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Gladys, compañera del alma

Fuentes: Rebelión

«Hay golpes en la vida tan grandes» nos dice Vallejo quejándose ante Dios, su pena es la del amor perdido de una María que se fue. «…por doler me duele hasta el aliento» nos dice Miguel Hernández hablando con el amigo ya muerto, más adelante agrega: «y sin calor de nadie y sin consuelo» …Expresiones […]

«Hay golpes en la vida tan grandes» nos dice Vallejo quejándose ante Dios, su pena es la del amor perdido de una María que se fue. «…por doler me duele hasta el aliento» nos dice Miguel Hernández hablando con el amigo ya muerto, más adelante agrega: «y sin calor de nadie y sin consuelo» …

Expresiones intensas de un dolor también intenso. Hoy estoy frente al dilema de decir algo que sea fiel a mi sentir. Confieso mi absoluta incapacidad para lograr una línea como la de estos dos poetas universales. A modo de disculpa me inclino a pensar que ellos nos hablan de un sentimiento personal en cambio me toca hoy hablar de un sentimiento colectivo.

Sucede que en un barrio de los muchos que hay en Santiago de Chile nos encontramos con una casa de donde entra y sale gente, afuera hay mucha más que no podrá entrar; todos han acudido para entregar su sentir. Adentro, en una cama, yace una persona muy querida y respetada. Ella es la Presidenta del Partido Comunista, la compañera Gladys Marín. Se trata de una persona extraordinaria que reúne en sí las cualidades esenciales de quien consagra su vida a los cambios sociales: tenaz e incansable luchadora y esclarecida comunicadora social, esto la convierte en un símbolo; un valeroso ejemplo en un país donde son escasos los políticos confiables.

Su vida toda es la constatación de la lucha, siempre desde los valores que ella profesa y por los intereses de las grandes mayorías, las mismas que sufren los embates del neoliberalismo y pagan todas las consecuencias de las decisiones, que desde el poder toman los enquistados para beneficio propio. En ella no encontraremos el lucro como meta o el interés personal que acompaña las luchas de la faramalla política del Chile de hoy. Su meta es el cambio, sus intereses no son otros que el pueblo de Chile. Esto la hace distinta, tremendamente necesaria y la acerca a la gente común y corriente.

Hoy su lucha es más personal. El cáncer que la afecta va minando sus fuerzas físicas, las morales están intactas, bien pudiéramos decir que estas la mantienen con vida a pesar del flagelo del cáncer La suya hoy es una lucha con desenlace conocido. En una hora X se producirá lo inevitable, aquello que a todos nos ha de ocurrir, la diferencia es que ella sabe que ese momento está cerca.

Esto no pasaría de ser un hecho más entre muchos hechos de vida y muerte que ocurren todos los días. En esta lucha personal, quizá la más personal de todas sus luchas, encontramos el sello distintivo de una vida consagrada a lo revolucionario: ante las dificultades nos agrandamos y seguimos luchando, en este crecer suyo, hay un indiscutible legado moral que se suma al legado político, vemos en ella un ser y un hacer que no se contradicen y por lo mismo tienen la suficiente fuerza como para proyectar lo que son y deben ser los revolucionarios.

Desde las últimas fuerzas de vida nos dice con gestos que valen más que mil palabras: «Estamos en la vida para luchar, estamos por la vida para luchar hasta el fin de nuestras fuerzas, estamos desde la persona que somos para el conjunto al que pertenecemos, estamos para ser portadores de una carga de cambio».

Gladys Marín fue, es y será, ejemplo, emblema y figura. Camino, huella profunda y símbolo. Fuerza que irradia razón en quienes compartimos su visión, luz que ha de acompañarnos hasta siempre.

Termina Hernández su Elegía a Ramón Sijé con un «compañero del alma, compañero.»

Hago mías sus palabras y termino: Gladys compañera del alma, compañera, tenemos que hablar de muchas cosas y con gesto de abejas colmeneras nos iremos juntos a nuestras ceras y labores.

Honor a los que luchan.

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A los amigos que deseen enviar notas o realizar consultas, existe un correo al cual se le puede escribir al Partido Comunista de Chile y / o a la Compañera Galdys : [email protected]