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Nueva obra del teatro La Candelaria

La sonrisa congelada

Fuentes: Rebelión

Somos el país más feliz del mundo, ¿De que se queja ciudadano inmundo? Es la noche del sábado 28 de marzo y en un antigua casona del barrio La Candelaria , en el centro histórico de Santa Fe de Bogotá , en la que funciona el Teatro que lleva el mismo nombre del barrio , […]

Somos el país más feliz del mundo, ¿De que se queja ciudadano inmundo?

Es la noche del sábado 28 de marzo y en un antigua casona del barrio La Candelaria , en el centro histórico de Santa Fe de Bogotá , en la que funciona el Teatro que lleva el mismo nombre del barrio , un hombre mayor con una sospechosa agilidad en el cuerpo y una notable claridad en la voz , nos pide con amabilidad – porque vivimos en un país amable – nos dice , que nos dirijamos a escuchar la palabra del cacique Uwa al que los españoles le quemaron las quimbas por no revelar donde estaba el oro.

Se trata de Santiago García , uno de los fundadores principales del mítico Grupo Teatral que tantos reconocimientos ha tenido por una labor de más de cuarenta años consagrada al arduo y vital proceso de creación colectiva , la experimentación artística y el sostenimiento de una ventana de luz sobre una realidad demencial instaurada como lo mas normal del mundo. Mientras aprende , el Grupo nos ha enseñado a liberarnos de las percepciones instauradas y a observar mejor esa extraña jaula en la que somos absolutamente libres con la única condición de no expresar lo que pensamos y sentimos , ni hacer lo que anhelamos.

Esta noche se presenta A titulo Personal , una mirada irónica al asombroso quehacer de cuatro décadas del colectivo , que ofrenda un derroche de afirmación vital , talento y lucidez en medio del imperio de la estulticia y el cinismo. Esta obra colectiva fue creada a partir de la rica memoria del grupo apasionado por el estudio del teatro , la poesía y la ciencia de lejanas geografías , de la realidad desaforada del sur de América y del discurrir vertiginoso de nuestro crisol de razas y culturas – a un tiempo infernal y deslumbrante – que hierve en esta esquina andina , caribeña y amazónica de Abya Yala , tan largo tiempo codiciada. La obra fue tejida también con la memoria de las penas infinitas nacidas del prolongado sacrificio de tantos inermes soñadores…

Fuera del Teatro quedan las calles y veredas con más 550.000 jóvenes humildes intoxicados en la desconfianza y el odio y condenados al oficio horrendo de la guerra ; en el patio del Teatro , antes de ingresar a la sala , se inicia el Carnaval , un torrente de música y pasión – porque el marketing para vender a Colombia en los mercados internacionales ha dictaminado que Colombia es pasión – en medio de la miseria y el desangre.

Discurriendo entre el viaje al recuerdo con el desfile de la memoria poética de la revolución rusa , la voz y la presencia formidable de Carmiña cantando a capela un vallenato que nos arroba sin remedio por el sentimiento con el que lo interpreta y por la letra mordaz que en tres minutos nos conmociona con verdades de piedra , y la fulgurante pedagogía artística que despliega Paletas mostrándonos entre otras muchas cosas la forma en que los desaparecidos nos hacen aparecer y se es libre dentro del reglamento, se inicia una filigrana de fulgores labrada por una excepcional conjunción de talentos maduros y en flor.

Alguien decía que en tiempos oscuros se escribe con tinta invisible y en este territorio , en el que hoy continúan entrelazados lo horrendo y lo luminoso , continua germinando un teatro respetuoso de la tradición pero y arriesgado en la propuesta , sutil y brutal , audaz en la expresión despiadada y no hermético a la ternura , sazonado con maestría en canto y poesía , y capaz de arrebatarnos en un instante una risa irreprimible , y en el instante siguiente congelarnos la sonrisa en los labios al abrirnos la conciencia a lo monstruoso que se esconde en la comedia.

Un hilo de música seleccionada con un cuidado alquímico, una serie de pinturas vivas, y fragmentos magistrales que ahora enardecen, ahora desolan, atraviesan la obra. En la sala del Teatro están , y lo disfrutan como chiquillas , abuelas campesinas que han venido hasta Santa Fe de Bogota a la temporada de Teatro de Mujeres en Escena organizado desde hace años por ese ciclón hacedor en forma de mujer : Patricia Ariza , quien también forma parte del grupo que ha logrado A titulo Personal.

Fuera del Teatro permanecen muchas organizaciones sociales , sindicales y políticas que persisten en rutinarias practicas sectoriales , en deleznables ambiciones , recelos y murmuraciones que no se compadecen con el itinerario de horror a que ha sido sometido un pueblo noble y laborioso , en dogmas que se repiten en el fracaso proveniente del germen fatídico de pretender instrumentalizar a los otros , en lenguajes desvitalizados , y en métodos de comunicación incapaces de establecer empatía con la gran masa irredenta que día a día , noche a noche , enfrenta la falta de pan , techo , medicina , dignidad y cultura , en medio de la condición adversa de un país arrojado desde 1946 a la aniquilación sistemática , el enfrentamiento fratricida y la amnesia.

Una comunicación en diversos planos con nuestros sentimientos profundos y las fuentes de nuestro ímpetu, brilla con luz propia en la obra en medio de una atmosfera en la que aun prevalece el desconocimiento por norma y el autismo expandido. Así, A titulo personal puede ser apreciada más de una vez porque son varias obras en una, y porque cada estado anímico de un mismo audiente creativo encontrara diferentes resonancias en cada contemplación.