Represión estatal

Balance parcial de la jornada de protesta en cárceles

Fuentes: Movimiento Nacional Carcelario
https://web.facebook.com/DerechosdelosPueblos/posts/2796180223806973?__tn__=K-R

Para la noche del 21 de marzo estaba convocada una jornada nacional de protesta de la que participaron detenidos y detenidas de varios establecimientos penitenciarios y carcelarios de Colombia: Picaleña, Jamundí (torres de hombres y mujeres), Pedregal (torres de hombres y mujeres), Cúcuta, Picota, Modelo de Bogotá, Cómbita, Palmira, Buen Pastor de Bogotá. Ellas y ellos tenían el objetivo de hacer sentir su voz de inconformidad con el gobierno nacional y las autoridades carcelarias por las insuficientes medidas decretadas para prevenir el COVID 19, exigir la declaratoria de el estado de emergencia carcelario y la adopción de medidas urgentes de des hacinamiento.

Desde antes de que se iniciara el cacerolazo-portazo, la Policía y el Ejército ya tenía rodeado el complejo penitenciario La Picota (Bogotá) y muy pronto, la fuerza estatal acudió a todos los lugares donde se desarrollaba la protesta con sobrevuelos y uniformados. La agilidad y efectividad de la respuesta del Gobierno, sin embargo, no ha sido tal, al adoptar las medidas de contención del virus, que le vienen exigiendo la población reclusa, sus familias y varias organizaciones de derechos humanos.

La represión militar a la protesta ha cobrado vidas en la Cárcel Nacional Modelo de Bogotá y el Complejo penitenciario de Cúcuta:

En la Cárcel Nacional Modelo de Bogotá, las expresiones de inconformidad iniciaron a la 9:00 de la noche. Desde dentro los detenidos gritaban “si el virus entra acá nos morimos todos”. La guardia llamó de inmediato refuerzos y se rotó –desde fuentes desconocidas- en los medios masivos de comunicación, información falaz sobre el desarrollo de una presunta fuga. Varios vecinos del lugar empezaron a reportar que desde dentro se escuchaban disparos.

De acuerdo con la información que han logrado recibir los familiares, al interior del Establecimiento se presentó un uso desproporcionado de la fuerza. No hubo intentos de mediación o diálogo  con los internos que se estaban manifestando. Al parecer, varios recibieron disparos de arma de fuego, y se lanzó una cantidad desproporcionada de gases lacrimógenos –lo que está prohibido en lugares cerrados-, desconociendo que la mayoría de los internos se encontraban bajo llave al interior de sus celdas, hacinadas y con poca ventilación. Según las cifras oficiales se registran 85 heridos y 23 asesinados: Una verdadera masacre.

Por su parte, en el Complejo Penitenciario de Cúcuta, se recibió comunicación en la que se indica que desde las 11:00 pm por la situación que se viene presentando y la falta de respuestas del Gobierno “la gente entró en desespero” e iniciaron protestas en canchas y pasillo “en busca de la libertad y en busca de soluciones

Una reacción de fuerza similar se presentó en este establecimiento. Durante el resto de la noche y hasta la madrugada, desde la terraza –por encima de los patios- se lanzaron grandes cantidades de gases lacrimógenos que ingresaron a las celdas causando afectaciones respiratorias y asfixia en los detenidos. La cárcel estaba rodeada de un pie de fuerza importante del Ejército y la Policía. El balance de esta intervención deja dos personas sin vida y un número aún desconocido de heridos.

Había inconformidad en los internos por las condiciones sanitarias y la falta de medicamentos. Tienen temor ya que si el coronavirus entra haría estragos pues el hacinamiento hace que todos estén demasiado cerca, prácticamente unos encima de otros” plantean los familiares de las personas privadas de la libertad, quienes aun se mantienen en la angustia por falta de información completa de lo que está ocurriendo en estos establecimientos.

En otros centros de reclusión la situación fue tensa hasta altas horas de la noche, aunque sin los nefastos resultados de otros establecimientos “a la doce de la noche el Inpec, Policía, echaron gases a todos los patio del Pedregal y contaron todo el personal. Después  que calmaron un poco las cosas  la policía, CRI, patrullaronn al rededor de la torres de la cárcel. La reclusión de  mujeres no han recibido alimentos…”

A esta hora, en varios establecimiento la situación es compleja. Han permanecido encerrados por fuera de los horarios habituales. Complejos como la Picota, permanecen sitiados por la fuerza pública. Las medidas eficaces del Gobierno para contener el virus en las cárceles, se continúan esperando.