Recomiendo:
0

La chilena Nieves Ayress exige el fin de la doctrina Monroe ante el Congreso de EEUU

Fuentes: Rebelión

Imaginen el silencio como trueno en la noche cerrada. Imaginen el temple de Nieves para modular el horror. Imaginen a esa sobreviviente, ese puñado de palabras que resumen el dolor de todos los oprimidos de antes y de ahora mismo.

En medio y a pesar del orden mundial de Trump -expresado en golpes de Estado, crímenes sobre pueblos y continentes enteros, extorsiones y bloqueos político-militares y económicos sucesivos y sincronizados; el abuso cotidiano del engaño, el marketing del avasallamiento neocolonial, y la tiranía impune que ofrece el complejo industrial bélico basado en la IA más oneroso de la Tierra y que todavía es capaz de sostener el dólar como divisa predominante-, el decoro humano retorna por sus fueros.

El reciente 10 de febrero de 2026, el sector más progresivo del Partido Demócrata norteamericano invitó a la chilena Nieves Ayress Moreno a dar su testimonio de vida y de muerte ante el Congreso de Estados Unidos para exigir la abolición de la doctrina Monroe. Nieves, ex integrante del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia fundado por Ernesto Guevara tras la Revolución Cubana en la segunda parte de los años 60 del siglo pasado, es todas las mujeres y la más distinguida. Hace mucho tiempo que realiza un duro trabajo de organización y lucha en el Bronx, en Nueva York, junto al mítico revolucionario, también de origen chileno, Víctor Toro, «Melinka».

¿Y por qué Nieves Ayress en el Congreso gringo, describiendo el infierno sufrido a manos de la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, los primeros tiempos de la dictadura civil militar de Pinochet? Porque el argumento supremacista de la gestión Trump es la doctrina Monroe, ese ideario imperial y capitalista enarbolado una y otra vez por el enemigo principal del género humano para violar la autodeterminación de los pueblos y Estados de América Latina y el Caribe, conforme a los intereses pentagonistas.

El martes 10 de febrero, Nieves se dirigió al Congreso en Washington, D.C.: «Lo que voy a relatar es lo que yo viví y miles de chilenas, chilenos y extranjeros también. Fui secuestrada junto a mi padre Carlos y mi hermano menor Tato por los servicios de inteligencia de la DINA de Pinochet, quien dio un golpe de Estado respaldado por los Estados Unidos de Norteamérica contra el gobierno democráticamente elegido por el pueblo del presidente Salvador Allende. En el marco de la Operación Cóndor, que contó con el pleno respaldo del gobierno estadounidense, fui secuestrada, desaparecida y torturada por argentinos, uruguayos, paraguayos, brasileños, chilenos, y gente que hablaba inglés y alemán». 

Asimismo, narró que «Me desnudaron y me vendaron los ojos. Me aplicaron corriente eléctrica en todo el cuerpo y en las partes más sensibles. Me violaron en muchas oportunidades. Me hicieron el «Pao de Arara», que es una tortura brasileña. Me hicieron los «teléfonos» que te rompen los tímpanos. Me obligaron a tener contacto sexual con mi padre y con mi hermano amarrados. Esto lo hacía el argentino. Me sumergieron en tambores con agua y excrementos llamados «submarinos». Me cortaron los senos, el cuerpo con hojas de Gillette y me pusieron alcohol y electricidad en las heridas. Me cortaron el vientre con un corvo, que es una cuchilla que usan los militares. Me cortaron las orejas. Me raparon la cabeza. Esto fue en Londres 38, centro de tortura secreto. Después me trasladaron a Tejas Verdes, escuela de tortura secreta. Me hicieron simulacros de fusilamiento. Hubo nuevas violaciones sexuales. Se masturbaban y ponían su semen en mi cabeza y en mi cara. Me obligaron a hacer sexo oral. Me violaron sexualmente perros amaestrados. «La tortura de la mariposa»: me abrieron de piernas y manos y por la vagina me introducían ratas vivas infectadas de virus, provocándome toxoplasmosis. Me aplicaron la droga del pentotal. Me quemaron con cera y cigarrillos». 

Pero no les bastó a las bestias. Nieves recordó que «Producto de las violaciones yo quedé embarazada. Aborté como a los tres o cuatro meses, debido a las mismas torturas a las que fui sometida. Me introducían por la vagina botellas de vidrio de Coca Cola de esa época y me decían que era para que yo sintiera lo que era «el imperio». Estas torturas las realizaron los militares dirigidos por Manuel Contreras, jefe de la DINA, de los servicios de inteligencia. Todas estas torturas fueron aprendidas en la Escuela de las Américas, aquí, en los Estados Unidos. Yo acuso y culpo al gobierno norteamericano de Nixon y Kissinger que ayudaron con armas, instrucciones y dinero a la dictadura militar de Chile. Esto es parte de la doctrina Monroe que han aplicado todos los presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica. Llamamos a anular la doctrina Monroe. Todos somos americanos. Sólo el pueblo salva al pueblo».

Imaginen el silencio como trueno en la noche cerrada. Imaginen el temple de Nieves para modular el horror. Imaginen a esa sobreviviente, ese puñado de palabras que resumen el dolor de todos los oprimidos de antes y de ahora mismo.

* Las imágenes fueron cedidas por Nieves y son de libre disposición.