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Venezuela

La liberación de la dictadura del software

Fuentes: Rebelión

Parte I – El estado neutral liberal Hemos recibido la buena nueva del reinicio de la discusión sobre el proyecto de Ley de Infogobierno. Es una muy buena noticia porque en este momento en que los diablos se han desatado, podremos ver con mayor claridad la dialéctica de nuestra lucha y el fondo a partir […]


Parte I – El estado neutral liberal

Hemos recibido la buena nueva del reinicio de la discusión sobre el proyecto de Ley de Infogobierno. Es una muy buena noticia porque en este momento en que los diablos se han desatado, podremos ver con mayor claridad la dialéctica de nuestra lucha y el fondo a partir del cual podemos decir que estamos en revolución. De hecho, hace poco, el pasado 22 de enero de 2013, en reunión ordinaria de la Asamblea Nacional, el diputado antichavista Leomagno Flores (AD-Táchira) refería lo siguiente:

«De ese proyecto [el de la Ley de Infogobierno], lo que más nos preocupa es que cuando se habla de abrir los caminos al software libre, uno cree que ‘software libre’ pudiera ser mucho software, que la gente pudiera a su libre albedrío tomar uno, y ¡no!. Software libre es simplemente la dictadura de un sistema informático violando el principio básico de la neutralidad tecnológica (…)» (énfasis nuestro).

Esta aseveración del diputado Flores ocurre porque en el proyecto de Ley de Infogobierno, el Software Libre aparece como de uso obligatorio por las organizaciones gubernamentales. Llama mucho la atención que el diputado llame «dictadura» a un tipo de software que precisamente lleva consigo el adjetivo «libre». Pero el diputado aclara la situación por sí mismo. La «libertad» para él, es la libertad de escogencia. Poder escoger entre un software u otro es lo que brindaría libertad. No poder hacerlo, es lo que sería, según el diputado, una dictadura.

La referencia de Flores es sin igual porque la «libertad de escogencia» es el principio básico de la teoría liberal. «Todo individuo es libre de escoger según sus preferencias» y de allí que la sociedad deba entenderse como un espacio de intercambio entre individuos que escogen según sus preferencias. Es por eso que, a la sociedad liberal le queda tan bien la metáfora del mercado que le es difícil poder diferenciar entre el uno y el otro. En este contexto, el estado debe ser simplemente el árbitro neutral que vela por el libre intercambio y evita que algún individuo u organización coarte la libertad de escogencia de los otros individuos.

Pero hagamos algo, aceptemos la afrenta del Diputado Flores y, por ahora, aceptemos el terreno de la teoría liberal como espacio para el debate. El problema para el Dip. Flores es la supuesta coerción de la libertad de escogencia. Ahora bien, ¿Cuándo es que ocurre este tipo de represión en el marco liberal? Simple, cuando se establece un monopolio. El monopolio es el modo básico de restricción de la libertad de escogencia liberal y, ¿Quién ejerce el monopolio en el contexto del software?

Según los estimados recientemente publicados por la empresa Net Applications los productos Windows de Microsoft (7, Vista, XP y 8) abarcan -para Enero de 2013- un 91,71% del mercado de computadores de escritorio. Repito, ¡91,71%!. Seguido por el Sistema de Operaciones OS X de MacIntosh con un exiguo 7,08% y luego, por los sistemas Linux (Software Libre) con 1,21%. Si tomamos en cuenta que comúnmente dentro de las ciencias económicas se concibe que un porcentaje superior al 40% del segmento en un mercado ya se entiende como «sospechoso» de influenciar de manera dominante un mercado y que definitivamente un porcentaje superior al 80% es muestra de un monopolio, entonces ¿Quién carrizo ejerce el monopolio de los Sistemas Operativos de computadores de escritorio Dip. Flores?

Además, si hay algo que ha caracterizado a la gente de Microsoft es el ejercicio claro y abierto de estrategias anticompetencia para aniquilar a sus competidores. Hay varios casos emblemáticos. Uno primero, ocurrido en la década de los noventa fue el de las estrategias anticompetitivas que aplicó Microsoft para posicionar el navegador Internet Explorer (IE) y sacar del mercado el navegador Netscape. Netscape era el navegador más usado en el mercado por esos días. Lo que hizo Microsoft fue integrar su navegador, el IE, como un paquete que venía por omisión con el Windows 95. Los costos del IE, al ser incorporados en la compra del Windows, pasaban desapercibidos al usuario. Al final, el usuario no sólo no tenía la opción de no comprar el navegador IE sino que ni siquiera tenía la libertad de desinstalarlo o, por lo menos, borrar el icono de su escritorio. Netscape salió del mercado no porque perdió en la competencia sino porque no lo dejaron competir.

Más recientemente ha ocurrido algo similar con otro software llamado «Windows Media Player» (WMP) que es un reproductor de sonidos que viene integrado con Windows. El Windows no permite, nuevamente, desinstalarlo. De esta manera, así el usuario quiera instalar otro software, se mantiene el WMP como primera opción para la reproducción. La firma, Microsoft, coarta la libertad y obliga a tenerlo siempre como opción de escogencia…

Vamos Sr. Flores, ¿Quién está afectando negativamente la libertad de escogencia? ¿Quién está utilizando su posición dominante para reducir la libertad? ¿quién es el monopolista? ¡Caramba!, es evidente que es Microsoft. La misma empresa que invitó al Dip. Flores, con todos los gastos pagos, al «Foro de Líderes Gubernamentales de América Latina y el Caribe» realizado en Washington D.C. en mayo de 2012 (3).

Por el contrario, desde la teoría liberal sería muy bien visto que el estado neutral procure modos de evitar no ser influenciado por un agente monopolista. Si bien es cierto, que desde el liberalismo el estado debe ser reducido (en comparación con otras teorías de sociedad), éste debe ser suficientemente fuerte para evitar que algún individuo u organización de individuos ejerza un dominio tal que coarte el principio básico de la libertad de escogencia.

Ya con esto sería suficiente para justificar acciones gubernamentales para evitar los efectos del monopolio. Además, está establecido en el Artículo 113 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) que los monopolios y el abuso de la posición de dominio están prohibidos. La CRBV exige asimismo proteger al consumidor, a los productores y productoras para promover de esta manera una economía competitiva.

Sin embargo, la pretensión del proyecto de Ley de Infogobierno es bastante humilde. No ejerce realmente una acción antimonopolista. Simplemente establece que las organizaciones gubernamentales utilicen software libre lo cual reduciría la dominación que pueda ejercer la empresa monopolista sobre el estado. Si tomamos en cuenta que esta influencia se ejerce sobre el software del sistema de operación de los computadores de escritorio de las oficinas de organizaciones públicas, es más que evidente la necesidad de una política de estado de este tipo. Ello, le permitiría al estado poder ejercer su labor de árbitro neutral para así poder velar por el libre intercambio y el principio básico de la escogencia liberal.

Pues sí, visto desde una perspectiva liberal, la exigencia de uso de Software Libre por parte del Estado venezolano es una decisión a celebrar. Muy contrario a lo expuesto por el Diputado antichavista Flores.

  1. Investigador del Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Libres (Cenditel): [email protected]

  2. http://www.netmarketshare.com

  3. http://primicias24.com/nacionales/diputados-venezolanos-asisten-a-foro-de-microsoft-en-washington/

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