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Haciendo la paz en Colombia

Fuentes: Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo (CAJAR)

Hace más de medio siglo, Colombia sufre un profundo conflicto social, económico, político y armado. Lejos de llegar a su final, la confrontación militar no sólo se sostiene sino que amenaza prolongarse y agudizarse bajo nuevas formas. Aunque algunos de sus rasgos han cambiado en los últimos años, tanto por el peso de estrategias bélicas […]

Hace más de medio siglo, Colombia sufre un profundo conflicto social, económico, político y armado. Lejos de llegar a su final, la confrontación militar no sólo se sostiene sino que amenaza prolongarse y agudizarse bajo nuevas formas. Aunque algunos de sus rasgos han cambiado en los últimos años, tanto por el peso de estrategias bélicas como por el desarrollo e intervención de diversos actores y sus respectivos intereses, los factores de orden estructural y causal permanecen vigentes, como la injusta distribución de la riqueza, especialmente de la tierra, con millones de campesinos desplazados, y la dependencia de decisiones tomadas en esferas globales y centros de poder, para posicionamientos económicos y geopolíticos.

Colombia es un vértice en la doble y contradictoria carrera que tiene hoy lugar en el mundo y en la región. A nivel planetario, mientras se producen cambios políticos en algunas sociedades que parecían inamovibles y permanecen tensiones en diferentes áreas geográficas, asistimos también a nuevas expresiones sobre el papel y la conciencia de los pueblos, tanto para reivindicar sus derechos civiles, sociales, culturales y económicos, como para afianzar su aspiración de paz.

En América Latina se prosigue en el impulso de procesos democráticos pacíficos que han transferido a los pueblos capacidades para decidir su futuro con esperanza. En esa situación, el conflicto de Colombia es un enclave de presión: amenaza por momentos con desbordarse y no ha dejado de ser, de hecho, un entorno coactivo que representa serios desafíos para los países tanto fronterizos como del conjunto latinoamericano y caribeño.

La violación de los derechos de la población, especialmente de la más pobre, no es una problemática que concierne sólo al ámbito interno, sino que emplaza la conciencia ética de la humanidad, que despierta ante crímenes, ante infracciones al derecho internacional y ante el despliegue de mecanismos de fuerza e impunidad que prolongan y extienden una dolorosa postración colectiva. Las dimensiones de violencias que convierten a Colombia en uno de los cuadros más críticos en el contexto mundial, y en el único caso de conflicto armado interno a nivel regional, exigen que se conjuguen esfuerzos para contribuir a superar una aparente sin salida. Es ineludible moralmente apelar desde un espacio internacional a la humanización del conflicto y al tiempo a la construcción de la paz con justicia. Por eso nos hemos convocado en Buenos Aires, comprendiendo que no es legítimo esperar más desangre y dolor. Que se hace necesario buscar, con urgencia y solidez, caminos de solución política, no obstante los fallidos intentos que se han registrado en el pasado. Nuevas luces indican que sí es posible hacer la paz.

Es un momento excepcional el que tenemos ante nosotros. Es justo y es válido demandar que ahora mismo haya conversaciones y compromisos para que la contienda militar no descargue de nuevo más sufrimiento entre la población, y para que no decaiga la voluntad de diálogos de paz que se está expresando, tanto por el Gobierno de Colombia, como por las organizaciones insurgentes ELN y FARC-EP, como se acaba de verificar con la liberación unilateral de cinco personas.

Colectivos nacionales como «Colombianas y Colombianos por la Paz», internacionales como «Latinoamericanos/as por la Paz de Colombia» y «Europeos por la Paz», organizaciones de la sociedad civil, redes de movimientos sociales, periodistas, asociaciones de solidaridad con el pueblo colombiano, intelectuales y académicos, representantes de gobiernos, de organismos y entidades internacionales, defensores de los derechos humanos, analizaremos no sólo experiencias vividas en Colombia, sino también las de otros países que forjaron y forjan todavía procesos de diálogos de paz y de solución negociada a conflictos armados.

El Encuentro propuesto no busca ser uno más de los innumerables foros para análisis que no acotan la distancia entre formulaciones y avances reales. Por el contrario, apunta a desarrollos y a planteamientos que exploren ya mismo y de forma coherente sendas de aproximación política, tanto para diálogos estratégicos de paz, como para el objetivo legítimo de la humanización del conflicto.

Trabajaremos para esos acercamientos pese a las adversidades, reconociendo las realidades y características del conflicto armado colombiano y por lo tanto las obligaciones que son propias de las partes contendientes, conforme al derecho internacional humanitario. Abogaremos en ese sentido por acciones humanitarias en la construcción de una ruta de superación de la guerra. Es nuestro objetivo primordial en este resurgir de la esperanza: fundar confianzas y establecer mecanismos para un proceso de paz basado en la democracia y la justicia.

http://www.colectivodeabogados.org/Haciendo-la-paz-en-Colombia