Recomiendo:
0

La relación Capital, base de la ideología del despotismo

Fuentes: Rebelión

La Relación de Poder que esta presente en toda la estructura social, que se expresa en las instituciones y constituye el Plano Fundante (PF) de la toda la organización institucional de la sociedad, se encuentra en la Relación de Capital. El Modo de Producción Capitalista (MPC), basado en la propiedad privada de los medios de […]

La Relación de Poder que esta presente en toda la estructura social, que se expresa en las instituciones y constituye el Plano Fundante (PF) de la toda la organización institucional de la sociedad, se encuentra en la Relación de Capital. El Modo de Producción Capitalista (MPC), basado en la propiedad privada de los medios de producción, es el eje central de la organización social, y al mismo tiempo, el fundamento estructural de toda lo que conocemos como formas institucionales, desde la institución de la familia, la escuela, la educación, la institución de la democracia representativa, hasta la estructura jurídica del Estado y toda su organización. Desde esta perspectiva, al analizar la Empresa Capitalista como Institución, nos encontramos con una Relación de Poder Institucional, de carácter despótico y privado. El empresario privado construye un Dominio Privado de Carácter Despótico. Ese ámbito, construido como resultado de la propiedad privada de los medios de producción, establece un ámbito de poder que está determinado por el dominio de las condiciones internas, donde el propietario dirige el proceso de trabajo, e impone su voluntad. Este dominio, es, en sí, un campo de ocultamiento para el resto de los individuos del espacio social, y un Campo de Coherencia para sí. El secreto es compartido sólo por la estructura subjetiva de la propiedad, los dueños, y ocultado para el resto de los individuos del Dominio: los productores directos, trabajadores y obreros. La propiedad privada de los medios de producción actúa como envoltorio subjetivo que impide el conocimiento directo de la relación a lo interno del Dominio Privado. Como la fuerza de trabajo es el hombre mismo, la voluntad de él está al servicio del propietario, que lo será del producto elaborado por el productor directo, el obrero. Este dominio que ejerce el propietario de los medios de producción sobre el productor directo, dentro de un espacio físico donde él impone su voluntad, está a su vez normado dentro de la estructura jurídica del estado. La ley es el instrumento que instituye el Dominio y le establece su privacidad que es excluyente para el resto de los agentes económicos.

El Dominio Privado de Carácter Despótico, en un principio, está determinado por el espacio físico, las instalaciones, donde el empresario objetiva su voluntad y se apropia de la voluntad de todos los que trabajan en el lugar donde se efectúa el proceso de trabajo, estableciendo su Campo de Coherencia. Este Campo de Coherencia es el espacio de acción, donde el dominio del propietario decide sobre la voluntad del resto del grupo de individuos que aparecen como productores directos, los obreros, y los que controlan y administran la producción: la tecnoestructura administrativa. La voluntad del obrero es apropiada por la Voluntad General del Capitalista, que controla la producción, y la asume para sí, absorbe las voluntades particulares de los obreros o productores directos en su condición de portadores de la fuerza de trabajo. A medida que esta unidad de producción se consolida y crece, en esa misma medida fortalece y expande su dominio, hasta abarcar esferas más allá del ámbito comercial de la competencia capitalista. Influye, desde el ámbito de la política municipal, donde se localiza geográficamente, hasta lograr una influencia determinante en los diferentes poderes del Estado, constituyendo los Estados Imperialistas actuales. Su esfera de influencia política llega a ser transnacional, la ITT financió el Golpe de Estado en Chile contra el Compañero Presidente Salvador Allende. Las transnacionales petroleras internacionales a través de PDVSA, dirigieron el golpe de estado del 11 de abril de 2002, contra el Compatriota Hugo Chávez, Presidente del Gobierno Revolucionario Bolivariana. Los intereses del estado imperialista norteamericano, coinciden con los intereses de las 500 transnacionales más grandes de ese país.

La propiedad privada, desde el punto de vista de la clase propietaria en su conjunto, la Burguesía, construye y reconstruye un espacio social que está caracterizado por diferentes Campos de Coherencia, donde el propietario decide sobre la voluntad del resto del grupo de individuos, que como productores directos, aparecen individualizados durante el proceso de trabajo. El dominio sobre los productores directos, se establece como una relación asimétrica: por una parte, el polo de poder dentro del dominio representado en la estructura de la propiedad, legitimada por el campo simbólico de la ley, recibe los beneficios de la venta de los productos del trabajo, y por el otro lado, y durante todo el transcurso del trabajo, la voluntad de los productores, es orientada a un fin, al fin del propietario de los medios de producción, la producción de mercancías, y participan de la venta de la producción como asalariados. La voluntad del productor directo, el trabajador, es la voluntad del propietario de los medios de producción que objetivó su Dominio Privado en su Campo de Coherencia.

