ORGANIZACIÓN

Una autoconvocatoria no tiene ‘un’ líder sino muchos; no obedece, tampoco a ‘un’ grupo que se organiza para dirigir sus ‘veleidades’; la autoconvocatoria posee muchos grupos que funcionan al unísono y que armonizan entre sí como las notas de una melodía. No obedece, pues, a organización alguna que tome su nombre o representación. Por lo mismo, y como derivado de ese rasgo tan esencial que posee, la autoconvocatoria jamás solicita permiso para realizar sus actos. Han quedado en el pasado las solicitudes que se presentaban a la Intendencia de cada región en las que se pedía autorización para realizarlas. La autocovocatoria no requiere de permiso alguno: se realiza cuándo y dónde la comunidad se convoca. La autoconvocatoria no reconoce autoridad alguna, rasgo que se manifiesta en muchos de los rayados murales de la capital.

La protesta de 18 de octubre pasado no posee una estructura perfectamente delineada. Por el contrario, va formándose y adaptándose a los nuevos escenarios que aparecen a cada momento en la medida que va creciendo y cada vez que opta por alguna de las diversas alternativas que se le presentan. En algunos casos, a través de asambleas que comienzan a debatir y a buscar solución a los grandes problemas nacionales; en otros, por canales propios de la institucionalidad vigente que pone a su servicio o, finalmente, por aquellos que una vez pudieron servir en algún momento y, no obstante, nadie los empleó en provecho propio.

En el caso del estallido social de 18 de octubre pasado, la forma que parece haber adoptado su desarrollo para el momento actual es la formación de asambleas populares (territoriales) por una parte, y por otra el uso de los ‘cabildos’ heredados de la administración de Bachelet al momento de discutirse la posibilidad de aprobar una nueva carta fundamental. Esos cabildos se han replicado en varias comunas del país, de la misma manera que lo han hecho las asambleas. En esos encuentros, los vecinos comienzan a conocerse mutuamente y a compenetrarse de los problemas que los aquejan. Lo cual no impide que, paralelamente, sigan produciéndose manifestaciones, aunque no de la manera que lo hicieran el 25 de octubre pasado.

Aunque las referidas formas de organización que adopta la ciudadanía para hacer valer sus demandas parecen ser muy similares, existen diferencias entre ellas. Es un hecho cierto que algunos de los cabildos han comenzado a ser instrumentalizados por determinados actores políticos, especialmente aquellos que se realizan en locales municipales u organizaciones controladas por partidos con el propósito inequívoco de ‘institucionalizar’ esta expresión popular. A ésto nos referiremos más latamente en otra parte de este estudio pues constituye una de las amenazas graves que enfrenta el movimiento social; deriva de la naturaleza del Estado y del sistema mismo que, como organismo vivo, se resiste a morir. No por otro motivo se ha intentado crear ‘asambleas territoriales’ que buscan lugares alternativos en donde poder realizarse.

De si la forma de organización -que, normalmente, adopta nuestra comunidad nacional, en este preciso momento de su historia-, va a resultar exitosa, dependerá de los elementos hostiles que encuentre a su paso y deba superar.

 

ELEMENTOS HOSTILES AL DESARROLLO DE LA PROTESTA

A nuestro entender, dos son los elementos o factores hostiles que amenazan a la protesta iniciada el 18 de octubre recién pasado. Ambos están referidos a la vigencia de la institucionalidad vigente.

