El Ministro de Trabajo del actual Gobierno Antonio Sanguino, antiguo militante de la Corriente de Renovación Socialista que se sumó al cooptado grupo del M19 en el llamado proceso de paz de 1990 y luego, a la asamblea constituyente de 1991 que redactó el “Consenso neoliberal y contrainsurgente” habido entre los partidos políticos dominantes: El conservador liderado por Álvaro Gómez, el liberal liderado por Horacio Serpa y el rojaspinillismo liderado por Antonio Navarro excomandante del M19, formalizado y legitimado como la Constitución de 1991, ha sido instruido por el presidente para para que lidere el grupo redactor de la propuesta y los trámites burocrático-políticos de la convocatoria a una posible Asamblea Nacional Constituyente que realizará el nuevo congreso elegido en 2026.
En un largo trino que se puede leer en https://x.com/petrogustavo/status/2005297010233004061 , el mandatario expone de manera sucinta el qué y el cómo de tal instrucción dada a Sanguino. Veamos:
“La constituyente no se hará en época electoral. Hasta ahora comienza la recolección de las firmas, que dura tres meses. Y se presentará después del 20 de julio al nuevo congreso de la república que se elegirá en marzo. Para la fecha se habrá elegido la nueva presidencia de la república. Se discutirá entonces en el nuevo congreso cuando ya no hay elecciones, y de aprobarse allí y en la corte constitucional, pues está no se modificará en la reforma constitucional que se haga, tendrá fecha de elecciones de constituyentes en la fecha que diga la corte y no más de tres meses después.
Es decir, ni la constituyente ni su elección ni sus reuniones coinciden con las actuales elecciones. ¿Qué hará la constituyente? Los temas ya están en el proyecto de ley presentado: Propongo que se reúna durante tres meses que pueden coincidir con el receso del nuevo congreso, para no afectarlo. Según el proyecto de ley para la firma de la ciudadanía se aprobarían unas reformas que ya se anuncian en el proyecto que se firma por la ciudadanía y que se refieren a las materias que los congresos legislativos desde hace 33 años no han aprobado y que no lo harán por su propia constitución e intereses. Entre esos temas;
1. Las reformas sociales que fueron bloqueadas al actual Gobierno: reforma pensional, reforma a la salud, reforma al código minero, a los servicios públicos para hacerlos universales, eficientes y con tarifas ligadas a sus costos y no a la especulación. La reforma a la educación, sus contenidos, la financiación para lograr la sociedad del conocimiento, el salto de la educación pública a las fronteras del saber humano. la soberanía sobre los datos y la inteligencia artificial
2. La reforma agraria más profunda. La protección a la producción de alimentos. no habrá campesinos sin tierra fértil en Colombia
3. La adaptación y mitigación de Colombia a la crisis climática El cuidado real de su equilibrio natural. El agua es el eje rector a cuidar. el agua potable debe elevarse a derecho fundamental y el acto legislativo de su garantía real. La asamblea constituyente podrá reorganizar las vigencias futuras sin faltar a los contratos ya firmados para priorizar el agua potable, la revitalización de las selvas, y la transformación de la movilidad masiva hacia la electricidad y el modo férreo y de la industria, la agricultura y los servicios hacia la descarbonización
4. El nuevo ordenamiento territorial de Colombia y el acto legislativo sobre competencias y recursos a las regiones. Iremos a más autonomía regional, pero con control ciudadano. La territorialidad indígena y afro. El fin de las exclusiones por racismo, genero, sexo. El régimen especial de San Andrés Islas. El municipio como espacio real de la participación de la ciudadanía en las decisiones. El empoderamiento territorial de cara a la crisis climática. La liberación de los espacios del agua y el ordenamiento alrededor de ella. El papel de la construcción urbana en la expansión del espacio público y las reservas naturales del país
5. La reforma a la justicia, solo la corte constitucional se mantendrá intacta. El poder judicial debe ser libre de la política y los intereses particulares y ponerse al servicio de la ciudadanía y su control El juez y el fiscal en el territorio, dónde está la gente
6. La reforma política: El sistema electoral, la financiación de partidos y campañas, el voto libre y obligatorio, las revocatorias. El control de softwares y de elecciones. El árbitro electoral no político
7. El derecho a la Paz. Los actos legislativos de implementación inmediata de los acuerdos de paz realizados. El tratamiento del narcotráfico
8. La seguridad integral de Colombia y sus ciudadanos
9. Colombia en el mundo. La confederación de Naciones Grancolombiana. La paz en las Américas. El control real de nuestro océano de 200 millas, su investigación científica. El control real del espectro electromagnético y la órbita geoestacionaria, la prospección espacial de la fuerza aérea”. (Nota de APS. La ortografía ha sido corregida automáticamente por Google para hacer más comprensible el texto)
¿Qué se puede acotar? Lo primero, es rebatir a nuestros adversarios políticos y cooptados que nos tildan de uribistas, porque mantenemos un pensamiento crítico frente a la demagogia electorera y los escándalos de corrupción y nepotismo del Gobierno de Petro. Pensamiento anclado en la amplia y larga tradición marxista y bolivariana antiimperialista, post capitalista y en la lucha de clases, con la cual analizamos las contradicciones que han movido y mueven la realidad colombiana hasta la actualidad y nos ubican en el espacio antagónico al del bloque de poder contrainsurgente dominante actualmente el Estado colombiano.
