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James Petras entrevistado sobre los 11-S de Chile y USA

Fuentes: CX36 Radio Centenario

Angeles: Petras, en un día como hoy, muy especial y significativo, nosotros estamos haciendo programas especiales por el aniversario del golpe de Estado en Chile contra el gobierno de Salvador Allende y queríamos empezar por ahí, preguntándote por las impresiones tuyas sobre aquellos hechos. Petras: Bueno, en primera instancia quiero informar a los uruguayos que […]

Angeles: Petras, en un día como hoy, muy especial y significativo, nosotros estamos haciendo programas especiales por el aniversario del golpe de Estado en Chile contra el gobierno de Salvador Allende y queríamos empezar por ahí, preguntándote por las impresiones tuyas sobre aquellos hechos.

Petras: Bueno, en primera instancia quiero informar a los uruguayos que yo estuve allá hasta una semana antes del golpe, invitado por el Ministro de Defensa Orlando Letelier y recuerdo todas las presiones y las actividades de los hombres de negocios, los banqueros y los políticos demócrata cristianos y la ultra derecha juntos con la Embajada norteamericana preparando el golpe. No era ningún secreto.

Estuve hablando con el director del diario del gobierno, La Nación y recibieron cartas hablando de dos golpes: uno duro y uno blando y en las paredes escrita una palabra -Yakarta- que era la gran masacre en Indonesia en el año 66, y los aviones de la Fuerza Aérea volando sobre la ciudad en preparación así como también los allanamientos de las fábricas para buscar armas y desarmar a la clase obrera.

Y para mí la última gota para pedir mi pasaporte y pasajes y salir del país, fue cuando Allende y su equipo acordaron aceptar la renuncia de tres generales constitucionalistas en un acto insólito y totalmente inexplicable para mí como era desarmar sus aliados para permitir que subiera quien en ese momento era una incógnita para ellos: Pinochet.

Yo ya no aguantaba, fui a hablar con Letelier para decirle que las cosas eran muy graves, incluso más convincente es el hecho de que salimos de su oficina para conversar en confianza porque la oficina del propio Ministro de Defensa estaba bajo vigilancia y eso me parecía una razón más para armar las maletas. Él me decía que ya tenía un plebiscito preparado porque seguían pensando en la constitucionalidad y las leyes. Era casi surrealista porque ningún empresario, ningún banquero, nadie con excepción de la izquierda creía más en la vía legal. Sólo Allende y la cúpula de su partido y lo que más chocaba es que el Partido Socialista no tenía las mínimas medidas de seguridad del demagogo Carlos Altamirano gritando mucho sobre la lucha de masas, la lucha armada y ni tenía preparada su propia casa de seguridad y todos se fueron corriendo para las embajadas.

Era una cosa muy trágica porque los intelectuales en general -con algunas excepciones- y la clase política tenían las direcciones y maletas listas para entrar a las embajadas y conseguir becas, mientras los pobres, los obreros militantes de los barrios se quedaban allá sin direcciones -con excepción del MIR- sin defensa, sin estrategias inteligentes y eso me parecía algo que nadie discute después.

Y peor: hablan de un golpe militar, un golpe de Estados Unidos que sí eran las dos cosas, pero más que nada los que tocan las puertas de las barracas eran la clase dominante, los capitalistas, eran los dueños de latifundios, eran los banqueros, o sea era un golpe burgués y eso mucha gente lo olvida. Era un golpe demócrata cristiano con algunas excepciones pero que el golpe militar esconde el contenido de clase porque los más afectados por la tortura y los asesinatos fue la clase obrera, los campesinos, los empleados públicos. Y yo no conozco ningún latifundista, ningún burgués, ningún demócrata cristiano de cúpula torturado, encarcelado, sufriendo cárcel. Incluso los demócrata cristianos entregaron hombres en las fábricas identificando militantes. Ese es el cuento que nadie discute, después todo era Pinochet y todo era Estados Unidos, sin analizar de fondo, los colaboradores e informantes de los partidos que eran parte de la oposición legal.