1. Elemento que debilita a quien desafía la institucionalidad vigente: el desgaste del movimiento.

Uno de los factores que pueden terminar abruptamente con este proceso se encuentra en íntima relación con el factor tiempo. El Gobierno, en su carácter de garante de la institucionalidad vigente, tiene todos los medios a su alcance para resistir un largo asedio. Sabe que día a día que pasa, el país se paraliza; pero eso no le importa. Porque sabe que el factor tiempo juega a su favor: tiene en sus manos las herramientas necesarias para resistir no sólo días sino semanas y, aún, meses. Y puede hacer uso de las herramientas más peligrosas que posee: las FFAA, el dinero, la institucionalidad con su carga cultural, la prensa que crea ideología y el apoyo internacional que necesita. Puede, por tanto, resistir y negarse a abandonar el mando de la nación y permanecer en el cargo. Repetimos: el tiempo corre en favor de los sectores dominantes, no de la comunidad que se manifiesta. Y puesto que poseen el ‘poder’, tienen la capacidad de influir directamente en cada uno de los actores que se desplaza por la escena política nacional a fin de llegar a acuerdos con ellos a espaldas de lo que sucede en el plano social. Puede, por tanto, preparar las condiciones para un acuerdo que coloque, nuevamente, a los actores políticos al frente de la comunidad nacional, como Pinochet lo hiciera en 1983.

La población, por el contrario, no cuenta con esos medios. No tiene FFAA que la apoyen ni el dinero que posee el empresariado. Tiene la fuerza social, pero ni siquiera está organizada para resistir. Puede cansarse; puede terminar agotada. Es ‘pueblo’, población sola y desarmada. Más, aún: son niños, jóvenes, mujeres, ancianos que no ignoran el poder que enfrentan. Saben que su adversario, el Gobierno, mueve sus piezas, en dos direcciones: una, en desprestigiar al movimiento destacando la violencia, el vandalismo, el anarquismo; otra, en ilusionar a ese adversario usando a quienes decían representarlo a través de llevarlo un diálogo cuya finalidad no es otra que restablecer el orden que existía. En tanto, a medida que el Gobierno y sus agentes se muestren dispuestos al ‘diálogo’, el tiempo ha de seguir transcurriendo sin que se llegue a acuerdo alguno facilitando así el desgaste del movimiento. Del ‘estado naciente’ se puede derivar a un estado de derrota, factor que siempre ha de tenerse presente. Si todo Gobierno juega con tal elemento no tendría por qué no hacerlo el chileno.

2. Elemento que fortalece a la institucionalidad vigente.

Ninguna organización integrada por organismos (sistema) tiene vocación suicida, ya lo hemos dicho. Por el contrario: necesita conservarse y perseverar. Así lo hacen los Gobiernos; así lo hace el actual. Si se siente amenazado ha de realizar acciones que mantengan su integridad.

El sistema capitalista chileno, como sistema que es, necesita perpetuarse. Puede aceptar cambios, pero esos cambios no pueden alterar su esencia. Nuestra visión es que, aún cuando la forma de acumular o ‘modelo’ no toca su esencia y, por lo mismo, puede cambiarlo, no aceptará siquiera cambio alguno que pretenda alterarla. Por el contrario, perseverará en mantenerla pues le ha dado muchos beneficios por lo que buscará todo el apoyo en las llamadas ‘fuerzas conservadoras’ para oponerse a cualquier tipo de ‘fuerza del cambio’ que quiera enfrentársele. Las primeras están constituidas por las instituciones del Estado, es decir, los llamados ‘poderes’ con sus respectivos ‘aparatos’ cuya función principal consiste en reproducir el funcionamiento de toda la sociedad en estricta concordancia con el funcionamiento del modo de producción. Las fuerzas conservadoras cuentan con una ventaja importantísima a su favor: la inevitable tendencia que acusa toda sociedad a mantener lo que existe por temor a lo incierto, lo que no se conoce. Los seres humanos tienden a permanecer en la forma que han adoptado en tanto no se les de seguridades en el sentido que el cambio propuesto ha de ser mejor. En primer lugar. Luego, la existencia de profundos intereses que ciertos estratos sociales han de defender como consecuencia de la vigencia del sistema ahora amenazado.

En el caso de la revolución de octubre, esas fuerzas se encuentran representadas en todo el espectro que implica la institucionalidad vigente, es decir, administración del país (Presidencia y ministerios), su estructura legislativa (Parlamento y partidos políticos), la élite empresarial (empresas, negocios, intereses foráneos); y, particularmente, en los partidos políticos. Lo hicieron en 1983, como ya se ha dicho, cuando las protestas se desencadenaron con todo el vigor de la rabia acumulada tras la crisis de 1982 y diez años de dictadura. Entonces, los partidos políticos se organizaron, cooptaron a los dirigentes de las organizaciones sindicales y sociales, a los dirigentes de las organizaciones de Derechos Humanos y comenzaron la tarea de conversar con la dictadura. Las conversaciones se extendieron hasta 1989, fecha en que el dictador llamó a un plebiscito que ganaron las fuerzas organizadas políticamente quienes terminaron negociando, una vez más, con la dictadura con las consecuencias que todos conocen.

