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Extraña manera de mejorar las relaciones Chile-Venezuela

Fuentes: Argenpress

Chile propuso a Venezuela como nuevo embajador a Luis Palma Castillo, funcionario de carrera de la Cancillería chilena formado en la diplomacia de la dictadura de 17 años que solía enviar informes inteligencias, no sólo a sus superiores de Relaciones Exteriores, sino también a los organismos de inteligencia, principalmente cuando se desempeñaba como cónsul en […]

Chile propuso a Venezuela como nuevo embajador a Luis Palma Castillo, funcionario de carrera de la Cancillería chilena formado en la diplomacia de la dictadura de 17 años que solía enviar informes inteligencias, no sólo a sus superiores de Relaciones Exteriores, sino también a los organismos de inteligencia, principalmente cuando se desempeñaba como cónsul en Londres en 1988. El diario La Tercera del lunes lo identifica con una «postura política reservada» y asegura que «su nombramiento se ajusta al diseño de la Cancillería de intentar mantener un lazo formal entre Santiago y Caracas, al margen de los altibajos políticos que ha sufrido la relación».

 

El placet de la Cancillería de Venezuela a Palma Castillo -quien se desempeña como embajador en Jordania desde junio de 2006- fue solicitado el martes 16, para reemplazar a Rolando Drago, el actual embajador en Caracas, quien asumirá como director de Ceremonial y Protocolo del Ministerio de Relaciones Exteriores, reveló el diario. Añadió que la respuesta venezolana está «prevista para las próximas semanas».

 

El diplomático de carrera ingreso al servicio exterior en 1976, en los concursos especiales abiertos por el régimen militar para llenar los cargos de los funcionarios despedidos que ingresaron a la carrera diplomática bajo el gobierno de Salvador Allende durante los años 1972-73. Los funcionarios de carrera denominan a esta promoción como la «marmicoc» (olla a presión) porque fue preparada o cocinada apresuradamente, como ocurrió con la mayoría de los ingresados a la Cancillería durante el régimen militar, cuando se prefería a hijos de militares y allegados de posturas políticas afines al régimen castrense.

 

Con el advenimiento del primer gobierno de la Concertación, presidido por Patricio Aylwin, los funcionarios pinochetistas de la Cancillería constituyeron una logia secreta llamada «Hamlet» cuya principal tarea ha sido conservar su cuota de poder y desplazar a otros funcionarios. Una de las figuras de esta cancillería paralela fue Jorge Panelas, actual embajador en Vietnam.

 

Cuando Luis Palma Castillo fue cónsul de la dictadura militar en Londres se desempeñó simultáneamente como agente-informante de la Central Nacional de Informaciones (CNI), según el documento secreto desclasificado de la CNI identificado como Memorándum C-3 3662, de fecha 4 de noviembre del año 1988, cuyo facsímil original se reproduce al final de esta nota. En aquella ocasión, el cónsul informaba a sus superiores de la CNI que un ciudadano germano-federal, radicado en la capital británica, le dijo «poseer antecedentes sobre la preparación de un atentado terrorista destinado a asesinar a S.E. el Presidente de la República». Pero la información resultó infundada, porque el único atentado contra Augusto Pinochet que registra la historia se produjo el 6 de septiembre de 1986, más de dos años antes del informe de Palma Castillo.

 

Este episodio del cónsul-espía CNI, y ahora probable embajador en Venezuela, fue divulgado por el periodista Francisco Martorell en la revista El Periodista Nº 42, del 17 de agosto de 2003. (1) «De acuerdo a la versión del diplomático, el informante le habría manifestado que la acción la llevaría a efecto una organización especializada, que había «perpetrado acciones similares y con éxito», como los atentados contra el dictador nicaragüense Anastasio Somoza en Paraguay y el ex presidente Zia de Pakistán», escribió El Periodista.

 

La crónica de Martorell añade que «junto con destacar que el grupo contaba con apoyo político y financiero de la República Democrática Alemana, que el nombre de la operación era «Barbarosa» y que el cuartel general estaba ubicado en «la zona turca de la isla de Chipre», aunque sus miembros se entrenaban en Siria, Inglaterra y Chile, el informante del cónsul decía que la fecha probable de ejecución sería durante el mes de diciembre».

 

La información de El Periodista, publicada en 2003, destapó su vínculo con la CNI pero no impidió que Palma Castillo continuara su carrera diplomática, protegido por el grupo Hamlet, cuya última acción fue el desplazamiento de un antiguo funcionario de carrera, el abogado Ricardo Herrera Rocuant, cuya destinación a Portugal fue aprobada en julio de 2008, pero el ex jefe de ceremonial y protocolo Fernando Ayala -designado embajador en Portugal- bajó la designación de manera intempestiva para beneficiar a otro ex funcionario vinculado al régimen militar que estaba en Houston.

 

Herrera se había deshecho de su casa y estaba prácticamente con un pie en el avión, «sin embargo, cuál sería su sorpresa cuando el 13 de mayo pasado, le informaron, a sólo seis días de partir, que Ricardo Ortiz, un diplomático cercano a Fernando Ayala, había sido nombrado en el puesto que él había ganado por concurso, debido a que Ortiz enfrentaba problemas de salud y debía trasladarse desde Washington a un clima más seco2, según un informe de El Mostrador del 2 de junio de 2009. (2) El afectado recurrió a la Contraloría General de la República para hacer valer sus derechos, solicitar el respeto a la integridad funcionaria y a la violación de la transparencia funcionaria. Precisamente, el actual embajador en Venezuela, Rolando Drago, deja el cargo para sustituir a Ayala en Ceremonial y Protocolo.

 

La Tercera asegura que Palma Castillo es «licenciado en historia, ha sido profesor de la Academia Diplomática, es experto en Medio Oriente y ha escrito libros sobre la Guerra Fría y el conflicto árabe-israelí». Aunque en el ministerio de Relaciones Exteriores aparece como un funcionario «sin militancia política» ha sido beneficiado por la elite de la Concertación que conoce su pasado vinculado al régimen militar. Su designación en Caracas no parece la más adecuada para «mantener un lazo formal» entre Santiago y Caracas, como afirma el diario de Álvaro Saieh. Aunque este funcionario «de carrera» sirvió en Israel, Sudáfrica y dos veces en Londres, su nuevo nombramiento no garantiza una mejoría en las relaciones con el gobierno de Venezuela. «El gobierno del Presidente Hugo Chávez merece un mejor embajador», dijo Juan Cuevas, del Comando Unido de Solidaridad con Venezuela.

 

Nota:

1) El Periodista, Año 2, N.42, Domingo 17 de agosto de 2003

http://www.elperiodista.cl/newtenberg/1435/article-36145.html

2) El Mostrador, 2 de junio 2009

http://www.elmostrador.cl/index.php?/noticias/articulo/los-remezones-tras-el-nombramiento-de-fernando-ayala-como-embajador-en-port/