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Frente a la crisis capitalista, unidad y organización del movimiento antifascista

Fuentes: La Haine

El 20 de noviembre, fecha en la que hace ahora 34 años murió el dictador fascista Franco, sigue provocando que los antifascistas salgan a la calle para manifestar su repudio al Estado neofranquista. Madrid acogió la movilización más masiva, con cerca de 4.000 manifestantes, pero en otras ciudades como Zaragoza, Castellón, León, Burgos, Salamanca, Málaga, […]

El 20 de noviembre, fecha en la que hace ahora 34 años murió el dictador fascista Franco, sigue provocando que los antifascistas salgan a la calle para manifestar su repudio al Estado neofranquista. Madrid acogió la movilización más masiva, con cerca de 4.000 manifestantes, pero en otras ciudades como Zaragoza, Castellón, León, Burgos, Salamanca, Málaga, Segovia, Santander o Valladolid, también han sido muy vistosas con la participación de cientos de personas. Por su parte, en Bilbo una gran movilización vino motivada, así mismo, por el homenaje a Santi Brouard y Josu Muguruza, asesinados el 20 de noviembre de 1984 y 1989 respectivamente por el brazo parafascista del Estado español después de la llamada transición democrática: los GAL.

En total en más de 25 ciudades se han desarrollado manifestaciones antifascistas el pasado fin de semana, aludiendo mayoritariamente a la necesidad de seguir luchando contra el capitalismo como proyecto de fondo del movimiento antifascista, a pesar de que la clase política y sus medios de comunicación nos repiten día a día que desde hace 34 años supuestamente somos libres.

Lo demuestran muchas de las consignas coreadas y las pancartas que se expusieron en las distintas ciudades: «Contra la crisis del capital, justicia social», «Obreru despedíu, patrón colgáu», «Capitalismo y fascismo son dos caras de la misma moneda», «De aquí o de fuera, la misma clase obrera», «Contra la crisis del capital, lucha antifascista».

También se vio la relación que hacen los movimientos sociales entre fascismo y capitalismo en muchos de los comunicados leídos. Por ejemplo Acción Antifascista de Salamanca dijo: «primero debemos luchar contra el capitalismo, un sistema que nos reprime y nos obliga a sobrevivir precariamente con el único objetivo de que consumamos y no pensemos. Su único objetivo es explotarnos a nosotros, la clase trabajadora, para enriquecer a los otros, los ricos y poderosos que manejan el sistema a su antojo». Otro tanto en el caso de la Asamblea Antifascista de Valladolid: «entre las cifras del paro no vemos ni a los/as banqueros/as que se retiran con una jubilación astronómica, ni a los/as políticos/as con unos sueldos desorbitados, ni a la familia real que sigue viviendo de todos/as. No, los/as que llenamos las colas del INEM somos los/as trabajadores/as.»

Pero lo más destacable es el avance en cuanto a coordinación unitaria. Si observamos los lemas de cabecera, en al menos 11 ciudades las manifestaciones han portado la misma consigna: «Frente a la crisis capitalista, su arma: la represión y el fascismo; la nuestra: UNIDAD Y ORGANIZACIÓN». El lema no ha sido papel mojado en vistas del esfuerzo unitario ejercido por un buen número de coordinadoras y colectivos antifascistas. Ese esfuerzo de confluencia, que la gente evidentemente ha valorado como positivo, se ha visto recompensado por la buena participación en la mayoría de los actos.

Un resumen de esa voluntad unitaria lo ofreció el portavoz de la Coordinadora Antifascista de Madrid: «Somos anarquistas, somos castellanistas, somos republicanos, somos antifascistas, pero cabemos todos. No debemos convertir nuestras diferencias en un obstáculo, al contrario, debemos convertirlas en una suma de fuerzas. Es legítimo caminar separados pero es fundamental golpear juntos. Nuestro enemigo común es el fascismo y el capitalismo».

En el momento actual, en el que los grandes empresarios están cargando los costos de la crisis económica sobre las espaldas de [email protected] jóvenes y en general a la clase trabajadora, y por lo tanto necesitan tranquilidad y sometimiento social, los mayores garantes de que la protesta no se expanda son la represión policial y el fascismo. Por eso la gran cantidad de movilizaciones desarrolladas en torno a este 20 de noviembre tienen un enorme valor. Estamos ante una de las mayores respuestas políticas organizadas a nivel estatal desde la extensión de la crisis. Respuesta política no en el sentido de protestar contra el cierre de una empresa o contra la privatización de un servicio público, sino desde el análisis político global y de crítica al sistema.

En el plano de la lucha obrera contra el modelo económico están dándose dignas experiencias aunque aún hay muchísimo por hacer. Pero no olvidemos que la juventud es quien está encabezando estas manifestaciones antifascistas y que por tanto está por llegar una nueva generación que nutrirá el sindicalismo revolucionario.

Fuente: http://www.lahaine.org/index.php?p=41578