Esto no sucede por casualidad. En la concepción eurocentrista autoritaria de la sociedad, heredada de nuestro pasado militar, la organización de la democracia se realiza en torno a la existencia de partidos políticos cuya estructura es piramidal y, por lo mismo, vertical, fuertemente jerarquizada y autoritaria, como consecuencia del tipo de sociedad generado a partir de un modo de producción que tiene una conformación similar. Los partidos políticos no son solamente, como se acostumbra a definirlos, corrientes de opinión organizadas sino estructuras sociales que se preparan para gobernar. Por consiguiente, se organizan al amparo del Estado, precisamente para robustecer y consolidar la existencia de esa estructura de dominación. No es extraño que, para la administración de la sociedad, asuman la representación de los individuos. Y, en consecuencia, decidan las medidas que es necesario adoptar para el ‘buen’ funcionamiento de la nación. Ni es extraño, igualmente, que cualquier proposición orientada a cambiar la estructura de la misma sea combatida fuertemente por esos grupos de poder, por el estamento armado y por el propio Estado, generado a partir del uso de la fuerza. Los partidos jamás van a cuestionar o poner en tela de juicio la existencia misma del Estado porque tampoco son estructuras con vocación suicida sino existen para fortalecer a aquel. De esta característica va a derivar gran parte de los vicios que afectan a la política porque los partidos no podrán evitar transformarse en agencias de empleos y, consecuentemente, perder, de esa manera, su función inicial. La sociedad comienza a reproducirse de ese modo a lo largo de la historia y, puesto que no es crítica consigo misma, únicamente va a tolerar lo que se ajusta a su modo de funcionar. Eso será la ‘normalidad’ [19] .

Los partidos y las estructuras que existen al interior del Estado (instituciones y empresas) ejercen el poder político en nombre y representación de mayorías que ni siquiera han participado en la generación de esa funcionalidad.

Así, pues, lo ocurrido en 1983 puede volver a presentarse. Es el enemigo más fuerte que tiene la revolución de octubre. Las fuerzas conservadoras tienen por misión defender la estructura que existe; es cuestión, solamente, de aterrarlas con el uso de expresiones fuertes como ‘violencia’, ‘vandalismo’, ‘desestabilización’, ‘revolución’, ‘desabastecimiento’, ‘inseguridad’, en fin, para intentar desactivar a gran parte de la población. Así, el camino de la conciliación queda abierto para que quienes provocar el estallido vuelvan en gloria y majestad a volver a gobernar a las ‘masas desbocadas’ o ‘alienígenas’.

De si eso es posible en las actuales circunstancias, algunos hechos como los que se consignan a continuación nos indican que ese camino no está descartado.

Poco antes que se realizara la convocatoria más gigantesca que se haya hecho en Chile, y días después que se hubiere declarado Estado de Emergencia y ordenado la salida de los militares a la calle, había intentado el presidente reunirse con los partidos de oposición recibiendo una rotunda negativa del PS. Fracasado el intento de resolver la crisis con la ayuda de los actores políticos de oposición, quiso Piñera usar otros métodos para lograr su objetivo de conversar con los actores de la escena política. Recurrió, entonces a su primo político, José Antonio Viera-Gallo Quesney cuya cónyuge es María Teresa Chadwick, prima del presidente Piñera y hermana del que fuera su ministro del Interior Andrés Chadwick. El 23 de octubre, recibió Viera-Gallo una llamada desde la presidencia de la República invitándolo a una conversación con el presidente. El ex Secretario de Gobierno de la Concertación no era el único invitado.

«También fueron invitados el rector de la Universidad Diego Portales, Carlos Peña; el ex director del Centro de Estudios Públicos, Arturo Fontaine Talavera, y el psiquiatra Ricardo Capponi» [20] .

