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Fomento de la rusofobia y la satanización permanente

Fuentes: Rebelión

El Consenso de Washington (W. C.), del que casi no se habla, es el que marcó en 1989 la pauta universal (global) para llegar hoy a esta distopia insufrible y suicida del neoliberalismo global.

Es una canallada intolerable que se satanice y calumnie a los rusos del Glorioso Ejército Rojo, que fueron los que vencieron al nazismo alemán, pero que pagaron cara la victoria con más de 20 millones de víctimas mortales, de 20 millones, ¡que se dice pronto![1] En este sentido, resulta adecuado recordar una frase de Ernest Hemingway: “Toda persona que ame la libertad tiene una deuda tan grande con el Ejército Rojo, que nunca podrá ser pagada”. Pues no, ni se pretende pagar esa deuda y ni siquiera recordarla; por el contrario, se ha ocultado, y no solo eso, sino que encima esa ave fénix que es el nazismo, está saliendo de sus cenizas en forma de neonazismo pese a su aplastante derrota por los soviéticos. Y no cesa, y sigue con ansiedad el deseo de la estigmatización y exterminio de rusos por millones.

Además, de esta atrocidad de exterminio, hemos podido contemplar inmediatamente después del histórico año del W. C. (1989), tres tremendos festivales de masacres que pudieran considerarse genocidios.

El primer festival nazi genocida fue el de la destrucción de los países del este de Europa, aglutinados en Yugoslavia, concretamente en la Guerra de los Balcanes, que comenzó justo después de la década siguiente al W. C.

Un segundo festival nazi comenzó justo en la década siguiente al fin de la balcanización, es decir, en la primera década del siglo XXI. Fue el festival de la islamofobia, que generó la extinción y la limpieza étnica, desarrolladas en las guerras de Afganistán, Irak y la ristra de naciones islámicas, masacradas por el neonazismo yanqui en Oriente Medio.

Un tercer festival ya descaradamente nazi y rusófobo podemos verlo en la aparición del cruentísimo golpe de Estado del Euromaidan (auto declarado nazi) ya en la segunda década de este siglo, en 2014.

Y un cuarto festival nazi supremacista, el de la palestinofobia, se está desarrollando en el tercer decenio de siglo actual al darse la invasión de la Franja de Gaza el 7 de octubre de 2023. En el que el imperio neonazi yanqui ha desplegado sus dos mayores portaviones y varios destructores, para que no pare el Holocausto Sionista de palestinos.

Vemos que el neoliberalismo global en cada década consecutiva comienza una gran racha de guerras por distintos rincones de la superficie terrestre, y es que, entre otras cosas, se hace preciso darle salida a la industria dominante del Military–Industrial Complex de EE. UU.(MIC).

Y es que, los envidiosos y prepotentes gringos, no soportaron esa hegemonía heroica soviética, por lo que no cesaron durante 7 u 8 decenios de satanizar a los soviéticos, y después a los rusos, intensa y universalmente (con su potente monopolio de medios de desinformación casi globales), buscando y creando chivos expiatorios como por ejemplo Stalin. Vale, es cierto lo de que Stalin fue un dictador muy malo. En efecto, deportó a cientos de miles de rusos a Siberia, en contra de su voluntad, practicaba múltiples ejecuciones sumarísimas, etc.  Pero él no estuvo promoviendo de continuo guerras por todos los rincones del mundo[2]; tampoco se dedicaba a plagar fuera de sus fronteras y por toda la superficie terrestre bases militares para imponer su dictadura militarista universal, como no han cesado de hacer insistente y obsesivamente todos y cada uno de los presidentes de los EE. UU. Sin embargo, la inmensa mayoría mundial convertida, inevitablemente, en rusófoba, piensa (más bien cree) que el imperio USA, hace lo correcto, y democrático, al dedicarse a estos quehaceres invasores y represivos: guerras constates e implantación de bases en el extranjero incesantemente. Y resulta que, sin la menor duda, la gente siempre ven a EE. UU. como el bueno de la película. De hecho, en la mayoría de las películas que vemos, los “americanos” siempre son los guapos, los superiores y los buenos; y esto cala, y mucho, en las multitudes mantenidas ignorantes y distraídas por el poder mediático del Neoliberalismo global, con su Pensamiento Único.  Pero es que como decía Josef Pulitzer: “Existe una prensa mercenaria, demagógica, corrupta y cínica que crea un público tan vil como ella misma”.

