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La sed de sangre de Israel

Fuentes: Rebelión

 La injustificable masacre que Israel viene cometiendo en Gaza desde hace un mes, sigue sin tener la severa respuesta internacional que se merece. La presencia de un submarino nuclear norteamericano en la zona, hace sentirse a Netanyahu con las manos libres para seguir bombardeando Gaza y asesinando población civil indefensa. Lo más asombroso de todo es que esta brutal carnicería, producto de una mente perturbada como sólo pudo ser la del führer Adolf Hitler, cuente con el apoyo -unas veces tácito y otras proclamado a voces- de dos naciones tan poderosas y “civilizadas” como son el Reino Unido y USA (léase United Svastics of America).

Agarrarse a un clavo ardiendo

Frente a una situación de indefensión tan extrema como la que está viviendo la población palestina y ante el fracaso de todos los intentos de alto el fuego, la única esperanza de sobrevivir al matadero de seres humanos en que ha sido convertido Gaza, es que otras potencias se posicionen abiertamente en apoyo a Palestina e inicien acciones militares disuasorias contra el ejército israelí. Hay situaciones en las que la respuesta militar es inevitable y el caso de Gaza es una de ellas. 

Tener como aliada a una nación fundamentalista como es Irán conllevaría graves riesgos involucionistas, especialmente para una población también islámica, como es la palestina, pero mucho más progresista que la iraní. La mujer palestina, que ha ganado protagonismo político en la enconada lucha contra los invasores israelíes, ha conquistado también derechos sociales que no poseen las mujeres iraníes. Sin embargo, ante la estremecedora carnicería que Israel está cometiendo en Gaza, con miles de víctimas, muchas de ellas niños, reventadas por los bombardeos, estas mujeres no dudarán en agarrarse a un clavo ardiendo y abrazar incondicionalmente cualquier ayuda que les llegue, aunque esta ayuda venga de Irán y signifique sacrificar sus derechos como mujer en el futuro. 

Intervención de USA  

El secretario norteamericano, Herr Antony Blinken, ha viajado al ojo el huracán para advertir a los países árabes que no se les ocurra inmiscuirse en un conflicto en el que sólo ellos, como los gendarmes internacionales que se consideran, tienen derecho a intervenir. Pero está vez los países del Golfo pérsico se muestran insumisos y están sacando los pies del tiesto. Irán ha advertido ya que no se puede consentir que Israel siga adelante con una carnicería tan desalmada como la que está cometiendo en Gaza. Yemen ha declarado abiertamente su apoyo a Hamas y, a pesar de tener a Arabia Saudita de por medio, asegura que ha comenzado a lanzar misiles contra objetivos israelíes. En Siria e Irak se han atacado bases norteamericanas y desde Líbano Hezbolá afirma haber inutilizado ya varios aeropuertos israelíes. Un oficial israelí ha dejado caer que, si llegara el momento, su ejército no dudaría en utilizar armas nucleares contra Hamás. 

Hacer tragar a Rishi Sunak sus declaraciones.

El próximo sábado hay convocada en Londres una manifestación de apoyo a Palestina a la que acudirá masivamente la población árabe que vive en territorio británico. Uno de los objetivos de esta movilización, a la que se calcula que acudirán cientos de miles de personas, es hacer que el indigno primer ministro británico, Rishi Sunak, se lamente de sus declaraciones de apoyo al genocidio palestino: “Apoyamos absolutamente a Israel -dijo el mandatario británico al primer ministro israelí- y estaremos con él en sus horas más obscuras”. Esas horas obscuras pronto llegarán y el Estado nazi de Israel pagará, uno por uno, todos los crímenes de guerra que ahora está cometiendo. 

Los manifestantes del sábado saldrán a la calle a hacer tragar a su primer ministro las irresponsables declaraciones de apoyo a una masacre como la que se está cometiendo en Gaza.   

 Según los analistas políticos hay un riesgo bastante probable de que, si este conflicto se generaliza, acabe convirtiéndose en el detonante de una tercera guerra mundial. Y eso hace frotarse las manos a los países fabricantes de armas (con USA a la cabeza). Estas degeneradas naciones productoras de armamento, considerándose a sí mismas como potencias imbatibles, disfrutan imaginando cómo acabarán con el enemigo en caso de que se desencadene una guerra abierta en toda la región. Su estupidez los lleva a creer que, en caso de desatarse un conflicto nuclear, en el mundo apocalíptico que seguiría a una catástrofe de estas dimensiones habría “vencedores” y “vencidos”.

Tiempos malos para una Humanidad que asiste, impávida y atónita, a su presumible e insólito exterminio.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.