Más tarde, y a la salida del encuentro, diría el invitado:

» No hay que restarse a ninguna instancia de diálogo sobre todo en estos momentos y cuando convoca el Poder Ejecutivo […]» [21]

En esta tarea no faltan voluntarios. La proposición de conversar hecha por Piñera hizo que algunos partidos se acercaran a hacerlo y otros, como el PS, se negaran. RD, por su parte, había decidido enviar una carta al presidente que entregaría un grupo de sus militantes entre los cuales se encontraba Javiera Parada, hija del asesinato dirigente del PC José Manuel Parada. Al momento de realizar tal grupo su cometido, a través de su secretaría, reiteró Piñera a Parada la invitación que le había hecho a lo que la dirigente accedió de inmediato, provocando fuertes críticas en contra suya de la organización a la que pertenecía. Al encuentro con el primer mandatario concurrió acompañada de su madre, Estela Ortiz, viuda de José Manuel Parada e íntima amiga de la ex presidenta, y Valentina Quiroga, encargada la dirección de la Fundación creada por la misma, en una inequívoca señal de querer abrirse al diálogo con el Gobierno.

«[…] tres figuras emblemáticas del bacheletismo accedieron a reunirse con el Presidente Piñera en La Moneda lo que coincidió con la invitación que hizo el gobierno para que una misión de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU visite el país. De esta forma, la ex Presidenta Bachelet y su círculo se suman para ser parte de la solución de la crisis» [22] .

No son los únicos agentes que intentan dialogar. Y, en consecuencia, tomar decisiones a nombre de la comunidad nacional. La prensa ha sido notoriamente ágil en reproducir expresiones de numerosos rostros televisivos que aconsejan dialogar, en una situación si no igual, muy parecida a lo que sucedía en los años 80, oportunidad en donde todas las organizaciones políticas querían hacerlo con el dictador, no así los movimientos sociales.

Por otra parte, y como queriendo interpretar la voz de la protesta, el Ejecutivo, en compañía del Congreso, ha iniciado un frenético trabajo de elaboración y aprobación de todo tipo de leyes y disposiciones reglamentarias tendientes a solucionar parcialmente algunas de las más urgentes demandas sociales en un intento desesperado de desactivar la intensidad de la protesta.

Paralelamente a todo aquello, y en conocimiento que la ciudadanía ha iniciado el urgente trabajo de creación de cabildos y asambleas tendientes a debatir los más urgentes problemas del país, el ministro del Interior ha buscado el apoyo de las alcaldías a fin de, bajo la inocente fórmula de ‘dar ayuda’ a la formación de dichos cabildos, se intente tomar el control de los mismos. El día 09 de noviembre, la Asociación Chilena de Municipalidades informó que 330 de ellas preparaban un plebiscito para definir la necesidad de una nueva Constitución, en tanto el presidente, después de haber anunciado cambios profundos en la carta fundamental, aceptaba la proposición de cambiarla con un ‘Congreso constituyente’. El frenético trabajo por desactivar la protesta sigue su curso; pero también lo hace ésta. Y eso es esperanzador.

Santiago, noviembre 11 de 2019



[1] Alberoni, Francesco: «Genesi», Garzanti Editore s.p.a., Milán, 1989, págs. 15 y 16. La cita textual es: «La storia dell’occidente é generata, in amplia parte, da movimenti. Movimenti religiosi, politici, culturale di ogni dimenzione».

«Osservando questi fenomeni eterogenei sono giunto alla concluzione che il fenómeno piú originale, piú specifico che li caratterizza, é qualcosa che avviene nella mente dell’individuo. Un’esperienze, un modo di vedere il mondo e di rapportarsi agli altri che ho chiamato stato nascente».

[2] En la huelga de los transportistas se empleó una forma increíble de solidarizar llamada ‘El que baila, pasa’ que no era sino pedirle al conductor, que deseaba se le despejara el camino para poder pasar, bailar un instante con los manifestantes. Véase, al respecto, el art. «Plaza Italia: desde ‘el que baila pasa’ a las lacrimógenas de Carabineros», Redacción, ‘El Mostrador’, 11 de noviembre de 2019.

