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La libertad de expresión es la regla de oro….pero de los empresarios

Fuentes: Rebelión

Como suele ser habitual, cada cierto tiempo la presidenta Michelle Bachelet suele emitir cierto juicios que reflejan su «caradura», su mediocridad o su ignorancia, cuando sobre un hecho puntual se trata , en este caso su punto de vista está relacionados con la caducidad de la concesión a RCTV de Venezuela, en donde de una […]

Como suele ser habitual, cada cierto tiempo la presidenta Michelle Bachelet suele emitir cierto juicios que reflejan su «caradura», su mediocridad o su ignorancia, cuando sobre un hecho puntual se trata , en este caso su punto de vista está relacionados con la caducidad de la concesión a RCTV de Venezuela, en donde de una manera solapada e indirecta ha señalado «que para Chile la libertad de expresión es la regla de oro dada nuestra historia política y por lo tanto para nosotros el garantizar la libertad de expresión es un elemento principal».

Luego refiriéndose a la legitima y soberana decisión del gobierno de Hugo Chávez de no prorrogar la concesión a RCTV la mandataria agrega…»Chile observa esta situación esperando el análisis que la Corte Interamericana (de Derechos Humanos) definirá con todos los datos a la vista, pero yo quiero insistir que para Chile la libertad de expresión es un hecho fundamental» reiteró.

Bueno pero vamos por parte, primero que nada debemos recordarle a la mandataria que el Estado chilenos, tiene varias demanda ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por faltas a la «libertad de expresión» que se encuentra en proceso de investigación y que están relacionados con la prohibición de editar al menos dos libros…esa sin duda debe ser una de las reglas de oro de la primera mandataria

En el parlamento chileno se encuentra en tramite un proyecto de Ley, que pretender restringir la libertad de prensa y expresión, cuando se trata de personajes de la vida pública, que por lo demás deben tener la más plena transparencia en sus conductas cuando se trata de bienes públicos o que afecten los intereses de la nación, en un país en donde el tráfico de influencias y la corrupción es vox populí, sobretodo en las altas esferas del gobierno, de gran parte del parlamento y de los altos dirigentes políticos de la Concertación y la Alianza por Chile.

Los miembros de los Tribunales de Justicia en Chile, han intentado hacer lo propio en cuanto a restringir la libertad de prensa, tratando de obstaculizar el trabajo de la prensa o lisa y llanamente prohibir informar sobre determinadas materias o causas que se encuentra en proceso de investigación, y que ha sido ampliamente condenado por organismos internacionales preocupados por la libertad de expresión y de prensa en la región. Esa debe ser otra de las reglas de oro de la presidenta en cuanto a libertad de expresión en Chile.

La libertad de prensa en Chile dice la mandataria, es un «hecho fundamental, principal». Sin embargo la presidenta no dice que la prensa en Chile, en más de un 90% esta en manos del pinochetismo, la extrema derecha o la clásica derecha chilena, en donde la cobertura de prensa y el pluralismo está determinado por puntos de vista uniforme procedentes de la Concertación y la Alianza por Chile y sus instituciones.

La propiedad de los medios de comunicación y en especial de la prensa escrita, esta supeditada a la concentración que mantienes de éstos, el órgano oficial de la CIA en Chile, el diario golpista El Mercurio y su cadena de pasquines a través del país, y por otro lado, tenemos el Consorcio Copesa, que edita el diario La Tercera y otros, cuyo principal dueño fue uno de los estrechos colaboradores de la dictadura en el ámbito universitario.

Pero no solo eso, la «regla de oro» de esta situación y como lo expresaba una periodista hace poco tiempo atrás es que «anualmente el Estado invierte 4.315 millones de pesos en publicidad para la prensa escrita», cifra que ahora debe ser mayor, concentrando dicha inversión mayoritariamente en El Mercurio -48 %, y los golpistas de COPESA (diario La Tercera y sus filiales) con un 29 %. Ello explica por qué hoy en Chile casi no existen medios escritos independientes como en dictadura, y por qué ninguno de los medios que mantuvieron viva la llama de la lucha contra el régimen militar hoy ya no existen. Las revistas Análisis, APSI, Cauce, Fortín Mapocho, Rocinante, Diario Siete, etc., todos tuvieron que cerrar ahogados por la falta de avisaje. Y nos referimos a las empresas del Estado porque es un deber, al menos en un país democrático, garantizar el pluralismo informativo y el respeto a la diversidad de ideas. Cuestión que hoy no existe en la tutelada y restringida democracia chilena. En el caso del avisaje de las empresas privadas, aún existe un fuerte sectarismo ideológico retrogrado, conservador, autoritario, que impide que esos avisos vayan a medios progresistas, humanistas o de izquierda.

En Chile no esta garantizada la libertad de expresión y de prensa, no esta garantizado el pluralismo y la democracia, además del respeto a la diversidad ideológica, menos en un país en donde los medios de prensa escrito, la TV y gran parte de las radioemisoras están en manos de la extrema derecha (UDI-RN), y por otro lado sigue imperando la censura a través de la publicidad de las empresas del Estado que solo benefician a los medios antes mencionados.

Lo que existe en Chile es el abuso de la libertad de expresión de los dueños de los medios de comunicación, que son los que establecen las líneas editoriales y de prensa, y que tiene derecho a decir lo que a ellos le da la gana. Tienen derecho tergiversar la información, a manipularla, a difamar y a esconder la verdad de los hechos cuando se trata de los intereses de los grandes empresarios, las multinacionales, la oligarquía económica y financiera del país, y la corrupta clase política que administra el país, esa es la regla de oro de la cual habla la presidenta Bachelet.

A propósito del termino de la concesión de RCTV en Venezuela, hemos podido observar como los medios de comunicación escritos chilenos, que se encuentran en la red y que circulan en el país, han cerrado filas en su campaña propagandística y difamadora contra el presidente Hugo Chávez. Campaña a la que se ha sumado el sector golpista de la Democracia Cristiana, y nada menos que el actual presidente del Partido Socialista neoliberal, Camilo Escalona, un ignorante mediocre, rastrero y trepador de primera línea de lo que hoy llaman socialismo en Chile, y al cual la presidenta Bachelet le hace guiños a nombre de su regla de oro de lo que la mandataria entiende por libertad de expresión.