Lo segundo, como decía mi profesor de dermatología, ir al grano: Diferenciar y separar analíticamente los equívocos intencionados que a pesar de ser ampliamente conocidos por los teóricos pretendidamente “de izquierda socialista” que soportan políticamente el Gobierno actual se pretenden presentar enmascarados como de avanzada o progresistas, hasta revolucionarios porque destripan con la lengua al Imperialismo yanki. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa: un PROCESO SOCIAL CONSTITUYENTE es una cosa y otra cosa, es su finalización en una Asamblea Nacional Constituyente que redacte el texto de una constitución formal, dando como resultado que los partidarios de la teoría social de los actores, confunden a estos con el escenario donde actúan o deben gesticular, y mostrar sus sombreros y cirugías e implantes capilares cosméticos embellecedores.
Lo tercero, también bien sabido, desde cuando Gramsci lo sintetizó magistralmente antes de morir en la cárcel Fascista en 1937, con la fórmula ampliamente aceptada por la ciencia política de que el Estado capitalista moderno es igual a Hegemonía más Coerción. Lo cual ha hecho imposible hoy día, hacer pasar la una por la otra.
Cuarto. En el caso colombiano con un histórico conflicto social y armado que ha puesto a prueba la dominación y la hegemonía del bloque de poder dominante, que a pesar de todas sus estrategias contrainsurgentes empleadas no ha podido (ni podrá) resolver solamente mediante la coerción (militar y judicial). Entonces, una nueva constitución se hace necesaria pues la coerción o represión al haber fracasado llevan al Estado y su Régimen correspondiente a una crisis sistémica irreversible, haciendo (¿obligando?) a un nuevo CONSENSO SOCIAL entre las clases enfrentadas, pues como lo anotaba Marx; en un largo conflicto militar sin resolución o en empate prolongado, la existencia misma de las clases enfrentadas está en riesgo y hace necesaria la solución totalmente distinta, y desde fuera.
Quinto. El consenso interoligárquico neoliberal y contrainsurgente, tutelado desde Washington por su agente cipayo, el ex secretario de la OEA y presidente de Colombia en 1991 Cesar Gaviria, quien hábilmente asesorado por su asesor Pardo Rueda logró confundir y frustrar el PROCESO CONSTITUYENTE que estaba en marcha con la tregua de paz lograda desde la década anterior por el Gobierno Betancur, con las elecciones añadas de una Asamblea Constituyente parlamentaria prácticamente de bolsillo que redactó la Constitución del 91, y que, el Régimen por ella establecido considera como modelo único e insustituible, modelo que presidente Petro quiere cambiar sin cambiar. Debieran más bien pedirle ayuda al doctor Pardo Rueda, maestro en gatopardismo.
Sexto. Dicho consenso del 91 ya no es posible repetir, pues no solo en Colombia la hegemonía del bloque de poder contrainsurgente dominante está cuestionada y en crisis, sino que a nivel global (como es fácil constatar por las noticias cotidianas que muele la misma falsimedia adicta), la misma hegemonía imperialista que el hegemón universal y único también está en crisis irreversible, tornándose más agresivo, violento y amenazante. La descomunal amenaza militar, por mar, aire y tierra en el “Mare Nostrum” caribeño: Venezuela, Cuba, Nicaragua, Haití, Puerto Rico, etc, respaldada por la nueva Estrategia de Seguridad Nacional para EEUU/ 2025, emitida el 4 de diciembre pasado por el Pentágono o ministerio de guerra, que aspira a la total recomposición y reconstrucción de las relaciones semicoloniales con Latinoamérica, ya está en marcha reemplazando los gobiernos autodenominados “progresistas” fracasados que requieren una recomposición urgente. Entre los más notorios nos basta citar a Fernández reemplazado por Milei. Arce reemplazado por Paz. Castillo fue reemplazado por Dina Boluarte y a ésta por Jeri. Correa reemplazado por las maravillas de Lenin Moreno, Lasso y Noboa. Salvador Sánchez reemplazado por el efectivo Bukele Y Boric reemplazado por Kast. Y Colombia… en salmuera, cocinado una vieja y típica maniobra oligárquica del “todos contra Cepeda” y conformando mediante encuestas amañadas el dispositivo montuoso de un TOCONCÉ.
Séptimo. Es decir, además de los puntos mencionados (arriba) por el trino del presidente Petro que pretende hacer cumplir sus incumplidas promesas electorales mediante una constituyente a realizar durante el nuevo gobierno por venir; no se dice nada sobre la desestructuración del actual bloque de poder contrainsurgente (coercitivo) legal e ilegal dominante. Ni se mencionan los millones de víctimas directas de este accionar coercitivo. Además de esto, es necesario hacer mención a lo “eventual” (entendida esta palabra según la RAE como accidental, contingente, fortuito, ocasional, esporádico) de la tal convocatoria constituyente, que se pretende ilusamente sustraer diciendo que no tiene nada que ver con el debate electoral venidero, cuando obligatoriamente estará sometida a los debates del proceso electoral en curso para elegir al nuevo congreso que lo llevará a cabo, así como al nuevo presidente de los colombianos que reemplazará a Petro. Tampoco se puede descartar “la eventualidad”, bastante creíble, de un ataque militar del US Army a la revolución Bolivariana que, sin lugar a ninguna duda trastocará o modificará sustancialmente todo el panorama de la Región continental.
Octavo. Aparte de las mentadas eventualidades, está el hecho de que un verdadero PROCESO CONSTITUYENTE que conduzca a un renovado consenso transformador de la futura realidad colombiana, debe ir más allá de un proceso electoral manipulado o poco creíble que como en la “movida de Pardo Rueda” excluya al pueblo trabajador, a los sectores políticos populares y movilización social de base que han enfrentados al Estado contrainsurgente o lo han resistido durante décadas y no tienen opción de participar en elecciones, volviendo a desvirtuar la esencia popular y democrática desde abajo, que tiene o significa un proceso social tan importante para el futuro de Colombia y de la región.
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