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Dilemas de los trabajadores del cobre en el nuevo escenario político – social

¿Nuestro cobre?

Fuentes: Rebelión

La entrega de los resultados de Codelco del año 2007, por parte de los directivos de la cuprífera, ha configurado un nuevo escenario para los trabajadores, en el que estos tienen la posibilidad estratégica de pasar a la ofensiva en la conquista de sus demandas sociales, políticas y económicas. Codelco en la Encrucijada Hace un […]

La entrega de los resultados de Codelco del año 2007, por parte de los directivos de la cuprífera, ha configurado un nuevo escenario para los trabajadores, en el que estos tienen la posibilidad estratégica de pasar a la ofensiva en la conquista de sus demandas sociales, políticas y económicas.

Codelco en la Encrucijada

Hace un poco más de una semana, y en medio de las aún poco prósperas negociaciones entre los directivos de la minera y los dirigentes de la Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC) para implementar los Acuerdos Marco alcanzados luego del conflicto del 2007, Juan Pablo Arellano dio a conocer el estado de cuenta de la minera en lo que respecta a metas cumplidas, productividad y desarrollo de planes estratégicos. En lo fundamental, una es la principal conclusión de este informe: Ha habido una reducción de un 5, 5% de la producción de la minera, lo que junto con una importante alza en los costos de producción de la empresa, ha significado al Estado un pérdida de cerca de 764 millones de dólares.

Como era de esperarse, la dirección de la empresa ha «encontrado» responsables de esta debacle. Por un lado, los dardos apuntan directamente a los trabajadores. El informe plantea claramente que «la disminución respecto del 2006, se debe principalmente a los actos de violencia llevados a cabo por un grupo de trabajadores de empresas contratistas, que significaron detenciones e interrupciones operacionales». Al plantear esto, Arellano olvida que fue el mismo el que en Junio del 2007 dijo que la huelga «no había significado paralizaciones ni pérdidas en la producción». Pero bueno…. Por otra parte, se esgrimen razones técnicas, como la baja de la ley del mineral y otras por el estilo. Pero nada se habla de la mala gestión o de las políticas neoliberales, como fue la privatización de la División Talleres y de las centrales hidroeléctricas de Coya y Pangal.

De la defensiva a la ofensiva

En este discurso, dos son las visiones que se intentan imponer: En primer lugar, que Codelco es ineficaz porque es estatal, y en segundo, que los trabajadores contratistas son los responsables del desastre financiero de la empresa, por lo que la internalización no es un paso a seguir.

Con respecto a lo primero, el discurso de los trabajadores ha sido claro: Tanto la CTC como la FTC (Federación de Trabajadores del Cobre), principales representantes de los trabajadores contratistas y de planta, respectivamente, han sostenido una posición de defensa de Codelco como empresa estatal. Mientras la FTC ha tomado una posición claramente defensiva («No privatizar Codelco»), la CTC lidera la ofensiva («Renacionalización del Cobre ahora»). Sin embargo, ninguna de las dos ha podido ligar este objetivo estratégico con sus demandas económicas, desperdiciando la posibilidad de generar cambios claros en este ámbito. Esto implica que las organizaciones de trabajadores deben buscar los mecanismos para conectar sus estrategias políticas globales con sus demandas económicas locales, lo que en primer lugar pasa por la sinergia real (y no solo formal) entre los distintos «tipos» de trabajadores, a saber: los de planta y los subcontratados. Por ello, parecen aún más necesarios los esfuerzos por lograr la tan ansiada «unidad de clase», sobretodo ahora, que un nuevo conflicto se avecina, y cuando la estatal cuprífera no ha podido levantar cabeza, aún con un elevadísimo precio del cobre.

Básicamente, esto implica resolver de manera clara un dilema para los trabajadores del cobre: Comprender que la defensa y sobretodo la recuperación del cobre es básicamente una tarea de ellos. Además, implica reconocer que la renacionalización no es sólo un objetivo político – social, sino también una demanda estratégica, que debe vincular a los trabajadores con un proyecto de sociedad y con una forma de entenderse en esta, donde sean estos el principal sostén del llamado «sueldo de Chile».

Esto nos lleva al segundo punto: La necesidad de re-pensar el rol de los trabajadores en las empresas. En este sentido, parece necesario que los trabajadores realicen un nuevo proceso de construcción en torno a los conceptos de gestión, manejo y desarrollo productivo de las empresas. La mala gestión de la estatal da espacio no sólo a que se alce la bandera de la renacionalización, sino también la olvidada bandera de la co-gestión y el co-gobierno como una demanda estratégica fundamental. Con esto, las organizaciones de trabajadores tienen la posibilidad de ir un paso más allá de las típicas demandas economicistas, y comenzar a generar demandas políticas al interior de la empresa.

Esto permitirá a los trabajadores del cobre no sólo comprender su rol en la empresa, sino también entender que su posición en la sociedad es central para el efectivo desarrollo del país. De esta manera, se podría empezar a construir un nuevo debate en el país, tal como lo demostraron el año pasado en lo que respectaba a la negociación colectiva y a la negociación por rama.

Cristóbal Villalobos Dintrans (Sociólogo UC)