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Los sustos del «colombianólogo» Daniel Pécaut

Fuentes: Rebelión

Personalmente, no creo que haya alguien que la haya hecho más daño (teórico) a la Izquierda colombiana que este pseudo sociólogo francés, quinta esencia del más cruel de los colonialismos del imperialismo europeo como el de Francia en Vietnam, Argelia, el Magreb, el Congo y gran parte del África negra. Quien albergue alguna duda puede […]

Personalmente, no creo que haya alguien que la haya hecho más daño (teórico) a la Izquierda colombiana que este pseudo sociólogo francés, quinta esencia del más cruel de los colonialismos del imperialismo europeo como el de Francia en Vietnam, Argelia, el Magreb, el Congo y gran parte del África negra.

Quien albergue alguna duda puede leer (completo) el reportaje que el 01.04.2018, el diario El Espectador insiste en hacerle precisamente en tiempos pre electorales, ahora cuando la Farc minimizadas electoralmente y desarmadas, y cuando continúa el genocidio oficial de los líderes y dirigentes de la movilización social que él trivializa. Amargado porque su «interpretación» del conflicto colombiano presentada en la Habana en la comisión histórica cayó en el vacío, desde su cuarto en un hotel contempla que su famosa teoría de que las guerrillas comunistas y marxistas eran los responsables de que no existiera en Colombia una Movilización Social; entonces arremete con todo su desprecio (intelectual) hacia nuestro martirizado pueblo trabajador con el fin de acabar de «enredarnos» en la comprensión y asimilación del Acuerdo de Paz de la Habana, para así beneficiar a quienes pretenden hacerlo trizas.

Miremos esta presea intelectual:

…..En los últimos 30 años, Colombia se ha beneficiado del conflicto armado. Se ha beneficiado de que el conflicto tocara algunas zonas diferentes a las ciudad (sic) salvo el caso de Medellín y otras. Se ha beneficiado del aplastamiento de las posibilidades de ver surgir movimientos. El conflicto hacía que el país pudiera mantener su alto nivel de desigualdad.

De ahí el susto de mucha gente frente al acuerdo. El miedo frente a la posibilidad de que se vea, de manera muy clara, cómo en algunos sectores como el agrario, a pesar de que el país no tiene la misma población de antes, no ha habido cambios profundos. Y ahora se ve en las medidas previstas de los acuerdos de la Habana, medidas que me parecen muy moderadas, ni siquiera es una transformación radical del campo. Pero la gente se muere del susto, porque hace años muchos ciudadanos viven con esa tranquilidad gracias al conflicto armado. …. Daniel Pécaut https://www.elespectador.com/noticias/nacional/los-colombianos-viven-convencidos-de-que-su-pais-esta-condenado-al-fracaso-daniel-pecaut-articulo-747138

¿Qué se debe destacar de este farragoso párrafo? !!El Miedo!!

El Miedo con el cual la oligarquía y el imperialismo han manejado durante todo el siglo 20 y parte del actual a la sociedad colombiana, que el «mesié» conoce de sobra pero esconde: El miedo a la «Apocalipsis » de los años 30 que produciría en el país del sagrado corazón (del corrupto godo Abadía Méndez) el monstruo masónico-liberal y bolchevique creado conjuntamente por monseñor Builes, el Arzobispado colombiano Herrera y el Nuncio Apostólico monseñor Paolo Giobbe orientado por su eminencia el cardenal Pietro Gasparri, signatario del pacto de Letrán con Mussolini y Secretario de Estado de su Santidad Pío XI, el papa de los concordatos y de las encíclicas.

Reproducido seis años después por Laureano Gómez como el monstruo del Basilisco. Seguido del miedo al enemigo interno del pacto bipartidista del Frente Nacional (reivindicado por el mesié en la entrevista) Luego por el miedo al comunismo armado creado por la Contrainsurgencia, trasformado más luego en el miedo a la Hecatombe profetizada por Uribe Vélez, y en después, el miedo al Castro Chavismo en lo cual estamos: dándole vueltas a la bolita de las predicciones, los tinticos descafeinados de Fajardo con de la Caye, y las encuestas. Mientras sigue el gota a gota del exterminio de los lideres y dirigentes de la Movilización Social, ahora que la vía electoral ha quedado agotada para el partido surgido de las «promesas» del Acuerdo de la Habana.

Pero como estamos en periodo pre- electoral, sería bueno ver cómo ha seguido funcionando la dialéctica del miedo en la «batalla por los votos» que se avecina, y preguntarnos despreocupadamente: ¿Cual miedo saldrá ganador en la «próxima contienda electoral»?

1 ¿El miedo al Castro Chavismo que, los de las trizas han sabido identificar con el candidato Petro porque las Farc ya no son ningún miedo?

2 O, ¿el miedo al Títere y a su Titiritero, que el armadillo socarrón de la sabiduría popular ha sabido identificar con Duque y AUV respectivamente?

No lo sabemos aún, pues la montaña rusa de las encuestas un día pone arriba a uno y al siguiente al otro: Lo importante no es la encuesta, sino la manipulación electoral del miedo o susto, del que habla el mesié. Pero lo cierto es que el miedo inducido desde las aturas del Poder hacia abajo, ahora se está devolviendo y empieza, como dicen en España, a subir para arriba.

El pueblo colombiano que como decía Gaitán es superior a sus dirigentes, después de tanto sufrimiento, tanto exterminio, tanta corrupción oficial descarada e impune, por fin ha comenzado a tomar «conciencia» de ello, y ha sabido entender que en esta coyuntura el miedo a AUV es más real y factible al fantasma del Castro Chavismo creado por la falsimedia oficial, y ha empezado a darse un interesante proceso independiente de atender el llamado unitario y programático del candidato Petro, y, a pesar de que no hay un partido estructurado y organizado al frente, se está movilizando por calles y plazas para atender a sus programas de gobierno.

Incluso, siendo conscientes, o mejor, presuponiendo que el Embajador de los EEUU en Colombia les ha debido advertir a todos los candidatos presidenciales en lid, que su gobierno, me refiero a Míster Trump, no tolerará en Colombia un presidente que ponga en riesgo el «plan geo- estratégico» que el Comando Sur tiene para con Venezuela, en el corto, mediano y hasta en el largo plazo, el que probablemente no alcanzaremos a ver.

Porque todo esto, contrario a lo que dice el mesié Pécaut, muestra que los optimistas, la inmensa minoría, son quienes viven satisfechos con las condiciones de vida que por el momento tienen; mientras que los pesimistas, la inmensa mayoría, bastante insatisfechos de la corrupción oficial, las mentiras y la impunidad; la explotación y el despojo acompañados de violencia oficial, si desean cambiar esas condiciones y por eso le salen al llamado del candidato Petro, y con optimismo, esperan que primero no le arrebaten el triunfo a su candidato, y segundo, si se da el caso de que no le roben las elecciones, lo dejen gobernar y pueda cumplir con su programa de gobierno. Lo cual constituye lo menos que se puede pedir en estos turbulentos tiempos de la incertidumbre global.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.