Recomiendo:
10

¡Harold está libre, cayó el montaje judicial!

Fuentes: Rebelión

En audiencia el 6 de Septiembre cayó el burdo montaje que desde la Fiscalía y desde el ejército se venía adelantando contra Harold Ordóñez Botero, reincorporado e incansable luchador social vallecaucano. En realidad, las pruebas de la parte acusadora, con la cual lo sindicaban de ser “Óscar”, comandante de la columna Adán Izquierdo de las FARC-EP, no se sostenían ni por un segundo. Era un montaje a todas luces, parte de una persecución en contra de Harold por sus denuncias a la militarización de las zonas rurales y los continuos abusos que ha sufrido la población a manos del Batallón Palacé. Un acto más de revanchismo en contra de los firmantes de la paz que se han mantenido firmes en sus convicciones y comprometidos con seguir luchando (sin armas) por los cambios sociales que las mayorías claman en las calles y campos de Colombia.

Hoy celebramos que se haya hecho justicia. Celebramos que la jueza del caso, Jenny Brand, haya obrado con independencia, pese a la enorme presión que sobre ella puso el ejército, la Fiscalía y la policía. No deja de ser preocupante que el Comandante de policía, Jorge Luis Vargas, se creyera con derecho a “dictar” a la jueza la decisión que debía tomar, tratándola como quien le da órdenes a soldados en un batallón. El viernes 3 de Septiembre, cuando las audiencias todavía estaban en curso, el general salió a decir que Harold ya estaba con “aseguramiento intramural” y que esperaba “el máximo de condena”[1]. Pese a este claro acto de presión e intimidación, la jueza obró en base a la evidencia abrumadora para resolver la libertad inmediata para Harold.

De la misma manera, debemos mencionar el triste papel que tuvo la prensa mediocre colombiana, que con una pereza que no sorprende, se limitaron (salvo la honrosa excepción de Noticias Uno) a reproducir de manera servil los despropósitos proferidos por el comandante Vargas. Sin revisar la copiosa evidencia a favor de Harold suministrada por la brillante defensa del abogado Elmer Montaña, lo daban por culpable en base a la evidencia fabricada por las fuerzas represivas, tan expertas en hacer falsos positivos. Esto demuestra que hace rato la prensa colombiana se ha convertido en una vulgar caja de resonancia de la ultraderecha paleolítica. Merecen ser demandados. Triste también el rol del partido Comunes, que contribuyó al perfilamiento de Harold por llevar intrigas sectarias y mentiras malintencionadas a oídos del ejército y la fiscalía, plenamente conscientes de las consecuencias. También ellos tienen culpa en este montaje. Antes, las diferencias las solucionaba “el camarada Máuser”; ahora, es la calumnia. A la fecha, no se han retractado.

El ejército, la policía y la fiscalía deben andar rabones, como se dice, y eso mismo hace que la situación de Harold siga siendo preocupante y delicada. En un país normal, esta situación ya estaría aclarada y Harold podría seguir con su vida normal como trabajador, estudiante y padre de familia. Pero en Colombia existen múltiples mecanismos legales y extra-legales, para-legales, con los cuales seguir acosando, agrediendo y hasta asesinando, a las personas que las autoridades consideran molestas. 300 firmantes de la paz asesinados son testigos de lo que digo. Los entes de “protección” en Colombia no protegen, sino que representan una verdadera amenaza para la propia población: ahí están alrededor de 7000 falsos positivos confirmados que lo demuestran.

Por eso no podemos bajar la vigilancia y tenemos que seguir rodeando con solidaridad a Harold para evitar nuevos ataques de una institucionalidad francamente criminal. Si algo quedó claro con este juicio es el enorme cariño de todos quienes rodean a Harold, un hombre rico en amigos y compañeros. Todos quienes lo conocen, como compañero de trabajo, como compañero de lucha, como familia, como amigos, salimos a defenderlo y a evitar que se ensuciara su nombre. Harold es una persona de convicciones claras, de transparencia a toda prueba, alguien que ha dado todo sin esperar nada a cambio (por eso a lo mejor no fue buen político), un tipo honesto y, sobre todo, un hombre digno. No es ni un lame-suelas, ni un arrodillado, ni un arrepentido vergonzante, sino un luchador social, como él mismo se definió en la audiencia. La dignidad produce simpatía, los arrodillados solamente producen desprecio.

Celebremos pues la libertad, celebramos la caída de este montaje, pero no perdamos la vigilancia. Harold, qué alegría tenerte de nuevo en la calle, para que sigas luchando, para que sigas trabajando por los derechos campesinos y por el bienestar del pueblo pobre, para que sigas elevando las banderas de la dignidad, para que sigas dando amor a tu familia y a todos quienes te rodean. Y, claro, para que el 13 de Septiembre puedas defender tu tesis de maestría.

Notas

[1] https://www.infobae.com/america/colombia/2021/09/03/cayo-alias-oscar-uno-de-los-hombres-mas-buscados-del-valle-del-cauca/ Zona de los archivos adjuntos