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La revolución urbana

Fuentes: Rebelión

  Estamos habituados a oír hablar de lo urbano, a convivir en la sociedad postindustrial, compramos en grandes superficies comerciales y trabajamos en empresas multinacionales.   Esta sociedad virtual tiene una praxis, una serie de transformaciones que caracterizan el proceso de globalización neoliberal en las ciudades. El filósofo marxista Henri Lefebvre en su libro «La revolución urbana» […]

 

Estamos habituados a oír hablar de lo urbano, a convivir en la sociedad postindustrial, compramos en grandes superficies comerciales y trabajamos en empresas multinacionales.
 
Esta sociedad virtual tiene una praxis, una serie de transformaciones que caracterizan el proceso de globalización neoliberal en las ciudades. El filósofo marxista Henri Lefebvre en su libro «La revolución urbana» presentó este fenómeno, proponiendo un análisis donde las contradicciones sociales y el desarrollo histórico prevalezcan sobre las ciencias tecnocráticas.
Según el autor los núcleos de población tienen tres ejes espaciales: un eje comercial, antiguo, un eje militar y un eje político, en este último es donde sucede la actual revolución urbana.
 
En el siglo XIX y durante el periodo de entreguerras se crearon las corrientes constructivas modernas, los arquitectos soviéticos con una visión humanista del urbanismo crearon áreas verdes y dieron orden al hacinamiento en las ciudades, posteriormente el desarrollo del trabajo y las tecnologías encontraron en el revolucionario arquitecto Mies van der Rohe su mejor exponente.
 
La sociedad urbana surge del `naufragio´ de la sociedad industrial, en los últimos diez años tres cuartas partes de las tiendas han cerrado, más de la mitad de nuestras compras las llevamos a cabo en cadenas de distribución. El consumismo se impone, la mujer y el hombre trabajan, los roles de pareja se alteran, un día festivo en la ciudad se convierte en una jornada de compras en un centro comercial con película y cena incluidas.
 
El autor, en su libro, nos propone observar a quienes están en un jardín o parque, la vegetación por oposición a lo construido es un reflejo de lo u-tópico, de los deseos en la ciudad, esta al desarrollarse proyectará esas emociones en la periferia donde todavía no hay nada, se transformará en barrios dormitorio.
 
El crecimiento demográfico es otra característica a destacar, según un reciente informe la ONU prevé en los próximos años la despoblación de áreas rurales y la absorción en las pequeñas urbes (100.000 habitantes) de la mayor parte del aumento de la población mundial en detrimento de las metrópolis. Para Lefebvre el crecimiento de las ciudades es siempre proporcional entre ellas y entre los diferentes grupos que la integran, negando racionalmente la veracidad de dicho informe que tendría como único objetivo justificar la movilidad profesional de la población sometida a tensiones cambiantes.
 
En lo ecológico y ante la crisis de recursos energéticos las medidas también se ven enfrentadas, para la Unión Europea, en palabras de Felipe González, la solución pasa por la implantación de más centrales nucleares, para el movimiento ecologistas por el desarrollo de energías alternativas.
La escasez de petróleo a corto plazo supondrá el uso del gas como sustituto para abastecer a las ciudades, de hecho ya existe un gran proyecto ruso de suministro de dicho hidrocarburo a través de oleoductos hasta Italia.
 
Las relaciones sociales se deterioran, las distancias aumentan entre las instituciones centrales y los distintos grupos periféricos que la integran, la violencia es inherente a lo urbano creándose un nuevo espacio: la no-go area, Lefebvre en su libro hace esta descripción: «(…) En Nueva York los negros encerrados en ghettos urbanos por una segregación social más fuerte aun que la integración legal, organizan acciones desesperadas. Muchos de ellos y un sector de la juventud se niegan a aceptar cualquier programa político (…) Desean desencadenar la violencia en su estado más puro». La emigración y el paro han sido los detonantes de revueltas similares en los suburbios de Francia durante el 2005 y recientemente de acciones antisistema en Atenas y Barcelona.
 
La revolución urbana es sinónimo de exclusión social y privatizaciones, su superación está condicionada al final del modelo capitalista, la autogestión de la industria y la reforma agraria han de abrir el camino a la autogestión de la vida urbana.
 
 
 Bibliografia:
 
Henri Lefebvre (1970), La revolución urbana, Alianza Editorial.
 
 Bog del autor: Http://francesccasado.blogspot.com    

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