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Marcha cafetera en Calarcá

Fuentes: Rebelión

Calarcá es una población del departamento del Quindío que lleva el nombre del legendario cacique Pijao el cual resistió y lucho contra el colonialismo hispano durante los siglo XVI y XVII, hasta que fueron exterminados por los conquistadores feudales europeos, merced a sus superioridad bélica. En la actualidad residen allí casi 100 mil colombianos y […]

Calarcá es una población del departamento del Quindío que lleva el nombre del legendario cacique Pijao el cual resistió y lucho contra el colonialismo hispano durante los siglo XVI y XVII, hasta que fueron exterminados por los conquistadores feudales europeos, merced a sus superioridad bélica.

En la actualidad residen allí casi 100 mil colombianos y su principal actividad económica es la caficultura, que predomina en casi todo el territorio del departamento, aunque ahora la megamineria de la Colosa, ubicada en la Cordillera Central y en Cajamarca, está arrasando con toda está área.

Los cafeteros, que son pequeños y medianos propietarios, están en una profunda crisis social y economica y vienen organizando muchas manifestaciones y marchas de protesta para exigir la solución a su grave problemática y apoyando las negociaciones de paz entre el gobierno de Santos y las Farc, cuyos principales lideres son oriundos de esta región: Génova, Tebaida, Quimbaya y Córdoba.

Este 9 de octubre desde las 10 de la mañana, y en el marco de una multitudinaria movilización nacional que reclama la paz y los derechos sociales, se concentraron en la Plaza de Bolívar para denunciar las desfavorables condiciones de la producción cafetera.
Su pliego de peticiones plantea las siguientes demandas:

-Que el gobierno nacional fije un precio interno para la carga de café y garantice su compra por un millón de pesos y que el mismo sea independiente del internacional. Por más que digan que es la revaluación del peso lo que está afectando la producción, la realidad es que hoy no es rentable sacar una carga de café: el valor de la mano de obra, los insumos y el mantenimiento del cafetal no compensan.

-Que el gobierno y la federación se comprometan a no incrementar el impuesto de la contribución cafetera por libra exportada. Luis Génaro Muñoz, presidente de la federación de Cafeteros, en compañía del Ministro de Agricultura, dijeron que este año el incremento ya no iba en la reforma tributaria pero le dejaron la puerta abierta para que se lleve a cabo en un futuro, por eso los campesinos no cederán en este reclamo.

-Que se reduzca el precio de los insumos, el impulso gratuito a los programas de control de plagas como la roya y la broca, la investigación de las cuentas, actividades y gastos del Fondo Nacional de Café y el rechazo total al Tratado de Libre Comercio firmado con Estados Unidos y con otros Estados en condiciones onerosas para la economía colombiana . Estos tratados arruinan el agro colombiano y sumen al país en una crisis alimentaria.

-Que se incluyan las organizaciones sociales y populares en las políticas de paz, para que la superación del conflicto social y armado incorpore soluciones estructurales a la pobreza y la desigualdad social en Colombia.

De acuerdo con lo dicho por las organizaciones campesinas y sus dirigentes, si no son atendidas las demandas el siguiente paso será una amplia jornada de protesta que buscará bloquear a Bogotá.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.