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Lecturas antifascistas

No pasarán… aunque lleven trajes

Fuentes: Rebelión

En toda Europa existe una creciente amenaza de la extrema derecha. Especialmente preocupante en el Estado español es el crecimiento electoral de Plataforma per Catalunya, cuyo líder, el confesado franquista Josep Anglada, sigue el modelo de Le Pen en Francia: esconder una política de extrema derecha tras un cuidado disfraz de demócrata. En el contexto […]

En toda Europa existe una creciente amenaza de la extrema derecha. Especialmente preocupante en el Estado español es el crecimiento electoral de Plataforma per Catalunya, cuyo líder, el confesado franquista Josep Anglada, sigue el modelo de Le Pen en Francia: esconder una política de extrema derecha tras un cuidado disfraz de demócrata. En el contexto de la crisis y la posible desesperación de una parte importante de la población, frenar el crecimiento de los grupos fascistas es una tarea urgente.

El nuevo libro, No pasarán… aunque lleven trajes, explica desde los ejemplos históricos del fascismo clásico hasta las nuevas formaciones europeas. Detalla la situación de la extrema derecha y el racismo en el Estado español hoy. Analiza las diferentes estrategias que se han seguido frente al fascismo a lo largo de casi un siglo, y describe unas importantes experiencias recientes en diversos países.

No pasarán…, coordinado por David Karvala, de la redacción de La Hiedra, incluye colaboraciones de diversos activistas de los movimientos sociales y de la izquierda. Aquí, publicamos algunos extractos.


El argumento central de este libro es que, allí donde los fascistas crezcan, es urgente crear movimientos amplios para frenarlos. Esto se aplica de forma especial en Catalunya, con Plataforma per Catalunya, pero existen amenazas específicas en otras partes del Estado español. Hay que movilizar a fuerzas muy variadas, pero, como se argumenta aquí, las y los de la izquierda anticapitalista tenemos una responsabilidad especial para dar impulso a esta iniciativa.

No es, evidentemente, la única tarea que tenemos por delante. Está la «guerra contra el terror» -la que, dicho sea de paso, ha contribuido enormemente a hacer respetable la islamofobia- y el movimiento contra las guerras y las ocupaciones en Oriente Medio continúa siendo necesario. El cambio climático supone una amenaza cada vez más grande para las condiciones de vida de la humanidad, y el hecho de que Obama -junto con Lula y los dirigentes de China, India y Sudáfrica- haya saboteado cualquier acuerdo vinculante en la cumbre de Copenhague subraya que la solución sólo vendrá si luchamos por ella. Y por supuesto, estamos viviendo la peor crisis desde los años 30, y las clases dirigentes de los diferentes países han dejado claro que quieren que la clase trabajadora pague los platos rotos.

La crisis es la clave: el último gran auge del fascismo llegó en medio de la gran depresión y no es casualidad que la extrema derecha crezca ahora. Los abusos del capitalismo son más que evidentes; los gobiernos transfieren cantidades obscenas de dinero a los ricos y luego anuncian recortes salvajes en el gasto público, para cubrir el déficit creado. En el mismo momento en que se recortan los servicios sociales y los salarios, los Estados endurecen sus políticas contra la gente inmigrada, y de forma especial contra los musulmanes, con el apoyo de artículos alarmistas en la prensa.

El dirigente nazi británico, Nick Griffin, se ha referido a la situación como la «tormenta perfecta» para el crecimiento de su partido, el BNP. El capitalismo, por su propia naturaleza, produce las crisis. Por tanto, la amenaza fascista existirá, al menos en potencia, mientras exista el capitalismo.

Crisis

Así que la izquierda anticapitalista tiene la enorme responsabilidad de presentar una salida a la crisis muy diferente a la que ofrecen los fascistas, una solución centrada en luchar contra los verdaderos responsables de nuestros problemas y en la solidaridad entre toda la gente trabajadora y pobre que sufrimos a causa del sistema. De esta manera, tenemos la posibilidad de que, a partir de la crisis económica, se desarrolle una crisis social, y en última instancia, una revuelta desde abajo capaz de acabar con el capitalismo. Huelga decir que ahora mismo no tenemos una izquierda anticapitalista lo suficientemente fuerte, cohesionada ni arraigada como para poder cumplir este papel, y construirla es una tarea urgente.

Pero esto no contradice para nada el argumento central planteado aquí. No hay que contraponer la organización de la izquierda anticapitalista y la construcción de un movimiento amplio contra el fascismo. La propia experiencia de la lucha unitaria, y la contribución a ella que hace la gente anticapitalista organizada, es la mejor manera de demostrar en la práctica el valor de la opción revolucionaria. Por otro lado, la fuerza del movimiento antifascista proviene en parte de la presencia en su seno de una izquierda anticapitalista organizada, capaz de presentar propuestas e impulsar el trabajo de base.

Este libro intenta convencer a la gente de la izquierda radical de la necesidad de impulsar un movimiento amplio contra el fascismo, así como proporcionar los argumentos para facilitar esta tarea.