 

Angeles: Está claro. Petras, los progresistas acá en Uruguay suelen culpar a la ultra izquierda, al MIR chileno, y a los sectores radicales, como los culpables del golpe de estado.

 

Petras: Eso es una gran mentira. El golpe se cocinó desde casi dos años antes. Tenemos todos los documentos aquí en Estados Unidos de la presidencia de Nixon y de Kissinger preparando el golpe. Tenemos las audiencias del Congreso nombrando a los directores de la CÍA, y los fondos que canalizaron preparando el golpe. Tenemos la actuación de la ultra derecha que ya tenía su programa independientemente de cualquier izquierda. Tenemos también el hecho de que las grandes tomas de fábricas en Chile no eran dirigidas por el MIR sino por militantes de la izquierda. Y tenemos toda una serie de atentados y asesinatos de muchos dirigentes de gobierno, incluso el agregado naval, y varios otros actos de terrorismo, hechos por la derecha. Esa era una forma de generar la inestabilidad y la desestabilización.

El hecho es que al nombrar algunas tomas de fundos por la izquierda de las organizaciones primitivas de milicias en barrios populares y culpar a todo un proyecto internacional e institucional por un golpe no sólo es mentira sino que es una estupidez que debe ponerlos en lo que llamamos una y no en democracia.

 

Angeles: ¿Y qué impresión tenés hoy en relación a la nacionalización del cobre, la reforma agraria, la nacionalización de la banca, que eran los planes sociales de Allende?

 

Petras: Yo creo que debemos entender todos los hechos. La nacionalización del cobre en Chile, era un voto unánime en el Congreso. Todos los partidos de Chile: desde la derecha, desde los colorados, los blancos, los socialistas, comunistas y radicales, todos votaron en favor de la nacionalización. La iniciativa fue de la izquierda pero fue consenso nacional y contó con la aprobación de todos los partidos. Incluso hay discursos de latifundistas apoyando la nacionalización porque veían que oponerse a la nacionalización era marginarse totalmente del gran consenso público en Chile que comprendía al 80 por ciento o más de la población.

Para algunos otros derechistas era una forma de desviar la atención hacia los Estados Unidos y tratar de salvar sus propios intereses privilegiados en Chile.

La reforma agraria era la continuación de una reforma agraria que existía desde el gobierno anterior de la Democracia Cristiana. Utilizaban la misma ley, con más energía, con más eficiencia y obviamente con más grande impacto que antes pero ya la sindicalización y la expropiación empezaron en el año 68. Entonces otra vez tenemos el hecho de que sí hay una radicalización, pero con raíces en un consenso nacional anterior al gobierno de Allende.

Y la parte novedosa en Chile eran las expropiaciones de algunos Bancos pero eso tenía sus bases legales en la situación del año 32 en Chile, donde existía una ley que daba al Estado las potestades de expropiar bienes y propiedades de interés nacional.

Por lo tanto existía un fundamento legal para avanzar en este punto y también obviamente para financiar la industrialización y desarrollo necesitás tener el control de crédito y financiación para distribuir los créditos en una forma más efectiva.

Y frente a las nacionalizaciones de industrias, el gobierno tenía una lista de 82 empresas y ese era el marco de la expropiación de las más grandes empresas como industrias del acero, comunicaciones, hidroeléctricas, etc.

Cuando el gobierno anunció esta lista, los capitalistas lanzaron un lock out, cerraron todas las empresas en todo el país, un acto casi golpista para paralizar el gobierno, tumbarlo o por lo menos forzarlo a revertir sus programas. Y frente a esta agresión, se levantó toda la clase obrera incluso independientemente del Partido Comunista y socialista y tomaron entre 2.400 y 3.000 empresas en el país. Empiezan a tomar la gestión de la empresa, empiezan a funcionar de una forma elemental las empresas y los patrones.

Frente a eso los patrones mojaron sus pantalones e insistieron ante Allende para que retomara las empresas y las devolviera para que ellos empezaran a trabajar.

