Recomiendo:
0

Obnubilado

Fuentes: Rebelión

Quizás obnubilado por tanta historia «gloriosa», Washington no atina a sustituir las bravatas por los añosos recursos de la diplomacia, y como miura en el ruedo, lanzado hacia el acero letal, se prodiga en guerras, golpes «suaves» y hasta el acoso a instituciones de países aliados, tácticas contraproducentes en el intento de salvaguardar la hegemonía […]

Quizás obnubilado por tanta historia «gloriosa», Washington no atina a sustituir las bravatas por los añosos recursos de la diplomacia, y como miura en el ruedo, lanzado hacia el acero letal, se prodiga en guerras, golpes «suaves» y hasta el acoso a instituciones de países aliados, tácticas contraproducentes en el intento de salvaguardar la hegemonía de su moneda.

¿Habrán calibrado ya los mandamases gringos lo que labran con acciones como la multa récord de alrededor de ocho mil 900 millones de dólares impuesta al banco galo BNP Paribas, por realizar transacciones en dólares, ascendentes a unos 30 mil millones, evadiendo el embargo (léase bloqueo) impuesto a este tipo de operaciones con Cuba, Irán y Sudán? Al menos el gobernador de la Banca de Francia, Christian Noyer, lo tiene muy claro: «Un movimiento de diversificación de divisas utilizadas en el comercio internacional es inevitable».

Al avispero de explícitas e implícitas denuncias de la extraterritorial decisión se sumó la del ministro de Finanzas, Michel Sapin, quien se pronunció por un reequilibrio entre los medios de cambio universales también a favor de los de las economías emergentes. Sin duda, palabras de peso, porque, repara el analista Marco Antonio Moreno, «el dólar es la principal exportación de Estados Unidos, y aunque no está respaldado por nada, todo el mundo lo usa. La pieza clave de este fenómeno es la existencia de los ‘petrodólares’, que crea una creciente y significativa demanda de dólares (y más cuando el precio va al alza), que permite a ese país acumular enormes deudas sin que nadie castigue su morosidad».

Ahora, ¿cómo detona la paulatina transformación del estado de cosas? Moreno no escatima la respuesta: «El boicot económico y financiero contra Rusia le ha permitido a este país dar impulso a un plan largamente esperado de negociar todas sus exportaciones de energía (petróleo y gas) en una moneda diferente al dólar»: rublo, euro o yuan. «Rusia ha recalcado que quienes toman las decisiones económicas se han olvidado de que la crisis económica mundial […] comenzó con el colapso de las entidades de crédito de Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países alineados al eje del dólar. Es por ello que cualquier acción financiera hostil es una espada de doble filo, que puede devolverse como un boomerang».

Los síntomas saltan a la vista menos empeñosa. Como apunta Hedelberto López Blanch, mientras EE.UU. y Occidente aceleraban los escenarios de guerra fría y candente en varios rincones del planeta, China y Rusia rubricaban un acuerdo mediante el cual los suministros energéticos de Moscú a Beijing serán cancelados en yuanes; y Brasil y China decidían trasegar con otra divisa, a fin de protegerse de las fluctuaciones de la norteamericana. «Casi todos los integrantes del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se han ido distanciando poco a poco de las ataduras del dólar debido a sus vacilaciones».

Sí, tanto se han alejado, que en la reciente Sexta Cumbre concretaron la fundación de un banco de desarrollo (50 mil millones de dólares de aportación inicial), que garantizará grandes proyectos de infraestructura y constituirá una alternativa al FMI; así como la creación de un fondo de reservas de contingencia (100 mil millones para crisis de liquidez y evitar fluctuaciones monetarias). Medidas que se unen a un rimero: más de una veintena de naciones, de diferentes regiones, han suscrito acuerdos de intercambio valorados en cerca de 2.5 billones de yuanes; Beijing ha firmado convenios de canjes sin utilizar el dólar con Japón, la India, Rusia, Brasil, Corea del Sur, Irán y Australia, siete de los países de mayor producto interno bruto…

Acotemos que si en el 2000 el zarandeado «billete verde» representaba el 60 por ciento de las reservas planetarias de divisas, ya en 2013 suponía solo el 33 por ciento. Conforme a Peter Schiff, director ejecutivo de la consultora Euro Pacific Capital, «la divisa estadounidense ha llegado hasta un punto (con la constante impresión de dinero por la Reserva Federal) en el que solo es recomendable el oro, y otras materias primas como cobertura contra la inflación».

Y -oh, casualidad- China ha devenido el mayor productor de ese metal, cuya compra también ha incrementado. Preguntémonos, entonces, con la última de nuestras fuentes, qué ocurriría si Beijing anuncia en un futuro próximo que respaldará el renmimbi con el oro y dejará de emplear el dólar en la compraventa internacional. Eso podría responderlo Washington con propiedad, si no estuviera obnubilado de tanta historia «gloriosa», y tan ocupado en cien mil bravatas.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.