En las ciudades en las que la extrema derecha no representa una amenaza, los argumentos presentados aquí pueden ser de interés y materia de debate. Pero allí donde los fascistas crecen, no basta con debatir, ni mucho menos con quejarse, debemos ponernos manos a la obra.

No olvidemos que las crisis que crean el espacio para las falsas soluciones fascistas también crean oportunidades para las ideas anticapitalistas, incluso revolucionarias, si sabemos trabajar bien. La situación es preocupante, pero también está llena de posibilidades.

David Karvala


El ascenso del fascismo en Italia y Alemania

En muchas ocasiones, el análisis del fascismo alemán se centra en recorrer el espectacular crecimiento numérico del partido de Hitler, la enorme fuerza de sus tropas de choque y el masivo apoyo electoral y social que lo catapultó al poder en enero de 1933.

Mostrar sólo estas cuestiones puede llevar a ver el crecimiento del nazismo como algo imparable; como si la sociedad alemana hubiese sido arrastrada por un torbellino de irracionalidad racista y ultraderechista ante el que no había ninguna alternativa. Y, en consecuencia, puede llevar a una actitud de resignación e impotencia.

El presente texto, contrariamente, pretende demostrar que la victoria del fascismo en Italia y Alemania en los años 20 y 30, así como el desastre que significó para la humanidad, no eran inevitables. Los movimientos fascistas tenían muchas debilidades, que podrían haber sido aprovechadas por las fuerzas de la izquierda y del movimiento obrero para impedir su avance. En este recorrido histórico se intentará mostrar cuáles fueron las características esenciales del fascismo, las claves para entender su desarrollo y qué tipo de acción es necesaria para frenarlo…

Joel Sans Molas


La comunidad musulmana en el Estado español

Ser musulmán en el Estado español actual implica ser miembro de una minoría religiosa en un país con muy poco desarrollo de las libertades religiosas, un país democrático, pero que acaba de salir de casi quinientos años de monolitismo religioso impuesto por la fuerza, un largo período durante el cual el islam ha sido brutalmente perseguido y presentado oficialmente como enemigo de la patria. Ser musulmán en el Estado español es ser miembro de una religión compuesta mayoritariamente por inmigrantes en situación de exclusión social, y que mantienen fuertes vínculos con sus países de origen, algunos de los cuales constituyen regímenes políticos no-democráticos, en los cuales el islam es la religión del Estado.

Ser musulmán en el Estado español es ser miembro de una religión que está siendo constantemente atacada, en el contexto de la globalización y de la geopolítica internacional. Por último, ser musulmán en el Estado español es ser heredero de la tradición andalusí, uno de los mayores legados espirituales de la humanidad.

La situación descrita aquí puede parecer dramática, pero debemos señalar que está caracterizada también por la fuerza y los anhelos de más de un millón de musulmanes, hombres y mujeres que aspiran a una vida digna, siendo mayoritariamente partidarios de una integración positiva del islam en el espacio laico, partidarios de la adopción de los valores democráticos y de consenso, sin necesidad de renunciar ni a sus creencias ni a sus particularidades culturales, en el caso de los inmigrantes.

Abdennur Prado


Los límites de SOS Racisme Francia

 

SOS Racisme representa un modelo de activismo cultural que hace bandera de los valores del mestizaje y de la fraternidad republicana. La perspectiva que defiende SOS Racisme es la de la integración, frente a las políticas de asimilación, propias de la derecha francesa, pero también frente a la crispada exaltación de una «identidad» de confusas raíces y dudosas perspectivas. Esta característica determinará la fuerza de SOS Racisme, constituirá la clave de su popularidad y de sus éxitos… y al mismo tiempo marcará sus límites.

Desde sus inicios, la asociación aparece fuertemente vinculada al Partido Socialista (PS) y a su estrategia. La política de los gobiernos socialistas, una vez emprendida la adaptación a los vientos de la «revolución conservadora» promovida a nivel mundial por Reagan y Thatcher, agrava la percepción popular de una izquierda altiva y poco sensible a la vida cotidiana de «la gente de la calle», una izquierda intelectual y en connivencia con las élites acomodadas. El discurso contra el racismo aparece a menudo como una declaración de buenas intenciones, como un relato naïf que no se corresponde con las polarizaciones de identidades, el surgimiento de guetos y las tensiones que está generando el declive social del país.

En un plano electoral, este mensaje restringido que, en parte a través de SOS Racisme, las izquierdas transmiten a la sociedad, acaba teniendo una doble función: contribuye a configurar un espacio progresista que encuentra como referente electoral al Partido Socialista… sin embargo, al mismo tiempo, deja que funcione la operativa sobre la cual el Frente Nacional se instala duraderamente en el paisaje político francés.

Sylviane Dahan y Lluís Rabell


No pasarán… aunque lleven trajes: La lucha contra la extrema derecha hoy

Ediciones de la Tempestad, octubre de 2010. 15 euros.
David Karvala (coord.), Abdennur Prado, Alejandro Andreassi, Higinia Roig, Jaume Botey, Joel Sans, Lucia Schnell, Miguel Sanz, Miguel Urban, Pau Alarcón, Sylviane Dahan y Lluís Rabell.


 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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