Los obreros en muchos casos una vez que tenían el poder no querían devolverlo; quedaron más de 200 empresas en manos de los obreros y a partir de eso el gobierno empezó a tratar de legalizar a los obreros en las empresas tomadas como reacción de la acción inicial y también una acción de desalojar a los obreros de muchas empresas más que nada a partir de persuasión y argumentos políticos.

Esa es la historia del gobierno. Realmente gran parte de las iniciativas de cambio eran reacciones al extremismo de la derecha que tenía reacciones frente a las iniciativas populares donde el gobierno estaba corriendo atrás de las iniciativas.

En algunos casos hubo intervenciones por parte del gobierno en empresas muy conflictivas por ejemplo en textiles donde los obreros estaban en huelga y los empresarios no querían aceptar nuevas reivindicaciones entonces el gobierno interviene, pone un interventor y era una cuasi nacionalización entonces había una mezcla de muchas cosas en este proceso y todo dentro de un marco de grandes debates en Asambleas populares, en el Parlamento, en los barrios. La multiplicidad de organizaciones de la sociedad civil buscando democratizar la forma de tomar decisiones, incluso más allá de la cúpula sindical y la cúpula partidaria del gobierno.

 

Angeles: Somos como raros porque estamos en un 11 de setiembre hablando del golpe de Estado en Chile. Pero todo el mundo está hablando de los atentados contra las torres gemelas ¿cómo lo vive el pueblo norteamericano a este día y cuál es la consecuencia en relación a Bush y su gobierno?

 

Petras: Bueno, en general aquí han bajado mucho la conmemoración y reconocimiento y punto de referencia del 11 de setiembre. Obviamente hay mucho conocimiento generalizado, hay ceremonias y mucha publicidad está saturando los medios de comunicación de masas. La asistencia a estos eventos es muy poca, nadie está dejando el trabajo para asistir a la ceremonia y muchos piensan que es otra forma de Bush de buscar relegitimizar un gobierno muy desgastado, muy despreciado, frente a la guerra de Irak, las mentiras de Irak, el descuido del pueblo aquí frente al huracán Katrina en la ciudad de Nueva Orleáns, los ataques al seguro social y la incapacidad del gobierno de terminar las guerras de apoyo al Estado sionista en el ataque al Líbano.

Hay mucho descontento, mejor dicho malestar, particularmente en los actos asociados con el gobierno general. No hay la misma reverencia, la solemnidad es muy a nivel gubernamental y en los medios de comunicación han tocado mucho el bombo sobre estos eventos y creo que otra vez muestran cómo son un brazo del gobierno.

Y no discuten en los medios -con excepción de algunos artículos- el hecho más sobresaliente, que es la gran sospecha del 36 por ciento de la población, de que el gobierno era cómplice e incluso estuvo involucrado en el atentado. El 36 por ciento, más una organización nueva de profesionales particularmente ingenieros y profesores de ingeniería civil, que está cuestionando la versión oficial incluso el informe de la Comisión sobre el 11 de setiembre.

Esta sospecha o culpabilidad hacia Bush ha tomado gran importancia aquí, particularmente en sectores tanto de izquierda como algunos sectores conservadores entonces cuando analizamos las últimas investigaciones del terrorismo, por ejemplo la bomba líquida y los encarcelados en Inglaterra que descubrimos, que en gran parte no tienen pruebas de ningún acto terrorista. Remarcan los diarios aquí que declararon 12 terroristas encarcelados y después de dos semanas aparece un pequeño ítem en Internet y nos enteramos que todos están liberados porque el Juez declaró que no hay ninguna prueba.

En Inglaterra la mitad de los acusados ya están en libertad y los otros acusados de crímenes menores como no tener los papeles en orden, de tener alguna información sobre otra información que supuestamente está vinculada con una acción y aquí mismo en Estados Unidos de los cientos de sospechosos encarcelados, el 90 por ciento después son liberados y no se descubre ninguna conexión con ningún acto de terrorismo.