Por otro lado, los países pertenecientes a lo que llamo “anglosfera”, esa esfera anglófona que generalmente se ve como compuesta de apóstoles de los derechos humanos, se llevan la palma mundial en cuanto al ataque a estos derechos. De ello es prueba: “…ese laissez-faire que ha sido un objeto recurrente por EE. UU. y le ha costado muchos disgustos tanto a Washington como a Londres. El Reino Unido ha sido acusado en numerosas ocasiones de permitir que la Inteligencia paquistaní promoviera la tortura a sospechosos de terrorismo detenidos sin juicio previo en Afganistán. Detenidos que luego iban a parar a Guantánamo donde también eran torturados por militares estadounidenses. Una externalización de la tortura de la que EE. UU. se ha aprovechado en los años de la terrorífica ‘guerra contra el terror’[3]”.   Eduardo Galeano en su libro Las Venas Abiertas de América Latina[4], decía que “históricamente los EE. UU. han estado cometiendo los mayores crímenes en nombre de la libertad”.

EE. UU. es el régimen con el poder mediático más potente de la historia, lo que le permite cegar las mentes globalmente para lograr sus dictados universales, es decir lograr un régimen muy régimen. Y todo esto, aparte de ser el régimen con más población reclusa del planeta, y con mucha diferencia. También los EE. UU. son el país con muchísimas más bases militares fuera de sus fronteras, cerca de 800 bases.  Si realizamos un pequeño recuento de las principales potencias con bases militares fuera de sus fronteras, tenemos que:  el U. K. tiene bases en 16 países por todo el planeta[5]La tan difamada y gigantesca Rusia solo cuenta con 18[6]y China con 5[7](Yibuti, Birmania, Islas Coc-Tayikistán, Alto Badajshán).

Pero podríamos mencionar muchísimos más chivos expiatorios (Gadafi, Lumumba, Che Guevara, etc., etc.), perseguidos, ajusticiados y mediáticamente satanizados, a base de maniobras estigmatizadoras del imperio para distraer al personal y que no vean sus vergüenzas. Se trata de acostumbrar a la gente a que vea la viga en el ojo de aquel que no acepta las criminales imposiciones del W.C. y el gran belicismo gringo. Por ejemplo, Obama (considerado un presidente USA “de los buenos”) llegó a intervenir militarmente en distintas partes del orbe, en siete países a la vez. ¿Y cómo no?, fue premiado con el Premio Nobel de la Paz[8].

Max Lander decía en un artículo del 18-may- 2016: “El presidente Barack Obama cuando asumió el poder hace siete años, prometió poner fin a las guerras que heredó de su antecesor, George W. Bush […] lleva en guerra más tiempo que Bush o que cualquier otro presidente USA. Pero ya ha originado 7 guerras simultaneas: Afganistán, Irak, Siria, Libia, Pakistán, Somalia y Yemen. […] Además, sus asesores más cercanos comentaron que ha preferido las ‘operaciones encubiertas’, es decir guerras no declaradas y ocultadas”[9].  En cualquier caso, Tres presidentes de EE. UU., Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama, invadieron 10 países en los últimos 23 años, asesinaron a más de 11 millones de civiles, mujeres y niños y nunca fueron acusados de terrorismo. Nada que ver con la actual magnificación de la guerra de Ucrania[10]. Eso sí, se lo “pasaban pipa” jugando al golf, y eran tratados como presidentes honoríficos del club de golf[11].

¿Y a qué viene tanta persecución y violencia?  Pues como decía Gandhi: “La violencia es el miedo a los ideales de los demás”. En este caso a las ideas que no coincidan con el fundamentalismo capitalista. Esta violencia USA consiste en una especie de “guerra santa” del capitalismo. Y sucede que no existe ningún presidente norteamericano que no haya tenido, al menos, su correspondiente guerra en el exterior, generalmente guerra colonialista o neocolonialista, aunque algunos como el bueno de Obama tuvo siete, según acabamos de ver.

Pero EE. UU. no se limitó a emprender guerras neocoloniales en el Tercer Mundo, también provocó intensamente una guerra en plena Europa, cuando organizó la guerra de los Balcanes.  En esta guerra de la balcanización de 1991, comandada por la OTAN, se inició con una campaña de bombardeos contra Yugoslavia sin el apoyo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La OTAN lanzó “entre 10 y 15 Tm de uranio empobrecido” que provocó un desastre ambiental y quintuplicó el número de casos de enfermedades oncológicas.

En 2017 un equipo internacional, que preparó acciones legales contra la OTAN, afirmó que “En Serbia, 33.000 personas se enferman cada año de enfermedades oncológicas”. Pero hasta la fecha no se ha producido ninguna condena, ni ninguna declaración de crímenes contra lesa humanidad por esta calamidad ocasionada por la OTAN hace ya años.

