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La gran impostura del presidente Uribe

Fuentes: Voz

La famosa propuesta del gobierno de Álvaro Uribe Vélez sobre el acuerdo humanitario, anunciada por el alto Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, el pasado 18 de septiembre, en la Casa de Nariño, resultó otra gran impostura oficial.Con el cuento de que la misma había sido entregada a las FARC por unos emisarios suizos el […]

La famosa propuesta del gobierno de Álvaro Uribe Vélez sobre el acuerdo humanitario, anunciada por el alto Comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, el pasado 18 de septiembre, en la Casa de Nariño, resultó otra gran impostura oficial.

Con el cuento de que la misma había sido entregada a las FARC por unos emisarios suizos el 23 de julio pasado, quiso colocar contra las cuerdas al grupo insurgente, con el argumento que ahora el balón está en la cancha de Marulanda. Algunos familiares cayeron en la celada y repitieron la frase de cajón.

Pero el acto oportunista se le devolvió como un bumerán. Las FARC no recibieron la propuesta con antelación y como todo el mundo se enteraron de ella el 18 de agosto, cuando Luis Carlos Restrepo la presentó con bombos y platillos.

Este aspecto fundamental, denunciado en el comunicado del Secretariado de las FARC, ha sido ignorado por la «gran prensa». Pone en duda la veracidad y la buena fe de los actos gubernamentales, por lo menos en estos temas de la paz y el acuerdo humanitario. No es la primera vez que presentan como ciertos, hechos que nunca sucedieron.

Sin embargo, la respuesta serena e inteligente de la guerrilla obligó a Restrepo a reconocer que es él el negociador oficial, aunque nunca lo había dicho y es más, el presidente Uribe Vélez se había negado de forma reiterada a nombrarlo o a reconocer que existía.

Pero el comisionado volvió a embarrarla, porque al presentarse como representante gubernamental, invitó a las FARC a establecer la negociación a través de internet. Algunos pensaron que se trataba de una broma, pero la iniciativa, muy seria, la reforzó con el argumento de que las FARC tienen contacto por esa vía con los periodistas. Con razón, monseñor Luis Augusto Castro le declaró a la prensa, que este tipo de negociaciones se adelantan cara a cara.

En realidad el Gobierno Nacional no tiene voluntad política para el acuerdo humanitario. Coincide con el entrometido del embajador William Wood, quien no bendijo la propuesta de Uribe y se pronunció de nuevo por el rescate a sangre y fuego. Los gobiernos gringo y colombiano continúan esperando el éxito del «Plan Patriota» para acabar con las FARC. Al fin y al cabo, como se lo dijo Wood a Yolanda Pulecio, madre de Ingrid Betancourt, él cree que los políticos en poder de las FARC, incluyendo los agentes de la CIA de su propio país, son enfermos terminales.

No queda otra alternativa que aumentar la presión en el país y en el exterior.