[3] Alberoni, Francesco: Obra citada en (1), pág. 40. La cita textual es:

«Lo stato nascente, perció, pe una sperienza tanto individualle quanto collettiva che genera un nuovo tipo di azione sociale, una nuova solidarietá, un’onda d’urto sulle strutture stabilite ed una volontá di rinnovamento radicale, un’esplorazione del possibile per cercare di realizzare qualcosa di quanto era stato intravisto».

[4] Las tesis de Alberoni fueron estudiadas por un grupo de amigos residentes en los años noventa en Estocolmo; su principal defensor fue mi buen amigo Guido Hernández a quien le debo haberme compenetrado en el tema.

[5] Alberoni, Francesco: Obra citada en (1), pág.358. La cita textual es:

«Ció che segnala lo stato nascente non é la quiantitá di collera, di inventtiva, di violenza, di agitazione. Non é nemmeno il numero di persone involte,la loro rabbia, la forze con cui gridano. Al contrario ció che segnala, quasi senza errore, la prezensa di un stato nascente é una esplozione di gioia, di entusiasmo, di allegria, di gioco mista a commozione, a speranza. Lo stato nascente non viene quasi mai considerato pericoloso dalle istituzioni e dalle autoritá proprio perché no ha un carattere violento, minaccioso, ma ha l’aspetto dalla festa improvvisa, dell’afrattellamento giocoso».

[6] Redacción: «Juan Guaidó acusa que Nicolas Maduro está detrás de las protestas en Chile», ‘El Mostrador’, 23 de octubre de 2019.

[7] Agencia EFE: «Donald Trump denuncia injerencia extranjera en protestas en Chile», ‘El Mostrador’, 31 de octubre de 2019

[8] Agencia EFE: Despacho citado en ( 7 ).

[9] Cable de Agencia EFE: «Rusia rechaza acusaciones de EEUU de intentar desestabilizar Chile», ‘El Mostrador’, 01 de noviembre de 2019.

[10] Montes, Rocío y González , Enric: «No supimos entender el clamor por una sociedad más justa», ‘El País’, 09 de noviembre de 2019.

[11] La más alta expresión de esta estupidez la constituye el audio enviado por el ex agente de la Dirección de Inteligencia Nacional René Patricio Quilhot Palma -partícipe en la ejecución del diplomático español Carmelo Soria- a través de las redes de INTERNET en el que se acusa, precisamente al comunismo del estallido social ocurrido en Chile en octubre recién pasado.

[12] Redacción: «Las bacterias contradicen a Darwin: no sobrevive el más apto», ‘La Nueva España» Ep., 12 de octubre de 2019. Con negrita en el original.

[13] Tomamos el concepto ‘paradigma’ en el sentido que le diera su creador Thomas Kuhn en su obra ‘La estructura de las revoluciones científicas’, que recomendamos como bibliografía.

[14] Véase nuestro trabajo «El error de Darwin», publicado en varias páginas de INTERNET en la ciudad de Estocolmo, en septiembre de 2011.

[15] Véase el libro de Humberto Maturana y Francisco Varela ‘De máquinas y seres vivos’.

[16] Recomendamos de Niklas Luhmann sus libros ‘Organización y decisión, autopoiesis y entendimiento comunicativo’ y ‘Sistemas sociales’.

[17] De Fritjof Capra recomendamos ‘La trama de la vida’ y ‘El punto crucial’, entre otros.

[18] Recomendamos, al respecto, el libro de David Henry Thoreau ‘La desobediencia civil’.

[19] Campos , Luis: » ¿Normalidad o anestesia? » , ‘ El Mostrador ‘ , 02 de noviembre de 2019.

[20] Barrueto, Javiera: «Viera-Gallo: ‘Le manifesté al Presidente que su discurso había sido un primer paso positivo, pero que faltaban aún otros más», El Líbero’, 24 de octubre de 2019.

[21] Barrueto, Javiera: Art. citado en (20).

[22] Redacción: «El factor Bachelet aparece en la crisis», ‘El Líbero’, 25 de octubre de 2019 .

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