Y para terminar esta sesión de descripciones sobre quien es el verdadero malo de la película, es decir, Occidente, comandado por los Estados Unidos, citaré a Alejandro Marcó del Pont en su excelente artículo del día 27 de septiembre de 2022: “Occidente tiene mucha práctica en librar guerras económicas contra los Estados débiles”, generalmente en un intento inútil de derrocar a los líderes que no les gustan, castigando a poblaciones civiles sin el más mínimo miramiento. A Cuba en 60 años se le aplicaron 250 sanciones económicas, la Fuerza Aérea de Estados Unidos reveló que en los últimos 20 años sus efectivos habían lanzado 337.055 bombas sobre blancos de todo tipo en Afganistán, Irak, Siria, Yemen, Líbano, Palestina, Libia, Pakistán y Somalia, entre otros. Fueron 46 bombas arrojadas cada día en aras de la una supuesta libertad”[12].

Para terminar, comentaré que EE. UU. ha generado 300 guerras desde la Segunda Guerra Mundial[13]

Notas:

[1]Pero hoy en día casi ningún joven conoce esta tragedia, intencionadamente olvidad por los medios, y los pocos mayores que la conocen se esfuerzan por olvidarla. Una vez más se ve que es necesario mantener viva la memoria histórica del nazismo hitleriano y de los simpatizantes y continuadores: el neonazismo yanqui.

[2] Además, en esta nueva “moda” de defender y votar en la Asamblea General de la ONU a favor del neonazismo y de insistir hasta la completa saciedad con la rusofobia, están surgiendo libros-propaganda de rusofobia, como lo es (repleto de falsedades) el libro: La guerra de Stalin, de Andrew Roberts, (Ciudadela libros, 2022). Nos viene a decir que la guerra sufrida por 22 millones de rusos fue una guerra organizada por los rusos. Nos dice la paradoja de que la invasión Hitleriana europea incluida Rusia (que también es europea, aunque nos empeñemos en negarlo) no fue culpa de Hitler sino del infinitamente difamado Stalin. Ello no quita para que es Stalin no tuviera sus terribles pecados.

[3]Público Estados Unidos toleró la tortura sistemática. https://www.publico.es/internacional/estados-unidos-tolero-torturas-sistematicas.html#analytics-noticia:contenido-enlace

[4]Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina, Siglo XXI, 1971.

[5].https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_con_bases_militares_en_el_extranjero#China

[6] “Rusia cuenta con 18 instalaciones fuera de su territorio para sus Fuerzas Armadas, muy por debajo de las 800 que Estados Unidos dispone en todo el planeta”.  Fuente:https://www.publico.es/internacional/amenaza-bases-militares-rusas-extranjero.html

[7] .​https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_con_bases_militares_en_el_extranjero#China

[8] Y le dieron el Premio Nobel de la Paz, pese a todo, o tal vez por su denso historial guerrero, pues ya sabemos cómo se dan hipócritamente los premios Nobel de la paz, no es el primer caso escandaloso. No es de extrañar que Cuando Obama aceptó el Nobel en diciembre de 2009 entre otras cosas declaró: “…que la guerra a veces es necesaria”. Pero mintió, porque demostró con sus hechos, que para él no es necesaria a veces, sino de continuo.

[9]Mark Lander, artículo del 18-5-2016, The New York Times: https://www.nytimes.com/es/2016/05/18/espanol/el-inesperado-legado-de-obama-ocho-anos-de-guerra.html

[10].https://sputniknews.lat/20221017/eurodiputado-llama-criminales-de-guerra-a-clinton-bush-y-obama-la-ue-se-ha-inclinado-ante-eeuu-1131584176.html

[11].https://fedgolfmadrid.com/noticia/el-golf-reune-a-los-tres-ultimos-presidentes-de-estados-unidos/9191

[12]Rebelión, La organización de cooperación de Shanghái a la edad de piedra. https://rebelion.org/de-la-organizacion-de-cooperacion-de-shanghai-a-la-edad-de-piedra/

[13]en un informe del 5 de febrero del 2002, de la biblioteca del Congreso de EE. UU.[13] fueron cotejados más de 300 invasiones (o intentos) desde la Segunda Guerra Mundial.

Julio García Camarero es doctor en Geografía por la Universidad de Valencia, ingeniero técnico forestal por la Universidad Politécnica de Madrid, exfuncionario del Departamento de Ecología del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias y miembro fundador de la primera asociación ecologista de Valencia, AVIAT 

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