Entre las personas que juzgaron hay un médico oncólogo que vive a 40 minutos de mi casa, que mandaba dinero a una institución de caridad en Irak para ayudar a los damnificados y lo agarraron, lo enjuiciaron y recibió una sentencia de que supuestamente apoyaba a terroristas, cuando para él era un acto de caridad. Son cosas así y realmente la herencia del 11 de setiembre para nosotros es una serie de guerras, mayor represión en el país y sospecha generalizada de que todo está cocinado en la Casa Blanca.

 

Angeles: Estamos cortos de tiempo pero realmente nos interesa un análisis tuyo sobre la crisis británica del gobierno de Tony Blair y qué pasará en el futuro así como las consecuencias que puede tener en la política internacional, especialmente la alianza con Bush.

 

Petras: Bueno, se conocieron todas las encuestas en Inglaterra, incluso en el partido de Blair, el mal llamado partido Laborista, que está totalmente desgastado con una variación entre odio y malestar hacia este hiperactivo Primer Ministro.

Yo creo que está totalmente desgastado en Inglaterra, en el público, en el Partido Laboral y no tiene ningún prestigio. Es simplemente un neurótico híper locuaz y en cualquier parte del mundo a que vaya -con excepción de Estados Unidos- está muy mal visto.

Hay unas 30 mil personas protestando hoy en Beirut que lo acusan de ser asesino.

Como consecuencia los laboristas, incluso los aliados de Blair, están pidiendo que renuncie para salvar el partido, frente a una segura derrota en las próximas elecciones ante la subida vertical del partido Conservador, el partido Liberal Demócrata y las otras oposiciones en Inglaterra. Por eso él dijo que se va a retirar dentro de un año y dejar la política.

Mientras tanto, sigue siendo el mejor aliado de Bush, el presidente más guerrerista en la historia reciente de Inglaterra. Y otro indicador de la decadencia de lo que antes era la social-democracia: es un símbolo de la derechización de todo esto que se auto titula la tercera vía, que termina siendo la nueva derecha militarista.

Eso se puede generalizar en otras partes del mundo donde hay el mismo tipo de viraje como en Uruguay, en Chile, donde los partidos originarios de la izquierda, antimperialistas y pro bienestar social, han tomado el papel de ser los mejores gerentes de la política neoliberal, la política de subvencionar empresas extranjeras.

 

 

Angeles: Tiene precio todo eso ¿no? Por lo menos a Tony Blair dice que la alianza con Bush es una de las cosas que lo ha desgastado más.

 

Petras: Sí, después de un tiempo sí cuesta mucho. Mucha gente tiene una reflexión automática. Sus padres votaron laboristas o frenteamplistas, sienten que la alternativa es peor, sienten de que tal vez podrían conseguir alguna concesión. Hay un atraso entre las prácticas y realidades de la actualidad y las influencias de la herencia del pasado.

Más temprano que tarde las prácticas actuales finalmente influyen pero en Inglaterra tenemos que ver varios acontecimientos de gran envergadura para que finalmente la gente tome el camino de rechazar lo que en una época era un partido de izquierda.

 

Angeles: Petras, tenemos que ir cerrando. Ya te habrás enterado que se suicidó acá en Uruguay uno de los militares acusados de torturas y asesinatos en la dictadura, Rodríguez Buratti.

 

Petras: Bueno, voy a comprar un buen vino mendocino de Argentina para celebrarlo; comer un bife de chorizo, una barbacoa y un brindis y ahora el proceso judicial tendrá para utilizar mucho dinero que puede invertir en causas mejores.

 

Angeles: Una celebración a la uruguaya estarías haciendo: carne.

 

Petras: Eso. Un abrazo a todos ¿y dónde está Chury?

 

Angeles: Eso quisiera saber yo ¿dónde está?

 

Petras: Debe estar con su querida creo, caminando todavía en pijamas.

 

Angeles: El lunes que viene él te contará. Un abrazo Petras.

 

Petras: Bueno. Un abrazo.