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La clave está en el voto

Fuentes: Rebelión

No se producirán cambios importantes mientras los mismos partidos políticos acaparen la mayor parte de votos

Si algo nos están demostrando los hechos estos últimos años es que de poco sirven las manifestaciones, las acampadas, las huelgas,…, si no se produce un gran vuelco electoral. Mientras sigan gobernando los mismos partidos políticos seguiremos esencialmente igual o peor. Indudablemente, la movilización popular en las calles es importante y necesaria. Contribuye a ir creando conciencia, a ir despertando a la gente. Presiona de alguna manera a las élites que nos gobiernan. Consigue algunas victorias parciales. Muchas veces sólo simbólicas. Otras veces no. Pero es insuficiente. Necesitamos, cuanto antes, por lo menos, romper el bipartidismo.

Se necesita un frente político amplio que canalice el descontento popular en las urnas. Tal vez ese frente ya se esté constituyendo: Suma, la gente primero. Además de protestar en las calles, la gente debe percibir que hay salidas, alternativas, debe tener algún referente político al que apoyar. Todavía queda cierto tiempo para las próximas elecciones generales en España, no tanto para las europeas. Pero quienes apostamos por cambios sistémicos, profundos y reales, no tenemos mucho tiempo. Cambiar la mentalidad de la mayoría de las personas no puede lograrse de la noche a la mañana. Lógicamente, cunde cierto desánimo entre quienes nos movilizamos al ver la pasividad de muchos de nuestros conciudadanos. La mayoría aún no ha despertado. Ésta es la cruda realidad. El 15-M supuso un antes y un después. Pero, por ahora, el neoliberalismo, el capitalismo desbocado, sigue a rajatabla su programa de ataque continuo a las clases populares. Y lo que es peor, dramático, apoyado en las urnas todavía por demasiados ciudadanos. El gran drama es que mucha gente vota a sus verdugos. Nuestro principal objetivo a corto plazo debe ser convencer a nuestros conciudadanos para que dejen de hacerlo.

Las ovejas negras debemos contagiar nuestra rebelión al resto del rebaño. No será fácil. Pero debemos intentarlo, no tenemos nada que perder. No debemos rendirnos. En todo caso tendremos que cambiar nuestras estrategias. Los fracasos nos marcan el camino, y no sólo los aciertos. Cada uno de nosotros tiene que esforzarse en el día a día. Debemos ir convenciendo a nuestro alrededor de la tremenda importancia de votar de manera diferente para obtener resultados diferentes. A nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo,… Con el boca a boca tradicional, pero también usando las posibilidades que nos brindan las tecnologías de la información (Internet, telefonía móvil,…). Debemos correr la voz de que, por lo menos, hay que dejar de votar a los mismos de siempre. Si es posible, reorientando el voto hacia dicho frente amplio de izquierdas donde converjan los intereses de la gran mayoría social. Pues no se trata sólo de castigar a los actuales partidos que nos toman el pelo sistemáticamente, sino de que alcance el poder político algún partido o coalición de partidos que pueda liderar cambios verdaderos, que gobierne a favor de las clases populares. Si nos cuesta convencer a ciertas personas de votar a la izquierda real, lo mínimo es convencerlas de que dejen de votar a los partidos que ya nos han demostrado sobradamente en la práctica que traicionan al pueblo, que incumplen sus programas o promesas, que dicen una cosa y hacen la contraria. Convenzámosles para que voten a otros partidos, voten nulo o se abstengan. Recordando que en la actual ley electoral española el voto en blanco favorece a los grandes partidos. Lo primordial es dejar de votar masivamente a los partidos que sustentan el actual régimen, es no dejarnos engañar más.

Obviamente, aquel frente político que pretende recoger el sentir de la mayoría social en las urnas deberá poner toda la carne en el asador para darse a conocer, combatiendo de mil formas los muchos obstáculos que le pondrá el sistema (la marginación, la desinformación, los prejuicios, la ley,…). Con mucha imaginación y originalidad. Llamando la atención de la opinión pública todo lo posible, pero con mucha precaución, pues cualquier error, por pequeño que sea, será explotado por los guardianes ideológicos del sistema disfrazados de «periodistas» o «expertos». Habrá que aprovechar al máximo las pocas ocasiones en que dicho frente pueda hablar ante la opinión pública en los grandes medios de «comunicación». Ese frente luchará con sus contrincantes en desigualdad de condiciones. Pero tiene de su lado la razón, la ética, el sentido común. Representa los intereses de la inmensa mayoría. «Sólo» hace falta que dicha mayoría lo sepa y lo apoye. Deberá diferenciarse de sus enemigos políticos tanto por el fondo como por las formas, tanto por lo que defiende por cómo lo hace, tanto por sus objetivos como por sus estrategias. Deberá practicar sobre todo la coherencia, dar ejemplo. Deberá concretar un programa mínimo, ambicioso pero al mismo tiempo realista. Un programa en el que el desarrollo de la democracia sea su eje central, además de una salida digna a la crisis, de un rescate ciudadano general. El ciudadano corriente debe percibir que dicho frente es diferente al resto de partidos políticos, que merece la pena confiar en él, por lo menos darle una oportunidad.

No cabe duda de que es esencial un adecuado liderazgo para que pueda hacerse la Revolución. ¡Pero ningún ciudadano está libre de responsabilidad! Cada uno de nosotros, ciudadanos corrientes, trabajadores, además, podemos y debemos aportar nuestro grano de arena. Grano a grano lograremos montañas. No se trata de que unos pocos se esfuercen mucho, menos de que haya mártires, sino de que muchos se esfuercen un poco. Sólo así lograremos verdaderos cambios (a mejor). Con la participación activa de la mayoría. Con liderazgos, pero diferentes, mínimos. Con partidos políticos, pero diferentes, escrupulosamente democráticos, en los cuales las bases tengan el máximo protagonismo posible. Con movilización popular, unitaria y masiva en las calles. ¡Pero también, sobre todo, en las urnas! Debemos, ya mismo, insistentemente, ir pasando la voz: Vota diferente.

José López es autor de los libros Rumbo a la democracia, Las falacias del capitalismo, La causa republicana, Manual de resistencia anticapitalista, Los errores de la izquierda, ¿Reforma o Revolución? Democracia y El marxismo del siglo XXI así como de diversos artículos, publicados todos ellos en múltiples medios de la prensa alternativa y disponibles en su blog para su libre descarga y distribución.

Blog del autor: http://joselopezsanchez.wordpress.com/

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.