Esto conduce a la desaparición en la conciencia del trabajador, de su pertenencia al grupo, a ese campo de coherencia colectivo, de la división técnica del trabajo, que a lo interno del dominio del propietario de los medios de producción, transforma la materia prima y produce objetos útiles para la satisfacción de las necesidades humanas. Es decir, la pertenencia a ese campo colectivo de sujetos desaparece y en su lugar aparece la voluntad individual del propietario. El trabajador incluye en su estructura subjetiva la voluntad e intención del capitalista, como parte o componente de la suya. La racionalidad de poder del capitalista aparece en la conciencia ideológica del obrero. Asume para sí, los valores del capitalista, de su explotador, que se lo impone desde el dominio que ha hecho de la voluntad del trabajador, olvidándose de su propia condición de clase. Y por supuesto, del otro que trabaja con el.

Como dijimos anteriormente, este contorno, construido como resultado de la propiedad privada de los medios de producción, y que ha establecido un ámbito de poder que está determinado por el dominio de las condiciones internas donde el capitalista dirige el proceso de trabajo, e impone su voluntad, es, una relación de poder, de dominio sobre los trabajadores que ejecutan la voluntad del capitalista.

Ahora bien, solo se establece un Dominio Privado, después de haber evaluado la rentabilidad de un determinado tipo de bien. Esta rentabilidad estará determinada, entre otros factores, por la eficacia de la combinación técnica de materias primas, maquinarias y equipos, y fuerza de trabajo. En consecuencia, desde este punto de vista, el proceso de trabajo, las condiciones objetivas del trabajo, el mercado y la rentabilidad, como objeto de la inversión, están presentes, previamente en la mente de la estructura subjetiva de la propiedad, con exclusión del trabajo. Es el polo activo de poder, el que en forma premeditada decide todas las condiciones de su dominio para objetivar su voluntad en el campo de coherencia donde despliega su poder, y actúa sobre el productor directo, para asignarle las tareas necesarias para lograr el fin del capitalista que no es mas que la ejecución de su voluntad que espera obtener una rentabilidad prevista. El polo que hace posible la existencia de la rentabilidad, el productor directo, el obrero, ejecuta esas tareas pero con exclusión de la propiedad. En esto reside la relación dialéctica entre el propietario y el obrero, en el marco de la explotación capitalista.

La producción y la reproducción de la relación de poder sobre la clase obrera, por parte de la Burguesía, se ejecuta como ideología de poder. Esta ideología se encuentra consagrada en la Ley que establece la institución de la Propiedad Privada sobre los Medios de Producción. Además, la ley establece la preeminencia del capital sobre las personas. En la Ley se crea la ficción jurídica de que la Empresa Capitalista es una sociedad de capitales y no de personas. Esto significa que la persona o personas que tengan el mayor porcentaje de capital dentro de la asociación, son las que asumen la dirección de la empresa.

La distancia construida por el poder burgués entre nosotros, es entonces derivada de la susubciòn de los hombres y las mujeres al capital, las personas desaparecen y lo que es relevante y nítido, es el capital. La realidad capitalista. El Capital, es el valor maximo de la sociedad capitalista, y el ordenamiento jurídico está determinado por ese valor. El valor de la Competencia, «igualdad de oportunidades» y no de condiciones. El Egoísmo, como interés particular del empresario, como motor estratégico de la asignación de recursos de las empresas y por ende de la sociedad para obtener la máxima eficiencia, medida por la máxima rentabilidad, y la apropiación de mercados en detrimento del resto, conduce irremediablemente a la concentración de la riqueza en manos de una cúpula de empresarios, sobre la miseria del resto de los integrantes de la sociedad que participan en la distribución del producto total como asalariados. La traición como táctica cotidiana, para la expansión y la consolidación de mercados. La Envidia como angustia de no tener más de lo que los otros tienen, e impedir que los otros tengan lo que yo tengo. Estos son los verdaderos valores de la sociedad capitalista. Una sociedad regida por el capital y no por las personas.